Tormenta perfecta. Es la que se cierne sobre Reino Unido: la inflación ya es de dos dígitos, 11,1%, y una recesión que está queriendo hacer historia y que podría ser la más larga desde 1920. Así, los británicos están asomando la cabeza a una ventana por la que pueden vislumbrar un acantilado por donde se precipita su economía.