Revisionismo Histórico I (abre los ojos)

Revisionismo Histórico I (abre los ojos)

By Ramanuyacaria das VanapastraReligion & Spirituality
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Revisionismo Histórico I (abre los ojos) episodes

  • Los protocolos de los sabios de Sión 12
    B) El lobby imperial
    El lobby sionista pro-israelí, la red del poder oculto que controla Casa Blanca, el Pentágono y la Reserva Federal no reza en las sinagogas sino en la Catedral de Wall Street. Un detalle a tener en cuenta, para no confundir la religión con el mito y el negocio.
    Cuando se refieren al lobby sionista (al que llaman lobby pro-israelí) la mayoría de los expertos y analistas hablan de un grupo de funcionarios y tecnócratas, en cuyas manos está el diseño y la ejecución de la política militar norteamericana.
    A este lobby de presión se le atribuye el objetivo estratégico permanente de imponer la agenda militar y los intereses políticos y geopolíticos del gobierno y el Estado de Israel en la política exterior de EEUU.
    Como definición, el lobby pro-israelí es una gigantesca maquinaria de presión económica y política que opera simultáneamente en todos los estamentos del poder institucional estadounidense: Casa Blanca, Congreso, Pentágono, Departamento de Estado, CIA y agencias de la comunidad de inteligencia, entre los mas importantes.
    Por medio de la utilización política de su poder financiero, de su estratégica posición en los centros de decisión, los grupos financieros del lobby ejercen influencia decisiva en la política interna y externa de EEUU, la primera potencia imperial, además de su papel dominante en la financiación de los partidos políticos, de los candidatos presidenciales y de los congresistas.
    A nivel imperial, el poder financiero del lobby se expresa principalmente por medio de la Reserva Federal de EEUU, un organismo clave para la concentración y reproducción del capital especulativo a nivel planetario.
    El corazón del lobby sionista estadounidense es el poderoso sector financiero de Wall Street que tiene directa implicancia y participación en el nombramiento de funcionarios claves del gobierno de EEUU y de los órganos de control de política monetaria e instituciones crediticias (nacional e internacional) con sede en Washington y Nueva York.
    Los organismos económicos financieros internacionales como la OCDE, el Banco Mundial, el FMI, están bajo directo control de los bancos centrales y de los gobiernos de EEUU y de las potencias controladas por el lobby sionista internacional (Gran Bretaña, Alemania, Francia, Japón, entre las más relevantes)
    Organizaciones y alianzas internacionales como la ONU, el Consejo de Seguridad y la OTAN están controlados por el eje sionista USA-Unión Europea cuyas potencias centrales son las que garantizan la impunidad de los exterminios militares de Israel en Medio Oriente, como sucedió con la última masacre de activistas solidarios con el pueblo de Gaza.
    Las principales instituciones financieras del lobby (Goldman Sachs, Morgan Stanley, Lehman Brothers, etc) y los principales bancos (Citigroup, JP Morgan y Merrill Lynch, etc), influyen decisivamente para el nombramiento de los titulares de la Reserva Federal, el Tesoro, y la secretaría de Comercio, además de los directores del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional.
    En resumen:
    El lobby sionista que protege al Estado de Israel (por “derecha” y por “izquierda) está conformado por una estructura de estrategas y tecnócratas que operan las redes industriales, tecnológicas, militares, financieras y mediáticas del capitalismo trasnacional extendido por los cuatro puntos cardinales del planeta.
    Sus redes se expresan a través de una multiplicidad de organizaciones dedicadas a promover el actual modelo global, entre las que se cuentan principalmente: The Hudson Institute, The RAND Corporation, The Brookings Institution, The Trilateral Commission, The World Economic Forum, Aspen Institute, American Enterprise Institute, Deutsche Gesellschaft für Auswärtigen Politik, Bilderberg Group, Cato Institute, Tavestock institute, y el Carnegie Endowment for International Peace, entre otros.
    Todos estos think tanks o “bancos de cerebros”, reúnen a los mejores tecnócratas, científicos y estudiosos en sus respectivos campos, egresados de los las universidades de EEUU, Europa y de todo el resto del mundo.
