RSS - Audios de Ecclesia

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RSS - Audios de Ecclesia episodes

  • San Celestino V, Papa

    El Santoral de hoy nos presenta a un místico contemplativo que fue Pastor de la Iglesia Universal. Hoy celebramos a San Pedro Celestino. Su nombre originario es Pedro de Morrone. Nacido en Isernia –Italia- en 1215, en una familia numerosa recibe una fuerte base en la Fe. 

    Sus padres pedían que uno de los doce hijos que tenían fuese sacerdote, petición que fue escuchada en Pedro, quien, ingresa en los Benedictinos, marchando posteriormente de eremita. Tiene que cambiar de sitios con frecuencia porque las multitudes le persiguen. Y es que se corre enseguida su condición de Santo hombre de Dios. 

    Pero él rehúye todo esto. Incluso hay quienes le quieren imitar. Se les conoce como “Celestinos”. Un día le comunican que ha sido elegido Papa pero él no acepta. Al final le convencen. Ahí acepta pasándose a llamar Celestino V. 

    También pide que sus aposentos sean de lo más desprendidos y sencillos, fijando su residencia en Nápoles. Su pastoreo de la Iglesia, no está exento de dificultades, a las que se une su condición de místico contemplativo que le hace renunciar, situación que le es aceptada. 

    Bonifacio VIII, el nuevo Pontífice, envía a su antecesor a Monte Fuone. San Celestino V muere en 1296. Siglos más tarde seguirá ese mismo camino Benedicto XVI, concretamente en el año 2013, en nuestro siglo XXI.

    1 min
  • "Tened valor: yo he vencido al mundo"

    Mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó la meseta y llegó a Éfeso. Allí encontró unos discípulos y les preguntó: «¿Recibisteis el Espíritu Santo al aceptar la fe?».

    Contestaron: «Ni siquiera hemos oído hablar de un Espíritu Santo».

    Él les dijo: «Entonces, ¿qué bautismo habéis recibido?».

    Respondieron: «El bautismo de Juan».

    Pablo les dijo: «Juan bautizó con un bautismo de conversión, diciendo al pueblo que creyesen en el que iba a venir después de él, es decir, en Jesús».

    Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús; cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y se pusieron a hablar en lenguas extrañas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres. Pablo fue a la sinagoga y durante tres meses hablaba con toda libertad del reino de Dios, dialogando con ellos y tratando de persuadirlos.

    Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos,

    huyen de su presencia los que lo odian;

    como el humo se disipa, se disipan ellos;

    como se derrite la cera ante el fuego,

    así perecen los impíos ante Dios. R/.

    En cambio, los justos se alegran,

    gozan en la presencia de Dios,

    rebosando de alegría.

    Cantad a Dios, tocad a su nombre;

    su nombre es el Señor. R/.

    Padre de huérfanos, protector de viudas,

    Dios vive en su santa morada.

    Dios prepara casa a los desvalidos,

    libera a los cautivos y los enriquece. R/.

    En aquel tiempo, los discípulos dijeron a Jesús: «Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que has salido de Dios».

    Les contestó Jesús: «¿Ahora creéis? Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo».

    3 min
  • San Leonardo Murialdo

    La formación de las personas es importante en la vida de la Iglesia y e s base para futuras vocaciones en todo sus carismas. De ello se preocupó el Santo de este día. Hoy es San Leonardo Murialdo. Nacido en Turín (Italia) en el año 1828 es hijo de familia noble y bien posicionada. También tuvo una buena base de Fe y vida al educarse en colegios religiosos. Por otro lado, sus dificultades de pequeño sufrió el menosprecio de sus compañeros en la escuela. Durante su periodo de adolescencia y en los primeros tiempos de su juventud, sintió muchos interrogantes y mucho vacío interior. 

    Tras este alejamiento de la Fe un día vuelve a Dios como el Hijo Pródigo. Aquí advierte que está llamado a la vida consagrada. Entonces se ordenó sacerdote en Francia, este gran amigo de San Juan Bosco. De él aprendió mucho. 

    Cuando retorna a Italia es director del colegio llamado “los artesanitos”. Es un momento de ver a los niños y adolescentes haciendo trabajos manuales. También descubre la necesidad de ayuda de los jóvenes, fundando los Josefinos. 

