Revisionismo Histórico I (abre los ojos)

Revisionismo Histórico I (abre los ojos)

By Ramanuyacaria das VanapastraReligion & Spirituality
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Revisionismo Histórico I (abre los ojos) episodes

  • La verdad más grande de la historia 3, Donoso
    1. De novela a novela
    En una primera fase del análisis, me empeñaré en aislar los fragmentos de las dos novelas que se pueden relacionar con los textos ensayísticos y los cotejaré para evidenciar los cambios de perspectiva que una distancia de catorce años ha introducido en las consideraciones literarias que salpican estas novelas.
    El personaje que conecta las dos novelas estudiadas es el escritor ecuatoriano Marcelo Chiriboga, mayor representante -ficticio- del boom. En la novela de 1981, la presencia física de Chiriboga se reduce a una breve aparición en el Rastro de Madrid, donde intercambia unas frases con Julio y Gloria, la pareja central de la novela, antes de esfumarse por una puerta excusada. Sus demás manifestaciones en la obra se reducen a la mención de su nombre, insistentemente asociado, en una secuencia recurrente en la novela, a los de Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, integrantes bien reales del boom (6). Esta asociación reiterada a una serie de escritores existentes autentifica al ecuatoriano, pero de su personalidad o su vida privada sabemos muy pocas cosas; Chiriboga es, con sus pares literarios, un apellido emblema del boom.
    Cuando Chiriboga reaparece catorce años más tarde en Donde van a morir, su figura cobra más relevancia. Los contornos de su personalidad se afinan y su retrato se completa. El lector se enterará incluso del nombre de su perro y de las excentricidades de su esposa. El símbolo de escritor de El jardín cede el paso a un ser humano de carne y huesos, y se transforma en una individualidad compleja dotada de estados de ánimos.
    Esta «humanización» de Chiriboga en la novela de 1995 va a la par con una individualización del personaje. Éste ya no es uno de los escritores del boom, un apellido vacío e inseparable del de sus pares literarios, sino un artista autónomo, que ya no necesita el apoyo de sus consortes y puede volar con sus propias alas. En Donde van a morir, parece que se ha desintegrado el grupúsculo. Se suele mencionar a Chiriboga solo: muy pocas veces se nombran sus tradicionales acompañantes de El jardín (7), y desaparece por completo la secuencia enumerativa que se desgranaba recurrentemente en El jardín, en la que su apellido se fundía con los otros grandes nombres del boom en un bloque fónico tan cerrado como lo fue el propio grupo, por lo menos según Julio.
    En efecto, en la novela de 1981, el boom es visto sobre todo a través del prisma deformador de la mirada de este personaje. Julio, escritor frustrado por no formar parte de este cenáculo de «falsos dioses» (p. 13), por no encontrar por dónde pasar «del otro lado del espejo, que ellos habitan» (p. 106), critica el carácter exclusivo del boom. Amén de las expresiones arriba mencionadas, que recalcan el hermetismo del grupúsculo, en la novela abundan los términos que hacen hincapié en la inaccesibilidad o la dimensión mercantil de este fenómeno literario: Julio lamenta el «insoportable oropel de falsedades comerciales» (p. 118), se queja de su carrera literaria «coartad(a) por la mafia de escritores del boom que saturó el mercado» (p. 182). La figura de Nùria Monclùs -versión novelesca de la agente literaria catalana Carmen Balcells- concentra muchas de las insinuaciones de Julio, unas insinuaciones que más de una vez se transforman en acusaciones explícitas: «diosa tiránica» (p. 44), «bruja de las finanzas […], catalana pesetera y avara, prestamista hebrea» (p. 139), Nùria Monclùs no es sino la «legendaria capomafia del grupo de célebres novelistas latinoamericanos» (p. 44) (8).
    Esta percepción del boom como mafia literaria es propia de El jardín y desaparece por completo en Donde van a morir, a pesar del potencial cómico de un recurso narrativo que hubiera cuajado perfectamente con el tono general de esta novela exquisitosamente irónica. José Donoso abandona en 1995 esta veta, que había explotado con tanto acierto en 1981. Ya no es cuestión de mafia cuando se comenta el boom. Este cambio de rumbo también se hace patente al aludir a Nùria Monclùs, quien se metamorfosea y, de «superagente mafiosa» (p. 35) en El jardín, pasa a ser «Ninfa Egeria del boom» (p. 183) en Donde van a morir.
    Por cierto, presentar el boom como una mafia también cuadraba perfectamente con el propósito de El jardín, pero por otras razones: esta novela es la de un escritor fracasado que no quiere admitir la evidencia de su derrota (9). Lo acongoja el anhelo de penetrar en este círculo cerrado que tiene acceso directo al éxito literario, y lo desvela «el terror de quedar excluido» (p. 106), un terror matizado de codicia rencorosa; Julio suspira: «¡cómo emborrachaba el vino de la esperanza, cómo impulsaba el escozor de la envidia, la necesidad de la revancha!» (10).
    Dicha envidia es tanto más grande cuanto mayor es el éxito de los novelistas envidiados, siendo, por supuesto, «el más insolentemente célebre» (p. 132) Marcelo Chiriboga. En efecto, el éxito del ecuatoriano transciende las diferencias culturales o generacionales, aunque todos los protagonistas de El jardín no manifiestan su entusiasmo de la misma manera. Julio y Gloria expresan abiertamente su admiración y confieren a la obra maestra de Chiriboga, La caja sin secreto, el estatuto de texto inmortal; para ellos, «su novela (...) es como la Biblia, como el Quijote, sus ediciones alcanzan millones en todas las lenguas» (p. 132). La actitud del joven Bijou es más ambigua: este hijo de exiliados chilenos encarna, por su edad, las jóvenes generaciones, por su integración en Europa, un lector internacional o cosmopolita, y por su inconformismo, un público independiente de las modas impuestas por las editoriales. En una fanfarronada de adolescente, Bijou empieza por afirmar que no conoce a Marcelo Chiriboga. Pero luego confiesa que ha leído todas las obras del ecuatoriano y que le gustan mucho (11).
