ROCK en Ingles

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By StarlyMusic
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ROCK en Ingles episodes

  • HELLOWEEN - Straight Out of Hell 2013.
    Straight Out of Hell es el decimocuarto álbum de estudio de la banda alemana de power metal, Helloween, lanzado el 18 de enero de 2013.5​ La grabación tuvo lugar en los estudios Mi sueño en Tenerife, España. El primer sencillo del disco es la canción Nabataea.
    En cuanto al sonido, el guitarrista del grupo, Michael Weikath, afirmó que:
    Es el desarrollo lógico de los dos álbumes previos. Las nuevas canciones son una continuación de las directrices de 7 Sinners, sólo que con menos peso doom y notablemente más positivas.6​
    Por su parte, el video del sencillo de lanzamiento, Nabataea, hace una fuerte alusión a los supuestos eventos del 2012 mediante una alegoría tanto de la disposición de algunos basamentos piramidales (similares a las zonas arqueológicas mayas) como de un combate ritual propio de la influencia nahua en la Península de Yucatán, ya que los combatientes sostienen un hacha y un Macuahuitl.
    El tema ¨Wanna Be God¨ está dedicado a Freddie Mercury.
    1 hr 12 min
  • HELLOWEEN - 7 Sinners 2010
    El primer sencillo que la banda lanzó antes de la publicación del álbum fue "Are You Metal?", canción para la que se rodó un videoclip.
    En este disco, los cinco integrantes del grupo componen todas las canciones por separado.
    Se trata de un álbum variado, en el que destaca un sonido contundente como línea general. La idea de endurecer las composiciones la decidió el grupo con el objetivo de dar una respuesta al disco recopilatorio Unarmed Best of 25th anniversary, editado a finales de 2009, que presentaba versiones pop de algunos de sus temas más representativos. Unarmed fue un lanzamiento que no convenció a muchos seguidores, debido a que se trató de un experimento muy poco cercano al heavy metal. A pesar del carácter desenfadado de Unarmed, que nunca se mostró al público como una propuesta seria, los fanes quedaron en general descontentos. De ahí, la idea de volver a un estilo de heavy metal contundente y con menos concesiones en 7 Sinners
    7 Sinners posee canciones que llevan a Helloween a su estilo más duro en mucho tiempo, al contar con piezas como "Are you metal?". Por otra parte, destacan "Who is Mr Madman?", que trata el tema de la locura o "You Stupid Mankind", que lleva una crítica severa a la humanidad y se relaciona con "If a Mountain Could Talk" tema que, al contrario de la ya mencionada, hace una aseveración al mundo. Otra de las canciones es "Long Live the King", que es de las más duras del álbum, por su extrema rapidez tanto en la batería como en la guitarra y que Andi Deris escribió en homenaje a Ronnie James Dio cuando este estaba enfermo.
    "Far In the Future" es la canción con la que acaba el álbum. No obstante, en la versión deluxe del disco se incluye el tema I'm Free.
    Otros bonus tracks son "Aiming High" y "Faster We Fall".
    1 hr 1 min
  • HELLOWEEN - Gambling With The Devil 2007.
    Prepárate y agárrate los machos porque los germanos vienen en esta ocasión algo malvados y con un puntito salvaje. Haciendo honor al título de su nuevo disco, “Gambling with the devil”, da la impresión de que las calabazas se han ido a dar una vuelta por el infierno, lo han puesto todo patas arriba, se han reído del diablo y le han robado unas guitarras y unos temas que, sin perder en ningún momento la filosofía musical de la banda en los últimos tiempos, tienen algo más de rabia de lo habitual.
    El disco, en ese aspecto, sorprende. Pero no os asustéis. No es un disco oscuro como lo pudo ser en ciertos momentos “The Dark Ride” sino que se encuentra repleto de ese color “calabaza” de estructuras rápidamente reconocibles, de temas accesibles en una primera escucha y provenientes de todas las etapas del grupo, a las que les han añadido, por aquí, por allá, un toque malévolo y contundente.
    A las voces, nuestro querido showman Andi Deris cada vez está mejor y, en este disco, se podría decir que no falla una. Tanto dentro como fuera de su característico registro está enorme. Nos hace pasar de la rabia a la épica en un momento para después convertirlo en pura diversión.
    Genial está Deris, pero el resto de la banda no se queda a la zaga. Mientras toda la sección rítmica y especialmente la batería, se explayan a gusto para darle una gran fuerza y presencia, las guitarras se lucen con un sonido muy heavy en todo el álbum y técnicamente impecable.
