ROCK en castellano

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ROCK en castellano episodes

  • ÑU - Cuatro gatos. 2000
    Cuatro gatos es el décimo álbum de estudio de Ñu, editado en el año 2000 por el propio sello de la banda, A la Caza de Ñu Producciones.
    Este disco consta de 13 canciones, y fue coproducido por el cantante y líder del grupo, José Carlos Molina junto al bajista/multi-instrumentista Juan Miguel Rodríguez.
    Temas
    Renegado - 4:40
    Cuatro gatos - 5:11
    No quiero ser rey - 6:00
    Esperando - 4:57
    Ejércitos del conquistador - 5:00
    Viviendo en pecado - 5:20
    La isla (Noche de tormenta) - 4;14
    Batalla (Amarga victoria) - 5:44
    Una cantiga - 4:56
    Soy el hombre que escapó - 4:10
    El juglar cobarde y el nota - 6:12
    Danzando entre la niebla (Canto de sirenas / Danzando entre la niebla) - 6:07
    Tiempos de éxodo - 3:30
    1 hr 9 min
  • Ñu - La Taberna Encantada. 1997
    Lleva siendo, desde sus inicios setenteros, y contra viento y marea, la cabeza y resto del cuerpo de Ñu, un grupo muy peculiar desde sus inicios. Siempre estuvo marcado por una influencia folclórica clara y, aunque su fórmula no era novedosa, Jethro Tull ya había iniciado el camino, supo transportarla y bajar a estas latitudes un rock en principio muy sajón en aquellos años en que lo celta era poco menos que cosa de agrupaciones folclóricas.
    Mucho ha llovido, y aunque su metal se ha ido quedando un poco acartonado, la esencia, esa música centenaria, sigue más viva que nunca en La Taberna Encantada.
    Pero ¿qué es “La Taberna Encantada”? ¿es acaso otro unplugged más? Ni mucho menos, es una revisión del creador hacia su propia obra. En este caso, Molina se ha desecho del cascarón metálico de Ñu y a mostrado sus viejos temas como podrían haber sido si estuviéramos en otra época, en una era de tabernas mágicas, caballeros enamorados y trovadores rebeldes; ese mundo que el flautista de la cabellera rubia lleva recreando desde finales de los 70.
    Pero volvamos a cuestiones más cercanas. Este disco está lleno de violines, guitarras, flautas y elementos acústicos que le deberían hacer atractivo para un gran espectro de público. Por eso no entiendo muy bien el hecho de haber incluido “Ñu” como parte del título, pues si bien llevará a seguidores del grupo a las tiendas, creo que va a echar a mucha gente para atrás a la hora de escuchar sin complejos este disco. De hecho, a mi me ha pasado: enseñarle el disco a alguien y que me digan ¿pero Ñu no es heavy?
    Pues no, a lo largo de la hora larga que dura el compacto se suceden ritmos más o menos celtas, yo diría que celtíberos (no olvidemos parte de nuestros orígenes), mezclados en alguna canción con tonos más árabes (insisto, no hay que olvidar de dónde venimos) que son todo menos heavy, rock, pop o chá-chá-chá.
    Destacar del disco no sólo el clásico “El flautista”, la canción más “saltarina” de Ñu, sino auténticas delicias como “El juglar” o “No hay ningún loco”, genuinamente medievales y que me siguen cautivando como la primera vez que las escuché; o “Danzarina privada”, un ejemplo de su vena más mozárabe. Resaltan así mismo “La taberna encantada” y “A través del tiempo” las piezas instrumentales que abren y cierran el disco, y que son ejemplo de los sonidos por los que se mueve José Carlos Molina. También reseñar la más alegre “La danza de las mil tierras”, (a pesar de la aventura vocal del inicio del tema) muy bailona, y desde luego, la canción más “irlandesa” de la galleta.
    En resumen: un disco no sólo para peludos recalcitrantes, sino para un público, y consta que cada vez hay más, abierto hacia músicas más tradicionales. Ahora que parece que la música celta está de moda, no estaría mal que aparte de escuchar grupos con un montón de vocales con diéresis, nos llevemos al oído este magnífica pieza de música sin estrés, cautivadora e intrigante que es “La taberna encantada”.