    El Marcelo Chiriboga de Donde van a morir es otra persona. Ya no es el que, en 1981, intentaba evitar la muchedumbre en el Rastro madrileño; al revés, en la novela de 1995, el ecuatoriano llega a San José atemorizado por el vacío de las salas ante las cuales dicta sus conferencias, en medio de una indiferencia que ni la obtención del Premio Cervantes logra romper. Su éxito público no es más que un recuerdo; se ha quedado atrás, igual que las fotos suyas que lucen las solapas de sus libros y que son «del tiempo de su primera comunión» (p. 92). Sus lectores son escasos -un profesor de San José comenta a propósito de La caja sin secreto que «la traducción inglesa vende muy mal» (p. 108)- y también pertenecen al pasado: no está desprovisto de cruel ironía el hecho de que el único autógrafo que el escritor firma en San José se lo pida, no para sí mismo sino para su padre, un joven cubano que no leyó su libro, igual que los otros representantes de la última generación, como Ruby o Mark, que ni oyeron hablar del escritor (p. 235-37). Marcelo Chiriboga tiene plenamente consciencia del olvido en el que se está hundiendo, y si en algunos fragmentos manifiesta una autocompasión conmovedoramente grotesca, la mayoría de las veces, su desesperación tiene auténticos toques dramáticos. El escritor hasta pone en escena su propia muerte, identificándose, a la manera de Flaubert, con un personaje de Julio Cortázar, la bien llamada Madame Trépat. El ecuatoriano proclama:
    Mme. Trépat soy yo [...] Era... Mme. Trépat era [...] A estas alturas debe haber muerto. Sola, borracha y en la miseria, dejando el dinero justo para que una esquela de borde negro anuncie, en el periódico local, el sensible fallecimiento de la distinguida artista. Pero en el pueblo donde nació ya nadie recuerda su nombre. Sí, Mme. Trépat se debe haber muerto en un auditorio casi vacío, despedida por su único deudo, un tal Marcelo Chiriboga, novelista ecuatoriano tan poco conocido como ella. Porque por desgracia, ya nadie lee a Julio Cortázar. Y muy pocos a Marcelo Chiriboga, al que dentro de cinco años absolutamente nadie leerá. (p. 94)
    Por consiguiente, salta a la vista que, en la novela de 1995, la actitud de Chiriboga con respecto al boom -con el cual se confunde su experiencia personal de la literatura- es radicalmente distinta de la de Julio en 1981. Hay un cambio de tono manifiesto entre las dos partes del díptico: el sentimiento predominante ya no es la envidia que devoraba al escritor frustrado de El jardín y que le dictaba sarcasmos que daban al boom la apariencia de una sombría conspiración, sino una nostalgia amarga, a la cual ni le queda la fuerza necesaria para manejar la ironía y que desemboca en una melancolía depresiva que ensombrecerá los últimos meses de Chiriboga (12).
    El deterioro físico del ecuatoriano va a la par con el decaimiento de su carrera de escritor: Chiriboga, «entrecano» (p. 133) en El jardín, se ha vuelto «plateado» (p. 89) cuando llega a la universidad-cementerio-de-elefantes de San José, en la que va a sufrir un desmoronamiento fulminante: su envejecimiento se acelera al filo de las páginas. Paradójicamente, la consagración que le proporciona el Premio Cervantes, que hubiera podido estimularle, parece darle una estocada terminante y sumirlo aun más radicalmente en la vejez: Gustavo constata que, «[…] esta noche, Marcelo Chiriboga, gracias a un premio, efectuaba el misterioso tránsito de la madurez a la ancianidad»(13). Como en la prefiguración literaria de su desaparición a través de la de Mme. Trépat -una prefiguración que se verifica en casi todos sus detalles- San José se enterará de su muerte por los periódicos. La esquela transcrita en la novela (14) se expande sobre sus fracasos políticos y su afición a los perros de raza, pero pasa por alto todo lo que se refiere a su producción literaria. No cita ningún título salido de su pluma, como si el escritor -el cual, especifica la necrología, «no deja descendencia» (p. 267)- tampoco dejara una obra que le sobreviviera. Unos años después, en el epílogo de Donde van a morir, hasta la gente que lo conoció personalmente durante su visita a la universidad se habrá olvidado de su nombre, o lo recordará mediante la deformación ridícula de su apellido con la cual lo designaba una anciana senil en San José: Chopitea (p. 392).
    De sus contemporáneos, pocos son los escritores que escapan al olvido. Además, los que sobreviven en la memoria colectiva son citados y comentados por Mark, un estudiante que su propia novia no vacila en calificar de «yanqu[i] besti[a]» (p. 236) y que da de ellos un retrato poco grato: según Mark, las novelas de Rulfo las escriben sus estudiantes y el escritor mexicano se olvida de releerlas para hacerlas comprensibles; en cuanto a Isabel Allende -sin embargo posterior al boom- es «as old as the hills» (pp. 236-37). Sólo García Márquez y Carlos Fuentes escapan milagrosamente al anatema del aficionado a la «novela chicle», de consumo rápido (15). Otra excepción es Julio Cortázar, pero el valor literario que se le reconoce no le protege del olvido de parte del público: Chiriboga sostiene que es «el único que sigue existiendo» (p. 95), pero añade que ya nadie lo lee (p. 94).