    Era la manera de ayudar en la formación de aquellos que no la podían recibir al vivir en condiciones muy precarias. San Leonardo Murialdo muere en el año 1900, en plena llegada de un nuevo siglo, el XX. Su obra perdura en colegios, centros de educación, lugares de formación y albergues juveniles.

    1 min
  • "Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos"

    En mi primer libro, Teófilo, escribí de todo lo que Jesús hizo y enseño desde el comienzo hasta el día en que fue llevado al cielo, después de haber dado instrucciones a los apóstoles que había escogido, movido por el Espíritu Santo.

    Se les presentó él mismo después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles del reino de Dios.

    Una vez que comían juntos, les ordenó que no se alejaran de Jerusalén, sino: «aguardad que se cumpla la promesa del Padre, de la que me habéis oído hablar, porque Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo dentro de no muchos días».

    Los que se habían reunido, le preguntaron, diciendo: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino a Israel?».

    Les dijo: «No os toca a vosotros conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con su propia autoridad; en cambio, recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y "hasta el confín de la tierra"». Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista.

    Cuando miraban fijos al cielo, mientras él se iba marchando, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que ha sido tomado de entre vosotros y llevado al cielo, volverá como lo habéis visto marcharse al cielo».

    Pueblos todos, batid palmas,

    aclamad a Dios con gritos de júbilo;

    porque el Señor altísimo es terrible,

    emperador de toda la tierra. R/.

    Dios asciende entre aclamaciones;

    el Señor, al son de trompetas:

    tocad para Dios, tocad;

    tocad para nuestro Rey, tocad. R/.

    Porque Dios es el rey del mundo:

    tocad con maestría.

    Dios reina sobre las naciones,

    Dios se sienta en su trono sagrado. R/.

    Hermanos:

    El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder en favor de nosotros, los creyentes, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, poder, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no solo en este mundo, sino en el futuro.

    Y «todo lo puso bajo sus pies», y lo dio a la Iglesia, como Cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que llena todo en todos.

    En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.

    Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».

    2 min
  • La Ascensión del Señor

    Cristo está a punto de llevar a Plenitud su Obra Salvadora en el mundo. Hoy, VII Domingo de Pascua, celebramos La Ascensión del Señor. Cuarenta días después de resucitar de entre los muertos, Cristo ascendió a los Cielos y se sentó a la derecha del Padre. La Ascensión está recogida en los Evangelios y en Los Hechos de los Apóstoles. 

    Tal y como se relata en Los Libros Sagrados, los Once se van al Monte de los Olivos al lugar que el Señor les había señalado. Entonces Él les recuerda que ha recibido todo Poder en el Cielo y en la tierra. Por eso les envía por todo el mundo a bautizarlos en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. 

    Y termina prometiéndoles que estará con ellos y las futuras generaciones todos los días hasta le fin del mundo. Así sube a los Cielos y ellos ven una nube que se lo quita de la vista. Cuando siguen con los ojos en el Cielo, aparecen unos hombres vestidos de blanco que les preguntan por su modo de quedarse ahí plantados. 

    Les recuerdan que el Señor Jesús volverá como lo ha dicho. Así les animan a seguir la tarea que el Maestro les ha encomendado. Los Padres de la Iglesia como San Agustín y San Juan Crisóstomo reflexionan sobre este Misterio. 

    Pero será San Gregorio de Nisa quien ayude a la Iglesia a tomar conciencia de este Misterio. Ya en el siglo II se celebra la Resurrección y en el siglo IV se fija Pentecostés a los cincuenta días. Siguiendo la Tradición en la Iglesia de Jerusalén cuarenta días después de resucitar y diez antes de la Venida del Espíritu Santo se fija la Ascensión del Señor. 

    En los años 70 se trasladó al Domingo antes de Pentecostés. Coincidiendo con esta Solemnidad de La Ascensión del Señor se celebra también la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que cumple 60 años de celebración.

    1 min
  • "Pedid, y recibiréis"

    Pasado algún tiempo en Antioquía, Pablo marchó y recorrió sucesivamente Galacia y Frigia, animando a los discípulos.

