Colombia tiene 44 millones de habitantes, una población similar a la de España, de los que 3.200 están actualmente retenidos por los paramilitares colombianos. Sistiaga muestra la saña con que los captores humillan y destruyen la autoestima de los secuestrados, y revela cómo se graban esos vídeos patéticos a los que llaman pruebas de vida.
En el reportaje se pregunta a los verdugos, muchos de ellos padres con hijos, cómo son capaces de raptar niños de seis años y pedir rescates millonarios. Se trata de entender cómo la industria del secuestro se ha convertido en un negocio atroz, que se extiende también por México, Venezuela o Brasil. El autor pretende buscar alguna explicación lógica al hecho de que guerrillas que hablan de justicia e igualdad mantengan secuestrados durante seis o siete años a políticos elegidos democráticamente...