    El lobby no responde solamente al Estado de Israel (como afirman los analistas de la “cara derechista” de los neocons) sino a un poder mundial sionista que es el dueño del Estado de Israel tanto como del Estado norteamericano, y del resto de los Estados con sus recursos naturales y sistemas económico-productivos.
    El lobby no solamente está en la Casa Blanca sino que abarca todos los niveles de las operaciones del capitalismo a escala trasnacional, cuyo diseño estratégico está en la cabeza de los grandes charmans y ejecutivos de bancos y consorcios multinacionales que se sientan en el Consenso de Washington y se reparten el planeta como si fuera un pastel.
    Ni la izquierda ni la derecha partidaria hablan de este poder “totalizado” por la sencilla razón de que ambas están fusionadas (a modo de alternativas falsamente enfrentadas) a los programas y estrategias del capitalismo trasnacional que controla el planeta.
    Por lo tanto, y mientras no se articule un nuevo sistema de comprensión estratégica (una “tercera posición” revolucionaria del saber y el conocimiento) el poder mundial que controla el planeta seguirá perpetuándose en las falsas opciones de “izquierda” y “derecha”.
    Y el lobby judío de “derecha” de los republicanos conservadores seguirá sucediendo al lobby judío “de izquierda” de los demócratas liberales en una continuidad estratégica de las mismas líneas rectoras del Imperio sionista mundial.
    Y las masacres del Estado de Israel seguirán, como hasta ahora, impunes y protegidas por las estructuras del sistema de poder mundial sionista capitalista que lo considera como su “patria territorial”.
    Fuente: La Casa Europa
    1 hr 3 min
  • Los protocolos de los sabios de Sión 11
    LOBBY SIONISTA EN EE. UU.
    En EE. UU., el lobby sionista se encuentra en los diferentes niveles de la sociedad, incluido el Congreso. Las posturas adoptadas por los Estados Unidos en Oriente Medio se deben a la influencia que tiene el sionismo en ese país y a la estrecha relación que tienen el Gobierno estadounidense y el régimen de Israel.
    La economía es la vía empleada por los sionistas para penetrar en el sistema administrativo de un país y después tomar el control de los medios de comunicación. Luego empiezan a poner bajo presión a los personajes influyentes en la sociedad y así consiguen lo que quieren. Tenemos como ejemplo la prohibición de cuestionar el Holocausto.
    (De Boltxe): Con una población de alrededor de 7,35 millones de habitantes, Israel es el único Estado hebreo del mundo.
    El lobby sionista que sostiene y legitima la existencia de Israel, no es un Estado en el lejano Medio Oriente, sino un sistema de poder económico planetario de bancos y corporaciones trasnacionales, con hebreos dominando la mayoría de los paquetes accionarios o hegemonizando las decisiones gerenciales, desde puestos directrices y ejecutivos.
    Quien se tome el trabajo de investigar el nombre de los integrantes de los directorios o de los accionistas de la grandes corporaciones y bancos transnacionales estadounidenses y europeos que controlan desde el comercio exterior e interior hasta los sistemas económico productivos de los países, tanto centrales como “subdesarrollados” o “emergentes”, podrá fácilmente comprobar que (en una abrumante mayoría) son de origen judío.
    Los directivos y accionistas de las primeras treinta megaempresas trasnacionales y bancos (las más grandes del mundo) que cotizan en el indice Dow Jones de Wall Street, son mayoritariamente de origen judío.
    Megacorporaciones del capitalismo sin fronteras como Wal-Mart Stores, Walt Disney, Microsoft, Pfizer Inc, General Motors, Hewlett Packard, Home Depot, Honeywell, IBM, Intel Corporation, Johnson & Johnson, JP Morgan Chase, American International Group, American Express, AT & T, Boeing Co (armamentista), Caterpillar, Citigroup, Coca Cola, Dupont, Exxon Mobil (petrolera), General Electric, McDonalds, Merck & Co, Procter & Gamble, United Technologies, Verizon, son controladas y/o gerenciados por capitales y personas de origen judío.
