“Este mensaje está dirigido a aquellas personas que se encuentran en una barca en medio del mar, se sienten azotados por las olas y sienten que hay una fuerza de viento contrario que les impide avanzar.
Este mensaje está dirigido a aquellos que ya llevan algún tiempo en el camino del Señor, y de pronto habiendo pasado ya ese tiempo determinado descubren que en su interior no ha habido mucho cambio, no ha habido mucha transformación; se quedaron con aquellos primeros pasos de transformación que lograron al conocer a Jesús como Señor y Salvador de sus vidas. Y a pesar del tiempo, todavía siguen conforme a esa naturaleza caída que tenían en el pasado, con la diferencia que tienen un rótulo, son cristianos, mas en el alma siguen con carne incircuncisa. No han crucificado la carne, no han podido conocer el Poder de la muerte de cruz. Y por eso que en este tiempo, en vez de de haber estado andando en el Espíritu, han estado andando en la carne, satisfaciendo los deseos de la carne, los pensamientos de la carne, las obras de la carne.
Y manifiestas son las obras de la carne: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, mentira, engaño, maledicencia, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, borracheras, envidias, orgías, gritería, inseguridad, inferioridad, rechazo, autorechazo, temor al rechazo, nerviosismo, tensión nerviosa, pensamientos obsesivos, ansiedad, desesperación, zozobra, desilusión, ira, enojo, amargura, rencor, resentimiento, murmuración, crítica, juicio, siempre ocupándose de los demás con la boca. Y podemos añadir: obstinación, perfeccionismo carnal, orgullo, blasfemias, confrontación con honestidad a toda costa, hipocresía, fracaso, sentimiento de fracaso, sentimiento que no vales nada. Y podemos añadir tantas otras cosas: perversiones sexuales, pecados sexuales.
Todas estas cosas deberían haber ya desaparecido de tu vida, o al menos podrías haber ya vencido mucho de lo que acabo de mencionar; pero ha pasado ya el tiempo ¡y nada!, sigues siendo la misma persona, creando los problemas, los disturbios donde te encuentras, por la carne. No has aprendido a gobernar los pensamientos de la mente.
¿Y por qué no controlas los pensamientos? Porque no sabes frenarlos. Cuando la conciencia en el espíritu te avisa que esos pensamientos no son de Dios, que te van a contaminar, no haces caso, te detienes en esos pensamientos obsesivos acerca del problema, obsesivos acerca de determinada persona que es causa del problema, que es causa del disturbio en tu corazón. Y he ahí la barca en medio del mar, la barca en medio de la carne.
El mar siempre ha simbolizado lo que son las naciones, las naciones sin Dios, sin fe, sin esperanza, gobernadas por el maligno.
Es Jesús el que se está acercando a través de esta Palabra. Jesús está andando ahora, viniendo a ti, andando sobre el mar. Y lo que el Señor quiere que tú aprendas a andar sobre el mar sin hundirte. Y eso solamente vas a lograrlo andando en el Espíritu. Porque solamente andando en el Espíritu no te vas a hundir en la carne, no te vas a hundir en todas las cosas que te ofrece el mundo. Aunque el mundo pueda mostrarte todas las cosas terribles, tú vas a caminar sobre el mar y no te vas a hundir, ¡Y VAS A PERMANECER FIRME EN LA PRESENCIA DEL SEÑOR, DEL DIOS TODOPODEROSO!”.
Pr. Ricardo Claure Peñaloza
PARA QUE SU IGLESIA SE PREPARE… PARA TESTIMONIO A LAS NACIONES