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El Segundo Congreso Patagónico de Estrellas Amarillas, realizado en Viedma y Carmen de Patagones del 21 al 23 de agosto, lo tuvo como orador. Es miembro del Comité Consultivo de la Agencia Nacional de Seguridad Vial. En su patria chica, la ciudad de Córdoba, entre otras responsabilidades, coordina la entrega de licencias de conducir y la tarea de los inspectores de tránsito.
Alejandro Ceballos brindó una conferencia sobre su gran pasión, la seguridad vehicular, en el escenario del teatro España de la ciudad de Carmen de Patagones. Durante una intensa jornada de concientización para estudiantes secundarios. Dentro del Segundo Encuentro Patagónico de Estrellas Amarillas, desarrollado entre el 21 y el 23 de agosto en esa urbe del extremo sur bonaerense y su gemela, Viedma, situada al otro lado del Río Negro. La alocución, concentrada en la prevención vial, fue animada de forma intermitente con algunas diapositivas y videos ilustrativos impactantes.
La inauguración de las actividades fue en el Centro Municipal de Cultura de Viedma y la clausura se llevó a cabo en el mencionado coliseo de Patagones. Ambos espacios concentraron las conferencias, que fueron protagonizadas más que nada por parientes de damnificados de toda la Argentina, expertos y autoridades de diferentes niveles. Algunos visitantes destacados fueron Walter Gorbak, el conocido criminalista que con frecuencia actúa en casos mediáticos, Sebastián Aldao, abogado especializado en siniestros vehiculares; y Carlos Ullúa, disertante de la localidad de Rada Tilly, provincia de Chubut, entre otros.
El movimiento de las Estrellas Amarillas es fogoneado por la fundación homónima con sede en Santa Rosa, La Pampa. Cuya presidenta, Silvia González, es mamá de Sacha Viguera, niño atropellado fatalmente el 29 de mayo de 2003 por un automovilista alcoholizado, excedido de velocidad, sin seguro y sin licencia de conducir que se fugó. Los astros dorados de cinco puntas, símbolos de las víctimas vehiculares en la Argentina, se encuentran reconocidos por la Agencia Nacional de Seguridad Vial. La Organización Mundial de la Salud considera el flagelo entre las diez principales causas generales de mortalidad.
El Segundo Congreso Patagónico de Estrellas Amarillas, realizado en Viedma y Carmen de Patagones del 21 al 23 de agosto, lo tuvo como orador. Es miembro del Comité Consultivo de la Agencia Nacional de Seguridad Vial. En su patria chica, la ciudad de Córdoba, entre otras responsabilidades, coordina la entrega de licencias de conducir y la tarea de los inspectores de tránsito.
Alejandro Ceballos brindó una conferencia sobre su gran pasión, la seguridad vehicular, en el escenario del teatro España de la ciudad de Carmen de Patagones. Durante una intensa jornada de concientización para estudiantes secundarios. Dentro del Segundo Encuentro Patagónico de Estrellas Amarillas, desarrollado entre el 21 y el 23 de agosto en esa urbe del extremo sur bonaerense y su gemela, Viedma, situada al otro lado del Río Negro. La alocución, concentrada en la prevención vial, fue animada con algunos videos ilustrativos realizados en una escuela de Unquillo, Córdoba.
La inauguración de las actividades fue en el Centro Municipal de Cultura de Viedma y la clausura se llevó a cabo en el mencionado coliseo de Patagones. Ambos espacios concentraron las conferencias, que fueron protagonizadas más que nada por parientes de damnificados de toda la Argentina, expertos y autoridades de diferentes niveles. Algunos visitantes destacados fueron Walter Gorbak, el conocido criminalista que con frecuencia actúa en casos mediáticos, Sebastián Aldao, abogado especializado en siniestros vehiculares; y Carlos Ullúa, disertante de la localidad de Rada Tilly, provincia de Chubut, entre otros.
El movimiento de las Estrellas Amarillas es fogoneado por la fundación homónima con sede en Santa Rosa, La Pampa. Cuya presidenta, Silvia González, es mamá de Sacha Viguera, niño atropellado fatalmente el 29 de mayo de 2003 por un automovilista alcoholizado, excedido de velocidad, sin seguro y sin licencia de conducir que se fugó. Los astros dorados de cinco puntas, símbolos de las víctimas vehiculares en la Argentina, se encuentran reconocidos por la Agencia Nacional de Seguridad Vial. La Organización Mundial de la Salud considera el flagelo entre las diez principales causas generales de mortalidad.
