Dejo de ser la víctima, pero tampoco soy el juez, que ahora se encarga de juzgarme incriminarme y rechazar en mi todo aquello que desde la victima viví, no, no puedo ser el juez, por qué el péndulo se voltearía tanto que después volvería a ser víctima, pero ahora de mi, de mi dureza, de los exigencias, de mis obsesiones de mis pérdidas de ...de todo, yo sería detractora detractor conmigo, no, no puedo ser el juez ni el verdugo, que se permite por el "bien" de otro perdonar al ofensor y quedarse sin perdón por si mismo, misma.