RSS - Audios de Ecclesia

RSS - Audios de Ecclesia

By COPE
Download on the App Store

RSS - Audios de Ecclesia episodes

  • “Yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario”

    He aquí que llega el día, ardiente como un horno, en el que todos los orgullosos y malhechores serán como paja; los consumirá el día que está llegando, dice el Señor del universo, y no les dejará ni copa ni raíz.

    Pero a vosotros, los que teméis mi nombre, os iluminará un sol de justicia y hallaréis salud a su sombra.

     R/. El Señor llega para regir la tierra con justicia.

    Tañed la cítara para el Señor,

    suenen los instrumentos:

    con clarines y al son de trompetas,

    aclamad al Rey y Señor. R/.

    Retumbe el mar y cuanto contiene,

    la tierra y cuantos la habitan;

    aplaudan los ríos,

    aclamen los montes. R/.

    Al Señor, que llega

    para regir la tierra.

    Regirá el orbe con justicia

    y los pueblos con rectitud. R/.

    Hermanos:

    Ya sabéis vosotros cómo tenéis que imitar nuestro ejemplo: No vivimos entre vosotros sin trabajar, no comimos de balde el pan de nadie, sino que con cansancio y fatiga, día y noche, trabajamos a fin de no ser una carga para ninguno de vosotros.

    No porque no tuviéramos derecho, sino para daros en nosotros un modelo que imitar.

    Además, cuando estábamos entre vosotros, os mandábamos que si alguno no quiere trabajar, que no coma.

    Porque nos hemos enterado de que algunos viven desordenadamente, sin trabajar, antes bien metiéndose en todo.

    A esos les mandamos y exhortamos, por el Señor Jesucristo, que trabajen con sosiego para comer su propio pan.

    En aquel tiempo, como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo:

    «Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida».

    Ellos le preguntaron:

    «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?».

    Él dijo:

    «Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”, o bien: “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos.

    Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.

    Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida».

    Entonces les decía:

    «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes.

    Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo.

    Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Esto os servirá de ocasión para dar testimonio.

    Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.

    Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi nombre.

    Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».

    3 min
  • Santa Margarita de Escocia

     Hoy, Domingo XXXIII, el Evangelio nos sitúa en la

    visión de muchos ante el Templo de Jerusalén. Lo ven como
    impresionante. Pero se quedan atónitos cuando el Señor les asegura
    que no quedará un día de todo ello Piedra sobre Piedra. 

    Y necesitan

    que se lo cuente con más calma y así lo hace. Les habla de lo que
    sucederá en la Ciudad Santa y en el mundo cuando el pecado de los
    hombres se agranda hasta llegar a ser lobos y no hermanos como Dios
    ha dispuesto. Pero lo importante es que la Providencia sigue ahí
    para que confiemos en Ella y no temamos. 

    Una confianza como la de

    Santa Margarita de Escocia, que conmemoramos hoy. Nace en Hungría
    hacia 1046. Procedente de familia noble, también cuenta con santos
    en su ascendencia. Ella llegó a ser reina tras casar con el rey de
    Escocia. La llegada había sido huyendo de la invasión normanda de
    Inglaterra. El rey Malcom III les acogió y un tiempo después
    llegaron los desposorios. 

    Su vida en el Palacio fue de lo más ejemplar

    que se pueda conocer. Nunca descuidó la educación espiritual y
    humana de sus hijos, y hasta todos los cortesanos se acercaban a
    hablar con ella, porque la consideraban su paño de lágrimas. En la
    Corte introdujo el hábito de oración, así como la Lectura
    Espiritual y la de la Sagradas Escrituras. 

    A ella se debe la

    restauración de diversas iglesias, así como la Abadía de
    Dunferline. También promovió la celebración de varios concilios
    para poner fin a los abusos cometidos contra la Fe. Al morir su
    marido y su hijo en plena batalla, sufrió hasta tal punto que la
    enfermedad le llevó a la muerte el año 1093 en Edimburgo. Santa
    Margarita es Patrona de Escocia.  

    1 min
  • “¿No hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?”

