
Sign up to save your podcasts
Or


Based on Podcast App listening data
Amy Winehouse fue la primera súper estrella del siglo XXI, Lucía Taboada nos cuenta cómo fueron sus inicio y su descubrimiento del jazz siendo adolescente.
Hay artistas que se adelantan tanto a su tiempo que terminan fracasando con estrepito y ese fracaso los acaba condenando. Betty Davis grabó tres discos tremendos y desapareció de la noche a la mañana sin dejar rastro durante 30 años. En febrero de 2022, la cantante murió a escasos kilómetros de su hogar de la infancia.
Durante poco más de un año Betty fue la mujer de Miles Davis, a Miles le cambió la ropa, la música que escuchaba, incluso el estilo. Él, solía pegarla. Betty dejó al trompetista pero se quedó su apellido. "Me lo gané durante cada día que estuvimos juntos", llegó a decir. Para Miles, según escribió años después en su biografía, Betty era una mezcla de lo que luego serían Madonna y Prince.
Tras dejar al trompetista más famoso de la música, Davis se empoderó. Desde su llega a Nueva York para estudiar moda y diseño, Betty había conectado con tipos como Jimi Hendrix y había escrito para otras bandas algunas canciones, incluso había registrado algunos temas editados años después como The Columbia Years. El gran paso llegó en 1973, el primero de sus tres discos consecutivos. En 1974 publicó They Say Im Different, un disco que es su manifiesto, una colección de canciones salvajes, crudas y tremendamente sensuales.
Aunque la cantante se alejó de la música sin conocer el éxito su obra y su estilo han sido tremendamente influyentes en generaciones posteriores que han reclamado su legado. Para conocer más a fondo la historia de esta fascinante mujer nos acompaña la escritora Noemi Sabugal.
Como este año el Primavera Sound abre sede en Madrid queremos aprovechar la oportunidad para salirnos del formato habitual y bucear por el inmenso cartel del festival. En este episodio en colaboración con el Primavera hacemos un viaje por esos grupos que suelen pasar más desapercibidos. De Ezra Furman a Los Hacheros pasando por Arlo Parks, Julia Jacklin o Black Country, New Road.
A pesar de llevar años en la música, Kiko Veneno llegó a los años noventa desesperado. Tras sus años en Veneno y a pesar de haber participado en La Leyenda del Tiempo de Camarón la carrera en solitario de Kiko no despegaba. A comienzos de década el músico tenía un trabajo estable y la sensación de no encontrar un público con su música. En esas decidió darse una última oportunidad, jugárselo todo con un disco.
Ese fue el momento en el que apareció Santiago Auserón para acompañar a Kiko y darle ánimos. Auserón le mostró un camino y le dio confianza, suficiente para coger un puñado de canciones y un avión a Londres donde grabó Échate un cantecito, un disco que cambió su carrera, su vida y que marcó un antes y un después en el pop español gracias a esas letras canallas, a ese ritmo golfo y a ese personal retrato de la vida.
El inesperado éxito del disco fue un punto de inflexión en la carrera de Kiko Veneno que acabó dejando su trabajo en lugar de la música y encontrando su hueco en el panorama pop de la España de los noventa gracias a esas canciones que se convirtieron en la banda sonora de una generación.
Esta semana recuperamos la historia, contexto y sobre todo las canciones de esta joya nacional con la compañía de Arancha Moreno, codirectora de Efe Eme, y de Lucía Taboada.
Esta semana recordamos el disco más importante de la carrera de Kiko Veneno, un disco al borde del abismo que consagró a su autor lanzando una carrera fascinante que hasta los años noventa no terminaba de tomar forma. Arancha Moreno, EFE EME, nos da sus motivos para recordar esta joya del pop español.
Tras años curtiéndose junto a grandes artistas, The Band dio un paso al frente cuando grabaron Music From The Big Pink uno de los discos más recordados de los canadienses. Recordamos su historia junto a Ana Alonso y Lucía Taboada.
