RSS - Audios de Ecclesia

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RSS - Audios de Ecclesia episodes

  • “Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”

    Dios creó al hombre incorruptible y lo hizo a imagen de su propio ser; mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y la experimentan los de su bando.

    En cambio, la vida de los justos está en manos de Dios, y ningún tormento los alcanzará.

    Los insensatos pensaban que habían muerto, y consideraban su tránsito como una desgracia, y su salida de entre nosotros, una ruina, pero ellos están en paz.

    Aunque la gente pensaba que cumplían una pena, su esperanza estaba llena de inmortalidad.

    Sufrieron pequeños castigos, recibirán grandes bienes, porque Dios los puso a prueba y los halló dignos de Él.

    Los probó como oro en el crisol y los aceptó como sacrificio de holocausto.

    En el día del juicio resplandecerán y se propagarán como chispas en un rastrojo.

    Gobernarán naciones, someterán pueblos y el Señor reinará sobre ellos eternamente.

    Los que confían en Él comprenderán la verdad y los que son fieles a su amor permanecerán a su lado, porque la gracia y la misericordia son para sus devotos y la protección para sus elegidos.

     R/. Bendigo al Señor en todo momento

    Bendigo al Señor en todo momento,

    su alabanza está siempre en mi boca;

    mi alma se gloría en el Señor:

    que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

    Los ojos del Señor miran a los justos,

    sus oídos escuchan sus gritos;

    pero el Señor se enfrenta con los malhechores,

    para borrar de la tierra su memoria. R/.

    Cuando uno grita, el Señor lo escucha

    y lo libra de sus angustias.

    El Señor está cerca de los atribulados,

    salva a los abatidos. R/.

    En aquel tiempo, aquel tiempo, dijo el Señor:

    «¿Quién de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo: “Enseguida ven y ponte a la mesa”?

    ¿No le diréis más bien: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”? ¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid: “Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”».

    3 min
  • San Martín de Tours

     Nos

    acercamos hasta un hombre que, de un ámbito frío y pagano, se
    acercó a una realidad de Fe y amor. Y es que hoy celebramos a San
    Martín de Tours. Este Santo Obispo, nace en Panonia (Hungría) en el
    año 316. Siempre tuvo un corazón grande que chocaba con el
    paganismo familiar en el que estaba envuelto. 

    Su padre le quería

    militar como él. Y el hijo no tuvo más remedio que obedecer aunque
    no se sentía muy conforme. Pero un día ocurriría un hecho que le
    marcó y fue como el primer impulso de la Providencia para llevarle
    a la Fe. La situación se presenta cuando va en el caballo y se
    encuentra con un mendigo pidiendo. 

    Entonces se parte un trozo de su

    capa y se la da. La noche siguiente se le aparece el Señor en sueños
    asegurando que “Martín que no está bautizado ha compartido con Él
    un trozo de su capa”. De esta manera se hace bautizar. El
    siguiente paso es abandonar el ejército porque él no se ve para
    glorias humanas. 

    Para dejarlo claro abandona también sus posesiones

    y se acerca a la vida contemplativa, fundando un Monasterio en Ligugé
    (Francia). Él mismo forma parte de esos muros viviendo en pobreza,
    castidad y obediencia. 

    Su ejemplo cundió y no pocos fueron los que

    le siguieron en este camino. Elegido obispo de Tours decide aceptar
    pero pide a Dios seguir siempre con su espíritu caritativo y lo
    consigue. Allí ayuda a cuantos necesitan ayuda. Todos le conocieron
    por esta faceta impregnada siempre de sencillez. San
    Martín de Tours muere el año 397. Fue uno de los santos más
    honrados en la Edad Media.  

    1 min
  • “Auméntanos la fe”

    Amad la justicia, gobernantes de la tierra, pensad correctamente del Señor y buscadlo con sencillez de corazón.

    Porque se manifiesta a los que no le exigen pruebas y se revela a los que no desconfían de él.

    Los pensamientos retorcidos alejan de Dios y el poder, puesto a prueba, confunde a los necios.