    Dicha nostalgia es sintomática del hecho de que, en la novela de 1995, el boom ya no forma parte del presente. Esto demuestra una clara evolución con respecto a El jardín. En la novela de 1981, ya se afirmaba que el boom era «sin duda alguna, cosa del pasado» (p. 36), pero de un pasado reciente que todavía estaba conectado con el presente: Julio comenta que en Barcelona «[…] todavía se sentía el olor a pólvora y azufre que dejaron los cohetes del boom después de estallar y apagarse» (p. 30-31). En Donde van a morir, el boom ya no tiene nada explosivo: una sacralización anestésica lo ha clavado, inmóvil, entre dos páginas de una historia literaria. Pasando de la vanguardia a la retaguardia, el boom se ha transformado en un curso «básico», «manoseado» (p. 81) en las universidades norteamericanas, y sus novelas, antaño sanamente sulfurosas, son ahora los «grandes textos clásicos» (p. 22) inofensivos y suplantados por «los estudios chicanos, el psicoanálisis, el feminismo, las literaturas de minoría y la deconstrucción» (p. 22).
    Asimismo, ya no es necesario afirmar que el boom está terminado, lo que todos saben. Los escritores que alimentan las conversaciones pertenecen a las generaciones literarias posteriores al boom. Pero el análisis que se hace de ellos sólo vale en términos de actualidad literaria: sobra decir que los criterios utilizados por Mark para elaborar sus juicios literarios son más que dudosos. En cambio, Marcelo Chiriboga demuestra tener más dominio del campo literario, pero la actitud predominante en su percepción de la literatura es la de una nostalgia caricaturesca: este sentimiento lo induce a apostar por valores seguros, como Julio Cortázar, o incluso Gustave Flaubert (pp. 95 y 91), lo cual implica un rechazo rotundo del presente de la literatura.
    Por fin, también han cambiado las respuestas que dan los escritores a los grandes interrogantes que rigen la actividad literaria, o incluso los mismos términos con los que se plantean estos interrogantes. Rastrearé en estas páginas la evolución de dos conceptos que nos abrirán perspectivas amplias -a la vez internas y externas porque se relacionan tanto con las temáticas literarias como con las condiciones de producción del texto- sobre esta problemática: el compromiso del escritor y el exilio.
    El exilio es una de las dimensiones esenciales de El jardín (16). También es sin duda alguna la experiencia que determina con mayor fuerza el perfil del personaje de Julio. Éste está desgarrado entre el aquí y el allí, entre el «jardín de al lado» en Madrid y el de Santiago, y esta situación de crisis le provoca las intensas y repetidas reflexiones que forman el armazón movedizo de la novela. Julio enfoca muy a menudo el tema del exilio de un punto de vista personal: comenta con frecuencia las repercusiones que tiene la condición de exiliado sobre su definición en tanto individuo o sobre la identidad cultural de los hijos de exiliados (pp. 50-52). También la contempla con el punto de vista del escritor: subraya las dificultades lingüísticas que conlleva el desarraigo (17). Pero por muchas vueltas que le dé al asunto, nunca pone en tela de juicio su situación de exiliado, y rechaza a toda costa la idea de volver a Chile, aunque fuera sólo para cerrarle los ojos a su madre agonizante (18).
    Esta reflexión acerca del exilio está conectada con otro dilema que atormenta a Julio y que está presentado en El jardín de manera muy dinámica: el del compromiso del escritor (19). La novela de 1981 nos enseña el escenario literario en el momento preciso en que está cambiando de paradigma: asistimos a un debate en el cual la novela comprometida representa una postura artística que, aunque se discute, sigue formando parte del panorama literario. Durante casi toda la novela, Julio intenta corregir la versión de su libro rechazado por las editoriales, y está desgarrado entre dos planteamientos distintos que se expresan en términos de «tono menor» y «tono mayor» (p. 262): el escritor frustrado busca una vía entre las críticas suscitadas por su producción precedente -juzgada «demasiado doméstica y personal, carente de esta ambición totalizadora que caracteriza a la gran novela latinoamericana contemporánea» (p. 35)-, y los dictámenes de Nùria Monclús -la cual espera de Julio otra cosa que un panorama político de Chile, una «crónica de sucesos que todo el mundo conoce y condena, y que por otra parte la gente está comenzando a olvidar» (p. 29). Aunque siente la necesidad de realizar una síntesis de ambas tendencias, Julio no logra superar esta disyuntiva: elegirá la segunda opción y entregará a la agente literaria una novela arraigada en la realidad, hondamente chilena y portadora de una «auténtica exaltación política» (p. 216-217). Pero las reglas o las preferencias del mundo literario ya no son las de antaño, y no es la novela de Julio la que triunfará, sino la de Gloria, quien supo renunciar a la Gran Historia en beneficio de la pequeña (20).
