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La fortaleza de la mujer que incluye el Santoral en este día le ha llevaron a ser Protectora del Viejo Continente. Hoy celebramos a Santa Brígida. Nacida en el año 1303 en Suecia, sus padres de la alta aristocracia, le educan en la Fe.
Cuando muere su madre, una tía suya se encarga de seguir este camino de Fe y de vida trazado en su hogar. En ese tiempo tuvo un sueño en el que la Virgen le colocaba sobre su cabeza una corona celestial. Con ella le anticipaba su Vocación consagrada que se produciría años después.
No muchos después tuvo otra visión en sueños de Cristo Crucificado que le hablaba de la ingratitud de los hombres que le había llevado a la Cruz. De muy joven le casaron con un caballero del que tuvo 8 hijos. Siempre les inculcó el amor a Dios y al prójimo.
Llamada por Doña Blanca a la corte, fue un vivo testimonio. Durante dos años llevó a cabo con su marido la peregrinación a Compostela, donde reposan los restos del Apóstol Santiago, para celebrar sus Bodas de Plata matrimoniales. Tras enviudar, funda la Orden del Santísimo Salvador con una espiritualidad agustiniana y también llamadas Monjas Brigidinas.
No obstante, siguiendo el Mandato Divino se mantuvo como laica activa desde ese carisma. Tras conseguir la vuelta de los Papas a Roma, peregrina hasta Tierra Santa. Allí tiene diversas revelaciones, fruto de su honda experiencia de Fe. Santa Brígida de Suecia muere en el año 1373. Es Co-Patrona de Europa.
Los Frutos del Espíritu de Dios que toca y convierte los corazones se manifiesta en la Santa de este día. Hoy celebramos a Santa María Magdalena. Su apellido proviene del pueblo de Magdala en el que ella había nacido.
El Papa San Gregorio y la tradición la identifican con la pecadora que va a casa de Simón el fariseo cuando el Señor es invitado allí, y se convierte. El hecho es que tras una vida muy mundana se encuentra con Cristo que le sana. De ella habían salido siete demonios. Desde ese momento destaca ante los otros su amor a Dios.
Formaba parte del grupo de mujeres que atendían al Señor y sus discípulos. En toda la Pasión, no se esconde como los demás, sino que se sitúa hasta el final en el Calvario para acompañar a Jesús, hasta que muere dando la Vida por todos.
En la Resurrección se encuentra el Sepulcro Vacío y se lo dice a Pedro y Juan. Y cuando llora desconsolada se le aparece el Señor Resucitado y termina reconociéndolo. En los evangelios se relata cómo es la primera a la que se le aparece Jesús.
La tradición dice que acompañó a La Virgen y el Apóstol San Juan a Éfeso. En Occidente se cree que predicó el Evangelio en la parte francesa de Marsella, en el sur de Las Galias, y con una vida totalmente de contemplación y de ermitaña.
El Papa Francisco puso su día como una Fiesta, resaltando a Santa María Magdalena como fiel discípula. De esa forma se apoya en las palabras de Santo Tomás de Aquino que califica a esta Santa Mujer como “Apóstol entre los apóstoles”.
Esto dice la esposa:
«En mi lecho, por la noche,
buscaba al amor de mi alma:
lo buscaba y no lo encontraba.
“Me levantaré y rondaré por la ciudad,
por las calles y las plazas,
buscaré al amor de mi alma”.
Lo busqué y no lo encontré.
Me encontraron los centinelas
que hacen la ronda por la ciudad:
“¿Habéis visto al amor de mi alma?”
En cuanto los hube pasado,
encontré al amor de mi alma».
Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua. R/.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios. R/.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos. R/.
Porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo.
Mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene. R/.
El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:
«Se han llevado del sepulcro al señor y no sabemos dónde lo han puesto».
Estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.
Ellos le preguntan:
«Mujer, ¿por qué lloras?».
Ella les contesta:
«Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».
Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
Jesús le dice:
«Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?».
Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:
«Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».
Jesús le dice:
«¡María!».
Ella se vuelve y le dice:
«¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!».
Jesús le dice:
«No me retengas, que todavía no he subido al Padre. Pero anda, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro”».
María la Magdalena fue y anunció a los discípulos:
«He visto al Señor y ha dicho esto».
La sencillez y la humildad pueden despertar desde la Fe grandes cualidades en el hombre. Como en el Santoral del día. Hoy celebramos a San Lorenzo de Brindis. Nacido en el año 1559, en Brindis, cerca de Nápoles, desde pequeño tuvo una memoria asombrosa. Su nombre de pila fue Julio César Russo. Tras ingresar en los capuchinos, se centrará en el estudio.
Y es que cada día que avanzaba se notaba su carácter eminente en su aprendizaje y su estudio. Entre los idiomas que habla están el griego, latín, hebreo, alemán o francés. Gracias a este conocimiento y dominio, le encomiendan muchas labores comprometedoras, aunque sus superiores están convencidos de que saben a quién se lo encomiendan y que saldrá adelante.