    Finalmente, me veo en la obligación de dejar escrito la ya vieja opinión de este aprendiz de crítico, y es que la música del señor Molina ganaría enteros con otra voz. Esto no es nuevo, lleva años abusando de retruécanos vocales que para mi gusto siempre le han sobrado, aunque con el paso del tiempo uno termina acostumbrándose. Y es que, con los trece instrumentos que toca en este disco digo yo que ya es bastante ¿no?. Pero, claro, ¡a ver quién es el valiente que se lo dice!!
    1 hr 7 min
  • ÑU - Dos años de destierro. 1990
    Este es el primer y único trabajo de Ñu para Avispa, luego de su paso por el sello Barrabás; el disco fue grabado en los estudios M-20 de Madrid, frecuentemente usados por Medina Azahara, y contó con la coproducción de Carlos Martínez, histórico colaborador de dicha banda cordobesa.
    Ñu se ve reducido a trío para este álbum, con Jerónimo Ramiro (guitarra) y Niko del Hierro (bajo) acompañando al cantante y líder José Carlos Molina, quien además de coproductor se encargó de la programación de ritmos. No se menciona ningún batería o percusionista en los créditos del disco.
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    Temas
    Cara A
    Destierro - 4:30
    Tuboescape - 5:06
    Marisoka - 4:17
    La espada - 4:44
    Cara B
    Arrasando Madrid - 4:21
    Estrella - 3:25
    Dama de honor - 4:30
    Galeras - 6:40
    43 min
  • ÑU - Vamos al lio. 1988
    Como sabéis, José Carlos Molina, dios de Ñu, pasa por ser un loco, un pasado, un mago, un genio… En todo caso, un personaje único que con su flauta, su particular voz y esa manera de fabricar melodías ha dejado una huella indestructible en la historia del rock patrio. Dejó en los ochenta una colección de discos obligatoria para cualquier amante del género.
    En 1988 unió fuerzas con Mariano García, histórico personaje de la movida heavy rock madrileña, director y presentador de uno de los programas radiofónicos punteros, Discocross, empresario de la noche (Barrabás, Canciller), promotor, representante y hasta productor. Labor que ejerció en este caso con el trabajo de Ñu que hoy traemos, este Vamos al lío!!. La verdad, las sesiones de grabación debieron ser, cuando menos, curiosas.
    No se puede negar que este álbum de Ñu tiene un sonido «de época», es decir, digno del año en que fue grabado: baterías y bajo programados o sintetizados, presencia de teclados por doquier, cuidadosos arreglos y armonías, canciones sencillas, alejadas de experiencias anteriores de Molina. Un artefacto pensado para agradar a los oídos en las emisoras de radiofórmula, vaya. Lo bueno es que contaron con músicos de lujo: Eduardo Pinilla a las guitarras, Miguel Ángel Collado a los teclados y la programación, Enrique Ballesteros a la batería y José Luis Rodríguez al bajo (colabora el violinista Enrique Valiño). José Carlos Molina se encargó de flauta, programación, teclados, armónica y otros desmanes.
    Comienza a mostrar sus cartas con No te dejes ganar, donde teclados y guitarras cobran protagonismo y la flauta no se oye; arreglos cercanos al hard comercial de la época y un estribillo muy pegadizo. Tras el breve instrumental Fuga… sin modales (pedazo guitarra de Pinilla), Molina se luce, por fin, en Que alguien nos pare, con la flauta sobre un buen riff de guitarra; la letra, sin desperdicio: «que alguien nos pare, queremos estar dentro de la ley». Fuera de juego suena a los Ñu de discos anteriores, más duro, más centrado en la melodía de su flauta. Además, escuchamos uno de los mejores solos de guitarra del álbum.
    Es Yo para ti, a mi entender, una rareza en la discografía de la banda hasta entonces: una canción con un tempo lento en las que teclas y voz ocupan el espectro evolucionando hacia una melodía poprock extraña, con demasiado protagonismo del teclado y violines. Lo raro es que el estribillo funciona y el final de la canción resulta más que interesante. El solo de guitarra no pega nada. En El tren azul, Molina y compañía se marcan una versión del viejo tema que compusiera el flautista con Rosendo y que hiciera famoso Leño. En el conjunto global, los teclados y los sonidos electrónicas desentonan un poco (aunque, cuestión de gustos), pero la flauta y la interpretación de José Carlos rayan a buen nivel.