    En Donde van a morir, se observa una fuerte radicalización de las posturas de los personajes tanto con respecto al exilio como en cuanto al compromiso: el exilio, que no se cuestionaba en El jardín, es aludido con frecuencia por Chiriboga. Y si Gustavo sigue abogando por él, recurriendo al tópico según el cual «la cercanía entorpece la visión de conjunto […] tu país de origen, las ramas de la tan mentada patria, te impide [sic] ver el bosque» (p. 252), Chiriboga afirma la necesidad del regreso a la patria, «para sentir[se] latinoamericano de nuevo» (p. 253). Para el escritor ecuatoriano -quien exclama con amargura «la rara vez que uno recuerda sus raíces es para llorarlas, pintoresca y pasivamente. ¡Malditas raíces!» (p. 106)- vivir fuera de su patria se ha transformado en una fuente de nostalgia improductiva y un factor de estancamiento de la escritura. Demasiados años fuera de Ecuador han transformado su relación auténtica con su patria en un sinfín de clichés: «tengo ganas de hacer una película» explica Chiriboga, «¿Pero de qué podría tratar si todos mis libros transcurren en París? ¡Hace treinta años que vivo allá! ¿De pájaros tropicales y cacerías de serpientes o tortugas? » (p. 98).
    En cuanto a la temática del compromiso, que ya había caído en desgracia en la novela de 1981, su rechazo se radicaliza: de un tema «pasad[o] de moda» (p. 259) en El jardín, las novelas comprometidas se transforman, en Donde van a morir, en una literatura tan machacada que provoca en el campus de San José reacciones epidérmicas reveladoras de la intensidad de su rechazo de parte de los lectores. Uno de los profesores de San José, Gorsk, lo demuestra al exclamar con vehemencia: «¡Latinoamericanos! ¡El compromiso! ¡La guerrilla! ¡Fidel! Estoy harto de compromiso. ¿Cuándo van a ser personas y no sólo encarnaciones de ideas, los latinoamericanos?» (p. 109).
    Además, en la novela de 1995, la temática del compromiso se inserta en una problemática más amplia a la que no se alude en El jardín; Chiriboga interviene repetidas veces en este debate literario y subraya un matiz ausente del discurso poco elaborado de Gorsk: el escritor rechaza la novela social porque corresponde con el horizonte de esperas de América del Norte con respecto a Latinoamérica, y representa por consiguiente una subordinación -incluso si es involuntaria- de la cultura del sur a los vecinos del norte del continente americano (21):
    Les gustamos si en nuestras páginas hay revoluciones e injusticia social y dictadores y mucha pobreza e ignorancia y sexo. [...] Son los yanquis quienes nos exigen que seamos violentos y sexuales y pobres, […] Y si no somos así, no nos quieren, porque entonces no podemos ser objeto de ninguna policy de salvataje, de ésas con que ellos se admiran a sí mismos por lo buenos que son. (p. 97)
    21 min
  • La verdad más grande de la historia 2 Donoso
    Universidad de Chile
    A 25 AÑOS DE LA HISTORIA PERSONAL DEL «BOOM» DE JOSÉ DONOSO.
    Por Nadine Dejong,
    Université de Liège
    La Historia personal del «boom» es uno de los textos de José Donoso menos estudiados. Y los pocos análisis que se hicieron hasta la fecha siempre adoptaron la misma perspectiva: desembocaron, con más o menos profundidad, en una reflexión sobre el género de este escrito que oscila -muy agradablemente para el lector- entre el ensayo de historia literaria y la amena crónica (auto)biográfico-literaria (1). La reflexión desarrollada en estas páginas no será ajena a esta problemática, puesto que me propongo comparar dos grupos de textos, ensayísticos por una parte, y por otra, novelísticos: el primer polo de la comparación lo componen el ensayo «autobiográfico-literario» Historia personal del «boom», publicado por primera vez en 1972, y Diez años después, un apéndice que añade Donoso en 1983 con motivo de la reedición del ensayo de 1972 y en el cual pone al día los juicios, coyunturales y muy involucrados en la actualidad, que había enunciado más o menos diez años antes (2). Las dos novelas en torno a las cuales se articulará la comparación son la que ya se admite comúnmente como la «versión novelesca de la Historia personal» (3), El Jardín de al lado, y la que se puede considerar como su continuación, Donde van a morir los elefantes (4). El jardín se publica en 1981 -y es por consiguiente casi contemporáneo de Diez años después-; Donde van a morir sale en 1995, casi 25 años después de la Historia persona (5). O sea, de manera esquemática:
    Ensayos:
    Ficciones:
    La Historia personal del « boom », 1972 El Jardín de al lado, 1981
    Apéndice II : Diez años después, 1983 Donde van a morir los elefantes, 1995
    La dispersión cronológica de estos cuatro textos representa una oportunidad no desdeñable para hacer una radiografía de la evolución de los juicios literarios, en su mayor parte relativos al boom de la literatura latinoamericana, enunciados por José Donoso en estos textos, con o sin la máscara de la ficción. Privilegiaré dos parámetros durante mi análisis: además del factor cronológico, que nunca perderé de vista y que servirá de base al primer apartado, tomaré en cuenta la identidad genérica del escrito, con el objetivo de definir, en el segundo apartado, de qué modo la índole del texto influye en la presentación de las ideas que transmite.
    51 min
  • La verdad mas grande de la historia 1, Donoso
    Este libro es muy interesante, ya que un tal Seguel hizo un libro refutando los protocolos de los sabios de sión. Es muy lúcido, y no se le pierde detalle alguno, a los que están interesados en este tema les va a saber a ambrosía, ya que el discernimiento y lo correcto esta a cada paso.
