
Sign up to save your podcasts
Or


Es mamá de Federico Aguirre Lázzaro, que tenía 34 años cuando fue muerto por un borracho al volante en 2019 en su localidad, Rincón de Millberg, partido bonaerense de Tigre. Integra el movimiento de las Estrellas Amarillas. Colabora con la Agencia Nacional de Seguridad Vial en la labor de concientización. Reclama la vigencia de la Ley de Alcohol Cero en todo el país.
"Habría que hablar con Jorge Macri para que deje de pensar en los negocios de los empresarios de la noche; mucha gente desconoce que en la Ciudad rige el límite de 0,50 y en la provincia en cambio el alcohol cero; eso debe desterrarse; tiene que ser uniforme en todo el país", protesta la mamá de Federico Damián Gonzalo Aguirre Lázzaro, un muchacho que tenía 34 años y circulaba de forma correcta en su moto cuando el 17 de febrero de 2019 expiró en Rincón de Milberg, partido bonaerense de Tigre, atropellado por un criminal que conducía un automóvil borracho, sin luces y notoriamente excedido de velocidad.
"Esta foto se tomó al finalizar un operativo a la una de la mañana del 9 de marzo", describe Susana Lázzaro la imagen principal de la entrevista, que la muestra con un retrato de su hijo parada en medio de los agentes; "la movida empezó a las 20 del día 8 en conmemoración del Día de la Mujer; fue un operativo de alcoholemia, papeles de los automotores y otras cuestiones en el acceso al partido de Tigre rumbo a la Capital Federal; impresiona la cantidad de automovilistas alcoholizados; algunos casos registraban 0,20 o 0,30 y muchos pasaban de 0,50; se les retenía el vehículo, como corresponde".
Es antropóloga por la Universidad Nacional de Rosario y académica de la Escuela de Arqueología de la Universidad Nacional de Catamarca. Se radicó en la provincia andina atraída por el proyecto del investigador Alejandro Haber. Su testimonio ahonda en asuntos acuciantes y enmarañados como el racismo, la cultura, el trauma, el colonialismo, el poder o la violencia.
"La violencia esta súper presente en una sociedad que ha atravesado una historia colonial larga de identidades ancestrales e indígenas; lo que más me toca son los conflictos con los emprendimientos mega mineros; por supuesto que reaparece esa violencia; neocolonial la podemos llamar; siempre es por la extracción de minerales, por la explotación del territorio, a costa de los cuerpos y las vidas que allí habitan, humanos o no; creo que la cuestión de los derechos humanos, que podemos pensar como un paliativo, una forma también occidental de poner límite a la violencia, siempre se nos queda corta".
Es una noche cálida y estrellada de verano. Laura Roda conversa sentada en una mesa de cemento del campus de la Universidad Nacional de Catamarca. El ambiente se satura por momentos con las voces juveniles que llegan desde el contiguo gimnasio deportivo. Antropóloga por la Universidad Nacional de Rosario, se desempeña como académica en la Escuela de Arqueología local, a la que llegó atraída por el proyecto del investigador Alejandro Haber. Luego de la conversación, acepta posar para las fotos en el borde en una fuente circular gris sin agua, bajo las lámparas potentes de luz eléctrica.
"Los años 2011 y 2012 venían muy movidos en la provincia en relación a estos conflictos socio territoriales y socio ambientales; en 2010 hubo una gran represión en la ciudad de Andalgalá por el emprendimiento en ese momento llamado Agua Rica, hoy MARA [Minera Agua Rica-Alumbrera]; eso se recuerda bastante; este mega proyecto pretende explotar un cerro sagrado, el Aconquija, un nevado; se llama así porque todo el año tiene nieve, con la reserva en términos de agua que eso implica; ahí pretende hacerse la explotación de lo que hoy se llama MARA, una mega minera metalífera a cielo abierto".
El sobrino de la entrevistada perdió la vida fusilado con una tumbera en un barrio de la ciudad de Santiago del Estero por parte de un vecino de 15 años considerado inimputable. La familia denuncia que el hecho quedará en la nada y que puede repetirse, porque la zona es altamente peligrosa.
El sexto de sus nueve hijos tenía 20 años cuando expiró el 14 de marzo de 2012 tras ser detenido ilegalmente y torturado por una horda de policías de la ciudad de Catamarca. El juicio realizado en 2022 mandó a tres a la cárcel, pero ninguno responde por el homicidio. La Justicia ahora quiere indagar a dos misteriosamente excluidos del proceso oral y público.
«Si se me nota agitada es porque vengo camino a la Virgencita del Valle de nuestra ciudad de Catamarca; le vengo a pedir por todas las necesidades; entre ellas, que nos ayude a que pueda ser posible que las autoridades pertinentes nos permitan esto, que es un derecho para los familiares y para que realmente sea un nunca más; no solo en nuestra tierra, sino en todo el país y en todo el mundo; creo en nuestra Madre y en nuestro Padre Celestial; deposito mi fe en ellos para que esto se pueda realizar».
Quien habla es una mujer de fe y una madre prolífica. La foto de cabecera retrata a sus nueve hijos: Hebe, Fabiana, Silvana (fila superior), Alejandra, Pablo, Florencia, Diego, Jael y Karen (fila inferior). Los chicos crecieron y formaron sus propias familias, por lo que la entrevistada en la actualidad suma además 18 nietos, una cuenta que quizás siga aumentando. El 14 de marzo se cumplirán 13 años de la partida de Diego de forma execrable. El joven trabajaba como albañil y tenía 20 años cuando fue víctima de una horda de asesinos de uniforme que lo detuvo sin causa y lo torturó hasta quitarle la vida.
