Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión lunes 20 de mayo de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Opción 1.
    Gn 3,9-15.20
    Pongo hostilidad entre tu descendencia y la descendencia de la mujer
    Lectura del libro del Génesis
    CUANDO Adán comió del árbol, el Señor Dios lo llamó y le dijo:
    «¿Dónde estás?».
    Él contestó:
    «Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí».
    El Señor Dios le replicó:
    «Quién te informó de que estabas desnudo?, ¿es que has comido del árbol del que te prohibí comer?».
    Adán respondió:
    «La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto y comí».
    El Señor Dios dijo a la mujer:
    «¿Qué has hecho?»
    La mujer respondió:
    «La serpiente me sedujo y comí».
    El Señor Dios dijo a la serpiente:
    «Por haber hecho eso, maldita tú
    entre todo el ganado y todas las fieras del campo;
    te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida;
    pongo hostilidad entre ti y la mujer,
    entre tu descendencia y su descendencia; esta te aplastará la cabeza
    cuando tú la hieras en el talón».
    Adán llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven.
    Palabra de Dios.
    Opción 2.
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 1, 12-14
    Se dedicaban a la oración, junto con María, la Madre de Jesús
    Después de subir Jesús al cielo, los apóstoles se volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado. Llegados a casa, subieron a la sala, donde se alojaban: Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el Celotes y Judas el de Santiago.
    Todos ellos se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús, y con sus hermanos.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 86(87),2-3.4-5.6-7 (R. 117[116],1a)
    R. Alaben al Señor todas las naciones.
    O bien:
    R. Aleluya
    V. Él la ha cimentado sobre el monte santo;
    y el Señor prefiere las puertas de Sion
    a todas las moradas de Jacob.
    ¡Qué pregón tan glorioso para ti,
    ciudad de Dios! R.
    V. «Contaré a Egipto y a Babilonia
    entre mis fieles;
    filisteos, tirios y etíopes
    han nacido allí».
    Se dirá de Sion: «Uno por uno,
    todos han nacido en ella;
    el Altísimo en persona la ha fundado». R.
    V. El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
    «Este ha nacido allí».
    Y cantarán mientras danzan:
    «Todas mis fuentes están en ti». R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Oh feliz Virgen, que engendraste al Señor; oh santa Madre de la Iglesia, que en nosotros alimentas el Espíritu de tu Hijo, Jesucristo. R.
    Evangelio
    Jn 19 25-34
    Ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu madre
    Lectura del santo evangelio según Juan
    EN aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la
    hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena.
    Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo
    a su madre:
    -«Mujer, ahí tienes a tu hijo.»
    Luego, dijo al discípulo:
    -«Ahí tienes a tu madre.»
    Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.
    Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dijo: «Tengo sed».
    Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo: «Está cumplido». E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
    Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día grande, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.
    Palabra del Señor.
    7 min
  • Reflexión Domingo 19 de mayo de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hch 2,1-11
    Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
    AL cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente, y llenó toda la casa donde se encontraban sentados. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse.
    Residían entonces en Jerusalén judíos devotos venidos de todos los pueblos que hay bajo el cielo. Al oírse este ruido, acudió la multitud y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Estaban todos estupefactos y admirados, diciendo:
    «¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno de nosotros los oímos hablar en nuestra lengua nativa?
    Entre nosotros hay partos, medos, elamitas y habitantes de Mesopotamia, de Judea y Capadocia, del Ponto y Asia, de Frigia y Panfilia, de Egipto y de la zona de Libia que limita con Cirene; hay ciudadanos romanos forasteros, tanto judíos como prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las grandezas de Dios en nuestra propia lengua».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 104(103),1ab+24ac. 29bc-30.31+34 (R. cf. 30)
    R. Envía tu Espíritu, Señor,
    y repuebla la faz de la tierra.
    O bien:
    R. Aleluya.
    V. Bendice, alma mía, al Señor:
    ¡Dios mío, qué grande eres!
    Cuántas son tus obras, Señor;
    la tierra está llena de tus criaturas. R.
    V. Les retiras el aliento, y expiran
    y vuelven a ser polvo;
    envías tu espíritu, y los creas,
    y repueblas la faz de la tierra. R.
    V. Gloria a Dios para siempre,
    goce el Señor con sus obras;
    que le sea agradable mi poema,
    y yo me alegraré con el Señor. R.
