La imaginación de un niño no ve límites… solo posibilidades.
Y ese, quizá, es el mayor recordatorio para los adultos.
Dicen que la imaginación infantil es el lenguaje más puro de la esperanza.
Y sí, lo es.
Mateo encontró una caja vacía.
Para cualquiera era solo cartón…
pero para él era un cohete rumbo a la luna. 🚀✨
La pintó, le puso botones imaginarios y antes de despegar invitó a su mamá.
Ella sonrió, pero se subió.
Y cuando Mateo cerró los ojos para decir “3… 2… 1… ¡despegamos!”,
ella también los cerró.
Por un instante —solo uno— volvió a creer sin miedo,
a soñar sin límites,
a viajar sin moverse del lugar.
Ese día entendió algo profundo:
Los niños no solo sueñan…
nos enseñan a recordar cómo se sueña.
Porque en su ilusión hay valentía,
en su imaginación hay libertad,
y en su forma de ver el mundo…
está la magia que los adultos, a veces, olvidamos.
La imaginación de un niño no es un juego.
Es una lección de vida.
Una invitación a volver a creer. 🌙💫