Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión martes 30 de abril de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hch 14,19-28
    Contaron a la Iglesia lo que Dios había hecho por medio de ellos
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
    EN aquellos días, llegaron unos judíos de Antioquía y de Iconio y se ganaron a la gente; apedrearon a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad, dándole ya por muerto. Entonces lo rodearon los discípulos; él se levantó y volvió a la ciudad.
    Al día siguiente, salió con Bernabé para Derbe. Después de predicar el Evangelio en aquella ciudad y de ganar bastantes discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, animando a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios.
    En cada Iglesia designaban presbíteros, oraban, ayunaban y los encomendaban al Señor, en quien habían creído.
    Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Y después de predicar la Palabra en Perge, bajaron a Atalía y allí se embarcaron para Antioquía, de donde los habían encomendado a la gracia de Dios para la misión que acababan de cumplir. Al llegar, reunieron a la Iglesia, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe. Se quedaron allí bastante tiempo con los discípulos.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 145(144),10.11-12. 13ab.21 (R. 126[125],5)
    R. Tus amigos, Señor, proclaman la gloria de tu reinado.
    O bien:
    R. Aleluya
    V. Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
    que te bendigan tus fieles.
    Que proclamen la gloria de tu reinado,
    que hablen de tus hazañas. R.
    V. Explicando tus hazañas a los hombres,
    la gloria y majestad de tu reinado.
    Tu reinado es un reinado perpetuo,
    tu gobierno va de edad en edad. R.
    V. Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
    todo viviente bendiga su santo nombre
    por siempre jamás. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Era necesario que el Mesías padeciera y resucitara de entre los muertos; y entrara así en su gloria. R.
    Evangelio
    Jn 14,27-31a
    Mi paz les doy
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «La paz les dejo, mi paz les doy; no se la doy yo como la da el mundo. Que no se turbe su corazón ni se acobarde. Me han oído decir: "Me voy y vuelvo al lado de ustedes". Si me amaran, se alegrarían de que vaya al Padre, porque el Padre es mayor que yo. Se lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda crean.
    Ya no hablaré mucho con ustedes, pues se acerca el príncipe de este mundo; no es que él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que, como el Padre me ha ordenado, así actúo».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión lunes 29 de abril de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hch 14,5-18
    Les anunciamos esta Buena Noticia: que dejen los ídolos vanos y se conviertan al Dios vivo
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
    EN aquellos días, cuando en Iconio se produjeron conatos de violencia de parte de los gentiles y de los judíos, con sus autoridades, para maltratar a Pablo y Bernabé y apedrearlos; al darse cuenta de la situación, huyeron a las ciudades de Licaonia, a Listra y Derbe y alrededores, donde se pusieron a predicar el Evangelio.
    Había en Listra, sentado, un hombre impedido de pies; cojo desde el seno de su madre, nunca había podido andar. Estaba escuchando las palabras de Pablo, y este, fijando en él la vista y viendo que tenía una fe capaz de obtener la salud, le dijo en voz alta:
    «Levántate, ponte derecho sobre tus pies».
    El hombre dio un salto y echó a andar. Al ver lo que Pablo había hecho, el gentío exclamó en la lengua de Licaonia:
    «Los dioses en figura de hombres han bajado a visitarnos».
    A Bernabé lo llamaban Zeus, y a Pablo, Hermes, porque se encargaba de hablar. El sacerdote del templo de Zeus que estaba a la entrada de la ciudad trajo a las puertas toros y guirnaldas y, con la gente, quería ofrecerles un sacrificio.
    Al oírlo los apóstoles Bernabé y Pablo, se rasgaron el manto e irrumpieron por medio del gentío, gritando y diciendo:
    «Hombres. ¿qué hacen ustedes? También nosotros somos humanos de la misma condición de ustedes; les anunciamos esta Buena Noticia: que dejen los ídolos vanos y se conviertan al Dios vivo "que hizo el cielo, la tierra y el mar y todo lo que contienen". En las generaciones pasadas, permitió que cada pueblo anduviera por su camino; aunque no ha dejado de dar testimonio de sí mismo con sus beneficios, mandándoles desde el cielo la lluvia y las cosechas a sus tiempos, dándoles comida y alegría en abundancia».