    Segunda lectura
    1Co 12, 3b-7.12-13
    Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo
    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.
    HERMANOS:
    Nadie puede decir: «Jesús es Señor», sino por el Espíritu Santo.
    Y hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. Pero a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común.
    Pues, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo.
    Pues todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.
    Palabra de Dios.
    O bien
    Ga 5,16-25
    El fruto del Espíritu
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas
    HERMANOS:
    Caminen según el Espíritu y no realizarán los deseos de la carne; pues la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne; efectivamente, hay entre ellos un antagonismo tal que ustedes no hacen lo que quisieran. Pero si son conducidos por el Espíritu, no están bajo la ley.
    Las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, enemistades, discordia, envidia, cólera, ambiciones, divisiones, disensiones, rivalidades, borracheras, orgías y cosas por el estilo. Y los prevengo, como ya los previne, que quienes hacen estas cosas no heredarán el reino de Dios. En cambio, el fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, modestia, dominio de sí. Contra estas cosas no hay ley.
    Y los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con las pasiones y los deseos. Si vivimos por el Espíritu, marchemos tras el Espíritu.
    Palabra de Dios.
    SECUENCIA
    Ven, Espíritu divino,
    manda tu luz desde el cielo.
    Padre amoroso del pobre;
    don, en tus dones espléndido;
    luz que penetra las almas;
    fuente del mayor consuelo.
    Ven, dulce huésped del alma...
    7 min
  • Reflexión sábado 18 de mayo de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Lecturas del Sábado de la VII Semana de Pascua
    Primera Lectura
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (28,16-20.30-31):
    Cuando llegamos a Roma, le permitieron a Pablo vivir por su cuenta en una casa, con un soldado que lo vigilase.
    Tres días después, convocó a los judíos principales; cuando se reunieron, les dijo: «Hermanos, estoy aquí preso sin haber hecho nada contra el pueblo ni las tradiciones de nuestros padres; en Jerusalén me entregaron a los romanos. Me interrogaron y querían ponerme en libertad, porque no encontraban nada que mereciera la muerte; pero, como los judíos se oponían, tuve que apelar al César; aunque no es que tenga intención de acusar a mi pueblo. Por este motivo he querido veros y hablar con vosotros; pues por la esperanza de Israel llevo encima estas cadenas.» Vivió allí dos años enteros a su propia costa, recibiendo a todos los que acudían, predicándoles el reino de Dios y enseñando lo que se refiere al Señor Jesucristo con toda libertad, sin estorbos.
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 10,4.5.7
    R/. Los buenos verán tu rostro, Señor
    El Señor está en su templo santo,
    el Señor tiene su trono en el cielo;
    sus ojos están observando,
    sus pupilas examinan a los hombres. R/.
    El Señor examina a inocentes y culpables,
    y al que ama la violencia él lo odia.
    Porque el Señor es justo y ama la justicia:
    los buenos verán su rostro. R/.
    Evangelio
    Lectura del santo evangelio según san Juan (21,20-25):
    En aquel tiempo, Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús tanto amaba, el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?»
    Al verlo, Pedro dice a Jesús: «Señor, y éste ¿qué?»
    Jesús le contesta: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme.»
    Entonces se empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué?» Éste es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo ha escrito; y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que los libros no cabrían ni en todo el mundo.
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión viernes 17 de mayo de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    EVANGELIO Y LECTURAS DE HOY
    17 MAYO
    Lecturas del Viernes de la VII Semana de Pascua.
    Primera Lectura
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (25,13-21):
    En aquellos días, el rey Agripa llegó a Cesarea con Berenice para cumplimentar a Festo, y se entretuvieron allí bastantes días.
    Festo expuso al rey el caso de Pablo, diciéndole: «Tengo aquí un preso, que ha dejado Félix; cuando fui a Jerusalén, los sumos sacerdotes y los ancianos judíos presentaron acusación contra él, pidiendo su condena. Les respondí que no es costumbre romana ceder a un hombre por las buenas; primero el acusado tiene que carearse con sus acusadores, para que tenga ocasión de defenderse. Vinieron conmigo a Cesarea, y yo, sin dar largas al asunto, al día siguiente me senté en el tribunal y mandé traer a este hombre. Pero, cuando los acusadores tomaron la palabra, no adujeron ningún cargo grave de los que yo suponía; se trataba sólo de ciertas discusiones acerca de su religión y de un difunto llamado Jesús, que Pablo sostiene que está vivo. Yo, perdido en semejante discusión, le pregunté si quería ir a Jerusalén a que lo juzgase allí. Pero, como Pablo ha apelado, pidiendo que lo deje en la cárcel, para que decida su majestad, he dado orden de tenerlo en prisión hasta que pueda remitirlo al César.»
