ROCK en Ingles

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By StarlyMusic
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ROCK en Ingles episodes

  • DIO - Dream Evil 1987.
    Zarpazos intermitentes de teclado hacen de baquetas para dar la señal, Night People entra en presto son con nerviosos riffs, ”¿Te gusta la oscuridad, te gusta la forma en que se mueve?”, así te invita Ronnie James Dio, uno de los tres tenores del Metal, a su mundo de luces y sombras en un disco que tomó el espíritu de joyas como Holy Diver y The Last In Line y las pasó por un filtro más suave y optimista aún si cabe, para regalar a nuestras almas una obra llena de energía positiva y dinamismo impulsados por el torrente de su vena más rockera. Con clase desfila ante nosotros la magia de Dream Evil, pónganse cómodos.
    La espontaneidad del tema-título, que es trazado a mano alzada (y astada) por el genio que la canta, nos empuja con su garra a donde él quiere, con ese estribillo pegadizo. En Sunset Superman me invade su poder, su atmósfera y una cuestión: ¿Cómo es posible que una letra que no rime ni por asomo en ningún momento… ¡puede quedar tan bien!?, ¿será la melodía, será esa sabia flexibilidad de la métrica, será el idioma…. será el café :-D?. Quizá es que es Dio, que parece tener un pacto con el Diablo en el que todo lo que salga de su voz, a los oídos de los mortales suene y siente bien. Puede que ésa sea también la razón por la que aún hoy día dé la talla en el escenario. Quién sabe, la respuesta está ahí afuera….
    All The Fools Sailed Away es una balada al más puro estilo Dio, que después de tiernos registros de los suyos que paran el tiempo, entran las eléctricas entre hombro y hombro de nuestro rey, tornándose éste más bronco y tajante, “Estamos atrapados en mitad de la Locura, cazados por el león y el cordero”, y es que éste es uno de los mayores poetas que ha dado el género, capaz de “atraparnos en mitad de su locura”, de su reino de sueños y pesadillas, siempre con su tan personal interpretación, su elegancia, su pasión…
    El espíritu emotivo de Naked In The Rain, con ese sentimiento en el estribillo, tomando alma de los legendarios Rainbow, a cuya élite soñadora esa voz perteneció. Tras ésa, un veloz y complejo riff en escala pentatónica se presenta sólo, pero en acústico, pronto el último acorde se hace eléctrico, y tras un potente pie que da Vinny Appice en un barrido de baquetazos, entra el grupo a saco en el tema más raudo y enérgico del plástico, Overlove te enviste con sana furia, paseando su virtuosismo con el garbo de una gran banda que sabe transmitir buenas vibraciones desde la tralla.
    El facilón I Could Have Been A Dreamer, heredando la inocencia y suavidad del año que dejaron atrás, el mítico ’86, que unió a todo género en un mismo ambiente, dentro y fuera del Rock, glorioso año.
    Yo para el siguiente tema hago una reivindicación personal, defiendo su rango de gran clásico, pudiéndose perfectamente codear con Rainbow In The Dark pero siendo para mí incluso mejor que éste. Y es que no sé por qué hay ciertos temas que las masas olvidan y están ahí, con toda su pasión y calidad desbordantes… Estoy hablando de Faces In The Window.
    No sé ustedes, pero este tema me estremece de principio a fin, atesoro cada segundo de su vida desde que irrumpe hasta que se desvanece. Ese empuje, ese cabalgar, esa melodía y solos tan emotivos de Craig Goldy, esa entrega de Dio en cada sílaba, como por ejemplo en la línea ”…and we are all divine”, ese “we” me conmueve a cotas inexplicables, por la vibración que él le da, en una mezcla de ternura y fuerza que lo llena todo. Las frases sueltas cantadas al final mientras baja el volumen (sello Dio - calidad certificada) son ya para el éxtasis absoluto. Nunca un tema de este “pequeño gran hombre” me ha transmitido tanto.
    Un efecto nos orada el cerebro de babor a estribor como si un gusano curioseara en el interior de nuestro cráneo, no sin probar en el trayecto buena parte de nuestra masa gris. When A Woman Cries cierra el disco al más puro estilo de la banda, pero contagiada una vez más por los aires de aquel conjunto que montó un tal Blackmore. El insistente teclado de Claude nos acompaña en un ritmo vacilón y con un Dio muy a gusto, en su salsa. ¡Cómo te gusta, granuja!.
    Sin duda, este disco es de los mejores que ha hecho este duendecillo nuestro del Metal, siendo de los únicos que realmente merecen la pena, junto con sus dos primeros trabajos. Una obra llena de frescura y sin más pretensiones que mostrarse ellos mismos como son, al grano, aunque no exentos de una buena técnica y mucha imaginación, puesto que ese estribillo de Night People, que es abandonado por la música para quedarse flotando en nuestra cabeza, o algunos detalles más que enriquecen el disco, no son fruto de un descontrolado ansia por excretar temas a golpe de látigo, blandido por la discográfica (y si fue a golpe de fusta, la tensión les vino bien). Glorioso ecuador de los ’80, fuiste sencillo, humilde, pero con un espíritu único, siempre te recordaremos.
    Fin del sueño.
    Ronnie James Dio – Voz
    Craig Goldy – Guitarra
    Jimmy Bain – Bajo
    Claude Schnell - Teclados
    Vinny Appice – Batería
    44 min
  • DIO - Sacred Heart 1985.
    Nunca entendí muy bien como el enanito Ronnie grabó el regulero Sacred Heart después de descolgarse con dos obras maestras como fueron Holy Diver y The Last in Line
    Puede ser que a disco por año la creatividad se desgaste un poco y por ello, pese a contar con la misma banda de los primeros, los temas no suenan tan ''especiales'' o ''mágicos'' como en esos plásticos.
