RSS - Audios de Ecclesia

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RSS - Audios de Ecclesia episodes

  • San Matías

    La Fiesta Apostólica de hoy está muy entroncada a estos días finales de Pascua a medida que nos acercamos a la Solemnidad de Pentecostés. Hoy celebramos al Apóstol San Matías. El Libro de los Hechos afirman que acompañó al Salvador, desde el Bautismo hasta la Ascensión. Esto supone que había sido testigo de cuanto el Maestro dijo e hizo. 

    De sus milagros, sus parábolas, sus enseñanzas y de su Resurrección. Cuando San Pedro decidió proceder a la elección de un nuevo Apóstol para reemplazar a Judas, los designados fueron José, llamado Barsabas y Matías. Si presentan también a este último es porque era muy humilde. 

    Nunca se había caracterizado por nada especial. Tras la presentación de estos posibles candidatos, oraron al Espíritu. Finalmente, la elección cayó sobre Matías, quien pasó a formar parte del grupo de los Doce. El Espíritu Santo descendió sobre él también en Pentecostés y San Matías se entregó a su misión. 

    Entendía que también le tocaba a él ir por todo el mundo y predicando el Evangelio a todo hombre. Según la tradición, predicó primero en Judea y luego en otros países. Los griegos sostienen que obtuvo la corona del martirio en Cólquida. Muchos aseguran que fue lapidado y, por fin, decapitado. Su cuerpo estuvo mucho tiempo en Jerusalén y Santa Elena lo trasladó a Roma.

    1 min
  • "El Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena"

    En aquellos días, los que conducían a Pablo lo llevaron hasta Atenas, y se volvieron con el encargo de que Silas y Timoteo se reuniesen con él cuánto antes.

    Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo: «Atenienses, veo que sois en todo extremadamente religiosos. Porque, paseando y contemplando vuestros monumentos sagrados, encontré incluso un altar con esta inscripción: "Al Dios desconocido".

    Pues eso que veneráis sin conocerlo os lo anuncio yo. "El Dios que hizo el mundo y todo lo que contiene", siendo como es Señor de cielo y tierra, no habita en templos construidos por manos humanas, ni lo sirven manos humanas, como si necesitara de alguien, él que a todos da la vida y el aliento, y todo.

    De uno solo creó el género humano para que habitara la tierra entera, determinando fijamente los tiempos y las fronteras de los lugares que habían de habitar, con el fin de que lo buscasen a él, a ver si, al menos a tientas, lo encontraban; aunque no está lejos de ninguno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos; así lo han dicho incluso algunos de vuestros poetas: "Somos estirpe suya".

    Por tanto, si somos estirpe de Dios, no debemos pensar que la divinidad se parezca a imágenes de oro o de plata o de piedra, esculpidas por la destreza y la fantasía de un hombre. Así pues, pasando por alto aquellos tiempos de ignorancia, Dios anuncia ahora en todas partes a todos los humanos que se conviertan. Porque tiene señalado un día en que juzgará el universo con justicia, por medio del hombre a quien él ha designado; y ha dado a todos la garantía de esto, resucitándolo de entre los muertos».

    Al oír «resurrección de entre los muertos», unos lo tomaban a broma, otros dijeron: «De esto te oiremos hablar en otra ocasión».

    Así salió Pablo de en medio de ellos. Algunos se le juntaron y creyeron, entre ellos Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos más con ellos.

    Después de esto, dejó Atenas y se fue a Corinto.

    Alabad al Señor en el cielo,

    alabad al Señor en lo alto.

    Alabadlo todos sus ángeles;

    alabadlo todos sus ejércitos. R/.

    Reyes del orbe y todos los pueblos,

    príncipes y jueces del mundo,

    los jóvenes y también las doncellas,

    los ancianos junto con los niños. R/.

    Alaben el nombre del Señor,

    el único nombre sublime.

    Su majestad sobre el cielo y la tierra. R/.

    Él acrece el vigor de su pueblo.

    Alabanza de todos sus fieles,

    de Israel, su pueblo escogido. R/.

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.

    Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará».

    3 min
  • Nuestra Señora de Fátima

    Nos adentramos en otra celebración de Corte Mariano. Hoy celebramos a Nuestra Señora de Fátima. En 1917, la Virgen bajaba de los Cielos y se aparecía a tres pastorcillos: Los hermanos Jacinta y Francisco, y su prima Lucía. Ya habían vivido la experiencia de ver al Ángel de la Paz de Portugal el año anterior y habían recibido de sus manos la Primera Comunión. 

