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Es sobreviviente del horror perpetrado hace dos décadas en el barrio porteño de Once. Igual que Fabiana Puebla, su compañera de la vida. Se conocieron bregando por memoria, verdad y justicia. Quieren continuar dando pelea. Tienen un hijo, Luca, de seis años, que se sumó a los cuatro previos: tres de el (una nena y dos varones mellizos) y una de ella.
"Integro de la Organización 30 de Diciembre, soy sobreviviente; pasaron 20 años; hay diferentes batallas que estamos llevando a cabo en simultáneo; buscamos momentos para venir a los barrios a conversar, abrir el diálogo; creo que como sociedad tenemos que seguir discutiendo Cromañón; no solamente porque nos haya pasado; nosotros ya lo sufrimos; no nos debe volver a ocurrir como pueblo; necesitamos generar una conciencia colectiva respecto de cuidar a las juventudes que ahora están en la calle, que ahora salen a descubrir la cultura, en este país que ejerce cada vez más represión hacia ellos".
Su primo tenía 18 años cuando falleció víctima de la masacre de Cromañón, hace dos décadas. José Guzmán, papá del difunto, canalizó el dolor mediante una escuela de boxeo con el nombre del muchacho en su localidad, González Catán, partido de La Matanza. Con cientos de muertos y miles de heridos el incendio del boliche es una de las peores hecatombes del rock en el mundo.
Su amigo tenía 18 años cuando falleció víctima de la masacre de Cromañón, hace dos décadas. José Guzmán, papá del difunto, canalizó el dolor mediante una escuela de boxeo con el nombre del muchacho en su localidad, González Catán, partido de La Matanza. Igual rótulo que el tema musical ostentaba la banda de rock que lideró Fabián, otro hijo de Guzmán, hasta la masacre.
Un grupo de sobrevivientes leyó un mensaje al cumplirse 20 años del horror. La proclama fue en la Plaza de Mayo, ante una multitud de víctimas, familiares, ciudadanos y periodistas. Con cientos de muertos y miles de heridos, el incendio del 30 de diciembre de 2004 en el boliche del barrio porteño de Once es una de las peores ignominias del rock en el mundo.
Raúl Morales, papá de Sofía Victoria, víctima de Cromañón, recuerda una escena conmovedora. El relato corresponde a un oficio interreligioso desplegado en la Plaza de Mayo al cumplirse 20 años de la masacre del boliche del barrio de Once. Lo preceden en el micrófono representantes del catolicismo, otras iglesias cristianas, el judaísmo y el islamismo.
«El video que filmó Virginia Bonard [periodista de ADN Celam] muestra toda la ceremonia de la oración iterreligiosa; en la última parte, donde hago el cierre, cuento una historia de una paloma que se le aparece en el balcón a un conocido; en realidad, les soy sincero, se lo quiero aclarar, no se trata de un amigo, la persona soy yo; me pasó a mí con la asistencia de uno de mis hijos; tengo esa experiencia guardada en mi corazón; quise contarla en el aniversario; no se imaginan lo maravilloso e increíble que fue; tal cual como lo relato; les comparto algunas fotos de cuando se nos apareció aquel ave a los dos».
Raúl Morales considera la expresión hablada, escrita y musical como método terapéutico útil al individuo y la humanidad. Es autor de un libro de testimonios y dos de cuentos. También de numerosos poemas, algunos de los cuales se volvieron canciones que entona rasgueando la guitarra. Arquitecto de profesión, descubrió la veta después de que su hija Sofía Victoria, de 17 años, perdió la vida rehén de la masacre de Cromañón. Con cientos de muertos y miles de heridos, el incendio provocado el 30 de diciembre de 2004 en el barrio porteño de Once es una de las peores hecatombes del rock en todo el mundo.
José Guzmán, papá de Lucas, abrió el diálogo en el santuario del barrio porteño de Once, al cumplirse 20 años de la masacre. Ayelén Troker, sobreviviente, actuó como moderadora. Se sumaron Matilde Mangone, viuda de Gerardo Rossi; Amelia, mamá de Gabriela Borrás; Lorena, mamá de Lucía Costa Osores; Eugenia Vázquez, hermana de Andrea Viera; entre muchas otras voces.
José Guzmán, papá de Lucas, abrió el diálogo en el santuario del barrio porteño de Once, al cumplirse 20 años de la masacre. Ayelén Troker, sobreviviente, actuó como moderadora. Se sumaron Matilde Mangone, viuda de Gerardo Rossi; Amelia, mamá de Gabriela Borrás; Lorena, mamá de Lucía Costa Osores; Eugenia Vázquez, hermana de Andrea Viera; entre muchas otras voces.
José Guzmán, papá de Lucas, abrió el diálogo en el santuario del barrio porteño de Once, al cumplirse 20 años de la masacre. Ayelén Troker, sobreviviente, actuó como moderadora. Se sumaron Matilde Mangone, viuda de Gerardo Rossi; Amelia, mamá de Gabriela Borrás; Lorena, mamá de Lucía Costa Osores; Eugenia Vázquez, hermana de Andrea Viera; entre muchas otras voces.
Silvia Bignami, mamá de Julián; José Guzmán, papá de Lucas, y otros familiares de víctimas y sobrevivientes inauguraron en el santuario del barrio porteño de Once la jornada en recuerdo de la masacre ocurrida el 30 de diciembre de 2004. El grupo se sentó alrededor de una mesa para dialogar con la prensa en el espacio erigido en honor de los damnificados, en la vereda del predio del horror.
Es mamá de Julián Rozengardt, que tenía 18 años cuando falleció rehén del boliche del barrio porteño de Once. Al cumplirse dos décadas de la masacre ocurrida el 30 de diciembre de 2004, coordinó un taller de diálogo entre afectados, familiares y ciudadanos solidarios en el santuario erigido en honor de los extintos. La actividad integra la agenda inmensa de iniciativas desarrolladas en el contexto de esta fecha emblemática.
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