    Sin ser malos temas, considero que el corazón sagrado no es una obra redonda, ni mucho menos.
    Entrando en materia, el cd abre fuego con un tema grabado en directo, cosa ya de por sí algo extraña. El tema es King of rock and roll un tema directo y rápido, con la voz inconfundible y poderosa del gran Ronnie. Eso nunca falla, esa garra y esa furia desatada de las cuerdas vocales, otro fenómeno para el estudio, con 60 años o más lo bien que canta este pequeño gran hombre.
    El riff al estilo Stand up and shout bastante bueno y por supuesto la clase de Vivian Campbell uno de los mejores en las 6 cuerdas (siempre me ha recordado en su estilo a la agresividad y técnica de George Lynch o Jake E Lee un auténtico diablo del hacha).
    Con un halo de misterio se introduce el temazo del disco, el tema título con aires a lo The last in Line te deja pegado a la silla y mueve tu manita hacia el volumen de la cadena para subirlo un poco más. ¡¡Señores, como canta Dio en este gran corte!!!
    Excelente el estribillo y el ritmo del tema.El puente con teclados en 2.07 sublime , marca de la casa. Y ese grito final ¡¡ATTACK!! me pone la piel de gallinácea cada vez que cae sobre mí.
    Las letras por supuesto brujos, arco iris, dragones, etc... ya lo sabiamos no?
    Entra la rockera Another lie con su buen guitarreo, un medio tiempo en la linea de toda la vida de Dio, suena algo repetitiva pero está bien. El solo de Vivian muy heavy, las voces de contrapunto al final del corte, fenomenales.
    Los teclados anuncian la gran pista que viene a continuación, grandísima Rock and roll children una linea vocal tremenda acompañada con guitarra y teclas, desembocando en el estribillo apasionante, de los mejores de su carrera. Tema perfecto, junto con el tema título lo mejor de largo del disco.
    En esta ocasión el solo de Campbell no iba a ser menos y comenzando con melodía va cogiendo cuerpo hasta el grito de Ronnie...sin palabras.
    Coritos celestiales nos introducen en un regular tema Hungry for heaven con destellos de Rainbow in the dark me resulta demasiado previsible, no obstante la calidad del tema sin llegar a lo mejor de Dio, está presente. El solo muy bueno con ese Ronnie que introduce a su amigo....hungry...dicho con malicia y tono diabólico.
    El estribillo es repetido demasiadas veces para mi gusto.
    Like the beat of the heart claro toque a Straight to the heart o a Invisible del Holy Diver, también suena a ya escuchado en su discografía. El solo de un buen nivel es lo más potable del corte.
    A partir de aquí decae el nivel compositivo, con tres temas decentillos pero sin pasarse, la más rápida y animada Another day la sencilla Fallen Angels un tema muy de relleno y la moña moña Shoot Shoot con un estribillo muy tonto y simplón.
    Sin pasar a la historia del rock, Sacred Heart es un buen disco de Ronnie, con un par de temas claves ,buena actitud y voz como siempre excelente del pequeño vozarrón.
    Después de este plástico ya saldrían de la banda varios miembros, grabando el buen Dream Evil en 1987 ya con Craig Goldie que pondría su guitarra también en el Intermission, directo del 86.
    39 min
  • DIO - The Last in Line 1984.
    Año 1984, año mítico en lanzamientos de heavy metal, Defenders, Powerslave, Balls to the Wall, Love at first sting…sigo??? No hace falta, Dio sacó este intenso y guapo “The last in line” su segundo disco en solitario tras el gran “Holy Diver” y con la misma formación, Bain al bajo, Appice en la batería, Campbell en la guitarra, ahí queda eso. El bueno de Claude Schnell se encargaría de los teclados.
    Ya en el buzo sagrado disfrutamos de piezas vertiginosas como “Stand up and shout”, temazos como el que titulaba el disco con claro sabor a “Heaven and hell” (se notaba el paso de Dio por Black Sabbath) o inmensas composiciones como “Don’t talk to strangers” o “Rainbow in the dark”, solo un par de temas bajaban un poco el listón, la que cerraba “Shame on the night” y la de “Invisible”, vamos que el 10 se quedaba cerquita en su nota, pero para mi no llega a tenerlo.
    Lo que sorprende y gusta de primeras es la portada, junto a la del debut son geniales, con el demonio haciendo los cuernos (que según la leyenda urbana los invento Ronnie, en una entrevista contaba que su abuela ya hacía el gesto “malocchio” (mal de ojo) y sin duda es un símbolo del movimiento). Toda una escena apocalíptica, , no te deja indiferente desde luego. Cover art fuera de serie, aunque yo personalmente me quedo con la de “Holy Diver”.
    Este último de la fila es mas Dio todavía que el anterior, coge lo mejor de su estilo y lo mejora, entrega piezas rápidas, con riffs vertiginosos de Campbell y unos punteos increíbles, como son “We Rock” (un himno, imprescindible, inmortal, tremendos esos “carry on” y como despedaza la palabra rock), “Breathless” (con esas melodías vocales del genio que tanto nos gustan), “I speed at night” (otro bombazo, trepidante guitarreo y estribillo cojonudo, el “Frewheel burning” de Dio)y “Evil Eyes” (con esos coros femeninos en su tramo final). Temas que escuchas una y otra vez, pasan los años y cada vez les sacas mas sabor.