Gran predicador de charlas cuaresmales, logra cambiar los corazones. Su sencillez le hace hablar con un lenguaje sencillo y claro sobre Cristo y las Verdades de Fe. Sucesivamente fue Superior de ese Convento, de Italia y de toda la Orden.
El Pontífice le mandó a Checoslovaquia y a Alemania a extender la Fe, periodo en el que se desató una fuerte lucha contra los infieles, ganando los cristianos. Atribuido el mérito al Santo, Clemente VII le envió como legado suyo a varios países. Era tan grande la confianza que todos sabían que sabrían salir adelante porque le veían grandes virtudes. San Lorenzo de Brindis muere en 1619.
Pastorea a tu pueblo, Señor, con tu cayado,
al rebaño de tu heredad,
que anda solo en la espesura,
en medio del bosque;
que se apaciente como antes
en Basán y Galaad.
Como cuando saliste de Egipto,
les haré ver prodigios.
¿Qué Dios hay como tú,
capaz de perdonar el pecado,
de pasar por alto la falta
del resto de tu heredad?
No conserva para siempre su cólera,
pues le gusta la misericordia.
Volverá a compadecerse de nosotros,
destrozará nuestras culpas,
arrojará nuestros pecados
a lo hondo del mar.
Concederás a Jacob tu fidelidad
y a Abrahán tu bondad,
como antaño prometiste a nuestros padres.
Señor, has sido bueno con tu tierra,
has restaurado la suerte de Jacob,
has perdonado la culpa de tu pueblo,
has sepultado todos sus pecados,
has reprimido tu cólera,
has frenado el incendio de tu ira. R/.
Restáuranos, Dios salvador nuestro;
cesa en tu rencor contra nosotros.
¿Vas a estar siempre enojado,
o a prolongar tu ira de edad en edad? R/.
¿No vas a devolvernos la vida,
para que tu pueblo se alegre contigo?
Muéstranos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación. R/.
En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él.
Uno se lo avisó:
«Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo».
Pero él contestó al que le avisaba:
«¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?».
Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo:
«Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre».
La Antigua Alianza ha contado con grandes baluartes que ha sido defensores de la unión del Pueblo Elegido con el Cielo. Hoy celebramos a San Elías. Es el Antiguo Testamento el que nos describe cómo este Profeta de Dios ha de encararse con el pueblo que, tras prometer en el Sinaí fidelidad al Señor, rompe con la Alianza sellada.
En este Pasaje les reta a ofrecer un sacrificio al falso dios Baal y él lo ofrecerá al Señor Dios de Israel. Entonces les deja en evidencia cuando el falso mito no contesta, mientras él según le ora al Cielo, la víctima es consumida, convenciendo a todos de su error y reconociendo a Yavé. Después de esto huye, perseguido por la reina, caminando hasta el Horeb, donde la Providencia le conforta. En Sarepta se alojará en casa de una pobre viuda a la que ayuda, impidiendo que se muera y tenga alimento y salud. También se le considera el iniciador del Carmelo al divisar la nubecilla que subía al Cielo, prefigurando así a la Virgen del Carmen. Por Orden Divina unge profeta sucesor suyo a Eliseo, y mientras van de camino, un Carro de Fuego se sitúa en medio, arrebatando a Elías al Cielo. Desde allí también da un poco de sus saber y capacidad de pastoreo. Su presencia se hará patente en la Transfiguración del Señor conversando junto con Moisés.
Escuchad lo que dice el Señor,
el pleito del Señor con su pueblo.
«En pie, pleitea con las montañas,
que escuchen tu voz las colinas».
Escuchad, montañas, el pleito del Señor,
vosotros, inalterables cimientos de la tierra:
el Señor pleitea con su pueblo,
con Israel se querella.
«¿Pueblo mío, ¿qué te he hecho?,
¿en qué te he molestado?
¡Respóndeme!
Yo te saqué de Egipto
y te libré de la servidumbre.
Yo te envié a Moisés,
Aarón y María».
¿Con qué me presentaré al Señor
y me inclinaré ante el Dios excelso?
¿Me presentaré con holocaustos,
con terneros de un año?
¿Le agradarán al Señor mil bueyes,
miríadas de ríos de aceite?
¿Le ofreceré mi primogénito por mi falta,
el fruto de mis entrañas por mi pecado?
Hombre, se te ha hecho saber lo que es bueno,
lo que el Señor quiere de ti:
tan solo practicar el derecho,
amar la bondad,
y caminar humildemente con tu Dios.
«Congregadme a mis fieles,
que sellaron mi pacto con un sacrificio».
Proclame el cielo su justicia;
Dios en persona va a juzgar. R/.
«No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mi.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños». R/.
«¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos?» R/.
«Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.