    La sabiduría no entra en alma perversa, ni habita en cuerpo sometido al pecado.

    Pues el espíritu educador y santo huye del engaño, se aleja de los pensamientos necios y es ahuyentado cuando llega la injusticia.

    La sabiduría es un espíritu amigo de los hombres que no deja impune al blasfemo: inspecciona las entrañas, vigila atentamente el corazón y cuanto dice la lengua.

    Pues el espíritu del Señor llena la tierra, todo lo abarca y conoce cada sonido.

     R/. Guíame, Señor, por el camino eterno

    Señor, tú me sondeas y me conoces.

    Me conoces cuando me siento o me levanto,

    de lejos penetras mis pensamientos;

    distingues mi camino y mi descanso,

    todas mis sendas te son familiares. R/.

    No ha llegado la palabra a mi lengua,

    y ya, Señor, te la sabes toda.

    Me estrechas detrás y delante,

    me cubres con tu palma.

    Tanto saber me sobrepasa,

    es sublime, y no lo abarco. R/.

    ¿Adónde iré lejos de tu aliento,

    adónde escaparé de tu mirada?

    Si escalo el cielo, allí estás tú;

    si me acuesto en el abismo, allí te encuentro. R/.

    Si vuelo hasta el margen de la aurora,

    si emigro hasta el confín del mar,

    allí me alcanzará tu izquierda,

    me agarrará tu derecha. R/.

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «Es imposible que no haya escándalos; pero ¡ay de quien los provoca!

    Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le ataran al cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar.

    Tened cuidado.

    Si tu hermano te ofende, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: “Me arrepiento”, lo perdonarás».

    Los apóstoles le dijeron al Señor:

    «Auméntanos la fe».

    El Señor dijo:

    «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar”, y os obedecería».

    3 min
  • San León Magno

     Cada

    Pontífice ha tenido una impronta pastoreando al Pueblo de Dios. Hoy
    celebramos a uno de ellos: San León Magno. Nacido en Toscana el año
    390 forma parte de una familia bien posicionada. Los datos históricos
    le sitúan como Diácono en Roma. El Papa Sixto III le manda a Las
    Galias a resolver diversos enfrentamientos. 

    En medio de su misión

    conoce la noticia de la muerte del Pontífice y que le han elegido a
    él como su Sucesor. Una vez en la Silla de Pedro insistió mucho en
    la figura del Papa como Vicario de Cristo y Sucesor de Pedro.
    Precisamente la misión que Dios le encomendó, la desempeñó con
    gran celo pastoral y apostólico en bien de las almas. 

    Siempre se le

    muestra como ese hombre que hizo frente a las herejías que hacían
    daño a la Iglesia. Una de ellas fue el maniqueísmo en la que el
    clérigo persa Mani defendía dos dioses: uno bueno y otro malo. 

    Al

    mismo tiempo se consideraba el último profeta sucesor de Buda,
    Zoroastro y Cristo. También hizo frente a la herejía pelagiana que
    promulgaba la imposibilidad de que el hombre pudiese colaborar con
    sus obras en bien de la Salvación. 

    Mas tarde tuvo parte en el

    Concilio de Calcedonia defendiendo que Cristo es Dios y Hombre
    Verdadero. Pero los problemas no quedaron ahí. Porque durante este
    tiempo los bárbaros habían aniquilado palmo a palmo el Imperio. 

    Y

    cuando Atila guía a sus huestes -los hunos- a Roma, la gente
    tiembla. Por su parte, el Romano Pontífice coge un barco y le sale
    al encuentro impidiéndole con su autoridad que destruyese la Ciudad
    Eterna. San León Magno muere el año 461. 

    De él se conservan varios

    legados, entre los que se encuentran sermones y cartas varias. Buena
    parte de sus escritos reflexionan en torno al Misterio de la
    Encarnación y la Natividad del Señor. Todos estos gestos le
    valieron el sobrenombre de “Magno”.    

    1 min
  • “No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre”

    En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo.

