RSS - Audios de Ecclesia

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RSS - Audios de Ecclesia episodes

  • San Juan Berchmans

    Hoy

    celebramos a un hombre que en un breve periodo de vida se fue a la
    morada del Cielo: San Juan Berchmans. Natural de Diest (Bélgica), en
    1599, su familia es muy sencilla. No tienen muchas comodidades y les
    cuesta salir adelante. En medio de esto, él siempre tiene un
    carácter dinámico y alegre. 

    En la propia casa se mostraba

    disponible y capaz de ayudar a los demás aunque no se lo dijesen. El
    deseo de formarse le hacia ser autodidacta, aunque luego encontró
    la posibilidad de estudiar y recorría todo el trayecto que fuese
    necesario para tener mayor conocimiento y formación. 

    Con un espíritu

    de entrega se consagra a Dios, y fruto de este gesto ingresa en la
    Compañía de Jesús –los jesuitas-. Era un sueño que la Providencia quiso que se hiciese realidad. Su corazón siempre se
    mostraba cerca de Dios para todo lo que le pidiese para Gloria suya y
    bien de los otros. 

    Todos vieron su sencillez porque nunca buscaba

    cosas extraordinarias, sino que vivía de forma alegre la vida
    cotidiana. De hecho, ya en el Noviciado se sintió acogido por todos.
    Con una Fe profunda sabía servir y mostrar dulzura y respeto a los
    demás. Siempre disfrutaba en el trato con los otros y le gustaban
    las conversaciones sosegadas. Marcha a Roma para estudiar. 

    Su salud

    era muy frágil, pero él fue fiel hasta el final y siguió
    caminando. San Juan Berchmans muere con tan solo 22 años en 1621.
    Una vida y una trayectoria muy semejante a otro jesuita como fue San
    Luis Gonzaga. Bien podría decirse que ambos fueron fieles en lo poco
    y por eso son de confianza en lo mucho.  

    1 min
  • “Con vuestra constancia ganaréis vuestras vidas”

    En aquellos días, el rey Baltasar ofreció un gran banquete a mil de sus nobles, y se puso a beber vino delante de los mil. Bajo el efecto del vino, Baltasar mandó traer los vasos de oro y plata que su padre Nabucodonosor había cogido en el templo de Jerusalén, para que bebieran en ellos el rey junto con sus nobles, sus mujeres y sus concubinas. Cuando trajeron los vasos de oro que habían cogido en el templo de Jerusalén, brindaron con ellos el rey y sus nobles, sus mujeres y sus concubinas. Y mientras bebían vino, alababan a sus dioses de oro y plata, de bronce y de hierro, de madera y de piedra.

    De repente aparecieron unos dedos de mano humana escribiendo sobre el revoque del muro del palacio real, frente al candelabro; y el rey veía el dorso de la mano que escribía. Entonces su rostro palideció, sus pensamientos le turbaron, los músculos del cuerpo se le aflojaron, y las rodillas le entrechocaban.

    Trajeron a Daniel ante el rey y este le preguntó:

    «¿Eres tú Daniel, uno de los judíos desterrados que trajo de Judea el rey mi padre? He oído decir de ti que posees el espíritu de los dioses, y que en ti se encuentran inteligencia, prudencia y una sabiduría extraordinaria.

    He oído decir de ti que tú puedes interpretar sueños y resolver problemas; pues bien, si logras leer lo escrito y exponerme su interpretación, te vestirás de púrpura, llevarás al cuello un collar de oro y ocuparás el tercer puesto en mi reino».

    Entonces Daniel habló así al rey:

    «Quédate con tus dones y da a otro tus regalos. Yo leeré al rey lo escrito y le expondré su interpretación.

    Te has rebelado contra el Señor del cielo y has hecho traer a tu presencia los vasos de su templo, para beber vino en ellos en compañía de tus nobles, tus mujeres y tus concubinas. Has alabado a dioses de plata y oro, de bronce y hierro, de madera y piedra, que ni ven, ni oyen, ni entienden; mientras que al Dios dueño de tu vida y tus empresas no lo has honrado. Por eso él ha enviado esa mano para escribir este texto.