El que me ofrece acción de gracias,
ese me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios». R/.
En aquel tiempo, algunos escribas y fariseos dijeron a Jesús:
«Maestro, queremos ver un milagro tuyo».
Él les contestó:
«Esta generación perversa y adúltera exige una señal; pues no se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo: pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra.
Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.
Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón».
Fuera de ti no hay otro Dios que cuide de todo,
a quien tengas que demostrar que no juzgas injustamente.
Porque tu fuerza es el principio de la justicia
y tu señorío sobre todo te hace ser indulgente con todos.
Despliegas tu fuerza ante el que no cree en tu poder perfecto
y confundes la osadía de los que lo conocen.
Pero tú, dueño del poder, juzgas con moderación
y nos gobiernas con mucha indulgencia,
porque haces uso de tu poder cuando quieres.
Actuando así, enseñaste a tu pueblo
que el justo debe ser humano
y diste a tus hijos una buena esperanza,
pues concedes el arrepentimiento a los pecadores.
Tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende la voz de mi súplica. R/.
Todos los pueblos vendrán
a postrarse en tu presencia, Señor;
bendecirán tu nombre:
«Grande eres tú, y haces maravillas;
tú eres el único Dios». R/.
Pero tú, Señor,
Dios clemente y misericordioso,
lento a la cólera, rico en piedad y leal,
mírame, ten compasión de mí. R/.
Hermanos:
El Espíritu acude en ayuda de nuestra debilidad, pues nosotros no sabemos pedir como conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables.
Y el que escruta los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.
En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente diciendo:
«El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo:
“Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”.
Él les dijo:
“Un enemigo lo ha hecho”.
Los criados le preguntan:
“¿Quieres que vayamos a arrancarla?”.
Pero él les respondió:
“No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega diré a los segadores: arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero”».
Hoy, Domingo XVI del Tiempo Ordinario, la Iglesia sigue contemplando al Maestro que cuenta nuevas Parábolas. En la primera se presenta un hombre que había sembrado lo mejor que tenía. Pero cuando les entró el sueño el enemigo sembró la cizaña. Un día maduró el trigo, pero también apareció esta cizaña que asustó a quienes los contemplaron.
Incluso planeaban quitarla de cuajo y el amo les pidió que no lo hiciesen sino que esperasen hasta la siega. En ese momento se separaría el trigo de la cizaña y esta última sería quemada aparte. También evocó la Imagen del granito de mostaza y al árbol que echa raíces sin saber cómo y hasta los pájaros se sienten cómodos parta anidar en ella.
Y también en este día a celebramos a Santa Áurea de Córdoba, auténtico granito de mostaza que supo superara la cizaña que le acechaba en su camino. Su vida transcurre en el siglo IX en la parte sur de España.
Su padre no era cristiano, pero su madre era ferviente servidora de Cristo que educó a su hija en la Fe secretamente. Sus hermanos morirán derramado la sangre por seguir a Cristo. Ante esa situación ella se marcha a un Monasterio. Es un tiempo de paz con el Señor.
Sin embargo unos familiares de ella, descubren dónde está. De esa forma se enteran de que es cristiana. Por ese motivo será denunciada. Los jueces le piden que renuncie. Ella, ante las amenazas sigue su consejo. Pronto sentirá remordimientos y se proclama cristiana. Santa Áurea muere mártir hacia el año 856.
El calendario de este día nos lleva hasta la Capital Hispalense. Hoy celebramos a las Santas Justa y Rufina. Su vida se sitúa en torno al siglo III en Sevilla. Son hermanas que sirven en la familia y aprenden la habilidad de trabajar con el barro, por lo que venden vasijas, jarras y ollas. Pero además, es que desde pequeñas tuvieron una fuerte formación cristiana.
De ahí derivaba su sencillez, su forma de proceder y su servicio a los más necesitados. Dedicadas a la alfarería, pronto notan la relajación en su ciudad natal. A pesar de todo, ellas no dejan de vivir desde la fidelidad al Evangelio. Pero a la llegada de las fiestas paganas en honor de Venus, se ponen en marcha los mecanismos de recaudación.
Al negarse las dos hermanas argumentando la falsedad de la religión imperial, son descubiertas y detenidas, tras una fuerte discusión con las damas romanas. También participaron en ese enfrentamiento algunos notables que les quisieron obligar a dejar la Fe en Dios.
Pero lo que conseguían es que con mayor ahínco se apoyasen en Jesús. Y lo peor para los adoradores de ídolos es que algunas de esas imágenes de divinidades imperiales se rompieron y redujeron a arenisca a la vista de todos. Furiosos todos les encarcelaron.
Ambas sufrieron diversos tormentos. Finalmente Justa muere en la cárcel por la extrema debilidad, mientras Rufina es decapitada. El Obispo Sabino, recuperó las reliquias de las dos para que se las diese el culto debido.
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