    En el caso de Nuestra Señora, es en el año 1917. Es el fin de la Primera Guerra Mundial pero con un ambiente enrarecido de Entreguerras. Desde mayo y hasta octubre, todos los 13 de cada mes, María fue vista por los niños. 

    En su mensaje la Señora les pidió oraciones por la vuelta del mundo al Señor y por la conversión de los pecadores. Cada 13 los pequeños iban a encontrarse con la Madre del Cielo. Solamente en agosto la vieron el 19, porque el alcalde les secuestro de forma encubierta y les amenazó con castigarles si no dejaban de ir a ese lugar. 

    Finalmente, en la Aparición de octubre, tuvo lugar ante todos los que se habían acercado a ver a la Virgen el Milagro del sol, contemplando también a San José que llevaba en los brazos al Niño Jesús, que bendecía a la humanidad. 

    La Iglesia, por su parte, después de investigar pertinentemente, aprobó y dio por válidas estas apariciones y, desde entonces Fátima se ha convertido en un Centro de Peregrinación y gran Devoción Mariana.

    1 min
  • "Me voy al que me envió"

    En aquellos días, la plebe de Filipos se amotinó contra Pablo y Silas, y los magistrados ordenaron que les arrancaran y que los azotaran con varas; después de molerlos a palos, los metieron en la cárcel, encargando al carcelero que los vigilara bien; según la orden recibida, él los cogió, los metió en la mazmorra y les sujetó los pies en el cepo.

    A eso de media noche, Pablo y Silas oraban cantando himnos a Dios. Los presos los escuchaban. De repente, vino un terremoto tan violento que temblaron los cimientos de la cárcel. Al momento se abrieron todas las puertas, y a todos se les soltaron las cadenas. El carcelero se despertó y, al ver las puertas de la cárcel de par en par, sacó la espada para suicidarse, imaginando que los presos se habían fugado. Pero Pablo lo llamó a gritos, diciendo: «No te hagas daño alguno, que estamos todos aquí».

    El carcelero pidió una lámpara, saltó dentro, y se echó temblando a los pies de Pablo y Silas; los sacó fuera y les preguntó: «Señores, ¿qué tengo que hacer para salvarme?»

    Le contestaron: «Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia». Y le explicaron la palabra del Señor, a él y a todos los de su casa.

    A aquellas horas de la noche, el carcelero los tomó consigo, les lavó las heridas, y se bautizó en seguida con todos los suyos; los subió a su casa, les preparó la mesa, y celebraron una fiesta de familia por haber creído en Dios.

    Te doy gracias, Señor, de todo corazón,

    porque escuchaste las palabras de mi boca;

    delante de los ángeles tañeré para ti;

    me postraré hacia tu santuario. R/.

    Daré gracias a tu nombre

    por tu misericordia y tu lealtad.

    Cuando te invoqué, me escuchaste,

    acreciste el valor en mi alma. R/.

    Tu derecha me salva.

    El Señor completará sus favores conmigo.

    Señor, tu misericordia es eterna,

    no abandones la obra de tus manos. R/.

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Ahora me voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: "¿Adónde vas?" Sino que, por haberos dicho esto, la tristeza os ha llenado el corazón.

    Sin embargo, os digo es la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito. En cambio, si me voy, os lo enviaré.

    Y cuando venga, dejará convicto al mundo acerca de un pecado, de una justicia y de una condena. De un pecado, porque no creen en mí; de una justicia, porque me voy al Padre, y no me veréis; de una condena, porque el príncipe de este mundo está condenado».

    3 min
  • Santo Domingo de la Calzada

    El hombre de este día ha alcanzado la Santidad gracias a ayudar a muchos a peregrinar hacia Templos que han sido un estímulo en la Fe de Europa. Hoy celebramos a Santo Domingo de la Calzada. Natural de Viloria de La Rioja en Burgos, nace hacia el año 1019. 

    Hijo de labradores, al morir sus padres, intenta ingresar en vano en los Monasterios de Valvanera y San Millán de la Cogolla. Lo que podía ser un fracaso, él lo vio desde la Providencia que le disponía otros planes para su Salvación. Comenzó siendo ermitaño. 

    Ordenado sacerdote, más tarde, combate una plaga de langostas. También arregla el camino para facilitar el acceso a los peregrinos a Santiago de Compostela, punto importante de la Fe. De ahí que se llame Domingo de la Calzada. También trabaja al servicio de Alfonso VI de Castilla. 