    La antigua cara B comenzaba con el tema estrella, La granja del loco: buena melodía basada en la flauta, línea vocal made in Molina, letra visceral y crítica y tema muy bien arreglado. La siguiente El mejor no puede ser más sencilla: un ritmo clásico, una melodía de voz y guitarra accesible y un tema bailón. Trovador de ciudad nos devuelve a los Ñu que me gustan. En Nada me detendrá, Pinilla borda con su guitarra un tema con buena estructura y un estribillo bien conseguido; el arreglo de violín sobra un poco, pero el impass de teclado y guitarra está muy bien. Para cerrar, mi favorita: Tocaba correr, tema que vale por todo un álbum: buena letra, interpretación genial de José Carlos, bien arreglada. La versión de La taberna encantada (1997) es otra pasada.
    Quizá no sea un imprescindible de Ñu pero, sin duda, uno de los grandes discos de finales de los ochenta, que no es poco, y uno de los trabajos más desenfadados de José Carlos Molina, artistazo para bien y para mal. A disfrutarlo.
    44 min
  • ÑU - El mensaje del mago. 1987
    Se acabó el contrato con Chapa Discos y por lo tanto la época más comercial de la banda de Hard Heavy que algunos aplauden y les hizo ganar bastantes fans pero también les hizo perder algunos por el camino que echaban de menos su aire más folk (que siguió en esa etapa pero en un segundo plano) pero sobre todo perdieron por completo la esencia progresiva.
    Nuevo contrato con Barrabás Records, menos ventas, menos publicidad pero este “El Mensaje del Mago” es un disco con calidad instrumental y como siempre cambio radical de formación, un clásico. El Pluma al bajo tres años en la banda y en la actualidad está en Ishtar. Enrique Beltrán de Lis a la guitarra, que gran guitarrista este y que poco reconocido está. Un clásico que pasó por Orquidea, Coz, Goliath y Ñu, le perdí la pista desde hace muchos años. Otro clásico a la batería como es Enrique Ballesteros con paso por Banzai, Bella Bestia, Coz, Cráter y muchos otros.
    La noticia es que la banda recupera un violín como en sus dos primeros álbumes, corre a cargo de Enrique Valiño. Hay invitados como Viky Estevez que también puso su voz para el debut de Sherpa y Luisa también en Sherpa.
    La clave de este álbum es que recuperan su esencia más clásica y sinfónica, es como un álbum salido de los setenta y el álbum más influenciado de toda su carrera por los Jethro Tull, el tema Robin Hood es la clave de este trabajo, el que resume un poco de que va este álbum aunque hay temas más rockeros como condenado a vivir.
    Pero el asunto está en que recuperan su aire Folk y que vuelve a ser el gran protagonista por encima de las guitarras. Que Molina se encuentra mucho más cómodo con esta clase de temas que no le requieren tanto esfuerzo como temas de Hard Heavy donde se encontraba bastante forzado y que es un rock sinfónico de Folk muy suave con tintes Aor incluso en la guitarra. Tiene calidad pero hay división de opiniones, unos lo consideran un paso atrás y otros consideran que esta es la verdadera esencia de la banda.
    39 min
  • ÑU - La danza de las mil tierras. 1984
    La danza de las mil tierras es el octavo álbum de estudio de la banda madrileña Ñu, editado por SMD Records en 1994.
    El disco constó originalmente de 12 canciones, en 1999 fue reeditado por el sello de José Carlos Molina: A la Caza de Ñu Producciones, en edición remasterizada, con diferente portada y 3 temas extra grabados en directo.
    Temas
    Cruz de hierro - 4:15
    La danza de las mil tierras - 4:20
    Animales sueltos - 4:04
    Vampiro y amante - 5:02
    El teatro de la suerte - 5:42
    Pícaro - 4:50
    Campo yermo - 4:20
    Hechiceros - 5:25
    Perro labrador - 4:27
    Viejo lobo de mar - 6:44
    Danzarina privada - 5:00
    Vivir en deshonra - 5:10
    Pistas adicionales reedición 1999
    Grabados en directo el 29 de marzo de 1996 en la Sala Canciller de Madrid.
    Cruz de hierro - 4:23
    Animales sueltos - 3:51
    La danza de las mil tierras - 4:20
    59 min
  • ÑU - Acorralado por ti 1984.
