Recordando el acrónimo de su primera compañía editorial, decidió llamarlo Fame Recording Studio, un nombre que reflejaba claramente su suerte recién lograda, su gran ambición y un ego exagerado.
Rick Hall quería demostrarle a Tom Stafford y Billy Sherrill, antiguos socios en FAME, que habían cometido el peor error de sus vidas, al prescindir de él.