Hay una parálisis que no se ve.
La de quien está a salvo, lejos, y aun así siente que el mundo se detuvo el 24 de junio. La de quien revisa el celular cada dos minutos, va al trabajo en piloto automático, y no sabe en qué se le fue el día.
Si eso te está pasando, no estás fallando. Es tu mente protegiéndose de algo que aún no puede procesar del todo.
Este viernes hablamos de la culpa del sobreviviente, de la ansiedad que no se va, y de una pequeña herramienta para volver al cuerpo cuando sientes que caminas como zombi entre dos mundos. 🇻🇪
No estás roto. Estás atravesando algo enorme, con el corazón partido entre dos geografías.
💬 Cuéntame en los comentarios: ¿cómo has estado tú estos días?