    Comenzamos la escucha y nos atrae irremediablemente la voz seductoramente diabólica de Biff Byford. Todo un acierto doblarla para darle más misterio a su penetrante y especial timbre agudo que nos invita a apostarnos la ruleta contra el mismísimo diablo. Aceptamos el reto y le damos vueltas a la ruleta… El primer resultado nos da de pleno con una de las composiciones más rabiosas que ha hecho Helloween. “Kill It” es un tema salvaje que a muchos recordará a aquel memorable “Push” pero que presenta mucha más contundencia en su estribillo. Impactante comienzo.
    Mientras nos seguimos adentrando en “Gambling with the devil” nos vamos encontrando con retazos de lo antes comentado mientras que el grupo nos intercala temas como “The Saints”, una composición típica del grupo que se parece, pero supera en calidad, a aquel “The Tune”. Entra tan bien como lo hace el hit single “As Long As I Fall”, con una melodía de teclado muy cercana a “If I Could Fly” sin llegar a la genialidad de aquella y un estribillo muy pegadizo. Sorprende su estupenda sección instrumental a mitad del tema y se pega en seguida. Un buen bis de concierto.
    Tras el single, el tándem que forma los 4 próximos temas es, simplemente, una maravilla. El grupo encadena cuatro temas llenos de sentimiento y potencia, con unos estribillos realmente inspirados cada uno en su propia estructura. Momentos como este justifican por si solos la compra de “Gambling with the devil”.
    “Paint a new world” y “The Bells of the Seven Hells” siguen la línea contundente y agresiva marcada por “Kill It”, sobre todo en el caso del segundo corte mencionado, mucho más diabólico y cuyo comienzo y desarrollo bien podrían haber sido sacados de un disco del trío liderado por Peavy Wagner, Rage. El primero es, para un servidor, el tema estrella del disco. Una gran canción, que nos recuerda a los Helloween más inspirados de las etapas tempranas en la incorporación de Andi Deris a las cuerdas vocales. Todo encaja en este tema.
    Por otro lado, e intercaladas a las anteriores nos encontramos con “Final Fortune”, un tema muy Helloween, con una línea de teclado muy pegadiza y con uno de esos estribillos que se van retroalimentando para llegar a un cenit realmente placentero, y “Falling to Pieces”. Éste tema tiene un comienzo que te dice en seguida que te encuentras ante un tema especial donde, sin perder las formas, Andi nos regala una canción muy melancólica y con mucho sentimiento.
    Tras esta genialidad surgen dos temas que deslucen un poco lo que estaba siendo un gran disco. Si bien “I.M.E.”, con su estructura más de medio tiempo progresivo, tiene un aire macarra interesante, no acaba de lograr su objetivo y, por si fuera poco acaba excesivamente pronto. Le pasa algo parecido que al siguiente corte, “Can Do It”, donde la intención de ofrecer un momento de neta diversión al más puro estilo de las calabazas se ve truncada por un tema excesivamente simple y casi algo infantil o inmaduro y en el que, además, no existe compenetración alguna entre la banda.
    Recuperarnos de este golpe requiere de algo que sea tremendamente efectivo y quizás, inconscientemente, el grupo nos ofrece para acabar dos temas muy clásicos, donde, sobre todo en “Dreambound” las guitarras provienen directamente de los siempre recordados Keepers of the Seven Keys y, sin grandes alardes, consiguen hacernos olvidar el mal trago previo. “Heaven Tell No Lies”, que completa el plástico, es uno de esos temas que ganan con las escuchas y que, como le pasaba a “Midnight Sun”, pueden sufrir un injusto trato al encontrarse al final del disco. Pero nada más lejos de la realidad. Es un gran tema que merece un reconocimiento a la altura del comentado clásico de la banda y que el tiempo colocará en su lugar.
    En definitiva, un gran disco donde nos encontramos a unos Helloween mucho más centrados y compactos que en su anterior álbum “Keeper of the Seven Keys – The Legacy” y que supera en mucho la calidad de “Rabbit don’t come easy”. Tras tanto movimiento de formación, la adaptación de Sascha Gerstner es un hecho y, junto a Dani Loblë, parece que volvemos a tener a unos Helloween mucho más estables, es decir, a un grupo al completo.
    Un aperitivo de lujo para una de las giras que probablemente más recuerdo creen de entre todas las que han efectuado las calabazas pues, traerse consigo a Kai Hansen y los suyos es algo que muchos ni hubiéramos imaginado… Ya queda poco…
    59 min
  • HELLOWEEN - Keeper of the Seven Keys - The Legacy 2005.