El Segundo Congreso Patagónico de Estrellas Amarillas, realizado en Viedma y Carmen de Patagones del 21 al 23 de agosto, lo tuvo como orador. Es miembro del Comité Consultivo de la Agencia Nacional de Seguridad Vial. En su patria chica, la ciudad de Córdoba, entre otras responsabilidades, coordina la entrega de licencias de conducir y la tarea de los inspectores de tránsito.
Alejandro Ceballos brindó una conferencia sobre su gran pasión, la seguridad vehicular, en el escenario del Centro Municipal de Cultura de Viedma. Durante una jornada de concientización para estudiantes secundarios. Dentro del Segundo Encuentro Patagónico de Estrellas Amarillas, desarrollado entre los días 21 y el 23 de agosto en la capital de la provincia de Río Negro y su gemela, Carmen de Patagones, situada al otro lado del curso de agua. La alocución, concentrada en la prevención vial, fue animada de forma intermitente con algunas diapositivas y videos ilustrativos impactantes.
La inauguración de las actividades fue en el mencionado Centro Municipal y la clausura se llevó a cabo en el Teatro España de Patagones. Ambos espacios concentraron las conferencias, que fueron protagonizadas más que nada por parientes de damnificados de toda la Argentina, expertos y autoridades de diferentes niveles. Algunos visitantes destacados fueron Walter Gorbak, el conocido criminalista que con frecuencia actúa en casos mediáticos, Sebastián Aldao, abogado especializado en siniestros vehiculares; y Carlos Ullua, disertante de la localidad de Rada Tilly, provincia de Chubut, entre otros.
El movimiento de las Estrellas Amarillas es fogoneado por la fundación homónima con sede en Santa Rosa, La Pampa. Cuya presidenta, Silvia González, es mamá de Sacha Viguera, niño atropellado fatalmente el 29 de mayo de 2003 por un automovilista alcoholizado, excedido de velocidad, sin seguro y sin licencia de conducir que se fugó. Los astros dorados de cinco puntas, símbolos de las víctimas vehiculares en la Argentina, se encuentran reconocidos por la Agencia Nacional de Seguridad Vial. La Organización Mundial de la Salud considera el flagelo entre las diez principales causas generales de mortalidad.
Su hijo Sacha Viguera tenía siete años cuando el 29 de mayo de 2003 fue atropellado fatalmente por un automovilista alcoholizado, excedido de velocidad, sin seguro y sin licencia de conducir que se dio a la fuga. Sucedió en Santa Rosa, La Pampa, donde ella lidera la Fundación Estrellas Amarillas, entidad de familiares de víctimas que promueve una nueva cultura vial.
Silvia Beatriz González contó una vez más el drama de su hijo Sacha con el micrófono en la mano, en la ocasión delante de un centenar de oyentes. Varios familiares de otras víctimas viales de diferentes puntos de la Argentina la acompañaron sobre el escenario del teatro España de la ciudad de Carmen de Patagones. Durante una jornada de concientización para estudiantes secundarios. Dentro del Segundo Encuentro Patagónico de Estrellas Amarillas, desarrollado entre el 21 y el 23 de agosto en esa urbe del extremo sur bonaerense y su gemela, Viedma, situada al otro lado del Río Negro.
La inauguración de las actividades fue en el Centro Municipal de Cultura de Viedma y la clausura se llevó a cabo en el mencionado coliseo de Patagones. Ambos espacios concentraron las conferencias, que fueron protagonizadas por parientes de damnificados, expertos y autoridades. Algunos visitantes fueron Walter Gorbak, el conocido criminalista de la Capital Federal, Alejandro Ceballos, eminencia del rubro de la ciudad de Córdoba, y Carlos Ullua, especialista de Rada Tilly, provincia de Chubut, entre otros. También hubo disertaciones en la Escuela de Cadetes de la Policía de Río Negro.
Silvia lidera la Fundación Estrellas Amarillas, entidad con sede en Santa Rosa, La Pampa. Es mamá de Sacha Viguera, que tenía siete años cuando el 29 de mayo de 2003 fue atropellado fatalmente por un automovilista alcoholizado, excedido de velocidad, sin seguro y sin licencia de conducir que se dio a la fuga Los astros dorados de cinco puntas, símbolos de las víctimas de la violencia vehicular en la Argentina, se encuentran reconocidos por la Agencia Nacional de Seguridad Vial. La Organización Mundial de la Salud considera el flagelo entre las diez principales causas generales de mortalidad.
Su hijo Sacha Viguera tenía siete años cuando el 29 de mayo de 2003 fue atropellado fatalmente por un automovilista alcoholizado, excedido de velocidad, sin seguro y sin licencia de conducir que se dio a la fuga. Sucedió en Santa Rosa, La Pampa, donde ella lidera la Fundación Estrellas Amarillas, entidad de familiares de víctimas que promueve una nueva cultura vial.