    Lo que está escrito es: “Contado, Pesado, Dividido”. Y la interpretación es esta:

    “Contado”: Dios ha contado los días de tu reinado y les ha señalado el final. “Pesado”: te ha pesado en la balanza, y te falta peso. “Dividido”: tu reino ha sido dividido, y lo entregan a medos y persas».

     R/. ¡Ensalzadlo con himnos por los siglos!

    Sol y luna, bendecid al Señor. R/.

    Astros del cielo, bendecid al Señor. R/.

    Lluvia y rocío, bendecid al Señor. R/.

    Vientos todos, bendecid al Señor. R/.

    Fuego y calor, bendecid al Señor. R/.

    Fríos y heladas, bendecid al Señor. R/.

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Esto os servirá de ocasión para dar testimonio.

    Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.

    Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».

    2 min
  • “Maestro ¿cuándo va a ser eso?”

    En aquellos días, dijo Daniel a Nabucodonosor:

    «Tú, oh rey, estabas mirando y apareció una gran estatua. Era una estatua enorme y su brillo extraordinario resplandecía ante ti, y su aspecto era terrible. Aquella estatua tenía la cabeza de oro fino, el pecho y los brazos de plata, el vientre y los muslos de bronce, las piernas de hierro, y los pies de hierro mezclado con barro.

    Mientras estabas mirando, una piedra se desprendió sin intervención humana, chocó con los pies de hierro y barro de la estatua, y los hizo pedazos. Se hicieron pedazos a la vez el hierro y el barro, el bronce, la plata y el oro, triturados como tamo de una era en verano; el viento los arrebató y desaparecieron sin dejar rastro. Y la piedra que había deshecho la estatua creció hasta hacerse una montaña enorme que ocupaba toda la tierra».

    «Este era el sueño; ahora explicaremos al rey su sentido:

    Tú, ¡oh rey, rey de reyes!, a quien el Dios del cielo ha entregado el reino y el poder, y el dominio y la gloria, y a quien ha dado todos los territorios habitados por hombres, bestias del campo y aves del cielo, para que reines sobre todos ellos, tú eres la cabeza de oro.

    Te sucederá otro reino menos poderoso; después, un tercer reino de bronce, que dominará a todo el orbe.

    Vendrá después un cuarto reino, fuerte como el hierro; como el hierro destroza y machaca todo, así destrozará y triturará a todos.

    Los pies y los dedos que viste, de hierro mezclado con barro de alfarero, representan un reino dividido, aunque conservará algo del vigor del hierro, porque viste hierro mezclado con arcilla. Los dedos de los pies, de hierro y barro, son un reino a la vez poderoso y débil. Como viste el hierro mezclado con la arcilla, así se mezclarán los linajes, pero no llegarán a fundirse uno con otro, lo mismo que no se puede fundir el hierro con el barro.

    Durante ese reinado, el Dios del cielo suscitará un reino que nunca será destruido, ni su dominio pasará a otro pueblo, sino que destruirá y acabará con todos los demás reinos, y él durará por siempre.

    En cuanto a la piedra que viste desprenderse del monte sin intervención humana, y que destrozó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro, esto significa lo que el Dios poderoso ha revelado al rey acerca del tiempo futuro.

    El sueño tiene sentido y la interpretación es cierta».

     R/. ¡Ensalzadlo con himnos por los siglos!

    Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor. R/.

    Cielos, bendecid al Señor. R/.

    Ángeles del Señor, bendecid al Señor. R/.

    Aguas del espacio, bendecid al Señor. R/.

    Ejércitos del Señor, bendecid al Señor. R/.

    En aquel tiempo, como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo:

    «Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida».

    Ellos le preguntaron:

    «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?».

    Él dijo:

    «Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”, o bien: “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida».

    Entonces les decía:

    «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes. Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo».

