El ganadero Moisés Fraile ha expresado su inmensa felicidad tras el éxito de la corrida de El Pilar el pasado 2 de mayo en Madrid. En una intervención en el programa El Albero de COPE, Fraile ha calificado la tarde como un triunfo rotundo para su ganadería. "Estamos muy felices. Madrid es una plaza muy exigente y ha llegado un triunfo", ha afirmado, añadiendo que, aunque han lidiado corridas importantes en 2005 y 2008, cree que "tan completa como esta no la habíamos tenido nunca".
La corrida fue calificada como exigente y encastada, con toros que ofrecieron muchas opciones y transmitieron emoción al tendido. Fraile ha matizado que, más que poder, la corrida "tuvo fuerza para sacar la bravura que tenía". El ganadero ha destacado que hubo toros con "embestidas con muchísima clase", aunque ha reconocido que en el pasado el hándicap de su ganadería ha sido a veces la falta de fuerza, algo que considera casi lógico en un animal que se entrega tanto.
Preguntado por la relación de su ganadería con las figuras del toreo, Moisés Fraile ha sido tajante al explicar su filosofía de selección. Asegura que, aunque entre el 70% y el 80% de su camada es lidiada por los principales toreros, la planificación de la ganadería debe seguir su propio camino, independientemente de los nombres del momento.
"La selección que estamos haciendo es a largo plazo, no puedes hacer una selección pensando en que su cría la va a torear la figura del toreo de hoy, porque probablemente la toree su hijo", ha explicado Fraile. Esta visión implica que "la ganadería tiene que estar un poquito por encima de la figura del toreo del momento", buscando un tipo de toro que perdure en el tiempo.
El ganadero también ha subrayado la importancia de la suerte, un factor que considera que les acompañó en esta ocasión. "Ese punto de suerte, pues en esta corrida sí lo hemos tenido", ha comentado, recordando que el año anterior una corrida que iba bien encaminada se torció por circunstancias adversas, a pesar del triunfo de Isaac Fonseca y una buena actuación de David Galván.
Desde que su padre comprara las primeras 60 o 70 vacas en 1985, la ganadería de El Pilar ha desarrollado lo que Fraile considera un encaste propio. "Hemos pensado siempre que es una ganadería tan peculiar que teníamos que buscar y rebuscar dentro de ella todas las virtudes que tenía y no buscar nada fuera", ha señalado. El resultado es un toro con una hechura muy definida y particular.
Esta identidad es uno de los mayores orgullos para el ganadero: "Creo que el que ve un toro de El pilar sabe que es un toro de El Pilar", ha sentenciado. Para lograrlo, mantienen una ganadería "larga", con alrededor de 500 o 600 vacas, lo que les permite tener más variedad de embestidas y más facilidad para encontrar el tipo de toro que buscan.
En un tono más personal, Fraile ha hablado de la gran afición de sus tres hijos, quienes le han ayudado "muchísimo en el manejo de la corrida, en la preparación y en todo durante el invierno".
Finalmente, ha confesado la dualidad de sentimientos que vive con su hijo mayor, Moisés, de 15 años, que ha empezado a torear en público. "Espero que se le pase, no tiene pinta", ha admitido. Fraile, que siempre ha dicho que "de ganadero se pasa fatal" por la impotencia, ahora se enfrenta a un miedo mayor: "Pero lo de padre, pues imagínate, a lo mejor a toreros, no en su vida y me muero".