    59 min
  • La sentencia a Pedro Varela demuestra que no vivimos en ninguna civilización
    Realmente es ridículo los argumentos con el que un juzgado acusa al librero Pedro Varela, nada menos que lo condena de genocida, es decir que vender libros según este juzgado es catalogado como genocidio... si vendes libros al cual, esos jueces no están capacitado de entenderlo según sus convicciones sumamente sectarias violentas judicialmente y muy retorcidas en su razonamiento, eso para estos irrazonables juzgadores de la libertad de pensamiento es un delito. Esto demuestra en mi opinión que esta civilización no trata mas que de jaulas estatales, donde los seres humanos son tratados exactamente como animales sin derecho a pensar discernir ni analizar lo que es verdadero de lo que es falso. Según esta sentencia, ellos son defensores de la falsedad, y los que venden libros que hablan de la verdad de los hechos, son criminales.
    39 min
  • Los fusilados de Franco fueron los asesinos del pueblo de España
    Hoy en día se quiere hacer creer que Franco fusilo a gente inocente de izquierdas y además santos varones, elhecho es que era un tribunal militar que despues de un juicio testigo pruebas y documentos se les sentenciaba a muerte por ser asesinos y crueles locos que se creian que podian hacerloque les da la gana con el pueblo español y no responder ante nadie de sus horrendos crímenes. la justicia fusilo a estos maleantes y criminales de lesa humanidad...
    28 min
  • La tenebrosa madre teresa de Calcuta
    esta es la historia de una señora que en nombre de la compasión a los seres humanos mas pobres de este planeta a recaudado inmensas fortunas de la gente piadosa a la cual su institución podía llegar a pedir por todo los medios de comunicación. El Resultado de esa riqueza fue simplemente inflamar su gloria y a cambio en sus instituciones murieron de hambre y enfermedad mas de 22.000 personas en Calcuta.
    1 hr 10 min
  • mentiras de la memoria histórica
    La «Memoria Histórica» que los gobiernos de España quieren imponer como ideología oficial sobre la República, la Guerra Civil y el franquismo es una gigantesca operación de lavado de cerebro, basada en un «Himalaya de mentiras» transmitidas a través de la enseñanza, los medios de comunicación y entretenimiento, cuyo objetivo es crear un antifranquismo que permita ilegalizar a los partidos identitarios y patriotas, y asegurar la hegemonía del pensamiento neomarxista de los partidos de izquierda que contribuya a la destrucción de España, siguiendo los dictados del Nuevo Orden Mundial.Esta obra pretende denunciar ese «Himalaya de mentiras», demostrando que el Alzamiento Nacional que acaudilló Franco no fue un golpe de Estado fascista contra un gobierno legítimo y democrático, sino contra un régimen frentepopulista que pretendía desarrollar en España una revolución comunista que convertiría a España en un país satélite de la Rusia soviética. La República no fue legítima, pues se instauró mediante el alevoso pucherazo electoral de las elecciones de 1931, y también careció de toda legitimidad el triunfo del Frente Popular en 1936, merced a otra alevosa manipulación del resultado de las urnas. Junto a estas ilegalidades, la izquierda revolucionaria desencadenó varios golpes de Estado —contra la Monarquía y contra la República— en 1917, 1930, 1933, y 1934.Junto a su ilegitimidad, en esta obra se explica que la Segunda República gobernó mediante una legislación y una práctica antidemocráticas que recortaron gravemente los derechos ciudadanos.La segunda gran mentira de este «Himalaya» es acusar al régimen franquista de «genocida». Sin embargo, en este trabajo se demuestra que la represión republicana fue mayor (75.000 víctimas frente a 55.000, según los estudios más documentados), y de una crueldad incomparablemente mayor, pues al holocausto católico —más de 11.000 víctimas, ejecutadas la mayoría entre terribles torturas— hay que añadir el horror de las chekas, cuya naturaleza siniestra se muestra también en la obra.En la última parte se expone una visión general de la España de Franco, explicando cómo la vida cotidiana en ella se ajustaba a la cosmovisión cristiana y a la ley natural, lo cual impidió la proliferación de conductas antisociales, y de muchas de las lacras que hoy están degradando nuestra sociedad.También se exponen los sorprendentes logros materiales de la España de Franco, hasta el punto de que, de ser un país subdesarrollado en 1939, en 1975 éramos la octava potencia mundial. Junto a ello, la España de Franco fue la creadora de las clases medias y de nuestro actual Estado de Bienestar, pues implementó todas las medidas de seguridad, bienestar y protección de que los españoles disfrutamos en la actualidad.Debido a que las nuevas generaciones no vivieron la España de Franco, y debido que han sido adoctrinados alevosamente en una visión deformada y falsa de esa época, es muy posible que jamás puedan hacerse una idea correcta de lo que supuso para nuestra historia la enorme contribución de la España franquista. De ahí que la pretensión de esta obra es la de configurar algo así como un «testamento» de la España de antes; de la España que vivió con Franco su era de mayor paz, orden y progreso, antes de que su recuerdo se pierda para siempre.En previsión de que este futuro apocalíptico se haga tenebrosa realidad en España, quede constancia para la posteridad en este libro de cómo fue la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad de la España anterior a la Transición
    https://www.amazon.es/El-Himalaya-mentiras-memoria-hist%C3%B3rica/dp/1718190921
    1 hr 4 min
  • la filosofía del cuchillo
    Sura 2, versículo 191
    "Matadles donde deis con ellos y expulsadles de donde os hayan expulsado. Tentar es más grave que matar. No combatáis contra ellos junto a la Mezquita Sagrada, a no ser que os ataquen allí. Así que, si combaten contra vosotros, matadles: esa es la retribución de los infieles".
