El sacerdote cubano Bladimir Navarro, fundador del Proyecto Cobijo, ha relatado la dura realidad de la isla y la labor de su iniciativa en una entrevista con Ángel Expósito en el programa 'La Linterna de COPE'. El proyecto nació de la amistad y la necesidad de "hacer algo por Cuba" desde España, transformando la impotencia en acción. La iniciativa, que comenzó como una idea entre amigos, se ha convertido en un refugio para los cubanos que llegan exiliados a España.
El Proyecto Cobijo ha crecido hasta convertirse en "una gran familia" con 36 casas de acogida, 29 de ellas en Madrid, cuatro en Valencia y una en Valladolid. Navarro ha agradecido la colaboración de "muchos buenos samaritanos" y el apoyo de administraciones como la Comunidad de Madrid y los ayuntamientos de Alcobendas, Algete y Alcalá de Henares. El objetivo, explica, es que las familias "aprendan a pescar" y no se queden en el nido, logrando su independencia con un trabajo y una nueva vida. Este mes de abril, celebra, "han salido muchísimas familias ya del proyecto".
El denominador común de los cubanos que llegan a España es la desolación. "La tristeza y la desesperanza es lo que todos traen en sus rostros y en sus experiencias", afirma Navarro. En sus entrevistas con los recién llegados, la frase que se repite es sobrecogedora: "Venimos de un lugar triste, de donde se ha perdido la esperanza, donde estamos sobreviviendo". Esta es la cruda realidad que impulsa a miles de personas a abandonar su tierra natal en busca de un futuro.
Sin embargo, el sacerdote destaca la impresionante capacidad de resiliencia de sus compatriotas. "Revierten esto y lo revierten en semanas", asegura. Según Navarro, con un pequeño empujón, los cubanos "vuelan", y algunas familias logran la independencia en apenas dos o tres meses. "España les está haciendo mucho bien, y las libertades hacen mucho bien", concluye, subrayando el contraste con la opresión que dejan atrás.
La supervivencia en la isla depende, en gran medida, de la ayuda exterior. Navarro confirma que las familias en Cuba "sobreviven gracias a la ayuda que los que tienen fuera". Él mismo ayuda económicamente a su padre y su familia cada mes. Desde España se envían medicinas básicas como "un paracetamol o un ibuprofeno", productos de aseo y dinero para comprar alimentos a precios desorbitados. Esta ayuda es un cordón umbilical que mantiene a flote a una población ahogada por la escasez.
Navarro critica con dureza a quienes, como Pablo Iglesias, presentan una visión idealizada del régimen. Califica de "absurdo" y "mentira" seguir sosteniendo el ideal de un paraíso comunista. "O son irracionales o son unos sinvergüenzas, yo creo que lo segundo", sentencia. Rechaza que la crisis se deba únicamente al bloqueo americano, argumentando que es el resultado de "un comunismo que durante años ha degradado un pueblo, le ha robado la dignidad, la libertad". Para el sacerdote, calificar la situación de normalidad es "una aberración mental".
La situación en la isla, que puedes escuchar en este análisis sobre la situación en Cuba, es de "catástrofe humanitaria", pero Navarro matiza que no se trata solo de hambre. Es un "daño antropológico", una crisis moral, social, política y económica. "No hay por donde coger, es decir, no hay ninguna bondad ahora mismo en Cuba", lamenta. La única luz que vislumbra es la Iglesia, que "sigue dando de comer, cuidando a los pobres y dando esperanza".
Cuba ha llegado a un "punto de no retorno", según el fundador de Cobijo. Sin embargo, su esperanza no está puesta en figuras como Donald Trump, a quien califica de "loco sin cabeza", ni en sus amenazas de intervención. La verdadera esperanza, afirma, reside en "mucha gente que está trabajando para llegar a un punto de conversión y de cambio en Cuba" a través de la negociación política.
Navarro se muestra convencido de que el cambio llegará sin una intervención militar, una idea que, según él, "usa la izquierda para decir 'ay, nos van a atacar'". Hay "otra historia de fondo" y muchas personas, incluyendo políticos y religiosos, trabajando en ello, como le transmiten los cubanos que responden a Trump. "Cuba no volverá a ser comunista, ya está", asevera con firmeza. Su preocupación ahora es "reconstruir el tejido social", una tarea que considera fundamental para el futuro del país.