    Con estas palabras, a duras penas disuadieron al gentío de que les ofrecieran un sacrificio.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 115(113b),1-2.3-4.15-16 (R. 1)
    R. No a nosotros, Señor,
    sino a tu nombre da la gracia.
    O bien:
    R. Aleluya
    V. No a nosotros, Señor, no a nosotros,
    sino a tu nombre da la gloria,
    por tu bondad, por tu lealtad.
    ¿Por qué han de decir las naciones:
    «Dónde está su Dios»? R.
    V. Nuestro Dios está en el cielo,
    lo que quiere lo hace.
    Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,
    hechura de manos humanas. R.
    V. Benditos sean el Señor,
    que hizo el cielo y la tierra.
    El cielo pertenece al Señor,
    la tierra se les ha dado a los hombres. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. El Espíritu Santo será quien se lo eneseñe todo a ustedes y les vaya recordando todo lo que les he dicho. R.
    Evangelio
    Jn 14,21-26
    El Paráclito, que enviará el Padre, será quien se lo enseñe todo
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».
    Le dijo Judas, no el Iscariote:
    «Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?».
    Respondió Jesús y le dijo:
    «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
    El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que están oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
    Les he hablado de esto ahora que estoy a su lado, pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien se lo enseñe todo y les vaya recordando todo lo que les he dicho».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión Domingo 28 de abril de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hch 9,26-31
    Él les contó cómo había visto al Señor en el camino
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
    EN aquellos días, llegando Pablo a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos, pero todos le tenían miedo, porque no se fiaban de que fuera discípulo.
    Entonces Bernabé, tomándolo consigo, lo presentó a los apóstoles y él les contó cómo en Damasco había actuado valientemente en el nombre de Jesús.
    Saulo se quedó con ellos y se movía con libertad en Jerusalén, actuando valientemente en el nombre del Señor. Hablaba y discutía también con los helenistas, que se propusieron matarlo. Al enterarse los hermanos, lo bajaron a Cesarea y lo enviaron a Tarso.
    La Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba construyendo y progresaba en el temor del Señor, y se multiplicaba con el consuelo del Espíritu Santo.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 22(21),26b-27. 28 y 30.31-32 (R. 26a)
    R. El Señor es mi alabanza en la gran asamblea.
    O bien:
    R. Aleluya.
    V. Cumpliré mis votos delante de sus fieles.
    Los desvalidos comerán hasta saciarse,
    alabarán al Señor los que lo buscan.
    ¡Viva su corazón por siempre! R.
    V. Lo recordarán y volverán al Señor
    hasta de los confines del orbe;
    en su presencia se postrarán
    las familias de los pueblos.
    Ante él se postrarán los que duermen en la tierra,
    ante él se inclinarán los que bajan al polvo. R.
    V. Mi descendencia lo servirá;
    hablarán del Señor a la generación futura,
    contarán su justicia al pueblo que ha de nacer:
    «Todo lo que hizo el Señor». R.
    Segunda lectura
    1Jn 3,18-24
    Este es su mandamiento: que creamos y que nos amemos
    Lectura de la primera carta del apóstol san Juan.
    HIJOS míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras.
    En esto conoceremos que somos de la verdad y tranquilizaremos nuestro corazón ante él, en caso de que nos condene nuestro corazón, pues Dios es mayor que nuestro corazón y lo conoce todo.
    Queridos, si el corazón no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios. Cuanto pidamos lo recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.
    Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó.
    Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio.
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Permanezcan en mí, y yo en ustedes -dice el Señor-; el que permanece en mí da fruto abundante. R.
    Evangelio
    Jn 15,1-8
    El que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador.
    A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.
    Ustedes ya están limpios por la palabra que les he hablado; permanezcan en mí, y yo en ustedes.
    Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí.
    Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no pueden hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
    Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que desean, y se realizará.