    Sura 2, versículo 193
    "Combatid contra ellos hasta que dejen de induciros a apostatar y se rinda culto a Alá. Si cesan, no haya más hostilidades que contra los impíos".
    Sura 2, versículo 216
    "Se os ha prescrito que combatáis, aunque os disguste. Puede que os disguste algo que os conviene y améis algo que no os conviene. Alá sabe, mientras que vosotros no sabéis".
    Sura 2, versículo 218
    "Quienes creyeron y quienes dejaron sus hogares, combatiendo esforzadamente por Alá, pueden esperar la misericordia de Alá. Alá es indulgente, misericordioso".
    Sura 2, versículo 244
    "¡Combatid por Alá y sabed que Alá todo lo oye, todo lo sabe!"
    Sura 3, versículo 157
    "Y si sois muertos por Alá o morís de muerte natural, el perdón y misericordia de Alá son mejores que lo que ellos amasan".
    Sura 3, versículo 158
    "Si morís de muerte natural o sois muertos en el camino de Alá, seréis, sí, congregados/llevados hacia Alá".
    Sura 3, versículo 169
    "Y no penséis que quienes han caído por Alá hayan muerto. ¡Al contrario! Están vivos y sustentados junto a su Señor".
    Sura 3, versículo 195
    "Su Señor escuchó su plegaria: 'No dejaré que se pierda obra de ninguno de vosotros, lo mismo si es varón que si es hembra, que habéis salido los unos de los otros. He de borrar las malas obras de quienes emigraron y fueron expulsados de sus hogares, de quienes padecieron por causa Mía, de quienes combatieron y fueron muertos, y he de introducirles en jardines por cuyos bajos fluyen arroyos: recompensa de Alá'. Alá tiene junto a sí la bella recompensa".
    Sura 4, versículo 56 y 57
    "A quienes no crean en Nuestro signos arrojaremos al fuego. Siemper que se les consuma la piel, se la reprondremos, par que gusten el castigo. Alá es poderoso, sabio".
    "A quienes crean y obren bien, les introduciremos en jardines por cuyos bajos fluyen arroyos, en los que estarán eternamente, para siempre. Allí tendrán esposas purificadas y haremos que les dé una sombra espesa".
    Los terroristas del Estado Islámico siguen al pie de la letra la sura: queman vivos a los iraquíes.
    Sura 4, versículo 71
    "¡Creyentes! ¡Tened cuidado! Acometed en destacamentos o formando un solo cuerpo".
    Sura 4, versículo 74
    "¡Quienes cambian la vida de acá por la otra combatan por Alá! A quien, combatiendo por Alá, sea muerto o salga victorioso, le daremos una magnífica recompensa".
    Sura 4, versículo 84
    "¡Combate, pues, por Alá! Sólo de ti eres responsable. ¡Anima a los creyentes! Puede que Alá contenga el ímpetu de los infieles. Alá dispone de más violencia y es más terrible en castigar".
    Sura 4, versículo 89
    "Querrían que, como ellos, no creyerais, para ser iguales que ellos. No hagáis, pues, amigos entre ellos hasta que hayan emigrado por Alá. Si cambian a propósito, apoderaos de ellos y matadles donde les encontréis. No aceptéis su amistad ni auxilio".
    Sura 4, versículo 91
    "Hallaréis a otros que desean vivir en paz con vosotros y con su propia gente. Siempre que se les invita a la apostasía, caen en ella. Si no se mantienen aparte, si no os ofrecen someterse, si no deponen las armas, apoderaos de ellos y matadles donde deis con ellos. Os hemos dado pleno poder sobre ellos".
    Sura 4, versículo 101
    "Cuando estéis de viaje, no hay inconveniente en que abreviés la azalá, si teméis un ataque de los infieles. Los infieles son para vosotros un enemigo declarado".
    Sura 4, versículo 144
    "¡Creyentes! No toméis a los infieles como amigos, en lugar de tomar a los creyentes. ¿Queréis dar a Alá un argumento manifiesto en contra vuestra?".
    Sura 5, versículo 33
    "Retribución de quienes hacen la guerra a Alá y a Su Enviado y se dan a corromper en la tierra: serán muertos sin piedad, o crucificados, o amputados de manos y pies opuestos, o desterrados del país. Sufrirán ignominia en la vida de acá y terrible castigo en la otra".
    Sura 5, versículo 35
    "¡Creyentes! ¡Temed a Alá y buscad el medio de acercaron a Él! ¡Combatid por Su causa! Quizás, así, prosperéis".
    Sura 8, versículo 12
    "Cuando vuestro Señor inspiró a los ángeles: 'Yo estoy con vosotros. ¡Confirmad, pues a los que creen! Infundiré terror en los corazones de quienes no crean. ¡Cortadles el cuello, pegadles en todos los dedos!'".
    Sura 8, versículo 17
    "No erais vosotros quienes les mataban, era Alá quien les mataba. Cuando tirabas, no eras tú quien tiraba, era Ala quien tiraba, para hacer experimentar a los creyentes un favor venido de Él. Alá todo lo oye, todo lo sabe".
    Sura 8, versículo 39
    "Combatid contra ellos hasta que dejen de induciros a apostatar y se rinda todo el culto a Alá. Si cesan, Alá ve bien lo que hacen".
    Sura 8, versículo 60
    "¡Preparad contra ellos toda la fuerza, toda la caballería que podáis para amedrentar al enemigo de Alá y vuestro y a otros fuera de ellos, que no conocéis pero que Alá conoce! Cualquier cosa que gastéis por la causa de Alá os será devuelta, sin que seáis tratados injustamente".
