El cristiano que quiere conservar su Salvación y su vida espiritual, debe conocer la Palabra del Señor y la estrategia que Él nos da para poder llevar eficazmente guerra espiritual contra naciones espirituales enemigas; y así pueda vencer no solamente en su vida personal, sino también en su vida conyugal, familiar, y también en su ciudad, departamento y nación. Porque el Señor no solamente nos ha llamado a conquistar nuestras almas para Él, sino también el Señor nos ha llamado como guerreros para conquistar naciones enteras.
De tal manera que hay que utilizar el tiempo, ahora, para guerrear espiritualmente, para que las fuerzas espirituales malignas se desintegren, disminuyan, y que algunos corazones endurecidos puedan conocer al Señor a través de tu vida. Y puedas darle gloria al Dios del cielo, sabiendo que tú empleaste mejor el tiempo haciendo guerra espiritual a través del congregarte, a través de la oración, a través del ayuno, a través de la lectura de la Palabra en oración, a través de escuchar mensajes de la Palabra de Dios que puedan alimentar tu vida.
¡Eso es hacer guerra espiritual!, ¡eso es el Poder de Dios que se derrama sobre tu vida! ¡Y a través de tu vida, las fuerzas espirituales enemigas se debilitarán!, y podremos ver la Gloria del Dios de Israel sobre la nación.
Nosotros somos parte de esa guerra, de esa batalla. Somos un Ministerio guerrero, que batalla, que pelea en el Poder del Espíritu Santo, en el nombre de Jesús de Nazareth, a través de la Palabra predicada.
Y es en tu corazón donde habitan las naciones enemigas, naciones numerosas, más poderosas; son naciones espirituales con poder espiritual, y la única forma de vencerlas es con otro Poder espiritual más fuerte que el de ellos. Y el Señor hoy te dice que es necesario que entres a la tierra de tu corazón, y veas hasta lo más profundo, cada centímetro cuadrado de tu corazón, de esa tierra que Él te ha prometido, ¡que Él te ha entregado! Y ahí vas a poder ver las ciudades numerosas, huestes espirituales de maldad numerosas, malignas, que están allí desde hace tantos años, inclusive de generaciones pasadas, desde que naciste. Nosotros sabemos que podemos vencerlas no con nuestro poder, el poder de mente, del corazón, de nuestra voluntad, de nuestra fuerza física; sino en el Poder del Espíritu Santo de Dios.
El enemigo tiene posesión sobre esa tierra, ¡y tú entras para quitarle esa posesión! Él tiene posesión donde encuentra carne; y el corazón que tenemos es un corazón de carne de pecado, que nos hace recuerdo de la naturaleza caída que hemos heredado de Adán desde el Edén. Y la única forma de vencer es reconociendo la obra que el Señor Jesús consumó por ti y por mí en la cruz del Calvario; allí le dio muerte al pecado crucificando la carne; y al darle muerte a la carne, Él consiguió la victoria sobre la muerte, porque la paga del pecado es muerte. Y cuando Él resucitó nos dio la victoria para andar en Vida Nueva delante de Él. Y ese Poder de resurrección fundamentado en la cruz del Calvario, es aquel que quiere el señor derramar sobre tu vida.
El Señor no quiere que entres desarmado a la tierra prometida, el Señor quiere que entres con su Poder para quitarles la posesión a ciudades numerosas y poderosas. Porque cuando tú descubras tu corazón, cuando tú decidas conquistar la tierra prometida, vas a poder ver allí ciudades espirituales enteras, grandes que están en poder del enemigo, de fuerzas espirituales malignas; y vas a ver sus murallas, fortalezas terribles en tu interior, que te impiden recibir el conocimiento puro y pleno de la Palabra de Dios, que tú necesitas derrotar, derribar.
Y el Señor quiere que experimentes ahora, porque en la medida que experimentes ese Fuego, ¡el enemigo ha de ser consumido! ¡Es Fuego del cielo!, Fuego consumidor, es el YO SOY EL QUE SOY
Pr. Ricardo Claure Peñaloza