Ya en la época de la guerra del Líbano, en 1982, junto con el Padre Lelong, el Pastor
Matthiot, y Jacques Fauvet, fuimos llevados ante la justicia por la L.I.C.R.A. al haber
mostrado, en Le Monde del 17 de junio de 1982, con el beneplácito de su director, que
la invasión del Líbano se situaba en la lógica del sionismo político. El tribunal de París
en juicio del 24 de marzo de 1983, confirmado en apelación, y definitivamente por la
Corte de Casación, sentenciaba: “considerando que se trata de la crítica lícita de la
política de un Estado y de la ideología que lo inspira, y no de una provocación racial...
rechazamos todas sus demandas (de la L.I.C.R.A.), y la condenamos a las costas”.
El presente libro es estrictamente fiel a nuestra crítica política e ideológica de entonces,
a pesar de que la perversa ley del “comunista” Gayssot ha venido a reforzar, desde
entonces, la represión contra la libertad de expresión haciendo del juicio de Nuremberg
el criterio de la verdad histórica e instituyendo un “delito de opinión”. Este proyecto de
ley fue combatido en la Asamblea Nacional por el actual ministro de Justicia.
Creemos aportar una contribución a la lucha por una paz genuina, fundada sobre el
respeto de la verdad y de la ley internacional.
Valientemente, en el propio Israel, los judíos fieles a sus profetas, “nuevos
historiadores” de la Universidad hebraica de Jerusalén, y los partidarios israelíes de una
paz justa, tras la revelación de sus errores, para el propio Estado de Israel y para la paz
del mundo, se interrogan acerca de los “mitos” del sionismo político que condujeron a
los asesinatos cometidos por Baruch Goldstein en Hebrón, y por Ygal Amir contra el
Primer Ministro Ytzhak Rabin.
La verdad está en marcha y nada la detendrá.
El terrorismo intelectual de un “lobby” ya denunciado por el General De Gaulle por “su
influencia excesiva sobre la información” me condujo, en Francia, a proceder a una
prepublicación de este texto en un número especial no comercializado, reservado para
los abonados de una revista. Ese hecho, expresión de la situación en Francia, parece
haber retenido mucho más la atención de los comentaristas que el contenido de mi texto.
Por tanto lo publico hoy yo mismo, bajo mi única responsabilidad, en la forma de
Samizdat, en el sentido estricto de ese término que significa en ruso: “editado por sí
mismo”.
2
N.T. Liga Internacional contra el Racismo y el Antisemitismo.
Los mitos fundacionales de la política israelí Roger Garaudy
Pág. 5
Este libro ya está traducido y en proceso de publicación en Estados Unidos, Italia,
Líbano, Turquía y Brasil, estando en curso su traducción al alemán y al ruso.
El texto francés es accesible a través de Internet:
(=Introduction)
intmyth1.html> (=Les mythes théologiques)
intmyth2.html> (=Les mythes du XXº siècle)
intmyth3.html> (=Conclusion)3
Contra las mitologías desviadas, ésta será una nueva contribución a la historia crítica del
mundo contemporáneo.
Traducción del francés: Simón Royo.
4
3
N.T. Las direcciones de Internet donde fue expuesto tras su publicación ya no existen.
4
Comentario, por Simón Royo.
El que se encuentre frente a Roger Garaudy, descubrirá a un anciano extraordinariamente lúcido, un
perfecto ilustrado francés, con una religiosidad próxima al deísmo, intentando inocular racionalidad, en el
seno de las muy irracionales comunidades católicas, judías e islámicas, en la línea de un ecumenismo
universal inspirado en los ideales de la revolución de 1789. Un erudito que se disculpa por no expresarse
correctamente en castellano, (aunque en realidad lo habla con toda soltura), por "haberlo aprendido con
más de 80 años". Este hombre ha sido varias veces juzgado en Francia por ejercer la funesta manía de
pensar y por encarnar la labor “crítica” que M.Foucault calificaba como esencia de la modernidad y como
tarea del intelectual por excelencia. Una de las últimas, el 25 de abril de 1996, acusado del delito de
“negación de crímenes contra la humanidad”, y aunque es cierto que daba crédito a reconocidos
revisionistas antisemitas neonazis en su libro, algunos de dudosa reputación, fueron los únicos que han
accedido a divulgar su libro en Internet (versión inglesa):
http://www.codoh.com/zionweb/zionmythgar.html (Pero cfr. César Vidal La revisión del Holocausto.
Anaya Muchnik. Madrid 1994). Por otra parte, un libro mucho más insultante y más reciente, el de Oriana
Fallaci (ver artículo en Rebelión: Oriana Fallaci y la fiebre antimusulmana, por Simón Royo,
http://www.rebelion.org/cultura/royo211102.htm), fue también denunciado, pero ella ha sido absuelta y
su libro (primero fue artículo) islamófobo no sólo no ha sido secuestrado sino que está siendo publicado y
traducido en todo el mundo, después de que un juzgado parisiense rechazase la intervención provisoria de
la obra.
(Cfr. Liberation.fr, vendredi 21 juin 2002: Le livre polémique d'Oriana Fallaci en sursis. Un juge parisien
des référés a rejeté la demande d'interdiction provisoire de «La Rage et l'Orgueil», un ouvrage accusé
«d'islamophobie» par le Mrap).
