La compraventa de viviendas en España ha caído por tercer mes consecutivo. Sin embargo, esta moderación en las cifras no se traduce en un alivio para los compradores. Así lo ha analizado la periodista Pilar García de la Granja en la sección 'La noticia económica' del programa 'Herrera en COPE'. Según los últimos datos del INE, en marzo se realizaron 61.295 operaciones, 1.400 menos que en el mismo mes del año anterior, pero aun así, la cifra se mantiene en niveles récord no vistos desde 2007, en el punto más alto de la burbuja inmobiliaria.
Durante su intervención con Carlos Herrera, García de la Granja ha señalado que la falta de obra nueva está provocando una tormenta perfecta: los precios de las viviendas de segunda mano se disparan hasta “umbrales en los que ni los salarios llegan ni los bancos te conceden el crédito hipotecario”. A pesar de la leve reducción mensual de las ventas, los expertos consultados apuntan a que el mercado se está consolidando, ya que la demanda sigue siendo muy superior a la oferta disponible.
El acceso a la vivienda se ha convertido en el principal problema para el 42% de los españoles, según el último barómetro del CIS, por delante de otras preocupaciones como la guerra. El experto inmobiliario Fernando Gonzalo define la situación actual como una crisis de déficit, a diferencia de la de 2008, que fue por exceso de construcción. “La vieja fórmula de que un trabajo permitía comprar una casa ya no funciona”, asegura, debido a un profundo desequilibrio: el número de hogares crece al doble que la oferta de vivienda, impulsado por factores como la inmigración, los divorcios y el aumento de hogares unifamiliares.
La situación ha llegado a un punto crítico. Como sentencia Gonzalo, “el problema ya no es conseguir pagar esa vivienda, es ni siquiera poder empezar a pagarla”. Con un precio medio de 197.000 euros, la entrada necesaria ronda los 50.000 euros, una cifra que equivale a aproximadamente cuatro años de sueldo para muchos jóvenes, convirtiendo la compra en una misión casi imposible.
El sector de la construcción se enfrenta a un doble cuello de botella que frena la creación de nueva oferta. Por un lado, la lentitud en la concesión de licencias y la burocracia retrasan los proyectos durante años. Por otro, el propio sector sufre por el aumento del coste de los materiales, la energía y una marcada escasez de mano de obra cualificada. “Las obras se retrasan, muchas veces no se terminan y es que muchas veces no son ni rentables”, afirma Gonzalo.
Aunque en España existen más de 4 millones de viviendas vacías (14% del parque inmobiliario), pensar que son la solución inmediata es un error. Según el experto, solo el 10% de ellas (unas 400.000) se encuentran en zonas de alta demanda como las grandes ciudades. El resto se ubica en la llamada 'España vaciada', donde no hay demanda. Además, muchas de las que sí están en núcleos urbanos necesitan reformas integrales o se encuentran paralizadas por litigios de herencias.
Para Gonzalo, la clave no está solo en construir desde cero. “La solución no viene únicamente de construir más, sino también de meter en el mercado lo que ya está construido”, explica. El experto defiende un modelo basado en la inversión que aporta valor, distinguiéndola de la especulación. “Compro algo que está fuera de mercado, le aporto un valor, lo reformo, meto ahí también mi dinero y mi riesgo, y ¿qué hago? Estoy metiendo vivienda nueva en el mercado”, detalla.
Esta crisis tiene un profundo impacto sociológico, ya que la imposibilidad de acceder a una vivienda retrasa decisiones vitales en los jóvenes, como la emancipación, la vida en pareja o la natalidad. “A nivel de incertidumbre, están condenados a vivir con ella”, sentencia Gonzalo, alertando de que se está “masacrando a una generación que ve cómo su futuro se aleja cada vez más”.