Pablo Casado ha escenificado su Convención Nacional en una región, Galicia, donde su partido, con mayoría absoluta, desprecia constantemente todo lo nacional, incluída la lengua española, la toponimia, o la historia común. Eso sí, todo aderezado de mucho feminismo y mucho ecologismo, además del típico mantra rajoyesco, insultante para todos aquellos que tenemos más valores que el dinero, no como muchos de sus compañeros corruptos en pretéritos gobiernos, hoy tras los barrotes de la cárcel: “sólo importa la economía”. No se puede ser más marxista, la Yoli estará orgullosa de Mariano y Casado.