El precio del combustible se ha convertido en una de las mayores preocupaciones para la economía española. El presidente de la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM), Carmelo González, ha alertado en el programa 'La Linterna' de la Cadena COPE, con Ángel Expósito, que el carburante ya supone más del 40% de los costes operativos en el transporte de mercancías por carretera. Esta situación, agravada por la incertidumbre internacional, pone en una situación crítica al sector.
González ha detallado que el peso del combustible ha llegado a "rozar el 50%" en algunos momentos, una cifra difícil de sostener. Aunque el sector está repercutiendo estos sobrecostes, asegura que el impacto en la cesta de la compra no es tan elevado como podría parecer: "Este incremento de costes, que estamos tratando de repercutir [...], no es tan inflacionista como parece, es el tercer decimal". No hay que olvidar que, según la CETM, "el 95% del producto que se mueve en España, se mueve en camión".
El transporte no es el único afectado. La agricultura también sufre la escalada de precios, no solo por el gasóleo agrícola, sino por el coste de los fertilizantes y abonos, que se producen con gas. Nazario García, agricultor de Mora (Toledo), advierte que una subida del 30% en los abonos podría obligar a "dejar sin abonar los cultivos". En algunas explotaciones, el combustible ya representa entre el 15% y el 25% de los costes operativos.
Esta presión ha generado una psicosis de desabastecimiento en algunas cooperativas agrícolas. Los distribuidores se ven sobrepasados por una demanda disparada por el miedo al futuro, una situación que recuerda a la vivida "cuando la pandemia, con el papel higiénico", según relatan desde el campo.
El sector de la pesca vive un escenario similar, donde el carburante supone hasta el 40% de los costes totales de una campaña. Basilio Otero, presidente de la Confederación de Cofradías de España, explica que muchas embarcaciones "están seleccionando los días que entienden que más pescado pueden coger" para asegurar la rentabilidad. La situación es tan delicada que, como ya ocurrió en 2022, parte de la flota podría verse obligada a amarrar si los precios siguen subiendo, ya que salir a faenar supondría trabajar a pérdidas. Los problemas para llenar el depósito en algunas gasolineras no hacen más que aumentar la tensión en el sector primario.
La industria y la construcción tampoco son inmunes. Pedro Fernández, presidente de la Confederación Nacional de la Construcción, avisa de que la crisis energética "puede ralentizar mucho las obras de las grandes infraestructuras" previstas en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Además, alerta del impacto que puede tener sobre las pequeñas y medianas empresas y sus trabajadores.
A pesar del contexto adverso, España cuenta con una ventaja estratégica frente a otros socios europeos. Nuestro país posee uno de los sistemas de refino más flexibles y competitivos de la Unión Europea, como explica Inés Cardelal, directora de comunicación de la Asociación de la Industria del Combustible. Las refinerías españolas, como las de Cartagena, Huelva o Tarragona, están trabajando "a plena capacidad para maximizar la producción y garantizar el abastecimiento", lo que explica por qué España es el país mejor preparado para afrontar el contexto actual.
Con una capacidad para refinar 1,5 millones de barriles diarios y reservas para más de 90 días, la situación parece controlada. Sin embargo, los expertos advierten que esta ventaja no es definitiva. La propia Agencia Internacional de la Energía ha calificado la situación como "la mayor crisis de suministro de la historia". Al funcionar el petróleo como un mercado global, una escasez generalizada provocaría que todos, incluida España, paguen más.
Ante este panorama, Carmelo González ha puesto sobre la mesa una solución ya disponible: los biocombustibles avanzados. "Nosotros estamos ya consumiendo HVO, que es un derivado hecho con residuos, que nos permite evitar la dependencia del combustible fósil a corto plazo", ha afirmado. Esta alternativa, que fomenta la economía circular, no requiere nuevas inversiones en vehículos y permitiría reducir la dependencia energética, una solución que también se explora para reducir los cargos adicionales en billetes de avión.
El sector del transporte solicita una "transmisión pacífica" y una "neutralidad energética", explorando otras vías como el metano o el metanol. Mientras, el hidrógeno verde se considera una opción más a largo plazo por su elevado coste. En última instancia, González ha expresado su deseo de que el conflicto en Oriente Medio termine cuanto antes, ya que la inestabilidad "no es buena" para la economía del país ni para la de Europa.