    3 min
  • Santa Catalina de Alejandría

     Hoy

    nos acercamos hasta una mujer que muere joven por el Reino de Dios
    después de descubrir que la Verdad es Cristo: Santa Catalina de
    Alejandría. Su vida se centra en torno al siglo IV. De origen noble,
    destaca por su extremada belleza y por su gran amor a la sabiduría. 

    Profundiza en la Filosofía y descubre que muchas de las ideas que ha

    aprendido son erróneas. Entonces se esfuerza por busca la verdad.
    Con el tiempo conoce a los cristianos y siente curiosidad por ellos.
    Esa curiosidad se transforma en conocerlos a fondo. Un día surge un
    hecho que le dará el empujón para convertirse. 

    En un sueño ve a

    una Mujer muy hermosa con un Niño. Ella le sonríe, pero el pequeño
    no le mira. Entonces la Mujer le dice que ese gesto de su Hijo es
    porque no está bautizada. Entonces abraza la fe plenamente y se
    convierte en fiel discípula. 

    No corren buenos tiempos por entonces,

    porque gobierna el Emperador Maximino Daia. Su vida deja que desear
    porque e un verdadero escándalo para todos. Catalina se deja llevar
    por el Espíritu y le recrimina al Prefecto su conducta. Él la manda
    apresar y una vez en sus manos le sienta con un grupo de filósofos
    partidarios de él para que le cambien. 

    Catalina entonces da sus

    argumentos y les hace abjurar de sus errores, convirtiéndose a Dios.
    El Gobernante le promete pompas humanas que rechaza. Entonces manda
    que le lleven a una rueda con cuchillos, pero éstos se rompen y sale
    ilesa. Finalmente es decapitada. Santa Catalina de Alejandría está
    enterrada en el Monte Sinaí y es Patrona de los filósofos.  

    1 min
  • “Vivir en los valores de la fe”

    El año tercero del reinado de Joaquín, rey de Judá, Nabucodonosor, rey de Babilonia, llego a Jerusalén y la asedio.

    El Señor entregó en su poder a Joaquín, rey de Judá, y todo el ajuar que quedaba en el templo. Nabucodonosor se los llevó a Senaar, al templo de su Dios, y el ajuar del templo lo metió en el depósito del templo de su dios.

    El rey ordenó a Aspenaz, jefe de sus eunucos, seleccionar algunos hijos de Israel de sangre real y de la nobleza, jóvenes, perfectamente sanos, de buen tipo, bien formados en la sabiduría, cultos e inteligentes, y aptos para servir en el palacio real; y ordenó que les enseñasen la lengua y literatura caldeas.

    Cada día el rey les pasaba una ración de comida y de vino de la mesa real.

    Su educación duraría tres años, al cabo de los cuales entrarían al servicio del rey.

    Entre ellos había unos judíos: Daniel, Ananías, Misael y Azarías.

    Daniel hizo el propósito de no contaminarse con los manjares, ni con el vino de la mesa real, y pidió al capitán de los eunucos que le dispensase de aquella contaminación. Dios concedió a Daniel encontrar gracia y misericordia en el capitán de los eunucos, y este dijo a Daniel:

    «Tengo miedo al rey mi señor, que os ha asignado la ración de comida y bebida; pues si os ve más flacos que vuestros compañeros, ponéis en peligro mi cabeza delante del rey».

    Daniel dijo al encargado que el capitán de los eunucos había puesto para cuidarlos a él, a Ananías, a Misael y a Azarías:

    «Por favor, prueba diez días con tus siervos: que nos den legumbres para comer y agua para beber. Después, que comparen en tu presencia nuestro aspecto y el de los jóvenes que comen de la mesa real, y trátanos según el resultado».

    Él les aceptó la propuesta e hizo la prueba durante diez días. Después de los diez días tenían mejor aspecto y estaban más robustos que cualquiera de los jóvenes que comían de la mesa real. Así que el encargado les retiró la ración de comida y de vino, y les dio legumbres.

    Dios les concedió a los cuatro inteligencia, comprensión de cualquier escritura, y sabiduría. Daniel sabía, además, interpretar visiones y sueños.