    El momento de forma en el que estaba los miembros del grupo y la voz de Dio son insuperables, como ataca cada estrofa, como modula su voz, como pronuncia las palabras, increíble, una perfomance del pequeño Elfo memorable. Sin duda uno de los mas grandes de la historia del metal.
    Tampoco hay que olvidar el tema título, que comienza con acústica y va cogiendo fuerza, va subiendo la intensidad hasta el grito galáctico de Ronnie (0:53), como suena ese épico estribillo con el teclado dando empaque, el punteo de Vivian no tiene fisuras, buena muestra de su nivelazo en las seis cuerdas (este estilo tan George Lynch, Jake E Lee, afilado, salvaje, técnica y garra), canción estratosférica, de lo mejor que he escuchado nunca.
    Otra destacada es “One night in the city” con gran sonido, una parte central muy bonita con teclados bien puestos de Schnell y esa frase del estribillo para el recuerdo “one night in the city, one night looking pretty”, los coros finales con la voz distorsionada también mola mucho. Gran canción.
    En plan heavy directo y al mas puro estilo Dio de “Straight to the heart” o “Like a beat of the heart” suena potente “Eat your heart out”, con riff cañero de Vivian y sonido poderoso.
    Un par de temas nos queda por comentar de los nueve que lleva la obra, la discreta “Mystery” con un aire a “Rainbow in the dark” en los teclados, pero mas sencilla que aquella (del estilo que luego repetiría en “Hungry for heaven” del “Sacred Heart” posterior) y la épica “Egypt” de siete minutos de duración que vuelve a reflotar un aire Black Sabbath por el tempo y el riffeo, a mi particularmente no me mata pero reconozco su calidad, con el exotismo que respira y lo bien que canta nuestro ídolo.
    Un excelente disco en el que podemos disfrutar de 41 minutos del mejor Ronnie, con grandes temas y encomiable trabajo del sensacional Vivian Campbell, al cual pongo 9 Jalfords sin dudarlo.
    Ronnie, te echaremos de menos estés donde estés, tu legado permanecerá en nosotros siempre, genio.
    42 min
  • DISCOGRAFICA - DIO - Holy diver 1983.
    Supone cierto riesto el catalogar al grupo Dio como el mejor de la historia del heavy metal. Quizá lo má atinado será dejar en que es uno de los mejores grupos con los que definir la esencia del sonido heavy metal, que no es poco. Como solista, no es nada exagerado colocar a Ronnie James Dio como la mejor voz del heavy metal. No lo digo yo. De hecho, lo llaman la voz del heavy metal.
    Holy Diver es otro de esos discos que me impidió seguir con la tarea o la actividad que estuviera haciendo aunque tengo que reconocer, en honor a la verdad, que tanto la primera obra de Dio en solitario como su segundo disco The last in line causaron la misma sensación en mí.
    De hecho, no les dedico apartados diferentes porque en mi memoria los mantengo unidos, como si los hubiera escuchado ambos seguidos, cosa que pudiera ser; ha pasado demasiado tiempo ya.
    En la primera escucha, el comienzo "Stand up and shout" es puro heavy metal. No es para menos con los nombres que formaban la banda, la voz de Dio y las guitarras del Vivian Campbell descargaban electricidad, a los que hay que añadir el talento de la base rítmica, Vinny Appice y Jimmy Bain.
    Desde la primera escucha del disco, ese guitarrista pasó a ser uno mis favoritos para siempre, aunque después de Dio, fue pasando sin pena ni gloria por otras formaciones, Whitesnake, Def Leppard, por nombrar las más conocidas…
    Dio, se convirtió en una banda emblemática dentro del heavy metal mundial, a pesar de que me costara asimilar la ausencia de Vivian durante años, en discos como Dream Evil al que le noté enseguida la ausencia del guitarrista o de la parafernalia que montó para su siguiente plástico, Lock up the wolves buscando en un gran casting y presentando después en un pedazo reportaje para Metal Hammer, el que yo leí, al jovencísimo talento Rowan Robertson.
    ... Después del trallazo de inicio el casete continuaba escupiendo heavy metal con esa intro que te envolvía en una total incertidumbre para presentarte un medio tiempo tan característico del sonido Dio “Holy diver” “mmmmmm…” y otra vez un solo impresionante de Vivian.
    “Don’t talk to stranger” vuelve a romper todos los esquemas, tras una intro lenta, el riff, heavy metal del bueno; me vuelve a seducir, otra maravilla de solo y de repente, “Rainbow in the dark” (¿quién dijo que al heavy metal no le pegaban los teclados?). Un riff único, unos teclados inolvidables, un tema cargado otra vez de esa magia que me hacía corretear de un lado a otro.
    Hasta nueve temas todos ellos convertidos en la banda sonora de aquellos tiempos heavys y del resto de mi vida, a los que se les sumarían otros tantos, "We rock", "King of rock and roll", "I speed at night", "Hungry for heaven", "Rock and roll children", "Egypt", "Dream Evil", "Wild one", "Killing the dragon" por mencionar algunos.
    La portada de Holy diver marcó especialmente a mi hermano. Tampoco la de The last in line tenía mal mensaje, que me explicaba cómo el que se ahogaba envuelto en cadenas era un cura, detalle del que yo no me había dado cuenta, mientras que el personaje que domina la escena es… ¿Murray? ¿El mismo diablo? Se compró una camiseta con la portada del disco impresa, camiseta que yo heredaría cuando iba camino de la basura y a la que le saqué otro verano más algún año mas tarde.