    Y Helloween lanzó el Keeper 3, así se podría empezar esta review de uno de los discos más esperados de los últimos 15 años, la banda germana da un golpe de efecto a su carrera creando sin lugar a dudas una de las obras conceptuales más grandes creadas dentro del metal.
    Se que muchos de los denominados antiguos van a echar en falta a la voz (Kiske) o al padre del powermetal (Hansen). Yo, en este disco, no.
    El trabajo que están llevando a cabo la pareja Andi Deris – Sascha Gerstner es sinceramente sublime, la química entre estos dos es explosiva, los temas que Sascha compone y que el otro escribe con tinta que sabe a reflexión, hacen que posiblemente el disco tenga unos de los significados más grandes vistos dentro de este mundo.
    La obra arranca con “The king for a 1000 years”, temazo conceptual en la línea de “Keeper of the seven keys”, 14 minutos dan para mucho tema, y las diferentes variantes que tiene, hacen que sea un tema de 10, sobresaliente la aportación del teclista que ha incorporado la banda.
    “The invisible man” es otro de los temas a destacar, el sonido del bajo, en este disco, es quizá de lo mejor que instrumentalmente que haya podido escuchar, aunque no me quiero olvidar de el resto.
    El disco aporta frescura contundencia, melodías de las que no se pueden dejar de cantar de la primera a la ultima canción, es decir, una pasada, en directo vamos a disfrutar seguro.
    “Born on Judgement Day” es uno de los temas que Weikath (del que luego quiero hablar) ha compuesto para el disco, dejando el listón muchísimo más alto que en las composiciones de sus 2 pasadas obras. Tema himno muy divertido para llegar a…
    “Pleasure Drone”, Sascha, como hizo en su disco debut de la banda de Hamburgo, deja constancia de sus composiciones, tanto instrumentales como liricas. Si podéis, traducir la letra, todo un mensaje de animo para los que andan desesperados por haber perdido al “amor” de su vida.
    “Mrs. God” es Helloween en estado puro, la canción chorra típica de un keeper, ahora, divertida y pegadiza como ella sola, aunque a mi ver, no da para single. La letra no tiene precio tampoco.
    Bueno hemos llegado a una de las canciones que más me han impactado, “Silent Rain”, como dice un gran amigo mio, a Deris le gusta pegar caña con las composiciones de Sascha.
    La primeras veces que escuche la canción no me enteraba mucho de la letra, hasta que me decidí a leerla y… dios mío… Lo happy de la canción no tiene nada que ver con la temática. Si “Mr. Torture” de su “The Dark Ride” hablada de las mujeres maltratadas, y “Open Your Life” de su “Rabbit…” hablaba de la manipulación de los medios informativos, “Silent Rain” habla de una realidad también muy dura, la pederastia, de un padre que abusa de su hija y como ella ve su propia vida. Punto y aparte en cuanto a las composiciones que he podido leer.
    Actualmente los grupos que estamos acostumbrados a englobar con Helloween, hablan de temáticas fantásticas (dragones y mazmorras) sin casi ningún tipo de significado, pues bien Helloween demuestra que no es powermetal. Es Helloween.
    Michael Weikath (gran compositor de la banda) ha demostrado que tanto Sascha, como Dani, es justo lo que Helloween necesitaba, sangre fresca. Por otro lado, Deris (siempre criticado) es de lo mejor que hay en el circo del heavy metal. Y Markus, quizá el mejor bajista en este estilo.
    En una entrevista reciente, Andi Deris explicó la división del album en dos discos, alegando que «el primero, al ser más clásico, gustará más a la gente que lleva escuchando heavy desde hace muchos años, mientras que el segundo, al ser más progresivo, gustará más a la gente de 15-25 años que les gusta tanto el heavy como grupos como Korn (o albums como ‘The Dark Ride’)».
    No habría mejor forma de definirlo, y es que ya con el primer tema nos damos cuenta de que éste disco tiene algo especial.
    «Occasion Avenue» es, a todas luces, una obra maestra. En muchos foros hay quien se atreve a decir que «es la mejor canción que Deris ha compuesto desde que está en Helloween. A mi parecer resulta un poco arriesgado, pero sea como sea se trata de un temazo de impresión, una verdadera declaración de intenciones por parte de una banda y un compositor que están dentro de ese grupo selecto de personas que hacen que hoy día sigamos vibrando con éste estilo de música.
    Justo después tenemos «Light the Universe», la única balada del disco, que cuenta con la colaboración de Candice Night (compañera sentimental y de grupo de Ritchie Blackmore) en el que es el primer dueto de Andi desde que está en Helloween. Lo cierto es que la voz de Candice no deja de ser un mero acompañamiento, ya que es el germano el que lleva todo el peso de la línea vocal (por cierto, el tono del estribillo recuerda mucho a «Goodbye Jenny», de su primer disco en solitario). A todas luces, un grandísimo tema.