    Al cumplirse el plazo señalado para presentarlos al rey, el capitán de los eunucos los llevó a Nabucodonosor.

    Después de hablar con ellos, el rey no encontró ninguno como Daniel, Ananías, Misael y Azarías, y quedaron a su servicio. Y en todas las cuestiones y problemas que el rey les proponía, los encontró diez veces superiores al resto de los magos y adivinos de todo su reino.

     R/. ¡A ti gloria y alabanza por los siglos!

    Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,

    bendito tu nombre, santo y glorioso. R/.

    Bendito eres en el templo de tu santa gloria. R/.

    Bendito eres sobre el trono de tu reino. R/.

    Bendito eres tú, que sentado sobre querubines

    sondeas los abismos. R/.

    Bendito eres en la bóveda del cielo. R/.

    En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos, vio a unos ricos que echaban donativos en el tesoro del templo; vio también una viuda pobre que echaba dos monedillas, y dijo:

    «En verdad os digo que esa viuda pobre ha echado más que todos, porque todos esos han contribuido a los donativos con lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

    3 min
  • San Andrés Dun-Lac y compañeros mártires

    Asía

    continúa siendo el Continente de la esperanza y el fermento en la
    masa. Esto hace que se transforme la sociedad poco a poco con frutos
    que se van agrandando. Hoy celebramos a San Andrés Dun-Lac y sus
    compañeros mártires que en el siglo XIX difundieron a Dios por todo
    el territorio vietnamita. 

    Andrés nace en una familia humilde y muy

    pobre. Su forma de ser es muy ruda y no entienden lo que es la
    liberación de Cristo. Fue vendido por sus padres que eran paganos a
    un hombre que era catequista y que le acogió. 

    Fruto de esa Fe, le

    bautizó y el pequeño, también llegó a ser catequista. Pero sentía
    que el Señor Jesús le pedían una mayor entrega. Por eso, es
    formado en el Seminario y se ordena sacerdote.
    Capturado por las autoridades, las comunidades cristianas oran por
    él, reuniendo todo el dinero necesario para pagar una fianza, por lo
    que es liberado. 

    Entonces sigue predicando y asistiendo a los

    necesitados, escondiéndose, cambiando de lugar y de nombre. Su Fe le
    hace fuerte. Pero otro día vuelve a ser apresado a la orilla del río
    y ahí sus captores se ensañan obligándole a renunciar a la Fe en
    el Señor Jesús. Andrés se reafirma más por lo que le darán
    multitud de tormento hasta que muere derramando la sangre por el
    Evangelio y por el Reino de los Cielos.  

    1 min
  • “Nos ha trasladado al Reino de su Hijo”

    En aquellos días, todas las tribus de Israel se presentaron ante David en Hebron y le dijeron:

    «Hueso tuyo y carne tuya somos. Desde hace tiempo, cuando Saúl reinaba sobre nosotros, eras tú el que dirigía las salidas y entradas de Israel. Por su parte, el Señor te ha dicho: “Tú pastorearás a mi pueblo Israel, tú serás el jefe de Israel”».

    Los ancianos de Israel vinieron a ver al rey en Hebrón. El rey hizo una alianza con ellos en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos le ungieron como rey de Israel.

     R/. Vamos alegres a la casa del Señor

    Qué alegría cuando me dijeron:

    «Vamos a la casa del Señor»!

    Ya están pisando nuestros pies

    tus umbrales, Jerusalén. R/.

    Allá suben las tribus, las tribus del Señor,

    según la costumbre de Israel,

    a celebrar el nombre del Señor;

    en ella están los tribunales de justicia,

    en el palacio de David. R/.

    Hermanos:

    Demos gracias a Dios Padre, que os ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz.

    Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino del Hijo de su amor, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.

    Él es imagen del Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque en él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles.

    Tronos y Dominaciones, Principados y Potestades; todo fue creado por él y para él.

    Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.

    Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.

    Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo.

    Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él y para él quiso reconciliar todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.

    En aquel tiempo, los magistrados hacían muecas a Jesús diciendo:

    «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido».