    Llegó a Éfeso un judío llamado Apolo, natural de Alejandría, hombre elocuente y muy versado en las Escrituras. Lo habían instruido en el camino del Señor y exponía con entusiasmo y exactitud lo referente a Jesús, aunque no conocía más que el bautismo de Juan.

    Apolo, pues, se puso a hablar públicamente en la sinagoga. Cuando lo oyeron Priscila y Áquila, lo tomaron por su cuenta y le explicaron con más detalle el camino de Dios.

    Decidió pasar a Acaya, y los hermanos lo animaron y escribieron a los discípulos de allí que lo recibieran bien. Una vez llegado, con la ayuda de la gracia, contribuyó mucho al provecho de los creyentes, pues rebatía vigorosamente en público a los judíos, demostrando con la Escritura que Jesús es el Mesías.

    Pueblos todos, batid palmas,

    aclamad a Dios con gritos de júbilo;

    porque el Señor altísimo es terrible,

    emperador de toda la tierra. R/.

    Porque Dios es el rey del mundo:

    tocad con maestría.

    Dios reina sobre las naciones,

    Dios se sienta en su trono sagrado. R/.

    Los príncipes de los gentiles se reúnen

    con el pueblo del Dios de Abrahán;

    porque de Dios son los grandes de la tierra,

    y él es excelso. R/.

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa.

    Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente. Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre».

    3 min
  • San Simón Stock

    La Promesa de Salvación del Señor se muestra siempre también en la Intercesión de su Madre en favor de los más necesitados de la Misericordia de Dios. Hoy celebramos a San Simón Stock. Nace en el Condado de Kent (Inglaterra) en el año 1165. El nombre de “Stock” significa tronco ya que él en tiempos de vida eremítica se refugiaba en un torno de árbol. 

    Tras el periodo de ermitaño los carmelitas del Monte Carmelo en Tierra Santa se establecen en Inglaterra y él abraza el carisma carmelita, atraído por su espiritualidad. Fue nombrado Superior General, impulsando la estructura y formación de lo que es el Monte Carmelo, tal y como ha llegado a nuestros días. 

    Este servicio lo desempeñó hasta la muerte, con una devoción a María tan grande que se le llamó el Amado de la Virgen”. A él se le aparecerá la Señora del Cielo, con el Título del Monte Carmelo, con la devoción del Santo Escapulario, Nuestra Madre le promete que todo aquel que lo llevase con dignidad de hijo y rece cada jornada tres Avemarías, iría la Cielo. 

    También asegura que todo el que llevándolo tenga que ir al Purgatorio, Ella se encargará de que al sábado siguiente a su muerte suba al Paraíso a la Casa del Padre. No era un Santo muy habitual pero gracias a esto es conocido y venerado muy especialmente por los cristianos. San Simón Stock muere en el año 1265.

    1 min
  • "Volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón"

    Cuando estaba Pablo en Corinto, una noche le dijo el Señor en una visión: «No temas, sigue hablando y no te calles, pues yo estoy contigo, y nadie te pondrá la mano encima para hacerte daño, porque tengo un pueblo numeroso en esta ciudad». Se quedó, pues, allí un año y medio, enseñando entre ellos la palabra de Dios.

    Pero, siendo Gallón procónsul de Acaya, los judíos se abalanzaron de común acuerdo contra Pablo y lo condujeron al tribunal diciendo: «Este induce a la gente a dar a Dios un culto contrario a la ley».

    Iba Pablo a tomar la palabra, cuando Gallón dijo a los judíos: «Judíos, si se tratara de un crimen o de un delito grave, sería razón escucharos con paciencia; pero, si discutís de palabras, de nombres y de vuestra ley, vedlo vosotros. Yo no quiero ser juez de esos asuntos». Y les ordenó despejar el tribunal.

    Entonces agarraron a Sóstenes, jefe de la sinagoga, y le dieron una paliza delante del tribunal, sin que Galión se preocupara de ello. Pablo se quedó allí todavía bastantes días; luego se despidió de los hermanos y se embarco para Siria con Priscila y Aquila. En Cencreas se había hecho rapar la cabeza, porque había hecho un voto.