    Del zaguán del templo manaba agua hacia levante –el templo miraba a levante–. El agua iba bajando por el lado derecho del templo, al mediodía del altar.

    Me sacó por la puerta septentrional y me llevó a la puerta exterior que mira a levante. El agua iba corriendo por el lado derecho.

    Me dijo:

    «Estas aguas fluyen hacia la comarca levantina, bajarán hasta la estepa, desembocarán en el mar de las aguas salobres, y lo sanearán. Todos los seres vivos que bullan allí donde desemboque la corriente, tendrán vida; y habrá peces en abundancia. Al desembocar allí estas aguas, quedará saneado el mar y habrá vida dondequiera que llegue la corriente.

    A la vera del río, en sus dos riberas, crecerán toda clase de frutales; no se marchitarán sus hojas ni sus frutos se acabarán; darán cosecha nueva cada luna, porque los riegan aguas que manan del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales.»

     R/. El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios, el Altísimo consagra su morada

    Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,

    poderoso defensor en el peligro.

    Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,

    y los montes se desplomen en el mar. R/.

    El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,

    el Altísimo consagra su morada.

    Teniendo a Dios en medio, no vacila;

    Dios la socorre al despuntar la aurora. R/.

    El Señor de los ejércitos está con nosotros,

    nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

    Venid a ver las obras del Señor,

    las maravillas que hace en la tierra:

    pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe. R/.

    Hermanos:

    Sois edificio de Dios. Conforme al don que Dios me ha dado, yo, como hábil arquitecto, coloqué el cimiento, otro levanta el edificio. Mire cada uno cómo construye.

    Nadie puede poner otro cimiento fuera del ya puesto, que es Jesucristo.

    ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?

    Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros.

    Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.

    Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:

    «Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»

    Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.»

    Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:

    «¿Qué signos nos muestras para obrar así?»

    Jesús contestó:

    «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.»

    Los judíos replicaron:

    «Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»

    Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

    3 min
  • La Dedicación de la Basílica de Letrán

    Hoy

    es Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario. El tema de la Vida Eterna se
    centra en el Evangelio donde unos saduceos de los que niegan que no
    hay resurrección, se acercan a Cristo para plantearle el caso de una
    mujer que se casó siete veces tras enviudar en cada vez que contrajo
    matrimonio. La pregunta final es de quién será tras la resurrección
    de la carne. 

    El Maestro les contesta y les ataca en su error de negar

    la resurrección. También en este día, conmemoramos la Dedicación
    de la Basílica de El Salvador, también llamada de San Juan de
    Letrán. Ella es la catedral del Papa en la que, al tomar posesión,
    se muestra como Pastor de Roma y de la Iglesia Universal. 

    De ahí la

    importancia de este día. El nombre de Letrán se debe al Palacio que
    allí tenían los Laterani, a quienes la autoridad imperial confiscó
    sus bienes, pasando estos a la esposa de Constantino. También dice
    la historia que este emperador contrajo la lepra. 

    Al ser curado por

    San Silvestre, entrega los terrenos para construir una gran Basílica
    que también se llama “constantiniana”. Este nombre viene en
    honor de Constantino, el Emperador que aprobó el Edicto de Milán y
    decretó la libertad de culto. 

    Otras dos celebraciones destacan en

    este día. Una es Nuestras Señora La Real de La almudena, Patrona de
    Madrid, que fue descubierta al caerse un muro que después albergó
    el Madrid de los Austrias. Esto tuvo lugar en el año 1085. Y
    coincidiendo con esta jornada también es el Día de la iglesia
    Diocesana.    

    1 min
  • “Ningún siervo puede servir a dos señores”

    Hermanos:

    Saludad a Prisca y Áquila, mis colaboradores en la obra de Cristo Jesús, que expusieron sus cabezas por salvar mi vida; no soy yo solo quien les está agradecido, también todas las iglesias de los gentiles.

    Saludad asimismo a la Iglesia que se reúne en su casa.

    Saludad a mi querido Epéneto, primicias de Asia para Cristo.

    Saludad a María, que con tanto afán ha trabajado en vuestro favor.