Una de las fotografías más impactante del rock de los setenta la protagonizó una chica rubia de 16 años cubierta de sangre mientras cantaba “soy una bomba rubia y lo llevo bien. Tu madre te dice que irás directa al infierno, tengo 16 y soy la reina rebelde”. Aquella chica era Cherie Currie de las Runaways. Aquella poderosa foto tomada por Brad Dawber durante la interpretación de Dead End Justice era parte del show, la sangre era falsa y salía de unas bolsas escondidas después de que la guitarrista disparase a la cantante y el resto del grupo fingiese patearla en el suelo y esa imagen es una buena muestra de aquel grupo en el que lo auténtico y lo cocinado se mezclaban en una panda de adolescentes salvajes que pusieron el punk del revés y desparecieron poco después de cumplir los veinte.
El viaje de la banda resulta trepidante, de la mano de Kim Fowley, manager y productor del grupo, The Runaways fueron tomando forma guiadas por este topo siniestro que se paseaba por los locales de adolescentes de Los Ángeles buscando chicas. Con las Joan Jett, Cherry Currie y compañía dio con la tecla. Explotó su imagen adolescente, sexualizó su estética y dio el empujón necesario a unas chicas con ganas de comerse el mundo.
La trayectoria de The Runaways fue breve y tuvo daños colaterales en las chicas, pero su trabajo marcó un hito y supuso una enorme inspiración para todas aquellas niñas que soñaban con tener un grupo pero que crecían sin referentes femeninos.
Tras el final de la banda cada una de las chicas tuvo una historia diferente, la más decidida y la que más carrera tuvo en la música fue Joan Jett, que tras recibir mil negativas para editar sus canciones terminó montando su sello y vendiendo millones de discos, pero a pesar del agridulce final del grupo merece volver a aquellos comienzos cuando parecía que todo era posible. Para ello nos acompañan Sara Morales, periodista de Efe Eme, y Lucía Taboada.
Un puñado de adolescentes pusieron el punk de mediados de los setenta con una propuesta que enganchó a unos y provocó a otros. Esta semana recorremos el primer disco de las Runaways, una propuesta de Sara Morales
Esta semana Lucía Taboada nos recuerda cómo fueron los inicios de la banda
Cuando Alison Krauss nació Led Zeppelin ya había grabado sus cuatro primeros discos y era la banda de rock más grande del momento. Cuando Alison Krauss grabó con Robert Plant su disco de 2007 ya tenía un buen puñado de los 27 Grammy que tiene en su casa.
Las uniones de artistas de distintas generaciones siempre han dado lustre a la música y suelen ofrecer grandes resultados. Raising Sand, el disco de Krauss y Plant es un maravilloso ejemplo de ello. Robert y Alison se conocieron en un programa de la cadena VH1 que juntaba músicos de distintas edades y de aquel encuentro salió la idea de hacer algo juntos. Lo que no se podía esperar es que fuese Alison la que se llevase a Robert a su terreno.
El disco de country y folk de Robert Plant es una delicia, pero es Alison Krauss la que marca el ritmo, la que enseñó, como confesó Plant, a cantar al vocalista de Led Zeppelin. El resultado no podía ser mejor. El inglés rebuscó en su extensa colección de discos y fue seleccionando temas de country poco conocidos y nada evidentes a los que la pareja dio un aire nuevo.
Esta semana hemos querido recordar la primera entrega de esta extraña pareja, un disco que luego tuvo continuidad en el también espléndido Raise the Roof de 2021. Para este episodio nos acompañan Toni Castarnado y Lucía Taboada.
From the publisher's feed
Ranked by our users in the last 21 days

125 Listeners

4 Listeners

405 Listeners

41 Listeners

60 Listeners

53 Listeners

7 Listeners

172 Listeners

6 Listeners

1 Listeners

59 Listeners

30 Listeners

12 Listeners

234 Listeners

13 Listeners

91 Listeners

1 Listeners

1 Listeners

1 Listeners

60 Listeners

7 Listeners

11 Listeners

6 Listeners

4 Listeners

0 Listeners

0 Listeners

2 Listeners

0 Listeners

4 Listeners

0 Listeners

0 Listeners

0 Listeners

0 Listeners