    Estas corporaciones representan la crema de la crema de los grandes consorcios trasnacionales judeo sionistas que, a través del lobby ejercido por las embajadas estadounidenses y europeas, dictan y condicionan la política mundial y el comportamiento de gobiernos, ejércitos, o instituciones mundiales oficiales o privadas.
    Son los amos invisibles del planeta: los que manejan a los países y a presidentes por control remoto, como si fueran títeres de última generación.
    Quien investigue con este mismo criterio, además, los medios de comunicación, la industria cultural o artística, cámaras empresariales, organizaciones sociales, fundaciones, organizaciones profesionales, ONGs, tanto en los países centrales como periféricos, se va a sorprender de la notable incidencia de personas de origen judío en sus más altos niveles de decisión.
    Las tres principales cadenas televisivas de EEUU (CNN, ABC, NBC y Fox) , los tres principales diarios (The Wall Street Journal, The New York Times y The Washington Post) están controlados y gerenciados (a través de paquetes accionarios o de familias) por grupos del lobby judío, principalmente neoyorquino.
    Asimismo como las tres más influyentes revistas (Newsweek, Time y The New Yorker), y consorcios hegemónicos de Internet como Time-Warner (fusionado con América on Line) o Yahoo, están controlados por gerenciamiento y capital judío que opera a nivel de redes y conglomerados entrelazados con otras empresas.
    Colosos del cine de Hollywood y del espectáculo como The Walt Disney Company, Warner Brothers, Columbia Pictures, Paramount, 20th Century Fox, entre otros, forman parte de esta red interactiva del capital sionista y imperialista.
    La concentración del capital mundial en mega-grupos o mega-compañías controladas por el capital sionista, en una proporción aplastante, posibilita decisiones planetarias de todo tipo, en la economía, en la sociedad, en la vida política, en la cultura, etc., y representa el aspecto más definitorio de la globalización impuesta por el poder mundial del sistema capitalista imperial.
    El objetivo central expansivo de este capitalismo sionista trasnacionalizado es el control y el dominio (por medio de las guerras de conquista o de “sistemas democráticos) de recursos naturales y sistemas económico – productivos, en un accionar que sus defensores y teóricos llaman “políticas de mercado”.
    El capitalismo transnacional, a escala global, es el dueño de los estados y sus recursos y sistemas económico- productivos, no solamente del mundo dependiente, sino también de los países capitalistas centrales.
    Por lo tanto los gobiernos dependientes y centrales son gerencias de enclave ( por izquierda o derecha) que con variantes discursivas ejecutan el mismo programa económico y las mismas líneas estratégicas de control político y social.
    Este capitalismo transnacional “sin fronteras” del lobby sionista que sostiene al Estado de Israel se asienta en dos pilares fundamentales: la especulación financiera informatizada (con asiento territorial en Wall Street ) y la tecnología militar-industrial de última generación (cuya expresión máxima de desarrollo se concentra en el Complejo Militar Industrial de EEUU).
    El lobby sionista internacional, sobre el cual se asientan los pilares existenciales del Estado de Israel, controla desde gobiernos, ejércitos, policías, estructuras económicos productivas, sistemas financieros, sistemas políticos, estructuras tecnológicas y científicas, estructuras socio-culturales, estructuras mediáticas internacionales, hasta el poder de policía mundial asentado sobre los arsenales nucleares, los complejos militares industriales y los aparatos de despliegue militar de EEUU y de las potencias centrales.
    A ese poder, y no al Estado de Israel, es al que temen los presidentes, políticos, periodistas e intelectuales que callan o deforman a diario los genocidios de Israel en Medio Oriente temerosos de quedar sepultados de por vida bajo la lápida del “antisemitismo”.
    38 min
  • Los protocolos de los sabios de Sión 10
    Lo que no se ha comprendido, siguiendo la vasta evidencia de ello, es que para los que están "detrás del telón" hay una doctrina propia, que guardan celosamente para sus congéneres, y otra doctrina, subversiva, que debe ser promovida a los goyim como recurso para desmoralizarlos, para despojarles de su carácter, de su cohesión, de su unidad, de su identidad, para dividirlos y vencerlos.