    Acorralado por ti es el título del cuarto álbum del grupo de rock español Ñu, editado en 1984 por Chapa/Zafiro. Este trabajo contó con la labor del prestigioso productor británico Robin Black, quien trabajara con nombres de la talla de Black Sabbath, entre otros.
    Detalles
    A pesar de contar con un sonido más moderno con la inclusión de sintetizadores, el LP sigue en la línea de la anterior publicación, Fuego, manteniéndose en ese estilo tan especial de Ñu en que mezclan rock duro y hasta heavy metal con cadencias folk y sonoridades de la música celta. Este álbum incluye dos de las canciones más importantes en la carrera de Ñu, "Perseguido" y "Ella", que ya nunca faltarían en ninguno de sus conciertos.
    Tras el éxito de su anterior disco, el sello Chapa Discos decide cambiar su política respecto a la banda, y les pone a su disposición los afamados Estudios Mediterráneo en Ibiza, lujosos estudios de moda en aquellos años, y que eran propiedad del batería de Judas Priest (Dave Holland), y contaban a Vicente "Mariscal" Romero como director. Esta decisión pilla al cantante y líder José Carlos Molina desprevenido, y de hecho la mayoría de los temas se componen camino a la isla, o en el propio estudio de grabación.
    Este es el único disco de Ñu con el batería argentino "Pesadilla" Colantonio, exmiembro del grupo V8, y es además el último trabajo del grupo para Chapa/Zafiro, compañía de la cual se desvincularían tras esta edición. Como curiosidad cabe reseñar que es el único álbum de Ñu en el que la banda aparece al completo en la portada del disco.
    44 min
  • ÑU - Fuego. 1983.
    Fuego es el tercer disco de la banda madrileña Ñu, editado en 1983 por Chapa Discos. El álbum, fue producido por Mario del Castillo y José Carlos Molina, y vio la luz unos cuatro años después de su predecesor: A golpe de látigo.
    Detalles
    Tras sus dos primeros álbumes, las relaciones de Ñu con Chapa/Zafiro, se fueron deteriorando de tal manera que, la banda, estuvo buscando una nueva discográfica. En un principio, la elegida fue Belter, sello especializado en la llamada canción española, pero que cuenta con algún grupo de rock, como Burning, entre sus artistas. Finalmente, la desaparición de Belter, hace que Ñu tengan que seguir grabando con Chapa. La discográfica, solo aporta la cantidad suficiente para la grabación de un sencillo; pero el vocalista y líder del grupo, José Carlos Molina, consigue con ese presupuesto, grabar un álbum completo, en unos estudios dedicados fundamentalmente a la producción de maquetas.
    En contraste con su época más progresiva, el álbum está claramente orientado al heavy metal, como lo indica, claramente, la canción que abre el álbum. La flauta, tan característica del sonido de la banda, solo está presente en dos de los temas. No obstante, queda un retazo de su época más progresiva y folk en el cierre del álbum, con la suite que forman los temas "Los caballeros de hierro" y "La dama de la carroza negra (Nessa)", así como con la balada acústica "Flor de metal". Aunque fue editado en CD por Zafiro en 1994, las grabaciones originales no se conservaron, por lo que no ha sido posible una remasterización del disco a la fecha.
    42 min
  • ÑU - A golpe de látigo. 1980
    Son, quizá, el grupo de rock nacional con más solera que quede en activo a fecha de hoy, desde que en noviembre de 1974 cambiaron Fresa por Ñu el grupo formado entonces por Rosendo Mercado, JC Molina, Pedro Cruz (batería) y Juan Almarza (bajo).
    Varios cambios después (tónica general en la vida del grupo) graban en 1978 su primer disco para Chapa, “Cuentos de ayer y de hoy”, ya sin Rosendo que andaba preparando el primer disco de Leño, ni los demás. Y en febrero de 1980 sale este “A golpe de látigo” también para el sello del Mariscal Romero.
    Estoy haciendo memoria y creo que no ha habido dos discos de Ñu grabados por la misma formación aunque hayan repetido músicos. En este caso quedan del primer LP el propio José Carlos Molina (voz, flauta y teclas), Jorge Calvo (bajo) y Jean François Andre (violín) y se incorporaron Eduardo García Pinilla (guitarra), un personaje algo especial para mí, Raúl Garrido (batería) y un tal Manolo “El moro” que colaboró metiendo teclados. Si en el primer disco la influencia de Jethro Tull era evidente, en este sigue la misma tónica, aunque el sonido general del disco es algo distinto, más guitarrero y más directo, sin perderse en arreglos estrafalarios. Aquí se endurecen las composiciones gracias a uno de los mejores guitarristas que ha dado el rock de este país, Eduardo G. Pinilla, quien también pasó por Coz, Burning o Luz Casal entre otros muchos.