Silvia Beatriz González contó una vez más el drama de su hijo Sacha con el micrófono en la mano, en la ocasión delante de un centenar de oyentes. Varios familiares de otras víctimas viales de diferentes puntos de la Argentina la acompañaron sobre el escenario del teatro España de la ciudad de Carmen de Patagones. Durante una jornada de concientización para estudiantes secundarios. Dentro del Segundo Encuentro Patagónico de Estrellas Amarillas, desarrollado entre el 21 y el 23 de agosto en esa urbe del extremo sur bonaerense y su gemela, Viedma, situada al otro lado del Río Negro.
La inauguración de las actividades fue en el Centro Municipal de Cultura de Viedma y la clausura se llevó a cabo en el mencionado coliseo de Patagones. Ambos espacios concentraron las conferencias, que fueron protagonizadas por parientes de damnificados, expertos y autoridades. Algunos visitantes fueron Walter Gorbak, el conocido criminalista de la Capital Federal, Alejandro Ceballos, eminencia del rubro de la ciudad de Córdoba, y Carlos Ullua, especialista de Rada Tilly, provincia de Chubut, entre otros. También hubo disertaciones en la Escuela de Cadetes de la Policía de Río Negro.
Silvia lidera la Fundación Estrellas Amarillas, entidad con sede en Santa Rosa, La Pampa. Es mamá de Sacha Viguera, que tenía siete años cuando el 29 de mayo de 2003 fue atropellado fatalmente por un automovilista alcoholizado, excedido de velocidad, sin seguro y sin licencia de conducir que se dio a la fuga Los astros dorados de cinco puntas, símbolos de las víctimas de la violencia vehicular en la Argentina, se encuentran reconocidos por la Agencia Nacional de Seguridad Vial. La Organización Mundial de la Salud considera el flagelo entre las diez principales causas generales de mortalidad.
Su hijo Sacha Viguera tenía siete años cuando el 29 de mayo de 2003 fue atropellado fatalmente por un automovilista alcoholizado, excedido de velocidad, sin seguro y sin licencia de conducir que se dio a la fuga. Sucedió en Santa Rosa, La Pampa, donde ella lidera la Fundación Estrellas Amarillas, entidad de familiares de víctimas que promueve una nueva cultura vial.
Silvia Beatriz González contó una vez más el drama de su hijo Sacha con el micrófono en la mano, en la ocasión delante de un centenar de oyentes. Varios familiares de otras víctimas viales de diferentes puntos de la Argentina la acompañaron sobre el escenario del teatro España de la ciudad de Carmen de Patagones. Durante una jornada de concientización para estudiantes secundarios. Dentro del Segundo Encuentro Patagónico de Estrellas Amarillas, desarrollado entre el 21 y el 23 de agosto en esa urbe del extremo sur bonaerense y su gemela, Viedma, situada al otro lado del Río Negro.
La inauguración de las actividades fue en el Centro Municipal de Cultura de Viedma y la clausura se llevó a cabo en el mencionado coliseo de Patagones. Ambos espacios concentraron las conferencias, que fueron protagonizadas por parientes de damnificados, expertos y autoridades. Algunos visitantes fueron Walter Gorbak, el conocido criminalista de la Capital Federal, Alejandro Ceballos, eminencia del rubro de la ciudad de Córdoba, y Carlos Ullua, especialista de Rada Tilly, provincia de Chubut, entre otros. También hubo disertaciones en la Escuela de Cadetes de la Policía de Río Negro.
Silvia lidera la Fundación Estrellas Amarillas, entidad con sede en Santa Rosa, La Pampa. Es mamá de Sacha Viguera, que tenía siete años cuando el 29 de mayo de 2003 fue atropellado fatalmente por un automovilista alcoholizado, excedido de velocidad, sin seguro y sin licencia de conducir que se dio a la fuga Los astros dorados de cinco puntas, símbolos de las víctimas de la violencia vehicular en la Argentina, se encuentran reconocidos por la Agencia Nacional de Seguridad Vial. La Organización Mundial de la Salud considera el flagelo entre las diez principales causas generales de mortalidad.
Su hijo tenía 20 años cuando perdió la vida al ser atropellado manejando una moto sin casco. Ocurrió el 27 de septiembre de 2023 en Lamarque, Río Negro. Ella integra el movimiento de las Estrellas Amarillas, iniciativa de familiares de víctimas viales de toda la Argentina que impulsa un cambio cultural mediante acciones preventivas, pedagógicas y legislativas.