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 10,4-7
    R/. El Señor puso en el cielo su trono
    Bendice, alma mía, al Señor,
    y todo mi ser a su santo nombre.
    Bendice, alma mía, al Señor,
    y no olvides sus beneficios. R/.
    Como se levanta el cielo sobre la tierra,
    se levanta su bondad sobre sus fieles;
    como dista el oriente del ocaso,
    así aleja de nosotros nuestros delitos. R/.
    El Señor puso en el cielo su trono,
    su soberanía gobierna el universo.
    Bendecid al Señor, ángeles suyos,
    poderosos ejecutores de sus órdenes. R/.
    Evangelio
    Lectura del santo evangelio según san Juan (21,15-19):
    Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro:
    «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?»
    Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
    Jesús le dice: «Apacienta mis corderos.»
    Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»
    Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
    Él le dice: «Pastorea mis ovejas.»
    Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»
    Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.»
    Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.»
    Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios.
    Dicho esto, añadió: «Sígueme.»
    Palabra del Señor.
    7 min
  • Reflexión jueves 16 de mayo de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Lecturas del Jueves de la VII Semana de Pascua
    Primera Lectura
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (22,30;23,6-11):
    En aquellos días, queriendo el tribuno poner en claro de qué acusaban a Pablo los judíos, mandó desatarlo, ordenó que se reunieran los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno, bajó a Pablo y lo presentó ante ellos.
    Pablo sabía que una parte del Sanedrín eran fariseos y otra saduceos y gritó: «Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo, y me juzgan porque espero la resurrección de los muertos.»
    Apenas dijo esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos, y la asamblea quedó dividida. (Los saduceos sostienen que no hay resurrección, ni ángeles, ni espíritus, mientras que los fariseos admiten todo esto.) Se armó un griterío, y algunos escribas del partido fariseo se pusieron en pie, porfiando: «No encontramos ningún delito en este hombre; ¿y si le ha hablado un espíritu o un ángel?»
    El altercado arreciaba, y el tribuno, temiendo que hicieran pedazos a Pablo, mandó bajar a la guarnición para sacarlo de allí y llevárselo al cuartel.
    La noche siguiente, el Señor se le presentó y le dijo: «¡Ánimo! Lo mismo que has dado testimonio a favor mío en Jerusalén tienes que darlo en Roma.»
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 15
    R/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti
    Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
    yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
    El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
    mi suerte está en tu mano. R/.
    Bendeciré al Señor, que me aconseja,
    hasta de noche me instruye internamente.
    Tengo siempre presente al Señor,
    con él a mi derecha no vacilaré. R/.
    Por eso se me alegra el corazón,
    se gozan mis entrañas,
    y mi carne descansa serena.
    Porque no me entregarás a la muerte,
    ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R/.
    Me enseñarás el sendero de la vida,
    me saciarás de gozo en tu presencia,
    de alegría perpetua a tu derecha. R/.
    Evangelio
    Lectura del santo evangelio según san Juan (17,20-26):
    En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: «Padre santo, no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí. Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos.»
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión miércoles 15 de mayo de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    EVANGELIO Y LECTURAS DE HOY
    15 MAYO
    Lecturas del miércoles de la VII Semana de Pascua
    Primera Lectura
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (20,28-38):
    En aquellos días, decía Pablo a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso: «Tened cuidado de vosotros y del rebaño que el Espíritu Santo os ha encargado guardar, como pastores de la Iglesia de Dios, que él adquirió con su propia sangre. Ya sé que, cuando os deje, se meterán entre vosotros lobos feroces, que no tendrán piedad del rebaño. Incluso algunos de vosotros deformarán la doctrina y arrastrarán a los discípulos. Por eso, estad alerta: acordaos que durante tres años, de día y de noche, no he cesado de aconsejar con lágrimas en los ojos a cada uno en particular. Ahora os dejo en manos de Dios y de su palabra de gracia, que tiene poder para construiros y daros parte en la herencia de los santos. A nadie le he pedido dinero, oro ni ropa. Bien sabéis que estas manos han ganado lo necesario para mí y mis compañeros. Siempre os he enseñado que es nuestro deber trabajar para socorrer a los necesitados, acordándonos de las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir.”»