«Soy Claudia Liliana Véliz, mamá de Diego Iván Pachao; mi hijo fue privado de la libertad de una manera violenta por tres policías; luego fue llevado a la Comisaría, donde fue golpeado brutalmente, torturado y abandonado en un patio con muerte cerebral».
«Desde ahí empezó nuestro peregrinar en la búsqueda de justicia, lidiando con los tres poderes del Estado, que siempre fueron cómplices del encubrimiento de los 12 policías asesinos; luego de diez años de lucha incansable, conseguimos que se hiciera el juicio; solamente seis policías fueron sentados en el banquillo de los acusados, de los cuales tres quedaron privados de la libertad».
Entrevista emitida el 20/2/2025 por Radio Nacional
Tiene 22 años y entrena en Defensores de La Boca Boxing Club, Capital Federal, a las órdenes de Fernando Albelo y Karen Carabajal, la Burbuja. Se calzó los guantes para una exhibición en el Gimnasio Bethania, situado en el barrio de Almagro. Una iniciativa de Gabriel Bermejo, adiestrador que en su época de profesional fue número uno argentino supermediano.
«Les cuento algo muy gracioso; la realidad es que [hace un rato] yo estaba en el barrio de San Telmo trabajando; soy niñera; como me llamaron para participar de la exhibición, le pregunté al papá de la criatura si quería venir conmigo y me respondió que sí, por lo que me traje el trabajo al gimnasio, básicamente; están ellos dos acompañándome; estoy súper feliz y agradecida; me gusta subirme al ring, la práctica, el entrenamiento; lo disfruto un montón; si el día de mañana surge la posibilidad de iniciar una carrera, no lo descarto para nada porque es algo que me gusta; vamos probando y viviendo el proceso».
Tiene 22 años y entrena en Defensores de La Boca Boxing Club, Capital Federal, a las órdenes de Fernando Albelo y Karen Carabajal, la Burbuja. Se calzó los guantes para una exhibición en el Gimnasio Bethania, situado en el barrio de Almagro. Una iniciativa de Gabriel Bermejo, adiestrador que en su época de profesional fue número uno argentino supermediano.
"Estoy en el proceso para llegar a boxear como amateur y más adelante acceder al profesionalismo; es un sueño que tengo de chiquita; quiero hacerlo y pienso que lo voy a lograr; aparte de eso, estoy estudiando enfermería instrumentista; cada día trato de dar lo mejor de mí para llegar al objetivo; soy de Juan José Castelli, provincia de Chaco, vivo en el barrio de Monserrat, en la Capital Federal; vine cuando tenía 12 años y desde ese momento empecé a criarme sola en la calle, me hice sola; tengo muchas metas; deseo ir a la casa de mi viejo y decirle que pude lograr lo que me propuse".
Tiene 26 años y entrena en Defensores de La Boca Boxing Club, Capital Federal, a las órdenes de Fernando Albelo y Karen Carabajal, la Burbuja. Se calzó los guantes para una exhibición en el Gimnasio Bethania, situado en el barrio de Almagro. Una iniciativa de Gabriel Bermejo, adiestrador que en su época de profesional fue número uno argentino supermediano.
«Desde hace mucho tiempo vengo poniendo mucho empeño y disciplina; día a día trato de mejorar como persona y como boxeador; intento que eso se vea reflejado en el ring, que cada entrenamiento pueda tener un resultado, como lo que estoy demostrando acá, haciendo esta exhibición; tengo 26 años y soy del barrio de La Boca; estoy mentalizado para crecer en esta disciplina; eso sería imposible sin la ayuda de la gente que me apoya; estoy muy agradecido con todos ellos; hacer boxeo me salvó la vida, gracias a este deporte pude salir de un montón de situaciones; me siento muy contento de poder practicarlo».
Es fundador de El Tucu Box, un ateneo que funciona dentro del Club Juventud Porteña, partido bonaerense Lanús. Llegó a la gran ciudad proveniente del campo de su provincia con 15 años y la mochila cargada de sueños. En la actualidad tiene dos hijas con su esposa. Trabaja en su proyecto de lunes a viernes de 16 a 21.30 como instructor de jóvenes de ambos sexos.
"Cuando vine la tenía que luchar para sobrevivir; salí a buscar lugar en un hotel; no había pieza y me dieron donde ponían las cosas de limpieza; ahí me acomodaron una cama, no tenía más nada; ahí vivía; conseguí un trabajo de delivery; todos los días pasaba por un gimnasio y veía a un pibe que ahora sé cómo se llama porque somos compañeros, le decían Yahoo; ese pibe les pegaba a todos, me acuerdo, todos los días; hasta que decidí entrar al gimnasio y le dí para adelante; empecé boxeo; a los dos meses le estaba pegando yo a el; era bueno, igual; gracias a Dios, siempre me crucé con gente que me dio una mano".
Es porteña, boxeadora, psicóloga con varios posgrados y madre de Ludmila, de cinco años. A los 34, después de dos intentos por el título mundial ligero, se ilusiona con una nueva chance. Su adiestrador en Fernando Albelo. Entrena en Defensores de la Boca Boxing Club, donde tiene numerosos discípulos junto a Abel Puche, el papá de la niña, también profesional.
"Yo tuve un papá alcohólico; quería entender por qué pasan tantas cosas, por qué uno toma tantas decisiones", cuenta con serenidad de pie junto a las sogas del ring, en la previa de la exhibición, mirando con sus ojos enormes, castaños, penetrantes e insondables; "creo que eso me llevó a estudiar psicología y creo que también me llevó al boxeo; poder expresar muchas situaciones que viví; quizás uno cuando es chico no dice nada, no habla, no lo pone en palabras; tratar de entender y con el cuerpo decir algo que me había pasado y no sabía expresar; creo que eso me llevó al boxeo y a la psicología".
From the publisher's feed