El calor ya se ha instalado en el día a día y sus efectos son cada vez más preocupantes. El pasado mes de mayo se ha registrado como el más letal por el calor, con 101 personas fallecidas en nuestro país por golpes de calor, una cifra que triplica la media de los últimos 10 años. Con el verano todavía por llegar, los datos del Ministerio de Sanidad revelan que en 2025 fallecieron 3.832 personas por esta causa. Para abordar esta grave situación, el doctor Darío Fernández, psicólogo clínico, ha intervenido en el programa 'Poniendo las Calles' de la Cadena COPE, con [{Carlos Moreno 'El Pulpo}'], para ofrecer las claves sobre cómo prevenir y tratar los golpes de calor.
El doctor Fernández explica que los seres humanos somos animales termosensibles y homeostáticos, lo que significa que nuestro cuerpo lucha por mantener una temperatura constante de 36,5 grados. El problema surge cuando el calor exterior, sumado al que genera nuestro propio metabolismo, desborda la capacidad del termostato del cerebro para refrigerar el organismo. "El golpe de calor es que, como su nombre indica, de golpe nuestro organismo adquiere temperaturas de hasta 40 y 41 grados", señala el experto, momento en el que el sistema se agota y llega una situación grave.
Cuando el sistema de refrigeración del cuerpo falla, se produce una "hecatombe en nuestro interior", describe Fernández. El sistema circulatorio bombea sangre hacia la piel, que se enrojece, y las glándulas sudoríparas se activan para enfriar el cuerpo mediante la evaporación. Sin embargo, esto puede no ser suficiente y desencadenar taquicardia, respiración acelerada, deshidratación y, en los casos más graves, un "fracaso multiorgánico del pulmón, del corazón y del riñón". Por ello, es fundamental saber cómo diferenciar un golpe de calor y actuar correctamente.
Los primeros síntomas que deben ponernos en alerta, especialmente tras una exposición al sol o actividad física intensa, son el dolor de cabeza, mareo, confusión mental, náuseas y calambres. Estos signos pueden agravarse y derivar en vómitos y convulsiones, indicando que se está sufriendo un golpe de calor. La peligrosidad de esta situación es extrema, ya que como advierte el doctor, la tasa de mortalidad es muy elevada.
Un golpe de calor muy grave "puede llegar a tener hasta un 70% de mortalidad, sobre todo si la atención es muy tardía", insiste el médico. No se trata de una simple insolación, sino de un fallo multiorgánico en el que "falla el corazón, el pulmón, el riñón", lo que lo convierte en una urgencia médica de primer nivel.
Si presenciamos cómo una persona sufre un posible golpe de calor, lo primero es llamar inmediatamente al 112 y proporcionar la ubicación exacta. Mientras llegan los servicios de emergencia, hay que llevar a la persona a la sombra, aflojarle la ropa, abanicarla y enfriarle como sea, por ejemplo, con paños mojados. Es crucial no darle de beber si no está consciente y es preferible mantenerla sentada en lugar de tumbada.
La prevención es fundamental, y la hidratación es la piedra angular. El doctor Fernández es tajante al respecto: "La única manera de que no nos dé el golpe de calor es que tengamos almacenado suficiente agua para poder sudar abundantemente y enfriarlo", y para ello es vital beber agua constantemente. Además, recomienda realizar las actividades en el exterior por la mañana, caminar por la sombra, usar sombreros y ropa transpirable, y evitar el deporte en las horas centrales del día.
Existen grupos de población más vulnerables a sufrir un golpe de calor. Entre ellos se encuentran las personas mayores, los niños, las personas con enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión, aquellos que padecen dolencias cardiopulmonares y las personas obesas.
En cuanto a la hidratación, no todo vale. El doctor desaconseja los refrescos azucarados y el café, ya que "son diuréticos" y provocan la pérdida de agua necesaria para sudar. En su lugar, lo ideal es el agua mineral y frutas con alto contenido en agua como la sandía, el melón o la pera de agua. Existen otras bebidas que también hidratan más que el agua y que pueden ser una buena opción en plena ola de calor.
Fernández también aclara que para bajar la temperatura corporal no se debe usar paracetamol, ya que "no es fiebre, es alta temperatura", y la forma de combatirla es con medidas de enfriamiento físicas. Tampoco recomienda duchas de agua muy fría, que pueden ser contraproducentes al causar vasoconstricción, siendo preferible el agua templada.
Finalmente, el experto advierte que un golpe de calor puede ocurrir sin exposición directa al sol, como en un entorno laboral caluroso y mal ventilado, convirtiendo a estos trabajadores en personas de riesgo. Ciertos medicamentos, como los diuréticos, algunos antiinflamatorios y fármacos para la diabetes, también pueden facilitar la aparición de un golpe de calor.