    Con esto recibe gloria mi Padre, con que den fruto abundante; así serán discípulos míos».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión sábado 27 de abril de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hch 13,44-52
    Sepan que nos dedicamos a los gentiles
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
    EL sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra del Señor. Al ver el gentío, los judíos se llenaron de envidia y respondían con blasfemias a las palabras de Pablo.
    Entonces Pablo y Bernabé dijeron con toda valentía:
    «Teníamos que anunciarles primero a ustedes la palabra de Dios; pero como la rechazan y no se consideran dignos de la vida eterna, sepan que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: "Yo te he puesto como luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el cofín de la tierra"».
    Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y creyeron los que estaban destinados a la vida eterna.
    La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región.
    Pero los judíos incitaron a las señoras distinguidas, adoradoras de Dios, y a los principales de la ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron de su territorio.
    Estos sacudieron el polvo de los pies contra ellos y se fueron a Iconio. Los discípulos, por su parte, quedaban llenos de alegría y de Espíritu Santo.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 98(97),1.2-3ab.3cd-4 (R. 3cd)
    R. Los confines de la tierra han contemplado
    la salvación de nuestro Dios.
    O bien:
    R. Aleluya
    V. Canten al Señor un cántico nuevo,
    porque ha hecho maravillas.
    Su diestra le ha dado la victoria,
    su santo brazo. R.
    V. El Señor da a conocer su salvación,
    revela a las naciones su justicia.
    Se acordó de su misericordia y su fidelidad
    en favor de la casa de Israel. R.
    V. Los confines de la tierra han contemplado
    la salvación de nuestro Dios.
    Aclama al Señor, tierra entera;
    griten, vitoreen, toquen. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Si permanecen en mi palabra -dice el Señor-, serán de verdad discípulos míos, y conocerán la verdad. R.
    Evangelio
    Jn 14,7-14
    Quien me ha visto a mí ha visto el Padre
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre. Ahora ya lo conocen y lo han visto».
    Felipe le dice:
    «Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
    Jesús le replica:
    «Hace tanto que estoy con ustedes, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo les digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, crean a las obras.
    En verdad, en verdad les digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidan en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me piden algo en mi nombre, yo lo haré».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión viernes 26 de abril de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hch 13,26-33
    Dios ha cumplido su promesa resucitando a Jesús
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
    EN aquellos días, cuando llegó Pablo a Antioquía de Pisidia, decía en la sinagoga:
    «Hermanos, hijos del linaje de Abrahán y todos ustedes los que temen a Dios: a nosotros se nos ha enviado esta palabra de salvación. En efecto, los habitantes de Jerusalén y sus autoridades no reconocieron a Jesús ni entendieron las palabras de los profetas que se leen los sábados, pero las cumplieron al condenarlo. Y, aunque no encontraron nada que mereciera la muerte, le pidieron a Pilato que lo mandara ejecutar.
    Y, cuando cumplieron todo lo que estaba escrito de él, lo bajaron del madero y lo enterraron. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos. Durante muchos días, se apareció a los que habían subido con él de Galilea a Jerusalén, y ellos son ahora sus testigos ante el pueblo. También nosotros les anunciamos la Buena Noticia de que la promesa que Dios hizo a nuestros padres, nos la ha cumplido a nosotros, sus hijos, resucitando a Jesús. Así está escrito en el salmo segundo: "Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy"».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 2,6-7.8-9.10-11 (R. Mt 16,16b)
    R. Tú eres mi hijo:
    yo te he engendrado hoy.
    O bien:
    R. Aleluya
    V. «Yo mismo he establecido a mi Rey
    en Sion, mi monte santo».
    Voy a proclamar el decreto del Señor;
    él me ha dicho: «Tú eres mi hijo:
    yo te he engendrado hoy. R.
    V. Pídemelo:
    te daré en herencia las naciones;
    en posesión, los confines de la tierra:
    los gobernarás con centro de hierro,
    los quebrarás como jarro de loza». R.
    V. Y ahora, reyes, sean sensatos;
    escarmienten, los que rigen la tierra:
    sirvan al Señor con temor,
    ríndanle homenaje temblando. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Yo soy el camino y la verdad y la vida -dice el Señor-; nadie va al Padre sino por mí. R.