    Pueblos todos, batid palmas,

    aclamad a Dios con gritos de júbilo;

    porque el Señor altísimo es terrible,

    emperador de toda la tierra. R/.

    Él nos somete los pueblos

    y nos sojuzga las naciones;

    él nos escogió por heredad suya:

    gloria de Jacob, su amado. R/.

    Dios asciende entre aclamaciones;

    el Señor, al son de trompetas:

    tocad para Dios, tocad;

    tocad para nuestro Rey, tocad. R/.

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «En verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría. La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre. También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría. Ese día no me preguntaréis nada».

    3 min
  • San Isidro, Labrador

    El perfil del Santo se caracteriza por su humildad y sencillez en sus tareas con una base de Fe muy sólida. Hoy celebramos a San Isidro Labrador. Nacido a finales del siglo XI, casa con María de la Cabeza y, fruto de su matrimonio, tienen un hijo al que ponen el nombre de Illán. Esposa e hijo también son Santos. 

    Durante la mayor parte de su vida trabajó en el campo al servicio de Juan de Vargas. Su Fe y sencillez le hacen agradable a Dios. En su trabajo como jornalero de Don Juan de Vargas fue calumniado asegurando que no cumplía bien sus labores. 

    El amo fue a ver y se le encontró en el trabajo y dando gracias a Dios. Un día su hijo cae al pozo y ambos esposos oran, recobrándole sano y salvo. En otra ocasión le acusaron falsamente a su esposa a la que levantaron rumores oscuros sobre lo que hacía al cruzar el río. 

    Isidro le llevó cerca de ella y nada más llegar a la orilla la cruzaba y también oraba al Señor. Después de una feliz ancianidad, colmado de años, muere en olor de santidad. Su cuerpo incorrupto descansa en la Colegiata construida en su honor. 

    Varias décadas después, fue descubierto su cuerpo. Beatificado por el Papa Pablo V en 1619, hace que sea finalmente Benedicto XIII el que le eleve a los altares. San Juan XXIII le declara Patrón de los agricultores y las gentes del campo. También lo es de la ciudad de Madrid.

    1 min
  • "Como el Padre me ha amado, así os he amado yo"

    En aquellos días, Pedro se puso en pie en medio de los hermanos (había reunidas unas ciento veinte personas) y dijo: «Hermanos, tenía que cumplirse lo que el Espíritu Santo, por boca de David, había predicho, en la Escritura, acerca de Judas, el que hizo de guía de los que arrestaron a Jesús, pues era de nuestro grupo y le cupo en suerte compartir este ministerio.

    Y es que en el libro de los Salmos está escrito: «Que su morada quede desierta, y que nadie habite en ella», y también: «Que su cargo lo ocupe otro».

    Es necesario, por tanto, que uno de los que nos acompañaron todo el tiempo en que convivió con nosotros el Señor Jesús, comenzando en el bautismo de Juan hasta el día en que nos fue quitado y llevado al cielo, se asocie a nosotros como testigo de su resurrección».

    Propusieron dos: José, llamado Barsabá, de sobrenombre Justo, y Matías. Y rezando, dijeron: «Señor, tú que penetras el corazón de todos, muéstranos a cuál de los dos has elegido para que ocupe el puesto de este ministerio y apostolado, del que ha prevaricado Judas para marcharse a su propio puesto».

    Les repartieron suertes, le tocó a Matías, y lo asociaron a los once apóstoles.

    Alabad, siervos del Señor,

    alabad el nombre del Señor.

    Bendito sea el nombre del Señor,

    ahora y por siempre. R/.

    De la salida del sol hasta su ocaso,

    alabado sea el nombre del Señor.

    El Señor se eleva sobre todos los pueblos,

    su gloria sobre los cielos. R/.

    ¿Quién como el Señor, Dios nuestro,

    que se eleva en su trono

    y se abaja para mirar

    al cielo y a la tierra? R/.

    Levanta del polvo al desvalido,

    alza de la basura al pobre,

    para sentarlo con los príncipes,

    los príncipes de su pueblo. R/.

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

    Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando.

    Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros».

    3 min

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