    Sura 8, versículo 65
    "¡Profeta! ¡Anima a los creyentes al combate! Si hay entre vosotros veinte hombres tenaces, vencerán a doscientos. Y si cien, vencerán a mil infieles, pues éstos son gente que no comprende".
    Sura 8, versículo 74
    "Los creyentes que emigraron y lucharon por Alá, y quienes les dieron refugio y auxilio, ésos son los creyentes de verdad. Tendrán perdón y generoso sustento".
    Sura 8, versículo 75
    "Quienes, después, creyeron, emigraron y combatieron con vosotros, ésos son de los vuestros. Con todo, y según la Escritura de Alá, los unidos por lazos de consanguinidad están más cerca unos de otros. Alá es omnisciente".
    Sura 9, versículo 5
    "Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, matad a los asociadores dondequiera que les encontréis. ¡Capturadles! ¡Sitiadles! ¡Tendedles emboscadas por todas partes! Pero si se arrepienten, hacen la azalá y dan el azaque, entonces ¡dejadles en paz! Dios es indulgente, misericordioso".
    Sura 9, versículo 14
    "¡Combatid contra ellos! Dios le castigará a manos vuestras y les llenará de vergüenza, mientras que a vosotros os auxiliará contra ellos, curando así los pechos de gente creyente".
    Los terroristas del Estado Islámico amenazan con nuevos baños de sangre en Europa y Estados Unidos.
    Sura 9, versículo 20
    "Quienes crean, emigren y luchen por Dios con su hacienda y sus personas tendrán una categoría más elevada junto a Dios. Ésos serán los que triunfen".
    Sura 9, versículo 24
    "Di: 'Si preferís vuestros padres, vuestros hijos varones, vuestros hermanos, vuestras esposas, vuestra tribu, la hacienda que habéis adquirido, un negocio por cuyo resultado teméis y casas que os placen, a Alá y a Su Enviado y a la lucha por Su causa, esperad a que venga Alá con Su orden...'. Alá no dirige al pueblo perverso".
    Sura 9, versículo 29
    "¡Combatid contra quienes, habiendo recibido la Escritura, no creen en Alá ni en el último Día, ni prohíben lo que Alá y Su Enviado han prohibido, ni practican la religión verdadera, hasta que, humillados, paguen el tributo directamente!".
    Sura 9, versículo 36
    "El número de meses, para Alá, es de doce. Fueron inscritos en la Escritura de Alá el día que creó los cielos y la tierra. De ellos, cuatro son sagrados: ésa es la religión verdadera. ¡No seáis injustos con vosotros mismos no respetándolos! ¡Y combatid todos contra los asociadores como ellos también combaten todos contra vosotros! Y sabed que Alá está con los que Le temen".
    Sura 9, versículo 38
    "¡Creyentes! ¿Qué os pasa? ¿Por qué, cuando se os dice: '¡Id a la guerra por la causa de Dios!', permanecéis clavados en tierra? ¿Preferís la vida de acá a la otra? Y ¿qué es el breve disfrute de la vida de acá comparado con la otra, sino bien poco...?".
    Sura 9, versículo 39
    "Si no vais a la guerra, os infligirá un doloroso castigo. Hará que otro pueblo os sustituya, sin que podáis causarle ningún daño. Alá es omnipotente".
    Sura 9, versículo 41
    "¡Id a la guerra, tanto si os es fácil como si os es difícil! ¡Luchad por Alá con vuestra hacienda y vuestras personas! Es mejor para vosotros. Si supierais...".
    Sura 9, versículo 73
    "¡Profeta! ¡Combate contra los infieles y los hipócritas, sé duro con ellos! Su refugio será la gehena. ¡Qué mal fin...!".
    "Combatir al infiel", una orden repetida en las suras del Corán.
    Sura 9, versículo 111
    "Alá ha comprado a los creyentes sus personas y su hacienda, ofreciéndoles, a cambio, el Jardín. Combaten por Alá: matan o les matan. Es una promesa que Le obliga, verdad, contenida en la Tora, en el Evangelio y en el Corán. Y ¿quién respeta mejor su alianza que Alá? ¡Regocijaos por el trato que habéis cerrado con Él! ¡Ése es el éxito grandioso!".
    Sura 9, versículo 123
    "¡Creyentes! ¡Combatid contra los infieles que tengáis cerca! ¡Que os encuentren duros! ¡Sabed que Dios está con los que Le temen!".
    Sura 22, versículo 58
    "A quienes, habiendo emigrado por Alá, sean muertos o mueran, Alá les proveerá de bello sustento. Alá es el Mejor de los proveedores".
    Sura 22, versículo 78
    "¡Luchad por Alá como Él se merece! Él os eligió y no os ha impuesto ninguna carga en la religión! ¡La religión de vuestro padre Abraham! Él os llamó 'musulmanes' anteriormente y aquí, para que el Enviado sea testigo de vosotros y que vosotros seáis testigos de los hombres. ¡Haced la azalá y dad el azaque! ¡Y aferraos a Alá! ¡Él es vuestro Protector! ¡Es un protector excelente, un auxiliar excelente!".
    Sura 25, versículo 52
    "No obedezcas, pues, a los infieles y lucha esforzadamente contra ellos, por medio de él".
    Sura 29, versículo 6
    "Quien combate por Alá combate, en realidad, en provecho propio. Alá, ciertamente, puede prescindir de las criaturas".