    Del resto de temas, aunque quizá sea un poco triste, decir que destacan los de Deris (en especial «Shade in the Shadow», aunque las otras dos merecen también muchísimo la pena), y los de Weikath dejan un saber algo agridulce.
    Y es que, si alguna pega podemos sacarle a este disco es que Weiki, al igual que en el «Rabbit Don´t Come Easy» y «The Dark Ride», no ha sabido estar a la altura de las composiciones de sus compañeros de grupo. ¿Qué le ocurre? ¿Ha perdido la chispa? Resulta curioso, pero es Gerstner quien, a pesar de no haber sido un fan de Helloween, ha sido capaz de crear las canciones que podemos definir como «más Keeper» y por ello están en el primer disco.
    Tras este pequeño tirón de orejas, ya sólo nos resta realizar un pequeño resumen de las virtudes del disco.
    «Keeper of the Seven Keys – The Legacy» es un disco sobresaliente en todos los sentidos. Mucho se jugaron «atreviéndose» a llamar el disco como tal, pero han cumplido las expectativas que se tenían con creces. Destacar la grandísima producción, una joya más del tandem Charlie Bauerfeind – Estudios Mi Sueño (además, Charlie se ha convertido en un «ojeador» de lujo, ya que recomendó a la banda la incorporación de Dani, al igual que hizo con sascha); el trabajo de Deris y Sascha a nivel musical y lírico (dedicadle un tiempo a leer las letras, os lo recomiendo) y, quizá por encima de todo, el excelente trato de las voces: no sólo Andi canta mejor que nunca, sino que los coros (cuentan con Olaf Senkbeil y Oliver Hartmann, ahí es nada) en canciones como «King of 1000 Years», «Invisible Man» o «My Life for One More Day» enriquecen muchísimo.
    1 hr 24 min
  • HELLOWEEN - Rabbit Dont Come Easy. 2003
    Pocas bandas han sufrido el maltrato y el desprecio de Helloween. Obligados a ocupar eternamente la segunda fila dentro de los grandes nombres del heavy metal, nunca han sido recompensados por la enorme influencia que han ejercido sobre dos generaciones: la de los grupos que crecieron en los noventa y que ahora están plenamente consolidados; y la de las formaciones actuales, que siguen bebiendo del grifo de los célebres “Keeper of the seven keys”, ignorando muchas veces los cimientos asentados en los maravillosamente ingenuos “Helloween” y “Walls of Jericho”.
    Por un motivo u otro, Helloween siempre han pasado de puntillas al lado de la popularidad y las masas. No importa en qué época. Sea con Kai al frente, Kiske en pleno apogeo vocal o Deris reviviendo a un enfermo casi en fase terminal, siempre ha sido así y siempre lo será. Ya no hay remedio. ¿Por qué ha ocurrido esto?. Quizás los seguidores de los germanos nunca han tenido suficiente y, si en los ochenta se debía a la dura competencia a la que se enfrentaban, ahora nada les conforma y todo es poco.
    Que introduzca el álbum de la manera en que lo he hecho no es más que porque es chocante e incluso insultante que las primeras críticas recibidas por este trabajo se vertieran sobre la ilegitimidad de la banda para regresar a la fórmula que ella misma inventó. Es como si a estas alturas hubiera que explicarle a Malcolm Young o a Lemmy cómo deben escribir canciones. En todo caso, se puede echar uno encima de Weikath, Deris, Grosskopft y Gerstner (el fichaje también contribuye en su debut) porque los temas no le transfieren el mismo sentimiento que obras anteriores o no llegan al nivel de las mismas, de lo cual sí adolecen. Pero negarle a Helloween el derecho a hacer lo suyo carece por completo de sentido.
    El giro aparente que parecía dar la banda se ha quedado en una intentona censurada por el “jefe” (al menos, a tenor de lo ofrecido aquí). Si alguien se espera salidas de tono del tipo de “Escalation 666”, “The departed (Sun is going down)” o “I live for you pain”, anda equivocado. Un single como “If I could fly” tiene contrarréplica en “Just a little sign”: doble bombo a cargo del animal Mikkey Dee (reclutado para grabar las partes de Cross tras su baja), ritmos netamente heavies de Michael Weikath y Sascha Gerstner, melodías “alegres” sobrevolando cada espacio del tema y estribillo facilón para retener. Nada que ver, vamos.