    Cuando un silencio apacible lo envolvía todo y la noche llegaba a la mitad de su carrera, tu palabra omnipotente se lanzó desde el cielo, desde el trono real, cual guerrero implacable, sobre una tierra condenada al exterminio; empuñaba la espada afilada de tu decreto irrevocable, se detuvo y todo lo llenó de muerte, mientras tocaba el cielo, pisoteaba la tierra.

    Toda la creación, obediente a tus órdenes, cambió radicalmente su misma naturaleza, para guardar incólumes a tus hijos.

    Se vio una nube que daba sombra al campamento, la tierra firme que emergía donde antes había agua, el mar Rojo convertido en un camino practicable y el oleaje impetuoso en una verde llanura, por donde pasaron en masa los protegidos por tu mano, contemplando prodigios admirables.

    Pacían como caballos, y retozaban como corderos, alabándote a ti, Señor, su libertador.

     R/. Recordad las maravillas que hizo el Señor

    Cantadle al son de instrumentos,

    hablad de sus maravillas.

    Gloriaos de su nombre santo,

    que se alegren los que buscan al Señor. R/.

    Hirió de muerte a los primogénitos del país,

    primicias de su virilidad.

    Sacó a su pueblo cargado de oro y plata,

    y entre sus tribus nadie enfermaba. R/.

    Porque se acordaba de la palabra sagrada

    que había dado a su siervo Abrahán.

    Sacó a su pueblo con alegría,

    a sus escogidos con gritos de triunfo. R/.

    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre, sin desfallecer.

    «Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres.

    En aquella ciudad había una viuda que solía ir a decirle:

    “Hazme justicia frente a mi adversario”.

    Por algún tiempo se estuvo negando, pero después se dijo a sí mismo:

    “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme”».

    Y el Señor añadió:

    «Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?».

    3 min
  • San Alberto Magno

     Grandeza

    y sencillez se unen en el hombre que celebramos este día: San
    Alberto Magno. Su origen nos lleva al año 1206 en la comarca el
    Danubio, y concretamente en el pueblo de Lauingen. Hijo de familia
    militar, desde pequeño siente curiosidad por conocer y preguntarse
    por todo lo que le rodea. Tiene ya madera de investigador. 

    A

    diferencia de los demás no ve conflicto entre la Fe y la ciencia. Él
    recordaba y defendía siempre que cualquier conocimiento procedía de
    Dios. Pronto forjaría su conocimiento de las letras y las artes en
    la escuela de la Catedral, donde también profundiza en la vida de
    piedad. 

    Aquí surge una mayor inquietud por el estudio con la

    reflexión teológica y la investigación científica. Da un paso más
    en su trayectoria y sigue la llamada del Señor a la Vida Consagrada
    ingresando en la Orden de Predicadores, los Dominicos de Santo
    Domingo de Guzmán. Es el sitio idóneo para él porque, ora,
    estudia, predica y enseña. 

    Entre los lugares donde ejerció la

    Docencia se encuentran Colonia, París o Ratisbona, y entre sus
    alumnos se encuentra Santo Tomás de Aquino. A éste le llamaba con
    dulzura “el buey mudo” porque siempre le veía escuchando en
    atenta oración y reflexión. 

    Pero también añadía en las clases

    que cuando mugiese, sus mugidos se oirían por todo el mundo, como
    profetizando cuando fuese investigador. Su faceta intelectual le
    llevó a escribir y hablar de Teología, Filosofía, Ciencias,
    Química y Botánica. De hecho le llamaron el Doctor Universal.
    Nombrado Obispo de Ratisbona fue un hombre de oración, cuidador de
    sus sacerdotes y sus almas, y un artífice de paz. No quiso estar
    mucho tiempo ya que su objetivo era pasar muchos ratos en oración,
    reflexión y ejercer la docencia. San Alberto Magno muere hacia 1280
    y es Doctor de la Iglesia.  

    1 min
  • “Os digo que aquella noche estarán dos juntos: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán”

    Son necios por naturaleza todos los hombres que han ignorado a Dios y no han sido capaces de conocer al que es a partir de los bienes visibles, ni de reconocer al artífice fijándose en sus obras, sino que tuvieron por dioses al fuego, al viento, al aire ligero, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa y a los luceros del cielo, regidores del mundo.