    Cuando terminó de hablar, se pusieron todos de rodillas, y rezó. Se echaron a llorar y, abrazando a Pablo, lo besaban; lo que más pena les daba era lo que había dicho, que no volverían a verlo. Y lo acompañaron hasta el barco.
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 67,29-30.33-35a.35b.36c
    R/. Reyes de la tierra, cantad a Dios
    Oh Dios, despliega tu poder,
    tu poder, oh Dios, que actúa en favor nuestro.
    A tu templo de Jerusalén
    traigan los reyes su tributo. R/.
    Reyes de la tierra, cantad a Dios,
    tocad para el Señor,
    que avanza por los cielos,
    los cielos antiquísimos,
    que lanza su voz, su voz poderosa:
    «Reconoced el poder de Dios.» R/.
    Sobre Israel resplandece su majestad,
    y su poder, sobre las nubes.
    ¡Dios sea bendito! R/.
    Evangelio
    Lectura del santo evangelio según san Juan (17,11b-19):
    En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: «Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Y por ellos me consagro yo, para que también se consagren ellos en la verdad.»
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión martes 14 de mayo de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    EVANGELIO Y LECTURAS DE HOY
    14 MAYO
    Lecturas de San Matías, apóstol
    Primera Lectura
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (1,15-17.20-26):
    Uno de aquellos días, Pedro se puso en pie en medio de los hermanos y dijo (había reunidas unas ciento veinte personas): «Hermanos, tenía que cumplirse lo que el Espíritu Santo, por boca de David, había predicho en la Escritura acerca de Judas, que hizo de guía a los que arrestaron a Jesús. Era uno de nuestro grupo y compartía el mismo ministerio. En el libro de los Salmos está escrito: «Que su morada quede desierta, y que nadie habite en ella,» y también: «Que su cargo lo ocupe otro.» Hace falta, por tanto, que uno se asocie a nosotros como testigo de la resurrección de Jesús, uno de los que nos acompañaron mientras convivió con nosotros el Señor Jesús, desde que Juan bautizaba, hasta el día de su ascensión.»
    Propusieron dos nombres: José, apellidado Barsabá, de sobrenombre Justo, y Matías.
    Y rezaron así: «Señor, tú penetras el corazón de todos; muéstranos a cuál de los dos has elegido para que, en este ministerio apostólico, ocupe el puesto que dejó Judas para marcharse al suyo propio.» Echaron suertes, le tocó a Matías, y lo asociaron a los once apóstoles.
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 112,1-2.3-4.5-6.7-8
    R/. El Señor lo sentó con los príncipes de su pueblo
    Alabad, siervos del Señor,
    alabad el nombre del Señor.
    Bendito sea el nombre del Señor,
    ahora y por siempre. R/.
    De la salida del sol hasta su ocaso,
    alabado sea el nombre del Señor.
    El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
    su gloria sobre los cielos. R/.
    ¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
    que se eleva en su trono
    y se abaja para mirar
    al cielo y a la tierra? R/.
    Levanta del polvo al desvalido,
    alza de la basura al pobre,
    para sentarlo con los príncipes,
    los príncipes de su pueblo. R/.
    Evangelio
    Lectura del santo evangelio según san Juan (15,9-17):
    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.»
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión lunes 13 de mayo de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hch 19,1-8
    ¿Ustedes recibieron el Espíritu Santo al aceptar la fe?
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
    MIENTRAS Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó la meseta y llegó a Éfeso. Allí encontró unos discípulos y les preguntó:
    «¿Ustedes recibieron el Espíritu Santo al aceptar la fe?».
    Contestaron:
    «Ni siquiera hemos oído hablar de un Espíritu Santo».
    Él les dijo:
    «Entonces, ¿qué bautismo han recibido?».
    Respondieron:
    «El bautismo de Juan».
    Pablo les dijo:
    «Juan bautizó con un bautismo de conversión, diciendo al pueblo que creyesen en el que iba a venir después de él, es decir, en Jesús».
    Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús; cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y se pusieron a hablar en lenguas extrañas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres.
