“Este mensaje está dedicado a todas aquellas personas que llevan su vida en un desierto, llevan soledad, llevan un páramo espiritual en su interior, un yermo, un lugar inhóspito. Aquellas vidas que andan con depresiones constantes, con temores, con inseguridad, o están siendo abusadas de diferente manera por la sociedad o por la familia; es necesario que todas las personas con estos y otros problemas escuchen este mensaje.
Esta Palabra también está dirigida a aquellas personas: siervos, pastores, líderes, obreros, que están pasando por pruebas, que están pasando por tribulación; y de pronto quieren ya dejar caer las manos, porque llevan su vida en un desierto, en soledad espiritual, y por esto se sienten alejados del Dios Todopoderoso.
Y es una Palabra para cualquier persona, que siendo cristiana, está apartada del Dios Todopoderoso; está viviendo en pecado, y por lo tanto, su vida se ha convertido en un desierto, siente soledad interna, aflicción, tristeza, gemido, llanto, zozobra, desesperación.
Si tú estás pasando por todos estos problemas, y sientes que tú eres ese desierto, esa soledad, ese yermo, ese páramo, ese lugar inhóspito, el Señor Jesús quiere hacerte conocer sus Promesas y hablar a tu vida.
Si no conoces a Jesucristo, y llevas tu vida con tal cantidad de problemas, debes recibir este mensaje en tu corazón.
Para ser partícipe de las Promesas del Señor, tú necesitas reconocer a Jesucristo como tu Señor y Salvador, necesitas aceptarlo como el Redentor de tu vida y arrepentirte de tus pecados; porque debo decirte que por tus pecados estás pasando toda esa penuria, todo ese desierto, toda esa soledad, todo ese vacío que sientes en tu interior.
Si tú, siendo cristiano, te has apartado del Señor, y estás viviendo en pecado, en adulterio, en fornicación, en inmundicia, lascivia, lujuria, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, enemistades, borracheras y cosas semejantes a estas, también necesitas esta Palabra para tu corazón.
Tú necesitas descubrir que todo ese sentimiento de soledad que hay en tu alma, es producto del pecado y de haberte apartado de Dios. Te puedes llamar cristiano, te puedes llamar seguidor de Cristo, pero si estás viviendo tu vida en pecado, esa es la causa de tu vacío interior, tu vacío espiritual.
Debes arrepentirte y dejar que la sangre de Cristo limpie sus pecados. Si verdaderamente te acercas a la cruz del Calvario y crucificas tu carne con todas sus pasiones y deseos, el Señor te promete alegría, gozo, fruto espiritual y florecimiento; esas son sus Promesas”.
Pr. Ricardo Claure Peñaloza
PARA QUE SU IGLESIA SE PREPARE… PARA TESTIMONIO A TODAS LAS NACIONES