    La estrategia ha mantenido siempre sus características fundamentales:
    Abolición de toda autoridad no avalada.
    Abolición de la propiedad privada.
    Abolición de las clases sociales.
    Destrucción de los conceptos de raza, nacionalismo y patriotismo.
    Abolición del concepto de la familia tradicional y clásica.
    Promoción del ateísmo y posturas antirreligiosas.
    http://www.catolicosalerta.com.ar/problema-judio/conspiracion.html
    SIONISMO Y TROTSKISMO HERMANADOS
    EN ISRAEL POR SUS FUERZAS ARMADAS
    SIONISMO Y TROTSKISMO HERMANADOS EN ISRAEL POR SUS FUERZAS ARMADAS
    Sionismo y trotskismo se reúnen en honor al revolucionario León Trotsky.
    Cientos de israelíes festejaron en un club militar repleto de gente en Tel Aviv, donde, por iniciativa de la radio del ejército israelí, se celebró una velada en honor del filósofo ruso y revolucionario León Trotsky. Toda una demostración de vínculos políticos y étnico-religiosos entre sionismo y trotskismo. Para la reflexión.
    21 min
  • Los protocolos de Sión 8 y 9
    http://www.catolicosalerta.com.ar/sionismo/los-protocolos-de-los-sabios-de-sion.html
    Los Protocolos de los sabios de Sión es un controvertido texto que trata sobre el poder político global ejercido por parte de supremacistas judíos sionistas para hacerse con el control mundial. Publicados por primera vez (un su forma actual) en 1903 en el periódico Znamya, se presentan como la transcripción de las actas de ciertas reuniones judías en las que estos "sabios" detallan sus planes, los cuales utilizan la masonería y los movimientos comunistas para extender su control por todas las naciones de la tierra.
    En la biblioteca del Museo Británico se conservan 43 ediciones distintas. El ejemplar más antiguo está escrito en ruso y data de 1905. Se encuentra inscrito con el número 3296 d. 17 y lleva el sello de entrada Museo Británico, 10 de agosto de 1906[1][2] El libro ruso es un ejemplar en octavo (con una altura de 18cm), encuadernado en piel negra, que consta de 417 páginas.
    El primer ejemplar de los protocolos inscrito en el Museo Británico forma parte de la obra Lo Grande en lo Pequeño y el Anticristo como una Inminente Posibilidad Política. Notas de un Creyente Ortodoxo escrita por Sergei Nilus y se encuentra desde la página 305 hasta la 417, en el Apéndice XII, con el título de El Anticristo como posibilidad política inmediata. "Los protocolos de los "sabios" de Sión, 1902-1903 r. r. (Metakkpedia)
    * * *
    Que conste de una vez para siempre: monseñor Jouin y Mr. Borough acusan exclusivamente a una minoría, a una secta kabalista-talmúdica, de ser entre los judíos la que intenta desde hace veinte siglos tan satánica empresa. Para ambos autores la secta kabalista-talmúdica es, con la Masonería—despliegue de la misma, integrada por hombres de otras razas—, la «Iglesia o Sinagoga de Satán»; la Iglesia o Sinagoga que labora desde hace veinte siglos para hacer adecuada nuestra humanidad para el reino del Anticristo; reino que ya está iniciado y en progresión geométrica creciente con el Esclavismo, llamado Comunismo, que es en el presente la más perfecta y más tremenda realidad del antiteísmo, del anticristianismo, en la historia universal.
