Roma, 14 de junio de 1497: El cadáver de un joven apuesto apareció mutilado flotando en el río Tíber. Su nombre era Juan Borgia y el hecho de que este cuerpo se descubriera en el Tíbet, un oscuro depósito de justicia violenta, era normal.
Lo más excepcional era que Juan Borgia era el hijo predilecto del papa y el misterio de su asesinato todavía hoy en día intriga a los investigadores.
La Casa de Borja (en italiano: Borgia), casa noble, con origen en el pueblo aragonés de Borja y establecida en Játiva, reino de Valencia, y posteriormente en Gandía, muy influyente durante el Renacimiento. Su nombre original es Borja, apellido aragonés procedente de su localidad de origen. La grafía fue italianizada para algunos de sus miembros que son conocidos como Borgia.
Han pasado a la historia como una familia cruel y deseosa de poder, además de salir de situaciones que parecían perdidas. El papa Alejandro VI (Rodrigo de Borja), Juan de Borja y Cattanei, Lucrecia o César Borgia son algunos de sus miembros más conocidos.
Con la llegada a la sede papal de Rodrigo de Borja, bajo el nombre de Alejandro VI, en 1492, empezaron las intrigas y disputas entre los pequeños Estados en los que estaba dividido el territorio de la actual Italia. Los Sforza, los Orsini o los Farnesio fueron, a la par que aliados, enemigos de los Borgia. Se dice que el papa Alejandro VI tuvo la idea de aumentar los Estados Pontificios a gran parte del territorio italiano y pasar a su dinastía los derechos —tanto los territorios como la jefatura de la Iglesia Católica— aunque es tan solo una hipótesis.
Tras la muerte de Alejandro VI en 1503, debido probablemente a la malaria, aunque se especula que pudo ser envenenado, su hijo César —personaje del que se dice que inspiró a Maquiavelo para escribir El príncipe— huyó a Viana (Navarra) y murió combatiendo junto a su cuñado, el rey navarro Juan III de Albret. Mientras tanto, su hermana Lucrecia continuó la labor de mecenas de su padre en Ferrara.