«Esta Palabra es necesario discernirla espiritualmente. El Dios Viviente, a través de la Biblia, nos da conocimiento claro de lo que Él quiere para con nuestras vidas, para preservarnos a fin de que no caigamos en las fauces del enemigo, del dragón, de lobos y de leones que están acechando la vida del cristiano, del creyente, y que están listos para devorar a todo cristiano que está ofreciendo carne, devorándolos en su hombre interior. Porque recordemos que estos lobos, estos leones, el mismo dragón, habita en las regiones espirituales. Y cuando hablamos del hombre interior, hablamos de las regiones espirituales del hombre. Y es por ello necesario poder tomar toda la enseñanza que nos da la Palabra de Dios para poder hacer frente al enemigo, a fin de no transgredir lo que el Señor ha determinado para que su pueblo sea santo, un pueblo santo y sin mancha, que es lo que el Señor quiere de nuestras vidas.
Hebreos 12, verso 16, nos habla de Esaú, un personaje bíblico que había vendido su primogenitura por un plato de lentejas, por una sola comida se la dio a su hermano; e inclusive, habiéndole dado a su hermano su primogenitura, aborreció a su hermano porque también su hermano consiguió la bendición de su padre. Es necesario ver este detalle en la Palabra, porque Esaú es una advertencia a los creyentes, a fin de que no pierdan su privilegio de servir al Dios Todopoderoso en el sacerdocio, en el servicio.
Esaú está tipificado aquí como fornicario o profano, en el aspecto espiritual. El plato de lentejas de Esaú, por el cual vendió su primogenitura, es la fornicación y el participar de las cosas profanas. Y esto es lo que significa Esaú para tu vida: fornicación y cosas profanas, participar de lo profano. Y tú no puedes estar ligado a las cosas que en este tiempo te ofrece el mundo. Tú eres un Jacob, no te dejes atrapar por Esaú. Esta Palabra es espiritual. El Señor ama tu vida. El Señor aborrece el pecado, aborrece lo profano. No dejes que lo profano te absorba y atrape tu alma, porque quiere apresar tu vida, es como un pulpo que quiere apoderarse de tu alma.
Tal vez has estado todos estos días, meses, años, descuidando tu vida espiritual con obras de la carne en tu corazón. Mas el Señor Jesús quiere que estés en el Lugar Santísimo, con Él, en su Presencia, y edifiques un altar de comunión espiritual para mantenerte en oración, en comunión con el Dios Altísimo, y estar fortalecido contra los dardos de fuego del enemigo que quieren incendiar tu corazón con las llamas del infierno con el fin de que retrocedas y vuelvas para atrás. Necesitas experimentar el Poder de la oración en su Presencia, delante de su Trono en Bet-el, en la casa de Dios.
Y así como Jacob huyó de Esaú, del mismo modo tú debes huir de lo profano, de la fornicación, de la sensualidad, de la seducción, de todas las obras de la carne. Si decides huir de Esaú, Dios se ha de manifestar en tu vida, podrás recibir bendición de lo Alto, el Señor Jesús obrará en tu corazón y verás la Gloria de Dios.
Jacob tuvo cuidado de su familia, comunicó a los suyos lo que Dios le había dicho. Y es la Voluntad de Dios que tú prediques, pregones su Palabra empezando por tu familia y los de tu entorno, para que ellos de esta manera puedan quitar a aquellos dioses espirituales ajenos que hay en medio de ellos, y se puedan limpiar. Pero para la limpieza es necesario confesar los pecados, avergonzarse de la carne, desnudarla, y así obtener el Perdón de Dios reconociendo cada obra de la carne. No hay Perdón sin cruz. Él es Fiel y Verdadero para perdonar tus pecados y limpiarte de toda maldad, darte vestiduras blancas lavadas con la sangre del Cordero, a ti y a los tuyos.
Y esta es la Promesa. Pronto viene el Señor por su iglesia. Y es lo que el Señor quiere de ti, quiere que tú puedas estar en Él para siempre, y no solamente tú, sino también tu familia y los que están contigo. Esa es su Misericordia. Y tú eres instrumento precioso para Salvación de ellos».
Pr. Ricardo Claure Peñaloza