“No te dejaré, si no me bendices” son las palabras de Jacob en aquella pelea con el ángel de Dios, mientras huía del su hermano Esaú, viéndose desesperado, un hombre se le aparece en la obscuridad, (como Dios seguramente se ha aparecido en tu vida en momentos difíciles) y durante toda la noche se estuvo librando una pelea, se atenazó al desconocido y aguantó para salvar su vida, para después decir una pequeña oración.