    El citado sencillo, “Open your life”, “Do you feel good”, “Hell was made in heaven” o “Listen to the flies” son de lo más estándar y, si no se les da la más mínima oportunidad, se hacen aborrecibles. Incluso “The tune” y el bonus “Far away” (de riffs afilados escuela Tipton-Downing) son tan inequívocamente Helloween que sin Hansen tienen poca salida. Gamma Ray podrían sacar mucha más tajada de composiciones así.
    Sin embargo, “Never be a star” (con una melodía principal muy similar a la de “Perfect gentleman”, aunque con tono dramático, y un texto que hace explícito lo que contaba unas líneas más arriba), “Liar” y “Back against the wall” (todavía capaces de avasallar y cuyos únicos defectos son unos estribillos rácanos), la rockera “Nothing to say” (con ese puente que tontea con el reggae), “Sun 4 the world” o el medio tiempo de turno, “Don’t stop being crazy” (más simplón que los que han firmado bajo la voz de Deris, pero con cierto encanto intacto) dejan en pañales a sus retoños con el mínimo esfuerzo (¿hablamos de Edguy?)
    Una vez más, Andi Deris da la nota de distinción, y ello se agradece en un género donde la presencia de idólatras de Rob Halford y de Michael Kiske aburre (originales sólo hay unos y a lo más que pueden llegar es a imitadores).
    Si entramos en las dichosas comparaciones, Grapow y Kusch le han ganado la partida a Weikath con “Masterplan”; no sé si por el toque hardrockero o la frescura de un Jorn Lande muy desenvuelto en esas lindes, que no por la creatividad puesta anteriormente de manifiesto en “The dark ride”.
    Puede que “Rabbit don’t come easy” padezca de poca ambición. Es más, dentro de la etapa que dio comienzo en “Master of the rings”, lo considero el más flojo. No obstante, mantiene el tipo y tranquilamente puede mirar por encima del hombro a “Pink bubbles go ape”. Por horas más bajas han pasado.
    1 hr 12 min
  • HELLOWEEN - The Dark Ride 2000
    Encarar el nuevo milenio para muchas bandas fue un reto total, y más si eres una banda cuyas raíces vienen desde los 80´s . Helloween , al igual que otras bandas tuvo que enfrentar esta disyuntiva, y logró salir avante en este trance. Los 80´s fueron muy benéficos para la banda pero la década de los 90s trajo situaciones un tanto cuanto inciertas.
    La salida de Kai , 2 álbumes que si bien no son malos nos desconcertaron a muchos, la muerte de Ingo y una industria musical muy distinta a la que había conocido la banda en sus inicios. El grunge llegó de una manera apabullante (mercantilmente hablando) y para finales de los 90s el New metal estaba en excelente momento.
    “Master of the rings” (1994) ; “The time of the Oath” (1996) y “Better than raw” (1998) son los trabajos que presentó la banda en los 90s llevando en la voz a Andi Deris. En 1999 la banda lanza un cd de versiones , “Metal Jukebox” el cual sería la antesala de su obra del 2000 “Dark Ride”.
    "Dark Ride", 20 años del álbum negro de Helloween
    Este disco fue el último de Roland Grapow y Uli Kusch
    La competencia tampoco estaba amable en el inicio del milenio. Rhapsody venía afianzándose con “Dawn of victory”; Nightwish editó “Wishmaster”. Symphony X publicó el excelso “V: The new Mythology Suite”. After Forever debutaba con “Prision of desire”. Halford lanzaba su disco homónimo producido por Roy Z quien como veremos se cruza en el camino de Helloween.
    Dickinson retorna a Maiden y lanzan “New brave World”. En el progresivo Spock´s Beard, Porcupine Tree se estaban consolidando y bandas como Children of bodom, In flames, Stratovarius, Haggard, The Gathering, Dark tranquility, Hammerfall, entre otros seguían en su lucha por superar sus logros de la década anterior.
    En este contexto, el 30 de Octubre del 2000 , Helloween publica “Dark Ride” producido , como ya mencioné por Roy Z (Halford, Dickinson) quien trae una nueva propuesta sónica al sonido de los teutones.
    "Dark Ride", 20 años del álbum negro de Helloween
    Por sus 20 años, Nuclear Blast lanzó la reedición del disco en vinilo
    El disco inicia con la instrumental “ Beyond the portal” quien crea un ambiente sónico para presentar la primera pieza que es “ Mr. Torture” producto de la pluma de Uli Kusch quien deja notar grandes dotes en la composición aparte de excelente baterista. Y es de notar aquí como Weikath permite cada vez más la intervención de sus demás compañeros en la composición lo cual dota de un atractivo sónico extra a la producción del álbum.
