El ego nos protege, es como una cáscara, como la cáscara de una fruta, nos recubre, pone un límite entre nosotros y el afuera, el mundo. El riesgo es cuando nos quedamos a vivir ahí para siempre, creyendo que somos eso. Cuando esa cáscara no nos permite mostrar lo que verdaderamente somos, cuando dejamos de tener acceso a nuestra interioridad, cuando nos sentimos totalmente separados de todo y de todos, cuando vamos perdiendo sensibilidad y nos tomamos todo personal, cuando nos apegamos a todo lo que nos pertenece, cuando nos tornamos posesivos…. Terminamos creyendo que somos la cáscara y olvidamos que somos la fruta, lo de adentro.
La consciencia a diferencia de la mente, abre, unifica, contempla… la mente es ruido, la consciencia es silencio. La mente es movimiento, la consciencia es quietud. La mente es miedo, la consciencia es amor.