    41 min
  • DEEP PURPLE - Turning to Crime 2021
    Como bien leí del gran Cesar Fuentes Rodriguez (una de mis grandes influencias en el periodismo musical ademas de ser alguien a quien aprecio y respeto mucho) en su pagina oficial de Facebook hablando de los supuestamente irónicos comentarios acerca del disco en cuestión diciendo que ¨ahora a estos viejitos se les da por hacer covers¨ cuando es algo que desde sus inicios han hecho. Obviamente esta en todo lo cierto en sus palabras. Sin ir más lejos ¨Kentucky woman¨ ¨River deep, mountain high¨ ¨Hey Joe¨ por citar algunos ejemplos son covers y aparecieron en los primeros discos de los ingleses y uno de los padres del rock duro Deep Purple. Están pasando cosas raras últimamente en algunas paginas referidas al rock y metal donde una en particular se la pasa posteando memes, no voy a nombrar a esa pagina para evitar problemas pero seguro varios por ahí saben a cual me refiero (Si ellos se hacen cargo es porque tienen cola de paja, como decimos en Argentina) donde se fomenta mas la cultura del trolleo y decir cosas a la ¨que me importa¨ que de la información y después la gente comenta burradas como la que remarco el bueno de Cesar. De hecho este año Saxon edito un disco de covers y no leí a nadie quejarse, pero bueno para que gastar pólvora en chimangos! Terminada esta disertación finalmente tenemos entre nosotros el anunciado disco ¨enteramente¨ de covers de Deep Purple y debo decir que la pase bastante bien escuchándolo!
    ¨Turning to crime¨ dejando ya de lado de que se trata es el disco donde el legendario quinteto agrupa artistas disimiles de Blues, Folk, Country y hasta el Rock cosecha 50’ en versiones muy bien recreadas y de manera respetuosa acorde a las posibilidades de sus integrantes. El resultado al menos a mi me pareció disfrutable y satisfactorio que arranca al mango con 7 and 7 is de Love donde a Ian Gillan pese a notarlo un poco mas exigido sale airoso mientras el resto del grupo el guitarrista Steve Morse, el bajista Roger Glover, el Tecladista Don Airey y el baterista Ian Paice lo secunda muy bien, seguido de la onda cincuentosa de Rockin’ Pneumonia And The Boogie Woogie Flu de Huey ¨Piano¨ Smith donde Don Airey recrea de manera genial el piano divertido de Smith. Oh Well de Fleetwood Mac les sienta de maravillas la veta blusera sumado al sonido característico Purple. La onda folk rock de Watching the river flow de Bob Dylan aunque no les quedo muy cómoda que digamos en algunos pasajes la misma va para adelante y entretiene sin más. Let The Good Times Roll de Ray Charles & Quincy Jones me ha gustado cómo quedo esa onda jazz blusera del tema original con la onda Purple. Tal vez les costo un poco mas Dixie chicken de Little Feat en eso de trasladas la onda country/rock/blusera de la original, igual nada grave. Un poco mejor les va con Shapes of things de The Yardbirds (la primer banda de Jimmy Page) aunque no tenían que esforzarse mucho la misma zafa bastante. La rockera Lucifer de Bob Seger System les quedo bastante cómodo al grupo, lo suficiente para meter sus yeites tan características. Luego le toca el turno a la archi conocida White Room de Cream que aunque carece de la intensidad y la potencia que le dio Ace Frehley en ¨Origins pt 1¨ (2016) les ha quedado bastante bonita puesto que el lineamiento rockero y melódico de la original acá es enriquecido por las teclas dramáticas y en plan colchón de Airey. Para el final se guardan lo mejor: Caugh in the act un muy buen medley donde suenan fragmentos de ¨Green onions¨ de Booker T & The MG’s, algunos riffs de Allman Brothers band, Jeff Beck Group, una partecita de ¨Dazed and confused¨ de Led Zeppelin y cierra con ¨Gimme some lovin’¨ de The Spencer David Group que aunque Gillan acá canta en tonalidades bajas ha quedado muy bien y cierra el disco de muy buenas maneras.
    La producción del disco pese a ser bastante homogénea ha quedado bastante bien con las recreaciones disimiles en estilos que ha abordado la banda, logrando un producto que suena como parte de un todo. Deep Purple así homenajea a muchas de sus influencias y coetáneos de manera muy respetuosa y digna que a mí por lo menos me ha gustado bastante. Para los fans de este tipo de curiosidades y más viniendo de una leyenda como ellos merece sin dudas una o varias escuchas.
    ¡LARGA VIDA A LA PURPURA PROFUNDA!
    Deep Purple:
    Ian Gillan: voz
    Steve Morse: guitarra
    Don Airey: teclados
    Roger Glover: bajo
    Ian Paice: bateria
    Tracklist:
    01. 7 And 7 Is (LOVE)
    02. Rockin’ Pneumonia And The Boogie Woogie Flu (Huey «Piano» Smith)
    03. Oh Well (FLEETWOOD MAC)
    04. ¡Jenny Take A Ride! (MITCH RYDER & THE DETROIT WHEELS)
    05. Watching The River Flow (Bob Dylan)
    06. Let The Good Times Roll (Ray Charles & Quincy Jones)
    07. Dixie Chicken (LITTLE FEAT)
    08. Shapes Of Things (THE YARDBIRDS)
    09. The Battle Of New Orleans (Lonnie Donegan/Johnny Horton)
    10. Lucifer (BOB SEGER SYSTEM)
    11. White Room (CREAM)
    12. Caught In The Act (Medley)
    50 min
  • DEEP PURPLE - Whoosh!. 2020.
    Con una carrera de cincuenta años a sus espaldas, habiendo contribuido de manera inequívoca a la construcción, evolución y asentamiento de un género como es el rock duro, sin nada que demostrar a estas alturas, DEEP PURPLE siguen sacando grandes discos, ajenos a modas y sin ningún tipo de pudor ante las comparaciones que pueda haber entre la música de nuevo cuño y la de su glorioso pasado.
