La creciente preocupación por la seguridad ha llevado a muchos ciudadanos a instalar cámaras en sus hogares. Sin embargo, esta decisión puede convertirse en una puerta de entrada para los ciberdelincuentes, un riesgo analizado en el programa 'La Linterna' de COPE, donde Ángel Expósito, junto a la experta económica Pilar García de la Granja y el director de 'Lo que Viene', José Ángel Cuadrado, han desgranado las claves de la guerra híbrida y sus implicaciones en la vida diaria.
El debate se ha iniciado con un ejemplo reciente que ilustra la naturaleza de estos nuevos conflictos: el ministro de defensa británico, John Heley, vio cómo el GPS de su avión quedaba inutilizado durante tres horas mientras sobrevolaba una zona cercana a la frontera con Rusia. Según The Guardian, las sospechas apuntan a un ataque de pirateo orquestado por el Kremlin, un incidente que, según Cuadrado, ejemplifica perfectamente la guerra híbrida.
Este tipo de guerra no siempre implica misiles y bombas. Como explica el director de 'Lo que Viene', basta con una señal GPS que deja de funcionar, un ciberataque contra una administración pública o un barco de apariencia civil con intenciones hostiles. Son "acciones diseñadas para moverse en una zona gris", lo bastante agresivas para presionar a un país, pero lo suficientemente ambiguas como para que una respuesta directa tenga "consecuencias imprevisibles", señala Cuadrado.
El incidente del avión británico tuvo lugar en una de las zonas más calientes de Europa: el mar Báltico. En esta región confluyen la guerra de Ucrania, la reciente ampliación de la OTAN con Finlandia y Suecia, la presencia rusa en el enclave de Kaliningrado y una enorme dependencia de infraestructuras críticas invisibles para la mayoría, como cables submarinos y satélites. Por ello, el Báltico se ha convertido en "un laboratorio de esta guerra híbrida", afirma Cuadrado.
En este contexto, la OTAN ya ha lanzado una operación para reforzar la protección de infraestructuras críticas. En este campo destaca el trabajo de UTEC, una compañía 100% española que colabora con la Alianza Atlántica y la Armada desde 2021 en el desarrollo de embarcaciones no tripuladas para la vigilancia de puntos estratégicos.
César Martínez, responsable de UTEC, explica que estas soluciones tecnológicas permiten operar a distancia y de forma segura. Además, suponen una "amenaza tipo asimétrica" frente a los grandes buques de guerra tradicionales, ya que "son sistemas de gran maniobrabilidad que pueden actuar incluso en condiciones nocturnas, con lo cual es muy difícil que los detecten". Esto demuestra cómo una pequeña embarcación no tripulada puede causar un daño letal.
Más allá del mar y el aire, la ciberseguridad es la otra gran dimensión de la guerra híbrida. Según datos de la Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad (ENISA), entre julio de 2024 y junio de 2025 se analizaron casi 5.000 incidentes importantes contra infraestructuras críticas en Europa. La principal amenaza sigue siendo el ransomware, un tipo de ataque que cifra la información de una entidad para exigir un rescate.
La divulgadora en ciberseguridad, María Operador, ha explicado en exclusiva para 'La Linterna' que el impacto de estos ataques trasciende lo económico. Un ejemplo es el ataque de ransomware al Hospital Clínic de Barcelona, que provocó la cancelación de cirugías y el retraso de tratamientos oncológicos. "El daño en este tipo de ciberataques no es solo económico, sino que es sanitario, es energético y es social", subraya la experta.
Detrás de muchos de estos ataques se encuentran grupos vinculados directamente a estados. Uno de los más conocidos es APT 28, también llamado Fancy Bear, que los servicios de inteligencia occidentales relacionan con Rusia. La OTAN, Alemania, la República Checa y Francia lo han señalado como responsable de ataques contra ministerios y gobiernos locales. No se trata de adolescentes, sino de un nuevo tipo de hacker con grandes conocimientos.
Aunque Rusia es el actor más visible debido a la guerra de Ucrania, no es el único. En marzo de 2026, el Consejo de la Unión Europea sancionó a entidades y personas por ciberataques, incluyendo dos empresas chinas y una iraní. El problema, según los expertos, es la "tolerancia estatal" que existe en países como Rusia, China e Irán, donde los gobiernos permiten actuar a estos grupos siempre que sus objetivos estén en Occidente.
La falta de tratados de extradición con Europa o Estados Unidos blinda a estos ciberdelincuentes con una impunidad casi total. En el caso chino, la UE señaló al grupo Integrity Technology Group por su vinculación con el acceso a más de 65.000 dispositivos del Internet de las Cosas en seis estados miembros, incluyendo cámaras domésticas y altavoces inteligentes.
Aquí es donde la amenaza global conecta con el hogar. José Ángel Cuadrado advierte que el peligro está en la falta de conocimiento del usuario medio. "Mucha gente recurre a redes sociales o a vídeos de YouTube" para instalar cámaras de seguridad, "deja la puerta de entrada a esas cámaras abierto en Internet, con una contraseña genérica". Esto permite que cualquiera, "sin ser un gran experto", pueda acceder a ellas y ver lo que ocurre en el interior de una casa particular, un riesgo que obliga a ocuparse más que a preocuparse.