Algunas de las cosas que más frecuentemente tratamos de cambiar, pero en las que más fracasamos, tienen que ver con los hábitos que afectan nuestra salud: fumar, beber, comer o beber en exceso, llevar una vida sedentaria. Total, nos decimos, mi cuerpo es mi cuerpo y puedo hacer con él lo que yo quiera. Sin embargo, Dios no piensa lo mismo. Escuchemos lo que nos dice la Biblia:"¿Acaso ignoran que el cuerpo de ustedes es templo del Espíritu Santo, que está en ustedes y que recibieron de parte de Dios, y que ustedes no son dueños de sí mismos? ... Por lo tanto, den gloria a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales son de Dios" (1 Corintios 6:19-20).¿De qué manera puedes comenzar hoy a darle gloria a Dios con tu cuerpo y espíritu?