    24 min
  • Los protocolos de Sión 7
    El antisemitismo constituye una actitud mental y una conducta que se pierde en la noche de los tiempos. Manetón, el sacerdote e historiador judío del periodo helenístico, ya dedicó vitriólicas páginas a los primeros momentos de la Historia de Israel y sus pasos siguieron los antisemitas de la Antigüedad clásica —prácticamente todos los autores de renombre— desde Cicerón a Tácito pasando por Juvenal. En términos generales, su antisemitismo, que presentó manifestaciones de enorme dureza en medio de una considerable tolerancia legal, era cultural más que racial. Durante la Edad Media, el antisemitismo estuvo relacionado con categorías de corte religioso (la resistencia de los judíos a convertirse al islam o al cristianismo) y social (el desempeño de determinados empleos por los judíos). Solamente con la llegada de la Ilustración, el antisemitismo se fue tiñendo de tonos raciales que aparecen ya en escritos injuriosos —y falsos— de Voltaire y que volvemos a encontrar muy acentuados en Nietzsche o Wagner. Aunque la figura del judío perverso y conspirador no se halla ausente de algunas de estas manifestaciones antisemitas y aunque, por ejemplo, Wagner y Nietzsche insistieron en tópicos como el del poder judío o el de su capacidad de corrupción moral (e incluso racial) no llegaron a agotar hasta el final el tema de una de las acusaciones ya popularizadas en su tiempo, la de la conspiración judía mundial. Ambos autores no llegaron a articular —aunque no les faltó mucho para ello— la tesis de que todo el poder degenerador de los judíos en realidad obedecía a un plan destructivo de características universales cuya finalidad era el dominio del orbe. Semejante papel le correspondería a un panfleto de origen ruso conocido generalmente como “Los Protocolos de los sabios de Sión”, en el que, supuestamente, se recogían las minutas de un congreso judío destinado a trazar las líneas de la conquista del poder mundial.
    El análisis de esa obra constituye el objeto del presente Enigma, sin embargo, antes de entrar en el contenido y en las circunstancias en que la misma se forjó debemos detenernos siquiera momentáneamente en algunos de sus antecedentes. “Los Protocolos de los sabios de Sión” no fueron, en buena medida, una obra innovadora. Aunque, sin lugar a dudas, cuentan con el dudoso privilegio de constituir la obra más conocida y difundida sobre la supuesta conjura judía mundial, no son ni con mucho la única ni la primera. La idea de una conjura parcial (para envenenar las aguas, para empobrecer a la gente, para sacrificar niños, etc) aparecía periódicamente durante la Edad Media. Sin embargo, siempre se trataba de episodios aislados, regionales, desprovistos de un carácter universal. El cambio radical se produjo en 1797. Con la publicación de la Memoria para servir a la historia del Jacobinismo no quedará perfilada la tesis de una conspiración subversiva mundial. El autor de la obra, un clérigo llamado Barruel, pretendía que la orden de los Templarios, disuelta en el s. XIV, no había desaparecido sino que se había transformado en una sociedad secreta encaminada a derrocar todas las monarquías.
    https://www.libertaddigital.com/opinion/ideas/los-protocolos-de-los-sabios-de-sion-1275325957.html
    20 min
  • Los protocolos de Sión 6
    Carta de los judíos de España
    Otro antecedente muy interesante lo encontramos en relación a un extracto del libro La Silva Curiosa de Julián de Medrano, publicada en París en 1583 y perteneciente al género de la miscelánea, donde podemos leer:
    "Esta carta siguiente fue hallada por el Ermitaño de Salamanca en los Archibos de Toledo, buscando las antigüedades de los Reinos d´España; y, pues ella es sentida y notable, quiero escribirte la aquí.
    Carta de los Judíos d'España a los de Constantinopla
    Judíos honrrados: salud y gracia. Sepades que el Rey d'España por pregón público nos haze volver Christianos. Y nos quittan las haziendas y nos quittan las vidas, y nos destruyen nuestras Sinagogas, y nos hazen otras vexationes; las quales nos tienen confusos y inciertos de lo que debemos de hazer. Por la Lei de Moisén, os rogamos y suplicamos tengáis en bien de hazer ayuntamiento, & imbiarnos con toda brevedad la deliberatión que en ello huviéredes fecho.
    Chamorra, Príncipe de los Judíos d´España.
    Respuesta de los Judíos de Constantinopla a los Judíos d´España
    Amados hermanos en Moisén: Vuestra carta recibimos, en la qual nos significáis los trabajos & infortunios que padescéis, de los quales el sentimiento nos a cabido tanta parte como a vosotros. El parescer de los grandes Sátrapas y Rabí es lo siguiente.