    Saludad a Andrónico y a Junia, mis parientes y compañeros de prisión, que son ilustres entre los apóstoles y además llegaron a Cristo antes que yo.

    Saludad a Ampliato, a quien quiero en el Señor.

    Saludad a Urbano, colaborador nuestro en la obra de Cristo, y a mi querido Estaquio.

    Saludaos unos a otros con el beso santo.

    Os saludan todas las Iglesias de Cristo.

    Yo, Tercio, que escribo la carta, os saludo en el Señor.

    Os saluda Gayo, que me hospeda a mí y a toda esta Iglesia. Os saluda Erasto, tesorero de la ciudad, y Cuarto, el hermano.

    Al que puede consolidaros según mi Evangelio y el mensaje de Jesucristo que proclamo, conforme a la revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado ahora mediante las Escrituras proféticas, dado a conocer según disposición del Dios eterno para que todas las gentes llegaran a la obediencia de la fe; a Dios, único Sabio, por Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

     R/. Bendeciré tu nombre, Señor, por siempre.

    Día tras día, te bendeciré

    y alabaré tu nombre por siempre jamás.

    Grande es el Señor, merece toda alabanza,

    es incalculable su grandeza. R/.

    Una generación pondera tus obras a la otra,

    y le cuenta tus hazañas.

    Alaban ellos la gloria de tu majestad,

    y yo repito tus maravillas. R/.

    Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,

    que te bendigan tus fieles.

    Que proclamen la gloria de tu reinado,

    que hablen de tus hazañas. R/.

    En aquel tiempo, aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:

    «Ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.

    El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto.

    Pues, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera? Si no fuisteis fieles en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará?

    Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero».

    Los fariseos, que eran amigos del dinero, estaban escuchando todo esto y se burlaban de él.

    Y les dijo:

    «Vosotros os las dais de justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones, pues lo que es sublime entre los hombres es abominable ante Dios».

    3 min
  • Santa Isabel de la Trinidad

     La

    mujer que entra en el Santoral de este sábado supo compaginar la
    vida cotidiana con un sano esparcimiento hasta llegar a una vida de
    consagración especial y total a Dios. Porque hoy celebramos a Santa
    Isabel de la Trinidad. 

    Nacida en 1880 cerca de Bourges, fue bautizada

    a los cuatro días con el nombre de Isabel Josefina, y de niña
    perdió al padre. A pesar de los pronósticos de una salud decrépita,
    ella creció bastante robusta. Su carácter era fuerte y decidido,
    aunque también tenía dentro de ella una fuerte dulzura y
    comprensión hacia los demás. 

    Le gustaba la música. De hecho, tocaba

    el piano y le encantaba componer melodías. Sintiendo la llamada a la
    vida consagrada, su madre se opuso a que entrase en las carmelitas. Ella
    entretanto se formaba y tenía momentos de encuentro con sus amigos. 

    Así también fue un testimonio mostrando que es posible un ocio

    saludable. Más tarde, lo consiguió, ingresando en las carmelitas, y
    llamándose Isabel de la Trinidad. 

    Escoge este nombre porque ella

    había profundizado mucho en la Creación del hombre a Imagen de la
    Trinidad. Entonces quería que su vida fuese una alabanza al Padre,
    al Hijo y al Espíritu Santo. De esta forma siguió la espiritualidad
    carmelitana, con especial hincapié en la Virgen a la que tenía gran
    devoción. 

    También se había dejado impresionar por las figuras de

    San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús. Santa Isabel de la
    Trinidad cuando muere en 1906, ve en ese momento la mejor oportunidad
    para unirse al Señor en la Cruz. Sus últimas palabras fueron “Voy
    a la Luz, al Amor, a la Vida”.  

    1 min
  • “Los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz”

    Respecto a vosotros, hermanos, yo personalmente estoy convencido de que rebosáis buena voluntad y de que tenéis suficiente saber para aconsejaros unos a otros.