    Éste monarca cuando se adentra en estas tierras conoce la capacidad de él y le anima a que siga haciendo esas construcciones en sus dominios. 

    Por entonces levanta en Calahorra un Templo dedicado al Salvador y Santa María. Cuando Calahorra fue Sede Diocesana se elevó a la categoría de Catedral. En las historias del lugar se cuenta la de un hombre alemán acusado injustamente de haber robado. 

    Condenado a la horca los padres recurren diciendo que el hijo es inocente. El juez pide que si es así que cante la gallina que se iba a comer. Y el animal cantó en la bandeja. Santo Domingo de la Calzada muere en el 1109. Es Patrono de ingenieros y camineros.

    1 min
  • "Cuando venga el Paráclito él dará testimonio de mí"

    Nos hicimos a la mar en Tróade y pusimos rumbo hacia Samotracia; al día siguiente salimos para Neápolis y de allí para Filipos, primera ciudad del distrito de Macedonia y colonia romana. Allí nos detuvimos unos días.

    El sábado salimos de la ciudad y fuimos a un sitio junto al río, donde pensábamos que había un lugar de oración; nos sentamos y trabamos conversación con las mujeres que habían acudido. Una de ellas, que se llamaba Lidia, natural de Tiatira, vendedora de púrpura, que adoraba al verdadero Dios, estaba escuchando; y el Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo.

    Se bautizó con toda su familia y nos invitó: «Si estáis convencidos de que creo en el Señor, venid a hospedaros en mi casa». Y nos obligó a aceptar.

    Cantad al Señor un cántico nuevo,

    resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;

    que se alegre Israel por su Creador,

    los hijos de Sión por su Rey. R/.

    Alabad su nombre con danzas,

    cantadle con tambores y cítaras;

    porque el Señor ama a su pueblo

    y adorna con la victoria a los humildes. R/.

    Que los fieles festejen su gloria

    y canten jubilosos en filas:

    con vítores a Dios en la boca.

    Es un honor para todos sus fieles. R/.

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo.

    Os he hablado de esto, para que no os escandalicéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho».

    3 min
  • Santos Orencio y Paciencia

    Nos acercamos hasta un clan familiar que rebosa de Santos. Tanto padres como hijos. Hoy celebramos a los Santos Orencio y Paciencia, de cuyo matrimonio nacieron dos hijos, uno de ellos San Lorenzo. De origen hispano-romano, Orencio es muy sencillo y se desposa con Paciencia que ya procede de una familia bastante adinerada. 

    A pesar de todo nunca ostentaron lujos sino que prefirieron desprenderse de todo y vivir en generosidad con los más necesitados. Tuvieron dos hijos, Lorenzo y Orencio que merecieron la admiración de todos por el espíritu de servicio y caridad que heredaron de los padres. 

    A ambos les enseñaron que todo venía de Dios y a Él volveríamos un día. Por ello toda obra buena que hiciesen procede del Santo Temor del Señor. Cuenta la propia historia que el Papa Sixto II se llevó a Lorenzo a Roma fue por los buenos informes que tenía de ese hogar. 

    Santa Paciencia murió muy pronto. Una vez que San Lorenzo marchó a Roma, el padre estuvo con el otro hijo en Tarbes (Francia) donde fue agricultor hasta su muerte. Así vivía como un ermitaño que oraba y trabajaba para dar gloria al Cielo y ganarse el sustento. 

    Tanto San Orencio como Santa Paciencia fueron venerados desde la antigüedad por ser padres de San Lorenzo. Sus reliquias reposan en Loreto, cerca de Huesca. Desde siempre se les ha venerado. Un culto que así ha llegado hasta nuestros días.

    1 min
  • "Yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito"

    En aquellos días, Felipe bajó a la ciudad de Samaría y les predicaba a Cristo. El gentío unánimemente escuchaba con atención lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría.

    Cuando los apóstoles, que estaban en Jerusalén, se enteraron de que Samaría había recibido la palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan; ellos bajaron hasta allí y oraron por ellos, para que recibieran el Espíritu Santo; pues aún no había bajado sobre ninguno; estaban solo bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.

    Aclamad al Señor, tierra entera;

    tocad en honor de su nombre,

    cantad himnos a su gloria.

    Decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!». R/.