    Si, cautivados por su hermosura, los creyeron dioses, sepan cuánto los aventaja su Señor, pues los creó el mismo autor de la belleza.

    Y si los asombró su poder y energía, calculen cuánto más poderoso es quien los hizo, pues por la grandeza y hermosura de las criaturas se descubre por analogía a su creador.

    Con todo, estos merecen un reproche menor, pues a lo mejor andan extraviados, buscando a Dios y queriéndolo encontrar.

    Dan vueltas a sus obras, las investigan y quedan seducidos por su apariencia, porque es hermoso lo que ven.

    Pero ni siquiera estos son excusables, porque, si fueron capaces de saber tanto que pudieron escudriñar el universo, ¿cómo no encontraron antes a su Señor?

     R/. El cielo proclama la gloria de Dios

    El cielo proclama la gloria de Dios,

    el firmamento pregona la obra de sus manos:

    el día al día le pasa el mensaje,

    la noche a la noche se lo susurra. R/.

    Sin que hablen, sin que pronuncien,

    sin que resuene su voz,

    a toda la tierra alcanza su pregón

    y hasta los limites del orbe su lenguaje. R/.

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos.

    Asimismo, como sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos.

    Así sucederá el día que se revele el Hijo del hombre. Aquel día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en casa no baje a recogerlas; igualmente, el que esté en el campo, no vuelva atrás.

    Acordaos de la mujer de Lot.

    El que pretenda guardar su vida, la perderá; y el que la pierda, la recobrará.

    Os digo que aquella noche estarán dos juntos: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán».

    Ellos le preguntaron:

    «¿Dónde, Señor?».

    Él les dijo:

    «Donde está el cadáver, allí se reunirán los buitres».

    3 min
  • Santos Paulo, Fidel, Masona y Renovato

     Cada Diócesis tiene

    sus Patronos que han tenido parte en su fundación y consolidación.
    Hoy celebramos a los Santos Padres de Mérida, cuya vida se
    desarrolla entre los siglos VI y VII. Sus nombres fueron Paulo,
    Fidel, Massona y Renovato. San Paulo fue el primer obispo conocido.
    Hombre de oración destacó por su amor a los necesitados. 

    Siempre le

    tocó poner de relieve la Doctrina de la Iglesia, frente a las
    herejías que asolaban aquellos momentos. San Fidel fue su sucesor en
    el pastoreo de esa Iglesia. No faltó nunca su espíritu de servicio
    y de entrega, trabajando en bien de los sacerdotes y del pueblo fiel. 

    Cuentan que gracias a él la Comunidad de Mérida fue un foco de luz

    espiritual y humana para el resto de la Península en aquellos
    momentos. En el caso de Massona, le tocó ser el siguiente sucesor.
    Participó en el Concilio de Toledo, dentro del cual se forjó la
    unidad espiritual, cultural y humana en España. 

    Y es que por

    entonces el rey Leovigildo difundió el arrianismo de que se
    consideraba ferviente defensor y este obispo lo tuvo que condenar
    para afianzarse en la fe Católica. También abrió muchos templos y
    se desvivió por la formación de los sacerdotes. Por fin San
    Renovato se dedicó a revitalizar la Comunidad Eclesial. 

    A su muerte

    dejó todo unido y lleno de paz. Los fieles le quisieron muy
    especialmente porque sus enseñanzas y su testimonio les llenaba el
    corazón y el alma. Todos estos Santos Padres de la Iglesia
    Emeritense, hicieron de ella una parte importante dentro del
    territorio peninsular e hispano.  

    1 min
  • “El Reino de Dios está entre vosotros”

    La sabiduría posee un espíritu inteligente, santo, único, múltiple, sutil, ágil, penetrante, inmaculado, diáfano, invulnerable, amante del bien, agudo, incoercible, benéfico, amigo de los hombres, firme, seguro, sin inquietudes, que todo lo puede, todo lo observa, y penetra todos los espíritus, los inteligentes, los puros, los más sutiles.