Respecto al libro de Garaudy, Mitos fundadores de la política israelí, la polémica estaba servida en
Francia a raíz de su publicación (1996). Las declaraciones del abad Pierre (Henri Groues), hombre
respetadísimo en el país vecino y fundador de la orden de los traperos de Emmaüs, en el diario Liberation
del 29-4-96, en las que, apoyando a Garaudy, condenaba a quienes niegan la matanza de los judíos
perpetrada por el nazismo, pero afirmaba la necesidad de un debate histórico que resituase en sus
términos fácticos (y no míticos), la cuestión del Holocausto, convirtió el asunto en escándalo nacional. De
Garaudy, ya bastante desacreditado, “se podía esperar cualquier cosa” -como publicaban todos los medios
de comunicación, pero que el también octogenario abad cristiano, defensor incansable de los pobres,
santo y héroe nacional, hiciese manifiestas, para corroborarlas, algunas de las tesis más atrevidas de su
amigo, era demasiado para un país como Francia, en el que existe una hipersensibilidad ante las
cuestiones que atañen al pueblo hebreo y todo acercamiento crítico es visto como “antisemitismo”. (En
Francia, donde viven ahora más de medio millón de judíos y con el partido ultraderechista más potente de
Europa, los temas relacionados con la cultura judía son un tabú cuyo abordaje resulta muy delicado).
La condena unánime de Garaudy junto a la “consternación” por el abad Pierre, de los medios de
comunicación franceses (cfr.p.ej. Liberation, Notre Vie y L’Humanité del 30-4-96; Le Monde y La Croix
del 2-5-96), se exportó a España y fue recogida por sus media (cfr.p.ej. El País del 30-4- y 1-5-96), que
Los mitos fundacionales de la política israelí Roger Garaudy
Pág. 6
también trataron el libro de revisionista, resaltando el hecho de su publicación en una revista de dudosa
reputación. El 7-5-96 el vargallosista escritor neoliberal chileno Jorge Edwards, demostraba, en un
artículo de Opinión del rotativo español citado, que sabía leer la prensa francesa y resumirla en castellano,
(o bien resumir la castellana recogida de la francesa), y por tanto su artículo constituía una mediocre
síntesis de la Opinión de los medios de comunicación franceses, con algunas manifiestas aportaciones
personales para ejemplificar su desconocimiento absoluto de la obra de Garaudy, al que calificaba de
“idiota” y “fanático”, seguramente por no creer en el Dios Mercado.
Grupos de presión desde los más diversos sectores se la sociedad, obligaron al abad Pierre a retractarse,
finalmente, de su apoyo al libro de Garaudy, que confesó no haber leído, procediendo sus observaciones
del conocimiento directo del autor. El abad Pierre había elogiado el "espíritu crítico" y la "voluntad de
investigación sincera" del pensador francés, en una carta que sirvió de base a su defensa en el juicio de
que fue objeto.
Pero el “pensamiento crítico” no admite barreras ni admite el delito de opinión. A las tesis se las defiende
o se las refuta pero no se las silencia ni se las condena. A quien lleva a cabo afirmaciones infundadas se le
demuestran sus errores con facilidad y se le envía otra vez a la escuela, como es el caso de los
revisionistas nazis, a quienes hay que ilustrar y educar más que encerrar, pues su delito es la ignorancia.
En el nuevo Código Penal español aparece el nuevo delito de “incitación al genocidio y negación de los
crímenes contra la humanidad”, otra de nuestras extrañas importaciones, ya que hemos tenido tantísima
experiencia inquisitorial en reprimir la libertad de expresión, que no nos serían necesarias, en este sentido,
leyes nuevas, sino que bastaría resucitar las antiguas.
Roger Garaudy, que ha sido injustamente confundido con un lerdo revisionista nazi, no plantea tesis
infundadas, sino que nos presenta un libro bien documentado en el que se tratan las cuestiones con rigor.
Cuestiones que no vamos a asumir acríticamente, que habrán de ser confirmadas o refutadas con el mismo
rigor y documentación con el que están expuestas, pero que no merecen el desprecio olímpico del que han
sido objeto y menos el silencio. Refiriéndose a las críticas y descalificaciones aparecidas en los medios de
comunicación, escribía Garaudy: “No tengo más defensa que la de que se lea lo que he escrito y mis
detractores no han leído. Nunca he considerado la filosofía, la historia o la teología como una carrera
liberal, sino como un combate por el hombre contra todos los integrismos... el lector juzgará”.
Hemos procedido a la traducción del Prólogo de libro tan polémico con la intención de que se cumpla el
deseo de su autor, y sea de la lectura de su obra y de su análisis histórico-crítico, en contraste con otros
trabajos de igual envergadura en la materia, del que surjan las consideraciones respecto a su validez o
incorrección científica.
(Los FNAC de todo el mundo se negaron, cuando finalmente lo autopublicó Garaudy –pues nadie se lo
quería publicar- a vender el libro, y éste volvería a ser procesado y sería condenado a pagar una severa
multa, dado que su avanzada edad excluía el encarcelamiento. Ello nos llevó a traducir su prólogo e
intentar difundirlo en Internet, pero nadie quiso entonces publicarlo tampoco. Ahora, después de que
hemos introducido la referencia a Oriana Fallaci como muestra de un doble rasero (se puede ofender y
mentir sobre los árabes pero no se puede ofender ni mentir sobre los judíos), quizá pueda salir a la luz este
prólogo; que pretende ser una llamada en contra de cualquier tipo de censura).