“En la Palabra del Dios Viviente hay un pasaje que hace referencia a los días de Salomón, cuando el pueblo de Israel se había establecido como nación, cuando se había establecido el reino, y a través de Salomón se construyó un templo en el Monte Moriah, en la ciudad de Jerusalem; un templo físico. El día que fue terminado el templo y dedicado al Dios Viviente, Salomón —rey de Israel— hizo una oración que tiene un significado espiritual para todos y cada uno de nosotros los hijos del Señor; fue una oración que es necesario discernir y aplicar en nuestra vida espiritual, teniendo en cuenta que las cosas del Antiguo Testamento son figura y sombra de las cosas celestiales, de las cosas espirituales —conforme está escrito en Hebreos, capítulo 8, verso 5—.
Esta Palabra traerá Paz a tu vida, si eres parte del pueblo cristiano que ha perdido la Paz. No sabes por qué de pronto ha desaparecido esa Paz que conociste al principio, cuando te acercaste al Dios de Israel en el nombre de Jesús. Sin darte cuenta ha nacido en ti impaciencia, intranquilidad, zozobra; ya no encuentras sentido a tu vida cristiana, y poco a poco te has empezado a deslizar en tu vida espiritual: perdiste el deseo de orar, de congregarte, de alabar al Señor, de adorarlo en espíritu y en verdad.
¿Qué es lo que está ocurriendo? ¿Cuál es la fuente de estos problemas espirituales?
El Señor se enoja contra aquel que peca. Y el Señor hace manifiesto su enojo mandando al pecador —mandando al cristiano desobediente— a manos de verdugos espirituales, enemigos espirituales.
Aquel que no perdona, está supeditado a verdugos espirituales de amargura, de rencor, de resentimiento, de odio, de falta de perdón, de venganza, de violencia, de ira, de recuerdos recurrentes del pasado; y ellos atormentan el alma por causa del pecado. He ahí la causa de tu falta de Paz en tu vida espiritual; ellos se encargan de crear una cantidad de pruebas y de tribulaciones.
Muchos pueden estar pasando por diversas pruebas y dificultades, y no se dan cuenta que todo está dentro de la Voluntad de Dios; porque Dios es el Juez del universo; todas las cosas que ocurren en la vida del creyente son para su bien, porque Aquel que nos tomó por hijos, nos disciplina.
Tú tienes que tomar en cuenta lo que el Señor quiere hacer de tu vida, lo que el Señor quiere mostrarte; porque los enemigos espirituales no son de sangre y carne, son principados, son potestades, son gobernadores de las tinieblas, son huestes espirituales de maldad que habitan en las regiones celestes, en las regiones espirituales; y ellos son los que te llevan a tierra de cautividad, a tierra del enemigo.
Es en momento de prueba cuando el creyente empieza —si dispone su corazón al cambio— a darse cuenta de su pecado, de sus problemas espirituales, y vuelven al Señor; otros no lo hacen así, otros se apartan definitivamente y vuelven al mundo con más fuerza.
El Señor promete mandar Fuego de los cielos, el Fuego del Espíritu Santo que se ha de derramar sobre tu vida y llenará tu ser; la Unción del Espíritu Santo llenará tu vida, y vas a poder testificar, vas a poder predicar que hay un Cristo que vive, un Jesús que vive en tu vida y es Dueño de ti.
Ese Fuego de los cielos descenderá sobre tu vida y consumirá el holocausto; la muerte de cruz en tu vida, el holocausto supremo que se ha ofrecido a través del Cordero de Dios en la cruz del Calvario. Vas a poder experimentar lo que es la muerte de cruz, lo que es ser consumido por el Fuego de Dios en la cruz del Calvario. Y la Gloria del YO SOY EL QUE SOY ha de llenar tu vida, la Gloria de Dios en la faz de Jesucristo —en el rostro de Jesucristo—, la Shekinah del Señor iluminará tu vida”.
Pr. Ricardo Claure Peñaloza
PARA QUE SU IGLESIA SE PREPARE… PARA TESTIMONIO A LAS NACIONES