“En este tiempo levanta tus manos y dile tú todo este sentir,
Todo lo que para ti implica sufrir.
Madres que lloran por sus hijos,
Madres que lloran por su hogar,
Papás que también lloran por sus hijos por toda la adversidad
Que de pronto ha sobrevenido sin siquiera dejarse anunciar.
Y por eso ahora tú le puedes hablar,
Sé que lo has estado haciendo
Mientras el Señor me ha permitido ministrar
Estas horas en su Presencia, en su Santísimo Lugar,
Pero hay algo más que tú puedes entregar,
Hay algo más que tú le puedes hablar,
Hay algo más que tú con tus labios,
Puedes usarlos también para poderte quejar
Aquello que te quita las fuerzas,
Que te debilita y te impide avanzar.
Ahora es el momento de hablar,
Ahora es el momento en que te puedes quejar.
Con todo aquello que tú puedes fluir
Y dejar que tu corazón hable con Aquel Dios de Amor
Que hoy te quiere escuchar.
Habla, no te puedes callar.
Un tiempo en la línea del tiempo
En que tú te puedes quejar;
Y Él está con el oído finísimo para poder escuchar,
Y has de poder descubrir qué bien,
Qué bien te hace el quejarte a tu Dios,
A tu Dios infinito de Gracia y de Verdad.
Él hoy te quiere escuchar,
Deja que tu corazón se pueda quejar,
Hay muchas palabras en las cuales tú puedes abundar
Para contarle a detalle todo lo que en tu alma has querido guardar
Y no has querido expresar.
Pero hoy es el momento en que tú puedes estar delante de su Altar,
En su Santísimo Lugar, y utilizar tus labios para poderte quejar
Y poderle expresar tus penas, tus tristezas, tus problemas,
Tus dificultades, tus debilidades, tus adversidades,
Tus dolores de madre, tus dolores de esposa,
Tus dolores de papá, tus dolores de esposo,
Todo tipo de dolores que hoy puedes dejar fluir
Y a través de tus labios expresar.
No rehúses hablar, no te puedes callar.
Es una Presencia, una Presencia tan especial
En que Él nos hace entender y nos hace saber
Que Él está presto para poder escuchar.
¿Por qué poderte rehusar?, si ahora tú puedes hablar
Todo lo que hay en tu vida de adversidad,
De sufrimiento, de dolor, de tristeza.
Si es un Dios de Amor que te quiere escuchar.
Por eso deja, deja que tu corazón hable,
Deja que tu corazón le cuente.
Habla y no calles, derrama tu alma al poderte quejar,
Cuéntale la causa de tus tristezas, la causa de tus penas,
Todo aquello que te permite anhelar, y anhelar,
Y anhelar más, más de su continuo consolar,
Querer más y más de Él y su mirar,
Su mirar de Amor que sólo te quiere consolar.
Habla, deja que tu corazón fluya en un continuo hablar,
Y decirle todo lo que Él quiere oír y escuchar,
No te guardes nada, hoy te puedes quejar.
Todo aquello que está guardado,
Te lastima, hiere, hiede, destruye, trastorna.
Ahora tú le puedes hablar y contar.
Esa quietud de su Santísimo Lugar
Nos hace saber que Él hoy está presto a escuchar,
Es una sensación tan clara
Que solamente por el Espíritu podemos experimentar,
Una Presencia, un sonido de un silencio especial,
Mediante el cual Él nos hace saber que está presto a oír,
Que está presto a escuchar.
Deja que tu corazón se pueda quejar, deja.
Hay tanto que poderle contar,
Nunca te olvides, está dentro de Ti,
Y por eso en un milisegundo puedes entrar
Y estar en su Santísimo Lugar
Con tanta intimidad a tu Padre celestial”.
Pr. Ricardo Claure Peñaloza
PARA QUE SU IGLESIA SE PREPARE… PARA TESTIMONIO A LAS NACIONES