    Lo dije en 2017 y lo repito en 2020: ¡DEEP PURPLE han sacado un señor discazo! Sólo que en aquella ocasión el encabezado de la reseña ponía “Infinite” y en esta ocasión es “Whoosh!” Podemos perder tiempo diciendo que ya no son los mismos que en “Perfect Strangers” o “Made in Japan”, que Gillan no conserva los agudos de antaño o que sin Blackmore la magia se desvaneció. Pero sinceramente, yo prefiero concentrarme mis energías en disfrutar de lo que tenemos entre manos. Porque es realmente bueno. Propio de maestros. Sí, con un Gillan más comedido, pero a la vez usando sus cada vez más limitados -por la edad y los excesos de antaño- recursos de una manera sabia. Con un Don Airey que nos hace volar con sus teclados. Con esa magistral base rítmica compuesta por Ian Paice y Roger Glover dando a cada tema lo que éste requiere. Y con un Steve Morse a la guitarra pletórico, aunando técnica y sentimiento, como ha hecho siempre durante sus veintiséis años de carrera dentro de PURPLE.
    Ellos mismos comentan que el productor Bob Ezrin les dio como máxima el disfrutar del estudio, dejando que cada canción creciera por su propio camino. Gracias a ello, tenemos cincuenta y un minutos de disfrute, donde intuimos una banda detrás pasándoselo bien, disfrutando de tocar juntos, ejerciendo su trabajo con pasión.
    Y esto es ni más ni menos lo que encontramos en “Trough my Bones”, el rockero inicio repleto de buen gusto, elegancia y ese pique de solos entre guitarra y teclado tan marca de la casa, con un Gillan comedido pero dando a la vez lo que la canción le reclama. Más vacilona y bailonga es “Drop the Wagon”, con la que es difícil que los pies se te estén quietos a lo largo de su duración. Me encanta como entra el coro de voces en el estribillo, me suena muy a directo con los distintos timbres y tesituras de cada una de las voces que lo ejecuten. Su hammond tan de la escuela Jon Lord -¡que en paz descanses!- con ese gran solo a la mitad en el que Airey recoge toda la esencia del mítico teclista al que sucedió hace varios años. En una onda parecida, con un interesante riff la mar de dinámico tenemos “We’re all the same in the Dark”, aunque la que realmente me ha conquistado de este primer bloque de inicio es “Nothing at All” y su gracioso juego de figuras melódicas que se replican entre Don y Steve, demostrando que la velocidad a la hora de interpretar una escala no está reñida con el buen gusto y hacer que ésta pueda ser tarareada. La simpleza de la base rítmica, con un simple 4×4 llevado sin mayores artificios que el de atacar los platos cuando se cambia de registro y las tónicas dadas por el bajo, llevan al tema en volandas.
    Seguimos con las buenas sensaciones con un “No Need to Shout” que se mantiene en esa misma tónica rockera donde destaco por un lado las síncopas de dos notas que el teclado ejecuta tras cada vuelta de estrofa y por el otro esa voces panoramizadas que dan al color al estribillo junto a ese piano que tímidamente va entrando hasta que se desata del todo en otro pedazo de solo del señor Airey.
    Me ha llamado mucho la atención “Step by Step” con su órgano de iglesia aportando un aire lúgubre, la melodía de las estrofas con el coro a tres golpes, muy original y ese filler de teclado y más tarde de guitarra tras cada estribillo. Un tema curioso, con un contenido muy PURPLE aunque a la vez original.
    Con “What the What” no puedo hacer otra cosa que no sea imaginarme a la banda en un bar de carretera tocando ante una audiencia que está disfrutando tanto como los músicos, con ese rock&roll vacilón, donde el piano y la desenfadada manera de cantar de Gillan son protagonistas.
    Para “The Long Way Round” nos proponen un cambio de tuerca rítmico, pasando a un modelo más dinámico, casi atresillado, que le da un groove muy acertado al tema hasta que este rompe de registro abriendo su espectro y sus acordes cuando llega el coro y la coda en la que la melodía de guitarras le da la réplica al vocalista. ¡Sensacional! Rompe totalmente con el minimalista “The power of the Moon” en el que una sencilla base de Paice es casi protagonista absoluta, desnuda con el resto de instrumentos muy bajitos en la mezcla. Porque para lucirse ya tenemos el corto instrumental “Remission Impossible” donde los piques entre las seis cuerdas y las teclas están en su punto álgido durante el minuto y medio que dura.
    La recta final no baja el nivel un ápice. Desde la mística “Man Alive” con la que juegan a mezclar los pasajes más calmados, carente de base, con otros más animados, hasta la rockera “And the Address” en la que se marcan otra pedazo de instrumental alucinante donde Morse tiene su merecidísima parcela de esparcimiento guitarrero, hasta la final “Dancing in my Sleep” donde las bases sintetizadas se hacen con los mandos en un tema donde pareciera que PURPLE coquetearan con la idea de convertirse en David Bowie.
    Y no me dejo de lado la curiosa portada con el astronauta difuminándose mientras camina por desiertos parajes con el espacio sideral de fondo. Una figura a la que están sacando partido en sus videoclips realizados para este álbum y a la que se le pueden sacar multitud de interpretaciones que a la vez puedan ser tan acertadas o absurdas las unas como las otras; y desde aquí aprovecho para saludar a los que como yo sean fans de “Avengers: Infinity War”; ellos sabrán el por qué al ver el dibujo que ilustra este “Whoosh”.