    Se burlaban de él también los soldados, que se acercaban y le ofrecían vinagre, diciendo:

    «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo».

    Había también por encima de él un letrero:

    «Este es el rey de los judíos».

    Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo:

    «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros».

    Pero el otro, respondiéndole e increpándolo, le decía:

    «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condena? Nosotros, en verdad, lo estamos justamente, porque recibimos el justo pago de lo que hicimos; en cambio, este no ha hecho nada malo».

    Y decía:

    «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino».

    Jesús le dijo:

    «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso».

    3 min
  • Jesucristo, Rey del Universo

     La

    Celebración de hoy es el Broche de Oro a todo un año en el que se
    ha vivido todo el Misterio de la Salvación. Por eso hoy es la
    Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo. El Evangelio según San
    Lucas del Ciclo C que se proclama este año presenta el Pasaje de
    Cristo en la Cruz escarnecido por los fariseos, saduceos y las
    autoridades que le habían condenado a muerte. 

    Pero entre los

    presentes hay dos ladrones también crucificados que le insultan y desafían también hasta
    que uno de ellos se siente iluminado y reconoce que ese Hombre al que
    hasta ahora a menospreciado es el Salvador. Así obtiene la Promesa
    de estar hoy mismo en el Paraíso, el Reino que el Señor venía a
    traer con su Muerte y Resurrección. 

    De ahí surge esta Solemnidad

    con la que se quiere mostrar que todo confluye hacia el que se
    despojó de su Rango, pasando por la Muerte de Cruz y fue Levantado
    sobre todo nombre, para que al Nombre de Jesús toda rodilla se
    postre. 

    Precisamente el año 325 en el Concilio I de Nicea, se

    definió que Cristo es el Verbo Encarnado igual que el Padre. Había
    que proclamar el Dogma porque los arrianos y los nestorianos lo
    negaban. Aprovechando que en 1925 se cumplían XVI siglos de la
    Proclamación de este Dogma, Pío XI escribe la Encíclica Quas
    Primas donde recuerda esta definición dogmática y ahonda en este
    Misterio de Salvación y le presenta como un Rey que quiere entrar en
    el corazón de todos los hombres. 

    Este año 2025 también se celebra

    el 1700 aniversario de su Proclamación. La Santa Sede fijó para el
    último Domingo de octubre Jesucristo Rey, para colocarlo delante de
    la Solemnidad de Todos los Santos del 1 de noviembre. Pero tras la
    reforma de Concilio Vaticano II se puso el último Domingo del Año
    Litúrgico para destacar que todos vamos hacia El Señor que quiere
    reinar en todos los hombres.  

    1 min
  • “Dios es Dios de vivos”

    En aquellos días, el rey Antíoco recorría las provincias del norte cuando se enteró de que había en Persia una ciudad llamada Elimaida, famosa por su riqueza en plata y oro, con un templo lleno de tesoros: escudos dorados, lorigas y armas depositadas allí por Alejandro el de Filipo, rey de Macedonia, primer rey de los griegos.

    Antíoco fue allá e intentó apoderarse de la ciudad y saquearla; pero no pudo, porque los de la ciudad, dándose cuenta de lo que pretendía, salieron a atacarlo.

    Antíoco tuvo que huir y emprendió apesadumbrado el viaje de vuelta a Babilonia.

    Cuando él se encontraba todavía en Persia, llegó un mensajero con la noticia de que la expedición militar contra Judea había fracasado y que Lisias, que en un primer momento se había presentado como caudillo de un poderoso ejército, había huido ante los judíos; estos, sintiéndose fuertes con las armas, pertrechos y el enorme botín de los campamentos saqueados, habían derribado la abominación de la desolación construida sobre el altar de Jerusalén, habían levantado en torno al santuario una muralla alta como la de antes y habían hecho lo mismo en Bet Sur, ciudad que pertenecía al rey.

    Al oír este informe, el rey se asustó y se impresionó de tal forma que cayó en cama y enfermó de tristeza, porque no le habían salido las cosas como quería.