    Que se postre ante ti la tierra entera,

    que toquen en tu honor,

    que toquen para tu nombre.

    Venid a ver las obras de Dios,

    sus temibles proezas en favor de los hombres. R/.

    Transformó el mar en tierra firme,

    a pie atravesaron el río.

    Alegrémonos en él.

    Con su poder gobierna eternamente. R/.

    Los que teméis a Dios, venid a escuchar,

    os contaré lo que ha hecho conmigo.

    Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica

    ni me retiró su favor. R/.

    Queridos hermanos:

    Glorificad a Cristo el Señor en vuestros corazones, dispuestos siempre para dar explicación a todo el que os pida una razón de vuestra esperanza, pero con delicadeza y con respeto, teniendo buena conciencia, para que, cuando os calumnien, queden en ridículo los que atentan contra vuestra buena conducta en Cristo.

    Pues es mejor sufrir haciendo el bien, si así lo quiere Dios, que sufrir haciendo el mal. Porque también Cristo sufrió su pasión, de una vez para siempre, por los pecados, el justo por los injustos, para conduciros a Dios. Muerto en la carne pero vivificado en el Espíritu.

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros.

    No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros.

    El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».

    3 min
  • San Juan de Ávila

    Hoy, VI Domingo de Pascua, en la segunda parte del Tiempo de Pascua, nos situamos en el Cenáculo antes de sufrir Cristo la Pasión y resucitar. Pero todo se pone en clave de Gloria, uniendo Muerte y Resurrección. En este caso les empieza a dar sus últimas enseñanzas antes de consumar su Obra Redentora. 

    Les recuerda la importancia de vivir el Amor como Él lo ha hecho hasta el extremo. También les promete el Espíritu Santo Paráclito que es el Abogado y el que Consuela. Así les va formando y ayudando a madurar. Y en este día de la Pascua del Enfermo, conmemoramos también a San Juan de Ávila. Almodóvar del Campo, en Ciudad Real, vio nacer a este Santo en el año 1499. 

    En su formación estudió y profundizó en el Derecho y la Teología. Alcalá y Salamanca fueron las aulas por las que pasó. Al principio sentía la llamada a misiones. Pero no era lo que parecía porque el Arzobispo Alonso Manrique, le pidió que trabajase en Sevilla. 

    La instrucción a los niños y la predicación, fueron las constantes en su tarea. Tuvo que soportar muchas calumnias y persecuciones. Los sacerdotes y su cuidado es fundamental para él. Y lo que iba a ser una vocación misionera, le consagró como Apóstol de región andaluza. 

    Todo su celo por el Evangelio, queda plasmado en sus meditaciones. San Juan de Ávila muere en 1569, siendo canonizado por Pablo VI. En la mirada de todos está su pobreza absoluta. Es Patrono del Clero Diocesano Español. Benedicto XVI le declaró Doctor de la Iglesia.

    1 min
  • "Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes"

    En aquellos días, Pablo llegó a Derbe y luego a Listra. Había allí un discípulo que se llamaba Timoteo, hijo de una judía creyente, pero de padre griego. Los hermanos de Listra y de Iconio daban buenos informes de él. Pablo quiso que fuera con él y, puesto que todos sabían que su padre era griego, por consideración a los judíos de la región, lo tomó y lo hizo circuncidar.

    Al pasar por las ciudades, comunicaban las decisiones de los apóstoles y presbíteros de Jerusalén, para que las observasen. Las iglesias se robustecían en la fe y crecían en número de día en día.

    Atravesaron Frigia y la región de Galacia, al haberles impedido el Espíritu Santo anunciar la palabra en Asia. Al llegar cerca de Misia, intentaron entrar en Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo consintió. Entonces dejaron Misia a un lado y bajaron a Tróade.

    Aquella noche Pablo tuvo una visión: se le apareció un macedonio, de pie, que le rogaba: «Pasa a Macedonia y ayúdanos».

    Apenas tuvo la visión, inmediatamente tratamos de salir para Macedonia, seguros de que Dios nos llamaba a predicarles el Evangelio.

    Aclama al Señor, tierra entera,

    servid al Señor con alegría,

    entrad en su presencia con vítores. R/.

    Sabed que el Señor es Dios:

    que él nos hizo y somos suyos,

    su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.

    El Señor es bueno,

    su misericordia es eterna,

    su fidelidad por todas las edades. R/.

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia. Recordad lo que os dije: "No es el siervo más que su amo". Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió».

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