    El disco en sí, de horrorosa portada patrocinada por los vaqueros Wrangler, se abre con una introducción con teclas, flautas y fanfarrias en “Entrada al reino”, chasquidos de látigo golpeando al aire y paso a “A golpe de látigo”, un tema del que destaca el ritmo cruzado y la mala leche con la que J.C. Molina suelta eso de “…debiste aprender a no descuidarte, si te descuidas voy a matarte…”. A continuación una intro de piano al estilo Supertramp y una melodía de lo más raro de su discografía en “A la caza de Ñu”, con un tempo que va in crescendo hasta llegar al galope (literalmente). Y si este disco es un clásico, en parte tiene la culpa “El flautista”, la más clásica, prácticamente acústica, flautas, violines y guitarras sin amplificar y de aire medieval, con sus cambios de tono y sus ratas corriendo por ahí…
    “La galería” suena a adaptación de “Minstrell in the gallery” de Jethro Tull (quién si no?), “Velocidad” es caña pura, la más heavy. “La llegada de los dioses” es el más espectacular y el único tema que no compuso Molina (es de Pinilla). Contiene un solo de guitarra que causó sensación entre los que buscábamos sonidos auténticamente heavies entre los grupos de rock españoles, que -dicho sea de paso- andaban un poco a media tinta sin copiar todavía los sonidos que procedían de Inglaterra en forma de Iron Maiden, Def Leppard o Saxon. El disco lo cierra “El expreso”, quizá con algún resentimiento por el éxito de “El tren”, escrito conjuntamente entre Rosendo y Molina y que se apropió el primero para sus Leño. Como durante todo el disco, muy en plan Jethro Tull y sin cortarse un pelo.
    Si algo caracteriza a Ñu, aparte del liderazgo indiscutible del de la flauta, es por la gran cantidad y calidad de músicos que han pasado por sus filas. El menos conocido de ellos, no sé si a propósito (no terminaron muy bien), fue Raúl Garrido, y ya tenía ganas yo de decir en algún sitio que ha sido (y sigue siendo) un batería con un instinto envidiable. Puro nervio cuando se pone, sentido del ritmo innato y muy desarrollado (hace lo que quiere con los tiempos, literalmente) y de técnica depurada con el pie derecho (¿Alguien se ha fijado en como está hecho el ritmo de bombo de “La llegada de los dioses”?). Para mi gusto el mejor sonido de batería de toda la discografía de Ñu, pese a los buenos baterías que han pasado por el grupo (Enrique Ballesteros, Pedro Cruz, Luis García, Bernardo Ballester, etc.).
    Una lástima que los excesos no le permitieran llegar más alto. Eso sí, le permitieron llegar al otro lado de la calle… (vecino de enfrente, je, je).
    41 min
  • Ñu - Cuentos de ayer y hoy. 1978
    En este disco puede verse la esencia del grupo: hard rock con instrumentos poco típicos para este género, como pueden ser violines, flautas e incluso un mellotrón, con fuertes influencias de Jethro Tull, aunque también preanunciando lo que años más tarde se dio en llamar folk metal, por lo cual este trabajo podría considerarse una obra -inconscientemente- pionera de tal género, y un disco en líneas generales adelantado a su tiempo, sobre todo en el contexto del rock español.
    El álbum fue publicado a través del -por entonces- nuevo sello Chapa Discos, creado por Vicente "Mariscal" Romero, cuyo catálogo era distribuido a su vez por Zafiro; cabe agregar que el "Mariscal" también hace aquí las veces de productor. La producción no es muy buena y el sonido final tampoco, pero se nota la calidad del grupo en las composiciones. Tristemente, la falta de tiempo y de medios hizo que el disco no sonase como sus creadores querían, no obstante Cuentos de ayer y de hoy es considerado un clásico del rock duro español, y ha sido editado en países como Japón o Corea del Sur. La revista Efe Eme, en una selección elaborada por casi treinta críticos especializados,1​ posicionó a Cuentos de ayer y de hoy como el 148.º mejor álbum del rock español.
    38 min

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