    Sura 47, versículo 4
    "Cuando sostengáis, pues, un encuentro con los infieles, descargad los golpes en el cuello hasta someterlos. Entonces, atadlos fuertemente. Luego, devolvedles la libertad, de gracia o mediante rescate, para que cese la guerra. Es así como debéis hacer. Si Alá quisiera, se defendería de ellos, pero quiere probaros a unos por medio de otros. No dejará que se pierdan las obras de los que hayan caído por Alá".
    Un yihadista cumple lo que le manda el Corán, según la lógica impuesta por los yihadistas.
    Sura 49, versículo 15
    "Son creyentes únicamente los que creen en Alá y en Su Enviado, sin abrigar ninguna duda, y combaten por Alá con su hacienda y sus personas. ¡Ésos son los veraces!".
    Sura 61, versículo 4
    "Alá ama a los que luchan en fila por Su causa, como si fueran un sólido edificio".
    Sura 61, versículo 11 y 12
    "¡Creed en Alá y en Su Enviado y combatid por Alá con vuestra hacienda y vuestras personas! Es mejor para vosotros. Si supierais...".
    "Así, os perdonará vuestros pecados y os introducirá en jardines por cuyos bajos fluyen arroyos y en viviendas agradables en los jardines del edén. ¡Ese es el éxito grandioso!".
    Sura 66, versículo 9
    "¡Profeta! ¡Combate contra los infieles y los hipócritas! ¡Muéstrate duro con ellos! Tendrán la gehena por morada.
    37 min
  • escritores asesinados por el Frente Popular
    Juan E. Pflüger
    / 27 mayo, 2016
    Hoy en día la izquierda se presenta ante la sociedad con el monopolio de la cultura debajo del brazo. Esto no es así, en verdad no lo fue nunca. De hecho, la izquierda nunca ha sido defensora de la cultura, lo que ha intentado ha sido siempre imponer su cultura y desprestigiar, dejando fuera, a quienes se dedicaban a esta actividad desde otros postulados ideológicos.
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    Como muestra de su interés por eliminar todo resquicio de cultura proveniente de ámbitos ideológicos no marxistas, cada vez que han protagonizado un proceso revolucionario han cometido asesinatos y destrucciones de personas y elementos de alto valor cultural. Desde colegios a bibliotecas, pasando por iglesias, catedrales, universidades.
    Hoy nos fijaremos en un primer listado de decenas de intelectuales asesinados por el Frente Popular durante la Guerra Civil. Abarcan todos los ámbitos de la creación intelectual y por ese criterio los vamos a presentar.
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    ENSAYISTAS
    Víctor Pradera Larumbe, nacido en Pamplona; fue asesinado a los 64 años en San Sebastián, el 5 de septiembre de 1936. Manuel Bueno Bengoechea, nacido en Pau (Francia); asesinado en Barcelona el 12 de agosto de 1936. Álvaro López Núñez, leonés; asesinado en Madrid a los 71 años el 30 de septiembre de 1936. Jesús Requejo San Román; asesinado en Madridejos (Toledo) el 17 de agosto de 1936. Emilio Ruiz Muñoz, nacido en Almería; asesinado en agosto de 1936 en Madrid. José Canalejas Fernández, madrileño; asesinado el 21 de septiembre de 1936 cuando tenías 32 años. Luis Huidobro Laplana, natural de Madrid, ciudad en la que fue asesinado en julio de 1936. Francisco Valdés Nicolau, nacido en la localidad de Don Benito (Badajoz), el mismo lugar en el que fue asesinado en septiembre de 1936.
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    HISTORIADORES
    Julián Zarco Cuevas, era el bibliotecario del Monasterio de El Escorial; asesinado en Paracuellos de Jarama, a los 50 años, el 30 de noviembre de 1936. Lorenzo Lafuente Vanrell, natural de Mahón; asesinado en de noviembre de 1936. Fernando de la Quadra Salcedo, asesinado el 25 de septiembre de 1936, en Bilbao. José Polo Benito, natural de Salamanca y asesinado en Toledo el 20 de julio de 1936. Zacarías García Villada, palentino; asesinado en Madrid el 1 de octubre de 1936. Ramón de Vilanova de Roselló Donato, nació en Barcelona en 1879, ciudad en la que fue asesinado el 4 de agosto de 1936.
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    PEDAGOGOS
    Pedro Poveda Castroverde, natural de Linares (Jaén), protector de gitanos; asesinado en Madrid, junto a las tapias del cementerio de la Almudena, el 28 de julio de 1936. Antonio Torró Sansalvador, alicantino; asesinado en Alcoy, en marzo de 1937. Rufino Blanco Sánchez, natural de Montiel (Guadalajara); asesinado el 2 de octubre de 1936, a los 74 años. Joaquín Font y Fargas, nacido en Prats de Llusanés (Barcelona) 1879 y asesinado en Gerona el 30 de octubre de 1936. https://gaceta.es/blogs/crimenes-del-comunismo/asesinato-intelectuales-cometidos-frente-popular-guerra-izquierda-cultura-27052016-1845-20160527-0000/
    19 min

About Revisionismo Histórico I (abre los ojos)

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Resulta que desde que nacemos en este planeta, según el lugar donde nazcas se te contara la historia oficial de tu pueblo de una manera o de otra, según la fuente de información y el punto de vista, basado en diferentes aspectos de los hechos y la realidad... pero.... según la fuente oficial para todo el planeta llegado desde occidente, es decir... la única historia que se acepta y se promueve oficialmente por todos sus ministerios gobiernos leyes y medios de comunicación, es la que han escrito los falsificadores de la historia de esta mal llamada "civilización moderna".