    A lo que dezís qu´el Rey d´España oz haze volver Christianos, que lo hagáis pues no podéis hazer otro. A lo que dezís que os mandan quitar vuestras haziendas, hazed vuestros hijos mercaderes, para que poco a poco les quiten las suyas. A lo que dezís que os quitan las vidas, hazed vuestros hijos médicos y apotecarios, para que les quiten las suyas. A lo que dezís que os destruyen vuestras Sinagogas, hazed vuestros hijos cléricos y theólogos, para que les destruyan sus templos. I a lo que dezís que os hazen otras vexationes, procurad que vuestros hijos sean abogados, procuradores, notarios y consejeros, y que siempre entiendan en negotios de Repúblicas, para que sujetándolos ganéis tierra y os podáis vengar d´ellos. Y no salgáis d´esta orden que os damos porque por experientia veréis que de abatidos vernéis a ser tenidos en algo.
    Ussuff, Príncipe de los Judíos de Constantinopla."
    53 min
  • Los protocolos de Sión 5
    El primer ejemplar de los protocolos inscrito en el Museo Británico forma parte de la obra Lo Grande en lo Pequeño y el Anticristo como una Inminente Posibilidad Política. Notas de un Creyente Ortodoxo escrita por Sergei Nilus y se encuentra desde la página 305 hasta la 417, en el Apéndice XII, con el título de El Anticristo como posibilidad política inmediata. Los protocolos de los sabios de Sión, 1902-1903
    1 hr 26 min
  • Los protocolos de Sión 4
    En la biblioteca del Museo Británico se conservan 43 ediciones distintas. El ejemplar más antiguo está escrito en ruso y data de 1905. Se encuentra inscrito con el número 3296 d. 17 y lleva el sello de entrada Museo Británico, 10 de agosto de 1906.[2][3] El libro ruso es un ejemplar en octavo (con una altura de 18cm), encuadernado en piel negra, que consta de 417 páginas.
    45 min
  • Los protocolos de Sión 3
    Cuatro siglos después, la misma se habría hecho con el control de la masonería y, a través de la organización de los jacobinos, habría
    provocado la revolución francesa. Barruel afirmaba también que los masones eran, a su vez, una marioneta en manos de los iluminados bávaros que seguían a Adam Weishaupt. A menos que se acabara con estos grupos, afirmaba Barruel, pronto el mundo estaría en sus manos. Como suele ser habitual en todas las obras que desarrollan la teoría de la conspiración no sólo los datos expuestos recogen tergiversaciones sino también absolutos disparates. Barruel pasaba por alto, entre otras cosas, que el grupo de Weishaupt ya no existía en 1786, que siempre estuvo enemistado con los masones y que éstos no sólo por regla general habían sido monárquicos y conservadores sino que además habían experimentado la persecución a manos de los revolucionarios, muriendo centenares de ellos en la guillotina. Con todo Barruel, que había tomado sus ideas de un matemático escocés llamado John Robinson, apenas mencionaba a los judíos porque, ciertamente, éstos no habían tenido ningún papel de importancia durante la Revolución y porque además incluso habían sido víctimas de los excesos de ésta.
    Pese a sus evidentes deficiencias, la obra de Barruel despertó, sin embargo, la pasión de un oficial llamado J. B. Simonini que le escribió desde Florencia proporcionándole supuestas informaciones sobre el papel judío en la conspiración masónica. En una carta —que fue un fraude de Fouchá para impulsar a Napoleón hacia una política antisemita— el militar felicitaba al clérigo por desenmascarar a las sectas que estaban “abriendo el camino para el Anticristo” y se permitió señalarle el papel preponderante de la “secta judaica”. Según Simonini, los judíos, tomándole por uno de los suyos, le habían ofrecido hacerse masón y revelado sus arcanos. Así se había enterado de que el Viejo de la Montaña (el fundador de la secta islámica de los Asesinos que tanto agradaba a Nietzsche) y Manes eran judíos, que la masonería y los iluminados habían sido fundados por judíos y que en varios países —especialmente Italia y España— los clérigos de importancia eran judíos ocultos. Su finalidad era imponer el judaísmo en todo el mundo, objetivo que sólo tenía como obstáculo la Casa de Borbón a la que los judíos se habían propuesto derrocar. Ni que decir tiene que las afirmaciones de Simonini carecían de la más mínima base (por esa época tanto los masones como los iluminados si acaso habían tenido alguna actitud hacia los judíos era de rechazo). Sin embargo, los dislates contenidos en la misma hicieron mella en la mente de Barruel, que, a juzgar por su obra, estaba bien predispuesto a creer este tipo de relatos.
