Su hermana Andrea tenía 25 años y estaba embarazada cuando en 2002 murió torturada por policías bonaerenses en Florencio Varela. La Universidad Nacional Arturo Jaureche, con sede en el distrito, albergó el aniversario. Gustavo Cardozo, pareja y papá de las víctimas fatales, también atormentado, padece secuelas. Jorge Galván Plaza, testigo clave, apareció con un balazo en la sien.
"Hoy a 22 años es la primera vez que se hace un acto fuera del lugar del hecho, o sea la Comisaría Primera de Florencio Varela; hoy mi hermana Andrea tendría 48 años, igual que el golpe genocida que enlutó a nuestro país dejando a 30 mil compañeras y compañeros desaparecidas y desaparecidos; a 40 años del regreso de la democracia, seguimos exigiendo justicia social, cultural, judicial; a 40 años del regreso de la democracia, seguimos exigiendo un nunca más en serio, por memoria, por verdad, por justicia".
Al cumplirse una nueva efeméride del horror, Eugenia de Jesús Vázquez recordó a su congénere menor Andrea Elizabeth Viera el 22 de mayo con una mesa de diálogo realizada en la Universidad Nacional Arturo Jaureche, situada en el distrito de la tragedia. La abrazaron Carmen Ramiro de Guede, alias Tota, Madre de Plaza de Mayo; María Caro, progenitora de Santiago Ledesma, víctima del gatillo fácil policial; y Guillermo Daniel Ñáñez, apodado Cuco, director de Derechos Humanos de la casa de estudios y miembro histórico de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos en el Conurbano Sur.
También dijeron presente Sandra Elena Furio, subsecretaria de Asistencia a las Víctimas, Ministerio de Justicia de la Nación; Pablo Martín Fasciotti, coordinador del Programa Nacional de Lucha contra la Impunidad; Walter Bosisio, que acompaña a Náñez en la UNAJ; Osvaldo Cáceres, referente local de la Central de Trabajadores de la Argentina; Clara Chevalier, secretaria general del sindicato docente ADEIUNAJ; y Lorena Giorgetti, secretaria de Derechos Humanos de la CTA bonaerense, por nombrar a algunos.
En el momento del drama, Andrea tenía 25 años y estaba en pareja con Gustavo David Cardozo, de 23. Ella exteriorizaba síntomas de embarazada cuando el 10 de mayo de 2002 caminaban juntos hacia una reunión familiar. Entonces, de forma intempestiva, irrumpió la pesadilla. Fueron detenidos por policías bonaerenses en la vía pública y torturados con salvajismo en la Comisaría Primera de Florencio Varela. Los habían agarrado al voleo como sospechosos de un incidente que los enamorados desconocían.
La hermana de la voz de este testimonio fue retirada en coma y expiró el 22 de mayo. Gustavo pudo sobreponerse, aunque son secuelas. Cinco juicios sucesivos dejaron como saldo dos condenas a cadena perpetua. Marta Jorgelina Oviedo Salazar, cabo primera, cumple prisión domiciliaria por supuestas dificultades de salud. Marcelo Miguel Aquino, ídem, se aloja en una cárcel común. Varios forajidos merecieron penas menores. Uno es Rafael Ominelli, exsubcomisario, con pedido de captura internacional.
La lucha de Eugenia por justicia se apoyó en socios cruciales como Luis Valenga, su primer abogado, y Carlos Zimmerman, representante jurídico actual. Otro impresdindible fue Leandro Jarsún, fallecido director del Programa Nacional de Lucha contra la Impunidad. Una cuenta pendiente es la muerte intrigante de dos testigos de cargo que estaban presos en la misma comisaría. Jorge Galván Plaza apareció con un balazo en la sien. Un señor de apellido Romero, alias el Manchado, supuestamente enfermó de manera fatal.