    El tema aporta pasajes oscuros pero unos coros sumamente brillantes, lo cual da gran atractivo al tema. “All over the nation” es un tema de Weikath, el cual muestra de inmediato el sello distintivo de Helloween. Doble bombo potente y solos armonizados, eso es Helloween. “Escalation 666” un tema de Grapow muy orientado a los riffs de guitarra. Lento en momentos, ligeramente acelerado en otros, pesado y oscuro. La variedad en la composición de los temas es el gran atractivo del disco. “Mirror, mirror” tema de Deris incluye un momento de remanso en el disco, lenta , potente, energética, un coro sumamente recordable y potencia en las guitarras, todos los ingredientes para hacer de este, un excelente tema.
    “If I could fly” tema también de Deris, se convirtió en un clásico de la banda. No hay velocidad pero si una muy bella melodía y contenido lírico , lo cual le dio esa enorme valía. “Salvation” es otro tema de Weikath en donde de nuevo el doble bombo, la melodía, los solos individuales y armonizados nos recuerdan al Helloween de los 80s.
    Andi Deris llevaba ya 6 años en la banda tras la salida de Kiske
    “The departed” un tema de Deris/Kusch nos deja escuchar los caminos que estaba explorando la banda para ese momento. Hay riffs cortos, machacantes y pegajosos. Pero la melodía Helloweenesca es imperdonable. “I live for your pain” inicia con un excelente Groove de bajo a cargo de Markus, quien en mi opinión lleva el mayor peso del tema.
    El tema es también de Deris y deja escuchar sus influencias hard pero los solos de guitarra uffff formidables!!!! “Immortal” es un tema cuasi orquestado en su inicio. La base sencilla de la banda permite que la voz de Deris se eleve dando otro enfoque a la pieza.
    El tema, que también es de Deris, es aplastante y lento, lleno de energía. “We damn the night” vuelve a traer la velocidad al disco. El único tema que firma Markus en el disco junto con Deris. Y la verdad lo hace muy bien. Los riffs son muy precisos y armoniosos. La parte instrumental es muy interesante a nivel ejecución y creatividad. Un excelente tema.
    "Dark Ride", 20 años del álbum negro de Helloween
    Las dos ediciones del disco
    Cerrando el disco tenemos “The dark ride” una obra épica de 9 minutos fruto de la creatividad de Roland Grapow. Evidentemente la guitarra tiene gran peso en la pieza.
    Pero el trabajo vocal y rítmico también ameritan una gran labor. Los cambios de ritmo también son notorios en la obra y el pasaje acústico del medio da otra dimensión al tema. El solo de guitarra con la poderosa guitarra rítmica debajo nos muestra otra faceta de la banda. Excelente tema.
    Definitivamente Helloween estaba pasando por un momento de transición pero fue muy bien sorteado y la prueba es que hoy , 20 años después el disco sigue sonando fresco y agresivo.
    53 min
  • HELLOWEEN - Better Than Raw 1998
    Hay cierta controversia sobre la fecha de publicación del disco que hoy rememoramos. Algunos dicen que se lanzó el 14 de abril, otros que el 4 de marzo. Al final, y por un tweet de la banda, decidimos sacar esta reseña cumpleañera hoy, no vayamos a ofender a las calabazas. Pero, por si acaso, queda dicho este desajuste de fecha.
    25 años, ¡un puto cuarto de siglo! Tendría yo 19 añitos cuando mi banda de cabecera volvía a reafirmarse tras su casi muerte con aquél interludio que va desde el Keeper 2 hasta el Master of the Rings (1994). Recuerdo leer revistas de la época (todos sabemos cuáles) y, en todas sin excepción, mencionaban lo increíble que era que los de Hamburgo sacasen este discazo cuando, unos años antes, casi habían desaparecido. Entonces, ¿es un discazo? Allmusic le da 4 estrellas sobre 5 posibles, igual que Discogs. En Metal Archives la nota más baja que he visto es de 81 sobre 100 y en Rate Your Music vuelven a las cuatro estrellas sobre 5. Así pues, podemos concluir en que, efectivamente, es un discazo, igual que todo lo que sacaron con Deris hasta el The Dark Ride (2001). Esto último sí es opinión personal.