    La sabiduría es más móvil que cualquier movimiento y en virtud de su pureza lo atraviesa y lo penetra todo.

    Es efluvio del poder de Dios, emanación pura de la gloria del Omnipotente; por eso, nada manchado la alcanza.

    Es irradiación de la luz eterna, espejo límpido de la actividad de Dios e imagen de su bondad.

    Aun siendo una sola, todo lo puede; sin salir de sí misma, todo lo renueva y, entrando en las almas buenas de cada generación, va haciendo amigos de Dios y profetas.

    Pues Dios solo ama a quien convive con la sabiduría.

    Ella es más bella que el sol y supera a todas las constelaciones.

    Comparada con la luz del día, sale vencedora, porque la luz deja paso a la noche, mientras que a la sabiduría no la domina el mal.

    Se despliega con vigor de un confín a otro y todo lo gobierna con acierto.

     R/. Tu palabra, Señor, es eterna

    Tu palabra, Señor, es eterna,

    más estable que el cielo. R/.

    Tu fidelidad de generación en generación;

    fundaste la tierra y permanece. R/.

    Por tu mandamiento subsisten hasta hoy,

    porque todo está a tu servicio. R/.

    La explicación de tus palabras ilumina,

    da inteligencia a los ignorantes. R/.

    Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,

    enséñame tus decretos. R/.

    Que mi alma viva para alabarte,

    que tus mandamientos me auxilien. R/.

    En aquel tiempo, los fariseos preguntaron a Jesús:

    «¿Cuándo va a llegar el reino de Dios?».

    Él les contestó:

    «El reino de Dios no viene aparatosamente, ni dirán: “Está aquí” o “Está allí”, porque, mirad, el reino de Dios está en medio de vosotros».

    Dijo a sus discípulos:

    «Vendrán días en que desearéis ver un solo día del Hijo del hombre, y no lo veréis.

    Entonces se os dirá: “Está aquí” o “Está allí”; no vayáis ni corráis detrás, pues como el fulgor del relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su día.

    Pero primero es necesario que padezca mucho y sea reprobado por esta generación».

    3 min
  • San Leandro

     Existen hombres en

    la Historia que han defendido la unidad y lo han conseguido poniendo
    su granito de arena. Hoy, por ejemplo, celebramos a San Leandro, que
    logró la unificación y la unidad hispánica. Nacido
    en Cartagena hacia el año 534, fue hermano de los también santos
    Isidoro, Fulgencio y Florentina. 

    Desde niño tuvo un gran espíritu

    de oratoria, plasmado en su fácil palabra, así como un dulce trato
    en la comunicación con los demás. Su familia era muy culta y eso le
    ayudo en la formación tanto espiritual como cultural. 

    Tras varios

    años en un Convento sevillano -porque sus padres se habían
    trasladado a la capital hispalense-, donde se dedicó a la Oración
    Contemplativa, fue
    designado Obispo de Sevilla. En su ministerio episcopal, presidió el
    Concilio III de Toledo en el 589. 

    Aquí fue donde imprimió carácter

    la idea de unidad de España, gracias a la Fe católica, extendida
    por toda la Península. De ahí el influjo decisivo del Santo en la
    consolidación de la Iglesia hispano- visigoda. 

    De hecho, según la

    historia, viajó a Roma en busca de apoyo espiritual y moral para la
    unidad que iba entretejiendo en el territorio español. Allí conoció
    a San Gregorio cuando no era Papa. Posteriormente cuando era
    Pontífice le regaló al obispo español la Imagen de la Virgen de
    Guadalupe que se entronizó en Extremadura. 

    San Leandro tuvo diversos

    escritos. Uno de ellos fue para su hermana Florentina cuando entró
    en la vida monástica con la intención de que viviese santamente su
    consagración. San murió hacia el año 600, siendo trasladados
    posteriormente sus restos hasta la Catedral de la Capital Hispalense.
    Es considerado uno de los grandes obispos españoles de aquellos
    tiempos.  

    1 min
  • “¿No han quedado limpios los diez? Los otros nueve ¿dónde están?”