    Evangelio
    Jn 14,1-6
    Yo soy el camino y la verdad y la vida
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «No se turbe su corazón, crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, se lo habría dicho, porque me voy a prepararles un lugar. Cuando vaya y les prepare un lugar, volveré y los llevaré conmigo, para que donde estoy yo estén también ustedes. Y adonde yo voy, ya saben el camino».
    Tomás le dice:
    «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
    Jesús le responde:
    «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión jueves 25 de abril de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1 P 5, 5b-14
    Os saluda Marcos, mi hijo
    Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 
    Queridos hermanos:
    Tened sentimientos de humildad unos con otros, porque Dios resiste a los soberbios, pero da su gracia a los humildes. Inclinaos, pues, bajo la mano poderosa de Dios, para que, a su tiempo, os ensalce. Descargad en él todo vuestro agobio, que él se interesa por vosotros.
    Sed sobrios, estad alerta, que vuestro enemigo, el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quién devorar. Resistidle firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos en el mundo entero pasan por los mismos sufrimientos. Tras un breve padecer, el mismo Dios de toda gracia, que os ha llamado en Cristo a su eterna gloria, os restablecerá, os afianzará, os robustecerá. Suyo es el poder por los siglos. Amén.
    Os he escrito esta breve carta por mano de Silvano, al que tengo por hermano fiel, para exhortaros y atestiguaros que ésta es la verdadera gracia de Dios. Manteneos en ella.
    Os saluda la comunidad de Babilonia, y también Marcos, mi hijo. Saludaos entre vosotros con el beso del amor fraterno.
    Paz a todos vosotros, los cristianos.
    Palabra de Dios. 
    Salmo
    Sal 88, 2-3. 6-7. 16-17
    R. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.
    V. Cantaré eternamente las misericordias del Señor, 
    anunciaré tu fidelidad por todas las edades. 
    Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno, 
    más que el cielo has afianzado tu fidelidad.» R. 
    V. El cielo proclama tus maravillas, Señor,
    y tu fidelidad, en la asamblea de los ángeles. 
    ¿Quién sobre las nubes se compara a Dios?
    ¿Quién como el Señor entre los seres divinos? R. 
    V. Dichoso el pueblo que sabe aclamarte: 
    caminará, oh Señor, a la luz de tu rostro; 
    tu nombre es su gozo cada día, 
    tu justicia es su orgullo. R. 
    Evangelio
    Mc 16, 15-20
    Proclamad el Evangelio a toda la creación
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo:
    -«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.
    El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado.
    A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»
    Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios.
    Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.
    Palabra del Señor.
    7 min
  • Reflexión miércoles 24 de abril de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hch 12,24 - 13,5a
    Apártenme a Bernabé y a Saulo
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
    EN aquellos días, la palabra de Dios iba creciendo y se multiplicaba. Cuando cumplieron su servicio, Bernabé y Saulo se volvieron de Jerusalén, llevándose con ellos a Juan, por sobrenombre Marcos.
    En la Iglesia que estaba en Antioquía había profetas y maestros: Bernabé, Simeón, llamado Níger; Lucio, el de Cirene; Manahén, hermano de leche del tetrarca Herodes, y Saulo.
    Un día que estaban celebrando el culto al Señor y ayunaban, dijo el Espíritu Santo:
    «Apártenme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado».
    Entonces, después de ayunar y orar, les impusieron las manos y los enviaron. Con esta misión del Espíritu Santo, bajaron a Seleucia y de allí zarparon para Chipre.
    Llegados a Salamina, anunciaron la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 67(66),2-3.5. 6+8 (R. cf. 4)
    R. Oh, Dios, que te alaben los pueblos,
    que todos los pueblos te alaben.
    O bien:
    R. Aleluya
    V. Que Dios tenga piedad y nos bendiga,
    ilumine su rostro sobre nosotros;
    conozca la tierra tus caminos,
    todos los pueblos tu salvación. R.