    Poco más me queda por decir. Queda claro tras mi exposición que, para el que firma, uno de los discos del año tiene nombre de onomatopeya. ¡Disfrútenlo!
    J. José Jiménez – [email protected] – www.twitch.tv/metal_dj_phoenix
    Lista de Temas:
    Throw My Bones
    Drop The Weapon
    We’re All The Same In The Dark
    Nothing At All
    No Need To Shout
    Step By Step
    What the What
    The Long Way Around
    The Power of the Moon
    Remission Possible
    Man Alive
    And the Address
    Dancing In My Sleep
    52 min
  • DEEP PURPLE - Infinite 2017.
    Nuevo disco y posiblemente el epílogo de la banda más grande que ha dado el Hard-Rock en toda su historia, DEEP PURPLE, un álbum que cuenta con algunas joyas que se quedaran en nuestra vida ya de por vida como “The Surprising” o “Birds of Prey”. He leído que si han perdido las ideas, que si Gillan ya no canta como antes… Es verdad que no es un “Machine Head” ni un “In Rock”, pero es un disco más que decente de una banda que los componentes rondan los 70 años y que han sacado una maravilla en el año 2017. Que Ian Gillan no canta como antes vamos a dejarlo, dudo que exceptuando a Ronnie James Dio, que lo suyo no era normal, nadie canta como cuando tenía 30 o 40 años, pero vamos a analizar el disco que eso es lo que cuenta.
    “Infinite” comienza con el primer single adelanto que salió por el mes de enero, “Time For Bedlam”, canción que comienza con una voz robotizada y va entrando poco a poco hasta convertirse en un tema muy de la saga Purple de los últimos años, con un solo a medias entre Don Airey y Steve Morse que hará las delicias de los más fans. “Hips Boots” es posiblemente el tema más flojo del disco, rock’n’ roll setentero pero sin gancho, sigue sonando a Purple pero de esos temas de relleno que nos han acostumbrado en sus últimas obras, pero solo es un espejismo…
    El segundo single de “Infinite” es el que viene a continuación, “All I Got Is You”, tema que va entrando poco a poco y la primera vez que la escuchas te quedas un poco frio, pero que el tiempo gana y mucho, ya que lo tiene todo, es pegadizo, contiene grandes riffs y un gran Gillan. “One Night In Vegas” es uno de esos temas que tanto le gusta hacer a la banda, uniendo el rock’n’roll con el rock sinfónico, y Gillan cantando como si nos estuviese contando la historia de algo que le pasó en la famosa ciudad de Nevada, grandes melodías que se unen a la fuerza de una maquina más que engrasada.
    Un redoble de batería de Ian Paice nos va metiendo en “Get Me Outta Here”, con un sonido buscado para que los tambores suenen un poco por encima del resto, logrando que la base rítmica destaque sobre los demás instrumentos, y con un impresionante solo de teclados de Don Airey. A continuación llega la joya del disco sin duda, este tema no sé cuantas veces lo habré escuchado desde que me compré el disco, solo sé que cada vez que lo pongo, más me emociono, esto es Deep Purple en estado puro. Va entrando lento y subiendo poco a poco para convertir “The Surprising” en una obra maestra del año 2017, como bien he dicho antes Deep Purple en poco tiempo nos dejará, pero obras de arte como esta estarán siempre con nosotros. Si hay alguien que destaca en esta canción es el enorme Steve Morse, sus guitarras suenan a oro puro, es de otra galaxia este hombre.
    Llega el tercer single y video-clip de este álbum, “Johnny’s Band”, canción dedicada al desaparecido Johnny Clash, tema muy comercial al estilo de su anterior disco “Now What?!», otro tema a destacar de este “Infinite”, muy alegre y divertido (aunque la letra no lo sea), muy fiestera y de ese estilo que tanto nos gusta a los verdaderos fans de estos dioses ingleses.
    El otro tema que podríamos decir de relleno es “Top Of The World”, muy simplona para un disco tan redondo y con tanta calidad, no es mala ni mucho menos, pero tampoco me dice nada, evidentemente la música está ahí y suena a lo que tiene que sonar pero no la destacaría entre las mejores y menosaún viendo lo que viene a continuación.
    Y es que ahora es el turno de otra maravilla de “Infinite”, “Birds of Prey”, una canción que al igual que “The Surprising” sé que quedará como una de las últimas joyas que grabó Deep Purple. En este tema el que brilla sobremanera es Steve Morse, con un solo que deja en ridículo a más de uno de los llamados guitar-heros. Es sublime por dónde lo pilles, la suavidad y al mismo tiempo fuerza que tiene la canción es digna de todos los elogios habidos y por haber. Gracias por componer algo así, la estoy escuchando en este momento y sigo alucinando, como lo haré dentro de 10, 20 o los años que viva.
    El disco se cierra con una versión blues del “Roadhouse Blues” de The Doors, menos acelerada que la original, pero con mucha más harmónica, un tema que no es mejor que el original pero sí que es una bonita forma de cerrar el disco.
    En resumidas cuentas estamos hablando de un gran disco, quitando un par de temas, de una banda que tanto ha hecho por el Hard-Rock y el Heavy Metal. Son unos de los padres de nuestro rollo y solo por eso se merecen todo el respeto del mundo. Así como hay otras bandas que no voy a mencionar y que todos sabemos y conocemos que llevan viviendo del cuento y sin sacar álbumes en años e incluso décadas, ellos han apostado por un disco lleno de buen Hard-Rock y Rock’n’roll, y yo particularmente les estoy agradecido por ello, tenemos clásicos que perduraran por siempre en “Infinite” y que tenemos que abrazar con fuerza, pues estas canciones ya son parte de la historia de unos dinosaurios que tanto nos han dado.