    Recuerdo quedar fascinado por la portada, tan alejada a lo que nos tenían acostumbrados. Aquella bruja sexy distaba mucho de los encapuchados que tanto habían aparecido y ponía el foco, de nuevo, en una de las señas de identidad de Helloween: la diversión. Pero es que el layout iba más allá, mostrando unas calabazas, en el libreto, que eran la caña. Tanto que hasta llevo una tatuada en mi pierna izquerda, la boxeadora del «I Can». Recuerdo, también, quedar un poco noqueado al principio, pues aún guardando su estilo innegociable, este lanzamiento mostraba ciertos tintes que, anteriormente, estaban bien guardados y que temas como «Revelations» o «Push» ponen de manifiesto. Como será que, al principio, pensé que la segunda de las mencionadas estaba inacabada. Inocente de mí…
    Músicalmente, más allá de lo dicho, este disco es la perfecta unión entre lo que fueron y lo que serían. Tiene la melodía que les carcateriza, la rabía que empezaron a demostrar con el Master y se empieza a vislumbrar la oscuridad que se adueñaría de las calabazas en el mencioando Dark Ride. Helloween sabía que, por aquél entonces, no podía jugar la liga de la felicidad con plenas garantías, entre otras cosas porque su vocalista no era tan happy, así que la reinvención era necesaria. Quizá, al estar entre dos bestias como Time of the Oath (1996) y el oscurito, este álbum pase algo inadvertido, pero como veremos, el álbum tiene suficientes cartas ganadoras como para que no le arrinconemos.
    La cosa empieza extraña con la intro de nombre irrecordable «Deliberately Limited Preliminary Prelude Period in Z «, obra del batería Kusch. La primera vez que la escuché fue un WTF. ¿Qué leches era aquello? Y es lo que es, un corte que da paso al primer tema per se, el ya mencionadio «Push». Hace 25 años era un FF de manual, pero ya hace 24 que gana enteros, y hoy, tras escucharla, aún más. Me parecía una canción desmontada, desde el mismo inicio. Sí, parece un batiburrillo, pero con las escuchas se convierte en un temazo que, tristemente, ha sido olvidado. Aquí la agresividad de la que hemos hablado se hace palpable, especialmente en las estrofas y en las guitarras, y desenmboca en un estribillo que, apuesto, nos dejó a todos muy descolocados. Pero oye, ya está bien que un tema power, que suele ser sota, caballo y rey nos descoloque. Más tradicional es «Falling Higher», pero no por ello menos temazo. Siempre le he tenido mucho cariño, y me entristece que no haya pasado el corte del tiempo. La melodía inicial, muy bien secundada por la sección rítmica, es para corearla en directo (que no recuerdo si tocaron en aquella gira con los Maiden). El estribillo es puro Helloween, ¡qué maravilla!. «Hey Lord» se asoma como un medio tiempo algo más experimental y rockanrolero, mucho menos Helloween que casi cualquier otro tema del disco y con sabor a hard rock americano. Siempre me pareció un tema curioso.
    Y si hablamos de temas poco convencionales, «Don’t Spit on My Mind» se lleva la palma. Cuando salió el disco no me gustaba ni siquiera un poquito, y aún hoy me sorprende bastante. Aún sonando a Helloween, suena mucho a otras bandas (¿Ozzy? ¿Black Sabbath? No estoy seguro). Prefiero no dar más opinión y que seais vosotros los que digáis lo que os parece. Y esa honda más alejada al power tradicional nos llega «Revelations», que diría que puede tener algo, solo algo, de thrash en ella. Vuelve a ser un tema que, cuando salió, me hizo mirar raro al grupo, pero que gana con las escuchas. Helloween tienen, al menos, dos caras, y este tema representa muy bien una de ellas. En «Time» es el bajo de Grosskopf el que se adueña de la atmósfera. Vuelve a ser un tema extraño, muy poco del grupo. No sé si decir que empieza como balada o medio tiempo, pero va ganando intensidad y majestuosidad a medida que el metraje avanza, hasta convertirse en una pieza de «power rock» (término que me acabo de inventar, creo) muy curiosa.
    La normalidad, si eso es algo, llega con el primer single. «I Can» tiene todo lo que el estilo necesita: melodía, buenrollismo, letra desafiante y pegamento en cada una de sus notas. El inicio, con el hi hat a mil y el punteo de guitarra es tremendo, y el estribillo resuena por todo lo alto cada vez que la tocan en directo. El videoclip, aunque cutre, es una buena muestra de lo que es el grupo. Volvemos a esos tonos más experimentales y un poco depresivos, casi savatagianos, con «Handful of Pain». Si escuchas la voz del principio sin saber quien es, apuesto a que no adivinarías que se trata de Helloween. Nada mal, pero en 1998 me descolocó un huevo.