    V. Que canten de alegría las naciones,
    porque riges el mundo con justicia
    y gobiernas las naciones de la tierra. R.
    V. Oh, Dios, que te alaben los pueblos,
    que todos los pueblos te alaben.
    Que Dios nos bendiga: que le teman
    todos los confines de la tierra. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Yo soy la luz del mundo -dice el Señor-; el que me sigue tendrá la luz de la vida. R.
    Evangelio
    Jn 12,44-50
    Yo he venido al mundo como luz
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, Jesús gritó diciendo:
    «El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí, ve al que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas.
    Al que oiga mis palabras y no las cumpla, yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, esa lo juzgará en el último día. Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. Y sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo, lo hablo como me ha encargado el Padre».
    Palabra del Señor.
    10 min
  • Reflexión martes 23 de abril de 2024. Padre Juan Carlos Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hch 11,19-26
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
    EN aquellos días, los que se habían dispersado en la persecución provocada por lo de Esteban llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin predicar la palabra más que a los judíos. Pero algunos, naturales de Chipre y de Cirene, al llegar a Antioquía, se pusieron a hablar también a los griegos, anunciándoles la Buena Nueva del Señor Jesús.
    Como la mano del Señor estaba con ellos, gran número creyó y se convirtió al Señor.
    Llegó la noticia a oídos de la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; se alegró y exhortaba a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño, porque era un hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe. Y una multitud considerable se adhirió al Señor.
    Bernabé salió para Tarso en busca de Saulo; cuando lo encontró, se lo llevó a Antioquía. Durante todo un año estuvieron juntos en aquella Iglesia e instruyeron a muchos.
    Fue en Antioquía donde por primera vez los discípulos fueron llamados cristianos.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 87(86),2-3.4-5.6-7 (R. 117[116],1a)
    R. Alaben al Señor todas las naciones.
    O bien:
    R. Aleluya
    V. Él la ha cimentado sobre el monte santo;
    y el Señor prefiere las puertas de Sion
    a todas las moradas de Jacob.
    ¡Qué pregón tan glorioso para ti,
    ciudad de Dios! R.
    V. «Contaré a Egipto y a Babilonia
    entre mis fieles;
    filisteos, tirios y etíopes
    han nacido allí».
    Se dirá de Sion: «Uno por uno,
    todos han nacido en ella;
    el Altísimo en persona la ha fundado». R.
    V. El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
    «Este ha nacido allí».
    Y cantarán mientras danzan:
    «Todas mis fuentes están en ti». R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Mis ovejas escuchan mi voz -dice el Señor-, y yo las conozco, y ellas me siguen. R.
    Evangelio
    Jn 10, 22-30
    Yo y el Padre somos uno
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    SE celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón.
    Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
    «¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente».
    Jesús les respondió:
    «Se lo he dicho, y no creen; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mí. Pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión lunes 22 de abril de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hch 11,1-18
    Así pues, también a los gentiles les ha otorgado Dios la conversión que lleva a la vida.
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
    EN aquellos días, los apóstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. Cuando Pedro subió a Jerusalén, los de la circuncisión le dijeron en son de reproche:
    «Has entrado en casa de incircuncisos y has comido con ellos».
    Pedro entonces comenzó a exponerles los hechos por su orden, diciendo:
    «Estaba yo orando en la ciudad de Jafa, cuando tuve en éxtasis una visión: una especie de recipiente que bajaba, semejante a un gran lienzo que era descolgado del cielo sostenido por los cuatro extremos, hasta donde yo estaba.
    Miré dentro y vi cuadrúpedos de la tierra, fieras, reptiles y pájaros del cielo. Luego oí una voz que me decía: "Levántate, Pedro, mata y come". Yo respondí: "De ningún modo, Señor, pues nunca entró en mi boca cosa profana o impura". Pero la voz del cielo habló de nuevo: "Lo que Dios ha purificado, tú no lo consideres profano". Esto sucedió hasta tres veces, y de un tirón lo subieron todo de nuevo al cielo.
    En aquel preciso momento llegaron a la casa donde estábamos tres hombres enviados desde Cesarea en busca mía.
