«El Señor Dios Todopoderoso quiere que su pueblo utilice su Poder.
Sucede que muchas personas son atadas por Satanás de una manera fulminante, al extremo de impedirles seguir el camino de santificación en Cristo Jesús; de pronto escogen seguir con los rudimentos del mundo y dejan de congregarse. Por esta causa viven en depresión, desánimo, desilusión, amargura y desesperanza; tienen tal estado anímico que se caen y no se pueden levantar; están tratando de llevar su vida casi arrastrándose por el suelo. Viven su vida cristiana llenos de temores, inseguridad, sintiéndose rechazados por los demás, atados a la obstinación, la terquedad, al orgullo, la ira, la impaciencia y en soledad interna.
El Dios Todopoderoso es un Dios de Amor, Misericordia y Verdad, que de ningún modo mantiene oculto delante de su Trono tus pecados. El Señor ha provisto una serie de armas para que tú las utilices.
Primera de Samuel, capítulo 17, narra la historia de David y Goliat. Goliat era un descendiente de los refaitas, de los refaim; es decir, de los gigantes. Era un hombre que medía, por lo menos dos metros cincuenta centímetros; este gigante formaba parte del ejército de los filisteos, de lo que hoy es el pueblo de los palestinos o los fylistiim. Él era filisteo de nación, pero de raza era refaita, era un gigante.
Los filisteos estaban enfrentados contra Israel, el pueblo de Dios. El rey Saúl —rey de Israel—estaba con todo su ejército en el valle de Ela; “Ela” quiere decir: “grande y frondoso”. Estaban tratando de luchar contra los filisteos; cuando Goliat les hace una propuesta; que salga uno de los hombres hebreos para que pelee solamente con él. Esto verdaderamente causó temor en las filas de los hebreos, del pueblo de Israel, porque ningún hombre se atrevía a enfrentar solo a Goliat, por su gran estatura. Pero aparece David, el pastor de las ovejas que había sido enviado por su padre Isaí, para llevar alimentos a sus hermanos mayores que estaban en el frente de batalla.
“David”, quiere decir: “bien amado”. David, con valentía y lleno del Poder del Señor, tomó un cayado en su mano, escogió cinco piedras lisas en el arroyo, las metió en el saco de piel de cabra que tenía en su espalda, y tomando una honda en su mano, se dirigió al filisteo.
A través de este mensaje descubrirás de qué modo el Señor, en el sentido espiritual, está hablando a tu vida; porque tú eres hijo de Dios, tú eres bien amado, tú eres un David. El Dios Todopoderoso te ha amado desde el principio de la fundación del mundo, y Él no te ha provisto de armas terrenales como las que le quiso proveer el rey Saúl a David; el Señor te ha provisto de armas espirituales.
Para que tú puedas vencer a esos gigantes que atormentan tu vida, tú necesitas tomar las armas del Pastor de pastores, de Jesús de Nazareth. Ese gigante, para ti puede ser: depresión, falta de amor, soledad, orgullo, ira, impaciencia, rebeldía, inseguridad, insatisfacción con esta vida, desánimo, desilusión, como tú quieras llamarle. Y si aprendes a utilizar las armas espirituales provistas por el Señor Jesús, podrás vencer y ganar todas las batallas que puedas estar afrontando».
Pr. Ricardo Claure Peñaloza
PARA QUE SU IGLESIA SE PREPARE… PARA TESTIMONIO A LAS NACIONES