“Este mensaje es para aquellos que son parte de Jerusalem. En el Salmo 147, ¿a quién le habla el Señor? A Jerusalem. Y tú eres parte de ella, si la amas. No solamente tienes que amar a la Patria celestial, a la Jerusalem celestial; tienes que amar a aquella que es figura y sombra, que es la Jerusalem terrenal. Por eso el Señor habla a Jerusalem, a nuestras vidas a través de una suave y hermosa Melodía, que nos enseña —siendo parte de Jerusalem— a alabar a YO SOY EL QUE SOY, al gran Rey, al gran YO SOY EL QUE SOY, a Jesús de Nazareth, Rey de Salem, Rey de Jerusalem porque Él reinará desde Jerusalem. Y anunciamos su Venida, anunciamos ese Imperio que no tendrá fin, tendrá mil años y pasará a la eternidad. Y no será entregado su Reino a ningún otro reino cultural, ni romano, ni persa, ni griego, ni babélico. Él prevalecerá, es nuestro Dios, nuestro Judío de Nazareth, nuestro Libertador. Él implantará un Reino mundial de mil años y eterno.
Alabad a YO SOY EL QUE SOY, Porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios; Porque suave y hermosa es la alabanza (Salmos 147:1)
Eso es lo que tú tienes que tener en tu corazón: Suave y hermosa alabanza Él nos ha dado para poder alabarle. Y esto forma parte del mensaje, forma parte de la Vida Eterna, para que tú conozcas más al Dios que predico, un Dios Real y Verdadero; porque mientras tú le cantas al unísono, de manera sincronizada conmigo, en espíritu y en verdad, te edificas, edificas tu alma, edificas tu ser, hay un cambio, una transformación en tu vida.
Después te sientes diferente, habiéndote llenado el Señor con su Presencia. Porque ÉL utiliza hermosas y suaves Melodías, con mensaje, con letra, con estrofas llenas de bendición para tu vida, de mensaje para tu corazón del alma; solamente necesitas humillarte. Deja la dureza, deja la inmundicia, decide de una vez por todas abandonar el pecado, y de esa manera, con corazón sencillo y humilde acércate a Él, y Él ha de sanar tu corazón quebrado, tu corazón roto.
Hay mucho sufrimiento en ti; hay traumas, soledad, desesperación, rechazo; te rechazas a ti mismo, a ti misma; hay perversiones sexuales de las cuales no puedes salir. Todo eso rompe el corazón, destruye el corazón. Por eso deja que el Señor haga su obra en tu vida, Jerusalem, deja que Él te edifique. Él te promete que te ha de recoger de la diáspora, te ha de llevar a la Jerusalem celestial, y por añadidura ha de sanar tu corazón, ha de vendar tus heridas.
El Señor ha levantado este Ministerio para preparar el camino del Señor, para que su pueblo esté bien preparado para encontrarse con su Señor, siendo arrebatado en el aire, en las nubes, en el aire.
Y es esto lo que Él quiere que entiendas: hay Cánticos que Él derrama donde está el mensaje para tu vida que el Señor te da cantando. De esta manera, con los ojos cerrados y disponiendo tu corazón tú vas a poder cantar juntamente conmigo, al unísono; no solamente oír por oír el cantar, sino que al oír el cantar simultáneamente vas a sentir que cada palabra, cada frase de cada estrofa se hace Vida en tu corazón, ¡y así vas a permitir que el Señor te esté edificando!, ¡PORQUE BUENO ES CANTAR SALMOS A NUESTRO DIOS, CON MELODÍAS SUAVES Y HERMOSAS QUE ÉL DERRAMA DESDE SU TRONO!”.
Pr. Ricardo Claure Peñaloza
PARA QUE SU IGLESIA SE PREPARE… PARA TESTIMONIO A LAS NACIONES