Los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que afectaron el litoral central de Venezuela dejaron más de 1.700 fallecidos, mientras la ONU calcula que más de 50 mil personas siguen desaparecidas, en medio de un escenario marcado por cientos de edificios dañados o colapsados.
Tras la emergencia, cobró relevancia un estudio científico publicado en 2023, que advertía que numerosas torres de hormigón de más de 20 pisos y construidas sobre suelos blandos, tenían una probabilidad superior al 80% de colapsar ante un sismo de gran magnitud.
En #SinPretexto, Leonardo Brescia, académico del Dpto. de Ingeniería en Obras Civiles Usach, confirmó que "existen deficiencias a nivel de diseño, pero también de construcción (...) el suelo es uno de los factores que más preocupa porque puede generar amplificaciones de las aceleraciones sísmicas".
"Muchos de los edificios colapsados están cerca del sector costero, donde generalmente encuentras suelo con menos capacidad de soporte, siempre son suelos complejos, independiente de lo sísmico", agregó.
En cuanto a los materiales, Brescia apuntó a que "se observa que hay mucha utilización de albañilería y uso de tabique, y edificios construidos netamente en albañilería. Estos tabiques son peligrosos, nos son diseñados para resistir terremotos, son para dividir".