Este mensaje lleva en sí una Palabra poderosa predicada en la Unción del Espíritu Santo de Dios, y el clamor del Siervo del Dios Altísimo, nuestro amado pastor Ricardo Claure, que guiaba a su pueblo a orar así por la Salvación de nuestras familias:
«Padre Santo, Dios Eterno y Poderoso Rey, en el nombre de Jesús yo te pido, Señor, que Tú obres, que tu Espíritu Santo obre en nuestras vidas, Dios Eterno y Misericordioso.
Señor Amado, clamamos para que Tú bendigas nuestra familia. Padre Amado, Tú sabes que hay personas inconversas en nuestra familia, Señor. Padre Amado, Tú sabes Señor, que dentro de mi familia hay personas que están en tibieza, y Tú sabes que los tibios —como está escrito en tu Palabra— van a ser vomitados de tu boca.
Señor Amado, te pedimos, que Tú nos ayudes, que Tú nos abras el entendimiento para que podamos comprender tu Palabra, para que podamos vivir tu Palabra, para que podamos discernirla espiritualmente, Señor.
Oh Padre, en el nombre de Jesús yo te clamo, Señor, por tu promesa escrita en Hechos de los apóstoles, capítulo 16, versículo 31: “Cree en el Señor Jesucristo, y tú y tu casa serán salvos”.
Padre Amado, yo te pido Señor, que Tú obres en los otros miembros de mi familia que aún no te conocen, para que doblen rodillas y te reconozcan como Señor y Salvador, que se arrepientan de sus pecados, y los tibios también, Señor. Oh Padre, en el nombre de Jesús yo te pido, Señor, que Tú obres, que Tú derrames bendición sobre mi familia, sobre mi casa, en el nombre de Jesús. Amén.
Jesús ya hizo la obra en la cruz, ya nada tiene que hacer Satanás en nuestras vidas, y menos en la de nuestros seres queridos. Por eso la Palabra dice en Nehemías: “No temáis delante de ellos; recordad al Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestras hermanas, por vuestros hijos, por vuestras hijas, por vuestros esposos, por vuestras esposas y por toda vuestra casa”.
Pelear. ¿Y qué es pelear? ¡Es hacer guerra espiritual! ¡Tú necesitas edificar los muros de Jerusalem!, ¡tú necesitas edificar la iglesia! Y habíamos empezado por tu edificación personal, tu santidad, tu persona. Pero ahora no solamente es eso, no es solamente tu ego, no es solamente tu “yo”; ahora también está tu familia. Hay miembros de tu casa: tus hijos, tus hijas, tu esposo, tu esposa que no están convertidos, aman el mundo. Ora, clama, pelea por ellos.
Pr. Ricardo Claure Peñaloza
PARA QUE SU IGLESIA SE PREPARE… PARA TESTIMONIO A LAS NACIONES