    El disco trae un DVD muy interesante con subtítulos en español y en el que cuentan cosas del día a día de la banda e incluso cuando se fue Ritchie Blackmore o como afectó a Deep Purple la muerte de Jon Lord, solo por esto ya vale la pena comprarse el disco. La banda estará de gira por nuestro país a principios de Julio, con fechas en Madrid, Barcelona y Bilbao y yo por lo menos no pienso perderme su concierto en el Rock Fest Barcelona, está será la gira de despedida y si eres amante de la buena música no puedes perdértelos.
    46 min
  • DEEP PURPLE - Now What! 2013.
    Now What?! —en español: ¡¿Y ahora qué?!— es el decimonoveno álbum de estudio de la banda británica de hard rock Deep Purple y fue publicado el 26 de abril de 2013.4​ El álbum fue producido por Bob Ezrin, las mezclas estuvieron a cargo del mismo Ezrin con Justin Cortelyou y la masterización la realizó Eike Freese. La banda habilitó un sitio web oficial para las novedades sobre el disco. Es el primer álbum de estudio de Deep Purple en más de siete años, desde que Rapture of the Deep fuera lanzado en noviembre de 2005.
    El 26 de febrero de 2013 fue anunciado el título del álbum.5​ El 29 de marzo del mismo año fue lanzado un sencillo con los temas "All the Time in the World" y "Hell to Pay" en formato CD y disco de vinilo.
    58 min
  • DEEP PURPLE - Rupture of the deep 2005.
    Rapture of the Deep es el decimoctavo álbum de estudio de la banda británica de hard rock Deep Purple, publicado el 1 de noviembre de 2005. Al igual que Bananas, el disco contó con una buena acogida entre público y crítica. Además, fue el primer álbum de la banda en entrar en las listas estadounidenses desde The Battle Rages On, alcanzando el puesto 43º. La canción "Wrong Man" fue escrita basándose en la vida de Wayne Williams, que fue culpado de asesinato de varios niños y encarcelado en los Estados Unidos.
    55 min
  • DEEP PURPLE - Bananas 2003.
    Nos las pasamos perpetuamente alabando sus irrefutables obras maestras – “In Rock” de 1970, “Fireball” de 1971 y “Machine Head” de 1972–, porque son coronas incontestables del Rock pesado de siempre, pero es indudablemente sublime darse un repaso desde que el Púrpura Profundo nos venía como la más pura psicodelia, adosada entre Blues, sinfonías y compases vanguardistas, hasta el par de optimistas álbumes que nos despacharon en la recién acabada década. Con mayor o menor atino, todo lo que hubo rodeado al genio Jon Lord a lo largo de su vida –la auténtica cabeza del combo, que lamentablemente se nos fue en el 2012 al Olimpo del Rock– y los músicos que le acompañaron como sello inconfundible por décadas –el proverbial hombre de negro, Ritchie Blackmore; el corcel melenudo, David Coverdale; el hombre de las treinta mil voces, Ian Gillan, y los invencibles Roger Glover e Ian Paice, entre otras bestias como Glenn Hughes, Joe Lynn Turner y el injustamente infravalorado Tommy Bolin–, dejando una huella imborrable en cada producción, no es para ignorar o pasar por alto. No cuando abunda tanta calidad en cada una de las llamadas “Mark” –formaciones– que han desfilado bajo la bandera de DEEP PURPLE, no únicamente la más reconocida.
    Discazos como “The House of the Blue Light” –1987–, “The Battle Rages On…” –1992– o los degustables primeros con el señor Steve Morse –que a diferencia del misticismo y el clasicismo del señor Blackmore, nos ofreció un estilo más técnico y Heavy–, “Purpendicular” –1996– y “Abandon” –1998–, y que de una u otra forma nos avisaba de lo que estaba por avecinarse–, quizás no vengan sino a levantar algo de polvo de lo que ha sido una banda a todas costas imbatibles, pero dejo en claro que es difícil que quien se adentre en ellos no los acabe gozando como poco, pues la magia purpleniana se mantiene siempre allí, no se aleja en ningún momento.
    La llegada de Morse nos permitió apreciar a unos PURPLE más macizos y frescos, otorgándole una menor nostalgia a la despedida definitiva de quien fuese su guitarra ícono, pero el retiro de Lord nos cayó como balde de agua fría. ¿Quién podría compararse ante semejante compositor para ocupar su irremplazable lugar en la banda? Y, volviéndome a citar, es que nadie cercano a los PURPLE es cuando menos un positivo acierto. Con dolor nos despedimos de Lord hasta su posterior fallecimiento, pero nos dejó a nada menos que a Don Airey; tecladista tan mítico como el mismísimo antecesor. Y es, pues, con el señorón “Bananas” –2003– que se nos abre la última Mark de la agrupación, vigente hasta la actualidad, comunicando todo lo que se espera de una banda que no defrauda ninguna vez.
    “Bananas” nos ilustra con una portada y una temática algo melancólica, dado que desde “Purpendicular” los PURPLE se nos ponen más sociales e intelectuales, escribiendo líricas sobre intérpretes desafortunados, abandono, esposas malhumoradas y en ocasiones también de noches desequilibradas y la constante vida en el escenario… pero en lo musical se nos desvelan en un estado envidiable. Ian Gillan –el vocalista predilecto de quien les escribe– luce su poderosa garganta como si aún fuera un veinteañero que nos relataba la pasión por su automóvil o la idiotez de un fanático que ocasionó un incendio con una bengala, mientras Morse factura riffs sofisticados y muy gancheros, con respaldo de la imbatible dupla Glover-Paice que pasan de una excitante rítmica Blues a un Rock estridente y la clase de Airey, que se nos exhibe célebre y distinguido, nada preocupado por no estar a la altura de Lord, pues desde que le oímos soltarse sus primeros solos en el corte inicial, uno sabe bien que no dejará a nadie indiferente en su primera participación oficial con la banda.