    Pablo fue a la sinagoga y durante tres meses hablaba con toda libertad del reino de Dios, dialogando con ellos y tratando de persuadirlos.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 68(67),2.3.4+5ac.6-7ab (R. cf. 10)
    R. Reyes de la tierra, canten a Dios.
    O bien:
    R. Aleluya
    V. Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos,
    huyen de su presencia los que lo odian;
    como el humo se disipa, se disipan ellos;
    como se derrite la cera ante el fuego,
    así perecen los impíos ante Dios. R.
    V. En cambio, los justos se alegran,
    gozan en la presencia de Dios,
    rebosando de alegría.
    Canten a Dios, toquen a su nombre;
    su nombre es el Señor. R.
    V. Padre de huérfanos, protector de viudas,
    Dios vive en su santa morada.
    Dios prepara casa a los desvalidos,
    libera a los cautivos y los enriquece. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Si han resucitado con Cristo, busquen los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. R.
    Evangelio
    Jn 16,29-33
    Tengan valor: yo he vencido al mundo
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, los discípulos dijeron a Jesús:
    «Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que has salido de Dios».
    Les contestó Jesús:
    «¿Ahora creen? Pues miren: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que se dispersen cada cual por su lado y a mí me dejen solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Les he hablado de esto, para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán luchas; pero tengan valor: yo he vencido al mundo».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión Domingo 12 de mayo de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    EVANGELIO Y LECTURAS DE HOY
    12 MAYO
    Lecturas del La Ascensión del Señor
    Primera Lectura
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (1,1-11):
    En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los apóstoles, que había escogido, movido por el Espíritu Santo, y ascendió al cielo. Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del reino de Dios.
    Una vez que comían juntos, les recomendó: «No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo.»
    Ellos lo rodearon preguntándole: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?»
    Jesús contestó: «No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.»
    Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndolo irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse.»
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 46,2-3.6-7.8-9
    R/. Dios asciende entre aclamaciones;
    el Señor, al son de trompetas
    Pueblos todos batid palmas,
    aclamad a Dios con gritos de júbilo;
    porque el Señor es sublime y terrible,
    emperador de toda la tierra. R/.
    Dios asciende entre aclamaciones;
    el Señor, al son de trompetas;
    tocad para Dios, tocad,
    tocad para nuestro Rey, tocad. R/.
    Porque Dios es el rey del mundo;
    tocad con maestría.
    Dios reina sobre las naciones,
    Dios se sienta en su trono sagrado. R/.
    Segunda Lectura
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (1,17-23):
    Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro. Y todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia como cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos.
    Palabra de Dios
    Evangelio
    Conclusión del santo evangelio según san Marcos (16,15-20):
    En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: «ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en m¡ nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»
    Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión Sábado 11 de mayo de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera Lectura
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (18,23-28):
    PASADO algún tiempo en Antioquía, Pablo marchó y recorrió sucesivamente Galacia y Frigia, animando a los discípulos.
    Llegó a Éfeso un judío llamado Apolo, natural de Alejandría, hombre elocuente y muy versado en las Escrituras. Lo habían instruido en el camino del Señor y exponía con entusiasmo y exactitud lo referente a Jesús, aunque no conocía más que el bautismo de Juan.
    Apolo, pues, se puso a hablar públicamente en la sinagoga. Cuando lo oyeron Priscila y Áquila, lo tomaron por su cuenta y le explicaron con más detalle el camino de Dios. Decidió pasar a Acaya, y los hermanos lo animaron y escribieron a los discípulos de allí que lo recibieran bien. Una vez llegado, con la ayuda de la gracia, contribuyó mucho al provecho de los creyentes, pues rebatía vigorosamente en público a los judíos, demostrando con la Escritura que Jesús es el Mesías.
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 46,2-18-9.10
    R/. Dios es el rey del mundo
    Pueblos todos, batid palmas,
    aclamad a Dios con gritos de júbilo;
    porque el Señor altísimo es terrible,
    emperador de toda la tierra. R/.
    Porque Dios es el rey del mundo:
    tocad con maestría.
    Dios reina sobre las naciones,
    Dios se sienta en su trono sagrado. R/.
    Los príncipes de los gentiles se reúnen
    con el pueblo del Dios de Abrahán;
    porque de Dios son los grandes de la tierra,
    y él es excelso. R/.
    Evangelio
    Lectura del santo evangelio según san Juan (16,23b-28):
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará.
    Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa. Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente.
    Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios.
    Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre».
    Palabra del Señor.
    8 min

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