    Más directa, agresiva y sorpresiva es «Laudate Dominum», un padre nuestro a doble bombo. La batería incial es tremenda, y la guitarra muy loca. Deris parece poseído, a pesar del tema del que trata, pero al final tiene un regusto feliciano muy bueno. Recuerdo estar en casa de mis padres, con la visita de un cura amigo suyo, y estar traduciendo la letra, todos muy sorprendidos por encontrar semejante alegato cristiano en un grupo de heavy metal (ellos, no yo). Y así, pasito a pasito, llegamos al final con uno de los temas más destacados, sino el que más: «Midnight Sun». Es como si todo lo que había hecho el grupo desde sus inicios se concentrase en este temarral de la vida: melodía, agresividad, pomposidad, grandilocuencia y senillez. Guitarras del copón y una base rítmica apoteósica, este último corte lo tiene todo, y a pesar de ello, es otra de esas canciones que se ha olvidado, incomprensiblemente. De hecho, ¿la llegaron a tocar en directo? Colofón de oro al disco.
    25 años son muchos, y pueden dejar a un disco que te pareció genial en la ignomia. Pero no es el caso. De los Helloween clasicos, diría que es el que mejor ha envejecido. No porque sea mejor o peor que otros, sino porque tiene elementos que hace un cuarto de siglo eran impensables, y que hoy, en 2023, ganan en interés. ¡Muchas felicidades, calabazas!
    55 min
  • HELLOWEEN - The Time Of The Oath 1996.
    The Time Of The Oath es el séptimo álbum de la agrupación alemana Helloween, publicado en 1996. El álbum está dedicado a la memoria del baterista anterior Ingo Schwichtenberg, quien se suicidó en 1995.1​2​
    The Time Of The Oath está, según Andi Deris, basado en las profecías de Nostradamus, refiriéndose a las profecías hechas para los años 1994 a 2000. Los intérpretes de Nostradamus creen que él predijo una Tercera Guerra Mundial seguida por un milenio de paz, si los humanos hicieron las elecciones correctas. El álbum está compuesto para reflejar las elecciones de la humanidad.3​ El guardián de las 7 llaves que aparece en este álbum, habiendo vuelto de Master of the Rings y para volver luego en The Legacy, podría representar a Dios, o en forma del séptimo soldado montado en la canción "Before The War".3​
    Lista de canciones
    Edición original
    "We Burn" (Deris) – 3:10
    "Steel Tormentor" (Weikath/Deris) – 5:52
    "Wake Up the Mountain" (Kusch/Deris) – 5:05
    "Power" (Weikath) – 3:33
    "Forever And One (Neverland)" (Deris) – 4:15
    "Before the War" (Deris) – 4:40
    "A Million to One" (Kusch/Deris) – 5:15
    "Anything My Mama Don't Like" (Deris/Kusch) – 3:50
    "Kings Will Be Kings" (Weikath) – 5:10
    "Mission Motherland" (Weikath/Helloween) – 9:00
    "If I Knew (Weikath)" – 5:30
    "The Time of the Oath" (Grapow/Deris) – 7:55
    1 hr 2 min
  • HELLOWEEN - Master Of The Rings 1994
    Master of the Rings es el sexto álbum de estudio del grupo de power metal alemán Helloween.
    Es el primer disco tras la expulsión de Michael Kiske e Ingo Schwichtenberg, y el primero con Andi Deris como cantante. Se considera este álbum como un regreso a las raíces del power metal, que fueron abandonados en los álbumes anteriores, Pink Bubbles Go Ape (de 1991) y Chameleon (de 1993).sus sencillos son "Where The Rain Glows","Mr.Ego","Perfect Gentleman","In The Middle Of HeartBeat" y "Why?"
    1 hr 25 min
  • HELLOWEEN - Chameleon 1993.
    Chameleon es el quinto álbum de Helloween, lanzado en 1993. Este álbum se convierte en un giro de 180 grados dentro de la carrera musical de Helloween. En este disco abandonan el power metal que les caracteriza, apostando por estilos más variados de rock, pop incluso funk, como sería el caso del tema In the night, con participación de coro infantil y músicos clásicos como Stefan Pintev y Axel Bergstedt. Siempre ha habido muchas discusiones acerca de la calidad de este disco, algunos opinan que es lamentable, otros que es una obra de arte.
    Este fue el último álbum que editaron con Michael Kiske, que fue expulsado de la banda ese mismo año, y con Ingo Schwichtenberg, que abandona la formación a causa de una enfermedad. El disco está compuesto por 12 canciones y se llegaron a editar hasta 7 temas inéditos. "First time", "When the sinner" y "Step out of hell" son algunos de los temas más populares.
    1 hr 12 min

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Discos de heavy metal extranjeros de toda la vida, sobre todo de los 80 y 90 grandes décadas de este estilo musical.