Los contribuyentes con un salario medio en España, cifrado en unos 25.000 euros anuales por el INE, han pagado 820 euros de más en el impuesto sobre la renta (IRPF) durante los últimos cinco años. Esta es la principal conclusión de una simulación realizada por el Registro de Economistas y Asesores Fiscales (REAF), según ha explicado su secretario técnico, Rubén Gimeno, en el programa 'Herrera en COPE'. La causa principal es la decisión del Gobierno de no deflactar la tarifa del IRPF, es decir, no ajustarla a la subida de la inflación.
Este fenómeno provoca que, aunque un trabajador reciba una subida de sueldo para compensar el aumento del coste de la vida, su capacidad económica real no mejore e incluso disminuya. Al aumentar el salario nominal, el contribuyente puede saltar a un tramo de tributación más alto, lo que implica una mayor retención en la nómina. Como explica Gimeno, "si no se desflata la tarifa, esa subida al final, pues hace que el contribuyente pague más y, por tanto, que tenga menos poder adquisitivo".
La negativa del Ejecutivo a ajustar el impuesto tiene un impacto directo en las arcas públicas, que han alcanzado una recaudación récord. Según un informe que el propio Gobierno ha remitido a Bruselas, se calcula que Hacienda ha ingresado 32.000 millones de euros extra por este motivo. Además, el Gobierno ha comunicado que no tiene intención de deflactar el IRPF hasta 2028, lo que perpetúa esta situación de mayor presión fiscal sobre los ciudadanos.
Rubén Gimeno insiste en que esta situación justifica la necesidad de una medida correctora. "Debería el estado deflactar la tarifa porque estamos en recaudación récord desde hace años", afirma el asesor fiscal. Los datos respaldan esta afirmación, con una recaudación total que este año alcanza los 325.000 millones de euros, un 10,5% más que el ejercicio anterior, procediendo casi la mitad de esta cifra del impuesto sobre la renta.
Aunque a menudo se argumenta que la presión fiscal en España es inferior a la media europea, los expertos señalan que el indicador relevante es el esfuerzo fiscal, que relaciona los impuestos con el nivel de renta. Según Gimeno, "el esfuerzo fiscal, pues en España es muchísimo más elevado que en nuestros vecinos de la Unión Europea". Esto se debe a que los salarios no crecen al mismo ritmo que los precios y, sin la deflactación, los ciudadanos pierden poder adquisitivo.
Esta visión es compartida por organismos internacionales como la OCDE, que sitúa a España como uno de los países con más impuestos sobre los salarios. De hecho, el país ha entrado por primera vez en el top 10 de las principales economías del mundo con una mayor cuña fiscal, que mide la carga total de impuestos y cotizaciones sobre el sueldo de los trabajadores.
La gestión del tramo autonómico del IRPF también ha generado diferencias entre los contribuyentes según su lugar de residencia. Gimeno recuerda que algunas comunidades como Navarra o Madrid sí deflactaron su parte de la tarifa en los años 2022 y 2023 para aliviar la carga fiscal. Sin embargo, el experto aclara que "este año ya han optado todas por no deflactar la tarifa a la inflación", unificando la situación en todo el territorio nacional.
Ante este panorama, los asesores fiscales proponen que la deflactación del IRPF se convierta en una obligación por ley que se aplique anualmente en función de la inflación. Para Gimeno, esta sería la única forma de garantizar que las subidas salariales destinadas a paliar la inflación no acaben, en gran parte, en manos de Hacienda, protegiendo así el poder adquisitivo de los trabajadores.