    Y no sólo la flamante apertura con “House of Pain” sirve para engancharse inmediatamente con nada menos que el decimoséptimo trabajo de la banda, porque con inmensas apologías rockeras como “Razzle Dazzle”, “Silver Tounge”, “Picture of Innocence” y la homónima “Bananas” tenemos garantizado 100% el estilo purpleniano tradicional, con guiños a sus temas más representativos de los setenta pero a la vez erigiéndose como tramas muy sobresalientes en el nuevo milenio. “Silver Tounge”, por ejemplo, es fácil, fácil uno de los mejores performances con el que nos ha embestido el buen Morse en estos años, e imposible dejarnos de lado la dupla de solos entre él y el señor Airey en cada una de estas piezas, con un “Picture of Innocence” y un “Bananas” que nos resignan plácidamente al indispensable deleite de un Gillan travieso y pletórico, ofreciendo sus características melodías vocales en las parcelas donde jamás erra a sus anchas.
    Entre la docena de composiciones, además de los altísimos puntos altos mencionados, asimismo encontramos temas más reposados y armoniosos, como el apasionante “Sun Goes Down” –otro de los cortes más memorables del álbum–, la emotiva balada y sencillo “Haunted” –con un arreglo de cuerdas por parte de Paul Buckmaster y un enternecedor coro góspel socorrido por la preciosa Beth Hart– y un parsimonioso y heroico “Walk On” –que aparte de proporcionarnos en ocasiones la impresión de un Reggae sublime, cuenta con un ingenioso solo del guitarrista Michael Bradford–. Sin dudas, estas tres canciones son un excelente complemento al sentir más guitarrero y movido del disco, donde hallamos a DEEP PURPLE dando pie a multitud de terrenos donde surgen celebérrimos, pues entre baladas y temas sensibles para después ahondar en las típicas secciones Heavy Rock –aprovechando una de sus producciones más impecables en cuanto a sonido–, uno nota el perfecto equilibrio del que solemos enamorarnos en cada trabajo de esta agrupación.
    Sin embargo, ¿dónde dejarse una oda muy bien trabajada como “I Got Your Number”? Si bien hay temazos que superan a otros, todo el álbum está formidable. Aquí nos encontramos con canciones que cuestan más apreciarlas que las que anteriormente he desarrollado, pero no por ello faltas de gallardía y buena vibra. “Never a Word”, la más discreta del plástico, suele hacer el viaje hondo, con un panorama acústico y de cierta reminiscencia psicodélica que nos recordarán a su álbum debut. Con todo, “Doing It Tonight” arrasa con precipitación, dejando a Glover lucir un Slap que acompaña certeramente toda la pieza, como así Morse –pues este señor se roba el espectáculo por todo el álbum– nuevamente exporta solos voluptuosos y desenfrenados, como los que no podemos dejar de mencionar en los últimos años de DEEP PURPLE. Aunque el cierre con “Contact Lost” permite oír un instrumental muy apesadumbrado, compuesto por él mismo cuando escuchó la noticia de la muerte de los astronautas del Columbia. Un cierre un tanto desesperanzador, pero a la vez como un sentidísimo homenaje al que no puedo dejar de recalcar.
    “Bananas” incontestablemente es otro de los discos de los PURPLE a los que hay que tener siempre en cuenta, más allá de sus discos por excelencia. Un trabajo así no pasará a la historia como un clásico de la banda… pero es evidentemente imposible no encontrar, especialmente aquí, tanto para alabar como para disfrutar, con una variedad y algunas joyas menores que encarnan algo de lo más espectacular que los inmortales DEEP PURPLE nos han ido dejando como testamento en su perfecto ocaso, que lejos de irse moribundos y fracasados, dándonos una despedida mediocre e incauta, les permite dejar este mundo con la frente en alto, saliendo por la puerta grande hacia el paraíso de la música. Aunque este destacado “Bananas” nos presintió la que sería la ausencia definitiva del gigante Lord, éste permitió al simpático Airey tomar su lugar, y en ninguna ocasión pierde exhalación, como así la distinción del Gillan certero alegra cada tema, al igual que el bajista por excelencia del grupo –que nos regala notables líneas de bajo a lo largo de cincuenta minutos de disfrute– y un Paice que a punta de cencerro y luego una métrica perfecta explica muy bien sin palabras porque ha sido el único baterista después de tantas décadas.
    Puede que mañana ya te hayas olvidado de “Bananas”, pero recuerda que siempre estará por ahí, exhibiendo otro magno éxito de una de las agrupaciones más asombrosas de este extraordinario Rock nuestro. Junto a “Rapture of the Deep” –2005– y “Now What?!” –2013–, un discazo para disfrutar a esos PURPLE que tanto nos encantan en los últimos y enigmáticos veinte años.
    Y que en paz descanses, Jon Lord. Una de las figuras más representativas que hayamos conocido en el vasto mundo de la música. Maestro como pocos. Autor de composiciones inmortales, tanto así como el mismísimo Blackmore y sus riffs imperecederos. Pero gracias a Airey, aún sentimos al querido tecladista en cada canción que componen. Su alma vive en ellos, y “Bananas” es perfecta muestro de ello.
    51 min

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Discos de heavy metal extranjeros de toda la vida, sobre todo de los 80 y 90 grandes décadas de este estilo musical.