    Allí pasó muchos días, cada vez más triste. Pensó que se moría, llamó a todos sus Amigos y les dijo:

    «El sueño ha huido de mis ojos y estoy abrumado por las preocupaciones, y me digo: “A qué tribulación he llegado, en qué violento oleaje estoy metido, yo, que era feliz y querido cuando era poderoso! Pero ahora me viene a la memoria el daño que hice en Jerusalén, robando todo el ajuar de plata y oro que había allí, y enviando gente que exterminase sin motivo a los habitantes de Judea. Reconozco que por eso me han venido estas desgracias. Ya veis, muero de tristeza en tierra extranjera”».

     R/. Gozaré, Señor, de tu salvación

    Te doy gracias, Señor, de todo corazón,

    proclamando todas tus maravillas;

    me alegro y exulto contigo,

    y toco en honor de tu nombre, oh Altísimo. R/.

    Porque mis enemigos retrocedieron,

    cayeron y perecieron ante tu rostro.

    Reprendiste a los pueblos, destruiste al impío

    y borraste para siempre su apellido. R/.

    Los pueblos se han hundido en la fosa que hicieron,

    su pie quedó prendido en la red que escondieron.

    Él no olvida jamás al pobre,

    ni la esperanza del humilde perecerá. R/.

    En aquel tiempo, se acercaron algunos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, y preguntaron a Jesús:

    «Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero sin hijos, que tome la mujer como esposa y dé descendencia a su hermano». Pues bien, había siete hermanos; el primero se casó y murió sin hijos. El segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete, y murieron todos sin dejar hijos. Por último, también murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete la tuvieron como mujer».

    Jesús les dijo:

    «En este mundo los hombres se casan y las mujeres toman esposo, pero los que sean juzgados dignos de tomar parte en el mundo futuro y en la resurrección de entre ¡os muertos no se casarán ni ellas serán dadas en matrimonio. Pues ya no pueden morir, ya que son como ángeles; y son hijos de Dios, porque son hijos de la resurrección.

    Y que los muertos resucitan, lo indicó el mismo Moisés en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: “Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob”. No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para él todos están vivos».

    Intervinieron unos escribas:

    «Bien dicho, Maestro».

    Y ya no se atrevían a hacerle más preguntas.

    3 min
  • Santa Cecilia

     Hoy

    nos encontramos con una mujer que engrosa el Santoral en el lugar de
    los mártires: Santa Cecilia. Su vida transcurre entre los siglos II
    y III. Procede de familia con ascendencia noble. Hay quien asegura
    que el nombre de la joven era el que caracterizaba el rasgo del clan
    familiar. 

    De muy niña muere su madre prematuramente. Ella toma

    contacto con un obispo cristiano que le enseña el conocimiento de
    Dios y logra que se bautice con el nombre Cecilia. En plena juventud
    contrae matrimonio con un joven llamado Valeriano. 

    Pero en la misma

    noche de bodas le pone al corriente a su esposo de que ella es
    cristiana y que ha hecho un voto al Señor del Cielo y que sentía la
    protección de un ángel. El esposo sintió temor y decidió
    respetarle. Pero tanto se admiró que la vida de la joven fue el
    mejor testimonio para que él se convirtiese y se bautizase en el
    nombre del Señor Jesús.

     Lo mismo sucedió con el hermano de

    Valeriano, de nombre Tiburcio. Todos ellos vivían de la caridad y
    sepultaban cristianamente a los ajusticiados, pero sin que se
    enterasen. Sin embargo dejaron las suficientes pistas para que las
    autoridades indagasen. El resultado fue la detención de Cecilia. Su
    esposo y su cuñado murieron enseguida mártires. 

    En el caso de ella

    la infringieron diversidad de tormentos de los cuales salía airosa.
    Finalmente es ajusticiada y entrega su vida al Señor. Santa Cecilia
    es Patrona de los músicos porque, según la historia, en el momento
    de morir entonaba cánticos de los salmos a Dios admirando a todos.    

    1 min

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