    Escuchad, reyes, y entended; aprended, gobernantes de los confines de la tierra.

    Prestad atención, los que domináis multitudes y os sentís orgullosos de tener muchos súbditos: el poder os viene del Señor y la soberanía del Altísimo.

    Él examinará vuestras acciones y sondeará vuestras intenciones.

    Porque, siendo ministros de su reino, no gobernasteis rectamente, ni guardasteis la ley, ni actuasteis según la voluntad de Dios.

    Terrible y repentino caerá sobre vosotros, porque un juicio implacable espera a los grandes.

    Al más pequeño se le perdona por piedad, pero los poderosos serán examinados con rigor.

    El Dios de todo no teme a nadie, ni lo intimida la grandeza, pues él hizo al pequeño y al grande y de todos cuida por igual, pero a los poderosos les espera un control riguroso.

    A vosotros, soberanos, dirijo mis palabras, para que aprendáis sabiduría y no pequéis.

    Los que cumplen santamente las leyes divinas serán santificados, y los que se instruyen en ellas encontrarán en ellas su defensa.

    Así, pues, desead mis palabras; anheladlas y recibiréis instrucción.

     R/. Levántate, oh Dios, y juzga la tierra

    Proteged al desvalido y al huérfano,

    haced justicia al humilde y al necesitado,

    defended al pobre y al indigente,

    sacándolos de las manos del culpable. R/.

    Yo declaro: «Aunque seáis dioses,

    e hijos del Altísimo todos,

    moriréis como cualquier hombre,

    caeréis, príncipes, como uno de tantos». R/.

    Una vez, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaría y Galilea. Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían:

    «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros».

    Al verlos, les dijo:

    «Id a presentaros a los sacerdotes».

    Y sucedió que, mientras iban de camino, quedaron limpios.

    Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias.

    Este era un samaritano.

    Jesús, tomó la palabra y dijo:

    «No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?».

    Y le dijo:

    «Levántate, vete; tu fe te ha salvado»

    3 min
  • San Josafat

    El

    hombre que se incluye en el Santoral fue un defensor de la unidad de
    los cristianos. Porque hoy celebramos a San Josafat. Nacido en la
    actual Lituania en 1580, su bautismo tuvo lugar en la iglesia
    bizantina, separada de Roma. Eran tiempos de tender puentes y buscar
    la unidad. Uno de esos frutos será nuestro Santo. 

    Un día conoce la

    Fe Católica adhiriéndose a ella. Desde entonces anhelaba que los
    ortodoxos abrazasen el catolicismo. Para lograrlo, ingresa en el
    Monasterio de San Basilio. Allí comprueba lo nefastas que son esas
    luchas de religión cuando algunos esperaban la fidelidad completa a
    la religión ortodoxa, mientras otros querían seguir al Papa de
    Roma. 

    Ordenado sacerdote ejerce el ministerio en diversos lugares.

    Nombrado Obispo de Polotsk, es un gran pastor de almas. Pero los
    enemigos de la unidad, entre los que se encuentra el obispo ortodoxo
    Melecio, no ven con buenos ojos los gestos del Santo obispo católico.
    Esto les hace acercarse con la intención de contrarrestar la labor
    de unificación. 

    Al final terminan pensando que debe desaparecer.

    Esto desencadena su asesinato, arrojando el cuerpo al río en 1623.
    Después
    de cinco días aparece el cadáver, llevándole a la catedral de su
    Diócesis. 

    Pasado un tiempo, sin duda por la intercesión de San

    Josafat desde el Cielo, Melecio se convierte y abraza el catolicismo.
    Esto siguió adelante y sus semilla arrancó que otros se acercasen a
    Dios desde la Fe Católica. Así lo destacó el Papa Pío IX en la
    canonización en el año 1867. Es Patrón y mártir de la unidad de
    los cristianos.  

    1 min

About RSS - Audios de Ecclesia

From the publisher's feed

Ecclesia: Las últimas noticias, audios, fotografías y vídeos sobre la Iglesia en España, el Papa Francisco y el Vaticano.Toda la información sociorreligiosa.