    26 min
  • Los protocolos de Sión 2
    El antisemitismo constituye una actitud mental y una conducta que se pierde en la noche de los tiempos. Manetón, el sacerdote e historiador judío del periodo helenístico, ya dedicó vitriólicas páginas a los primeros momentos de la Historia de Israel y sus pasos siguieron los antisemitas de la Antigüedad clásica —prácticamente todos los autores de renombre— desde Cicerón a Tácito pasando por Juvenal. En términos generales, su antisemitismo, que presentó manifestaciones de enorme dureza en medio de una considerable tolerancia legal, era cultural más que racial. Durante la Edad Media, el antisemitismo estuvo relacionado con categorías de corte religioso (la resistencia de los judíos a convertirse al islam o al cristianismo) y social (el desempeño de determinados empleos por los judíos). Solamente con la llegada de la Ilustración, el antisemitismo se fue tiñendo de tonos raciales que aparecen ya en escritos injuriosos —y falsos— de Voltaire y que volvemos a encontrar muy acentuados en Nietzsche o Wagner. Aunque la figura del judío perverso y conspirador no se halla ausente de algunas de estas manifestaciones antisemitas y aunque, por ejemplo, Wagner y Nietzsche insistieron en tópicos como el del poder judío o el de su capacidad de corrupción moral (e incluso racial) no llegaron a agotar hasta el final el tema de una de las acusaciones ya popularizadas en su tiempo, la de la conspiración judía mundial. Ambos autores no llegaron a articular —aunque no les faltó mucho para ello— la tesis de que todo el poder degenerador de los judíos en realidad obedecía a un plan destructivo de características universales cuya finalidad era el dominio del orbe. Semejante papel le correspondería a un panfleto de origen ruso conocido generalmente como “Los Protocolos de los sabios de Sión”, en el que, supuestamente, se recogían las minutas de un congreso judío destinado a trazar las líneas de la conquista del poder mundial.
    El análisis de esa obra constituye el objeto del presente Enigma, sin embargo, antes de entrar en el contenido y en las circunstancias en que la misma se forjó debemos detenernos siquiera momentáneamente en algunos de sus antecedentes. “Los Protocolos de los sabios de Sión” no fueron, en buena medida, una obra innovadora. Aunque, sin lugar a dudas, cuentan con el dudoso privilegio de constituir la obra más conocida y difundida sobre la supuesta conjura judía mundial, no son ni con mucho la única ni la primera. La idea de una conjura parcial (para envenenar las aguas, para empobrecer a la gente, para sacrificar niños, etc) aparecía periódicamente durante la Edad Media. Sin embargo, siempre se trataba de episodios aislados, regionales, desprovistos de un carácter universal. El cambio radical se produjo en 1797. Con la publicación de la Memoria para servir a la historia del Jacobinismo no quedará perfilada la tesis de una conspiración subversiva mundial. El autor de la obra, un clérigo llamado Barruel, pretendía que la orden de los Templarios, disuelta en el s. XIV, no había desaparecido sino que se había transformado en una sociedad secreta encaminada a derrocar todas las monarquías.
    https://www.libertaddigital.com/opinion/ideas/los-protocolos-de-los-sabios-de-sion-1275325957.html
    9 min

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Resulta que desde que nacemos en este planeta, según el lugar donde nazcas se te contara la historia oficial de tu pueblo de una manera o de otra, según la fuente de información y el punto de vista, basado en diferentes aspectos de los hechos y la realidad... pero.... según la fuente oficial para todo el planeta llegado desde occidente, es decir... la única historia que se acepta y se promueve oficialmente por todos sus ministerios gobiernos leyes y medios de comunicación, es la que han escrito los falsificadores de la historia de esta mal llamada "civilización moderna".