    Pese a todo, os he escrito, propasándome a veces un poco, para reavivar vuestros recuerdos. Lo he hecho en virtud de la gracia que Dios me ha otorgado: ser ministro de Cristo Jesús para con los gentiles, ejerciendo el oficio sagrado del Evangelio de Dios, para que la ofrenda de los gentiles, consagrada por el Espíritu Santo, sea agradable.

    Así pues, tengo de qué gloriarme en Cristo y en relación con las cosas que tocan a Dios. En efecto, no me atreveré a hablar de otra cosa que no sea lo que Cristo hace a través de mí en orden a la obediencia de los gentiles, con mis palabras y acciones, con la fuerza de signos y prodigios, con la fuerza del Espíritu de Dios.

    Tanto que, en todas direcciones, partiendo de Jerusalén y llegando hasta la Iliria, he completado el anuncio del Evangelio de Cristo.

    Pero considerando una cuestión de honor no anunciar el Evangelio más que allí donde no se haya pronunciado aún el nombre de Cristo, para no construir sobre cimiento ajeno; sino como está escrito:

    «Los que no tenían noticia lo verán,

    los que no habían oído comprenderán».

     R/. El Señor revela a las naciones su salvación.

    Cantad al Señor un cántico nuevo,

    porque ha hecho maravillas.

    Su diestra le ha dado la victoria,

    su santo brazo. R/.

    El Señor da a conocer su salvación.

    revela a las naciones su justicia.

    Se acordó de su misericordia y su fidelidad

    en favor de la casa de Israel. R/.

    Los confines de la tierra han contemplado

    la victoria de nuestro Dios.

    Aclama al Señor, tierra entera;

    gritad, vitoread, tocad. R/.

    En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:

    «Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes.

    Entonces lo llamó y le dijo:

    “¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando”.

    El administrador se puso a decir para sí:

    “¿Qué voy a hacer, pues mi señor me quita la administración? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”.

    Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero:

    “¿Cuánto debes a mi amo?”.

    Este respondió:

    “Cien barriles de aceite».

    Él le dijo:

    «Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta”.

    Luego dijo a otro:

    “Y tú, ¿cuánto debes?”.

    Él dijo:

    “Cien fanegas de trigo”.

    Le dice:

    “Toma tu recibo y escribe ochenta”.

    Y el amo alabó al administrador injusto, porque había actuado con astucia. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz».

    3 min
  • San Jacinto María Castañeda

    El

    religioso que incluimos en el Santoral de este viernes encarnó
    perfectamente el Ideal de las Bienaventuranzas siendo perseguido por
    causa de la justicia. Y es que hoy celebramos a San Jacinto María
    Castañeda. Nacido en Játiva (Valencia) en el año 1743, su familia
    es muy sencilla. Dada su formación cristiana profundiza en ella y
    descubre que Dios le llama a la vida consagrada. 

    Se siente atraído

    por el carisma de Domingo de Guzmán. Es cuando ingresa en los
    Dominicos, en el Convento que hay en su ciudad natal, de la Orden de
    Predicadores. No contento con eso marcha a tierras de Filipinas como
    misionero donde completa sus estudios y su formación, y se ordenará
    sacerdote. 

    Posteriormente desembarcará en China y después llegará

    hasta Vietnam. Durante algún tiempo se fue de allí cuando las
    autoridades prohibieron la Fe cristiana. Pero se dio cuenta que no
    podía abandonar las ovejas que le habían sido encomendadas. Siempre
    fue fiel a lo que le pedía la Divina Providencia, incluso el
    martirio. 

    Y es que allí en las tierras vietnamitas fue arrestado por

    predicar el
    Evangelio y por ayudar a todos los necesitados. En esos días en su
    tarea habitual se dedicaba a visitar enfermos y llevarles los
    Sacramentos, confortándoles. 

    San Jacinto María Castañeda es

    encerrado en una jaula sufriendo multitud de tormentos hasta que es
    decapitado, muriendo mártir en el año 1773. Antes
    de esto, ya había sufrido ultrajes en China. El Papa San Pío X le
    beatificó en el año 1906. Por su parte, San Juan Pablo II le
    canonizó en el año 1988.    

    1 min

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