    Entonces el Espíritu me dijo que me fuera con ellos sin dudar. Me acompañaron estos seis hermanos, y entramos en casa de aquel hombre. Él nos contó que había visto en su casa al ángel que, en pie, le decía: "Manda recado a Jafa y haz venir a Simón, llamado Pedro; él te dirá palabras que traerán la salvación a ti y a tu casa".
    En cuanto empecé a hablar, bajó sobre ellos el Espíritu Santo, igual que había bajado sobre nosotros al principio; entonces me acordé de lo que el Señor había dicho:
    "Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados con Espíritu Santo". Pues, si Dios les ha dado a ellos el mismo don que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para oponerme a Dios?».
    Oyendo esto, se calmaron y alabaron a Dios diciendo:
    «Así pues, también a los gentiles les ha otorgado Dios la conversión que lleva a la vida».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 42(41),2.3; 43(42), 3.4 (R. cf. 42[41],3)
    R. Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo.
    O bien:
    R. Aleluya.
    V. Como busca la cierva corrientes de agua,
    así mi alma te busca a ti, Dios mío;
    mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo:
    ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? R.
    V. Envía tu luz y tu verdad:
    que ellas me guíen
    y me conduzcan hasta tu monte santo,
    hasta tu morada. R.
    V. Me acercaré al altar de Dios,
    al Dios de mi alegría,
    y te daré gracias al son de la cítara
    Dios, Dios mío. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Yo soy el Buen Pastor -dice el Señor-, que conozco a mis ovejas, y las mías me conocen. R.
    Evangelio
    Jn 10,1-10
    Yo soy la puerta de las ovejas
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús:
    «En verdad, en verdad les digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
    Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
    «En verdad, en verdad les digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
    Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
    El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión Domingo 21 de abril de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hch 4,8-12
    No hay salvación en ningún otro
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
    EN aquellos días, lleno de Espíritu Santo, Pedro dijo:
    «Jefes del pueblo y ancianos: Porque le hemos hecho un favor a un enfermo, nos interrogan ustedes hoy para averiguar qué poder ha curado a ese hombre; quede bien claro a todos ustedes y a todo Israel que ha sido el Nombre de Jesucristo Nazareno, a quien ustedes crucificaron y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por este Nombre, se presenta este sano ante ustedes.
    Él es "la piedra que desecharon ustedes, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular"; no hay salvación en ningún otro, pues bajo el cielo no se ha dado a los hombres otro nombre por el que debamos salvarnos».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 118(117),1 y 8-9. 21-23.26 y 28 y 29 (R. 22)
    R. La piedra que desecharon los arquitectos
    es ahora la piedra angular.
    O bien:
    R. Aleluya
    V. Den gracias al Señor porque es bueno,
    porque es eterna su misericordia.
    Mejor es refugiarse en el Señor
    que fiarse de los hombres,
    mejor es refugiarse en el Señor
    que fiarse de los jefes. R.
    V. Te doy gracias porque me escuchaste
    y fuiste mi salvación.
    La piedra que desecharon los arquitectos
    es ahora la piedra angular.
    Es el Señor quien lo ha hecho,
    ha sido un milagro patente. R.
    V. Bendito el que viene en nombre del Señor,
    los bendecimos desde la casa del Señor.
    Tú eres mi Dios, te doy gracias;
    Dios mío, yo te ensalzo.
    Den gracias al Señor porque es bueno,
    porque es eterna su misericordia. R.
    Segunda lectura
    1 Jn 3,1-2
    Veremos a Dios tal cual es
    Lectura de la primera carta del apóstol san Juan.
    QUERIDOS hermanos:
    Miren qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no lo conoció a él.
    Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Yo soy el Buen Pastor -dice el Señor-, que conozco a mis ovejas, y las mías me conocen. R.
    Evangelio
    Jn 10,11-18
    El buen pastor da su vida por las ovejas
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús:
    «Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo las roba y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.
    Yo soy el Buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.
    Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo Pastor.
    Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre».
    Palabra del Señor.
    8 min

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