«Soy la mamá de Leo Castillo; mi hijo se llamaba Leandro; tuvo un accidente en la localidad de Lamarque, en la Ruta 250; iba en moto; un automovilista imprudente, al doblar para bajar hacia una estación de servicio YPF se cruzó en el carril por el que iba mi hijo y lo atropelló; mi consejo a los chicos presentes, para concientizar, es que cuando salgan en moto lo hagan con casco, lleven todas las luces y tengan precaución; si van a tomar algo no conduzcan; la moto, igual que un auto, es un arma; yo debo seguir por mi hija; hace once meses que perdí a su hermano; hay días que no tenés fuerza».
Zulma Rojas se mantiene de pie, con el micrófono con una mano y mirando al infinito mientras cuenta la peor tragedia de su vida delante de un centenar de oyentes. Varios familiares de otras víctimas viales de diferentes puntos de la Argentina la acompañan sobre el escenario del teatro España de la ciudad de Carmen de Patagones. Durante una jornada de concientización para estudiantes secundarios. Dentro del Segundo Encuentro Patagónico de Estrellas Amarillas, desarrollado entre el 21 y el 23 de agosto en esa urbe del extremo sur bonaerense y su gemela, Viedma, situada al otro lado del Río Negro.
Su hijo tenía 25 años cuando en 2012 perdió la vida al accidentarse circulando en un vehículo de dos ruedas sin protección en la cabeza. Ella integra la Fundación Estrellas Amarillas, con sede en la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa, entidad de familiares de víctimas viales que impulsa un cambio cultural mediante acciones preventivas, pedagógicas y legislativas.
"Soy de Santa Rosa, La Pampa; soy mamá de César Luis Muñoz; perdí a mi hijo en 2012 en un hecho de tránsito; es muy doloroso esto para las mamás que estamos acá arriba; les quiero decir a los chicos presentes que cuando conduzcan una moto lo hagan con casco y que no tomen; les pido disculpas, es la segunda vez que hablo en un escenario; mi hijo tenía 25 años, iba en moto; yo le decía ponete el casco; me contestaba no, mamá, no pasa nada; no pasa nada, mamá, yo sé manejar; hace 12 años que no lo tengo aún advirtiéndole que se lo pusiera; mi mensaje es que tengan precaución en todo y se cuiden mucho".
Perdió a dos hijos en dramas diferentes en Santa Rosa, La Pampa. Jorge murió atropellado por un automovilista que según testigos iba usando el teléfono celular. Marianela fue víctima de su pareja, un militar que le disparó tres balazos y se suicidó. La voz del testimonio, integrante de la Fundación Estrellas Amarillas, reclama verdad y justicia en los dos casos.
"Yo no quería seguir; una nieta vino y me dijo abuela vos también me vas a dejar; tuve que luchar por ellas y voy a continuar por ellas, por las dos nietas que me quedaron; mi hijo me dejó una nena de cinco meses; mi hija una de trece años; es muy feo todo lo que estamos pasando; lo que vivimos los familiares de las víctimas es muy doloroso; les pido disculpas, la verdad es que me hace mucho mal, es la segunda vez que hablo [en público]; tengo que mantenerme fuerte por ellas; hoy en día mi nieta me dice abuela no quiero que te pase nada, quiero que seas eterna; tengo que seguir adelante por ellas".
El relato de María Rosa Merino estremeció a los presentes en el Teatro España de Carmen de Patagones. La mujer, rodeada por más familiares de víctimas de toda la Argentina, contó su experiencia como madre de Jorge y Marianela, damnificados de tragedias diferentes ocurridas en su ciudad, Santa Rosa, provincia de La Pampa. Durante una jornada de concientización para estudiantes secundarios. Dentro del Segundo Encuentro Patagónico de Estrellas Amarillas, desarrollado entre el 21 y el 23 de agosto en esa ubre del extremo sur bonaerense y su gemela, Viedma, situada al otro lado del Río Negro.
Su hijo tenía 20 años cuando el 29 de noviembre de 2015 murió junto a una amiga mientras circulaban en moto sin casco en Gálvez, provincia de Santa Fe. El muchacho iba al volante y al parecer perdió el equilibrio en una loma de burro. La voz del testimonio pertenece al movimiento de las Estrellas Amarillas, integrado por familiares de todo el país.
«Durante unos seis meses no me moví de mi casa después de que perdí a mi hijo; hay gente que estuvo acompañándome que yo no recuerdo; me costó muchísimo salir de la cama y continuar con mi vida; una vez me llamó el secretario de Gobierno; me preguntó si estaba dispuesta a hacer una charla con chicos, contarles mi dolor para que tomen conciencia de que deben cuidarse cuando usan una moto o un auto; y bueno, le dije que sí y ahí arranqué; hace ocho años que hago esto…».
María del Carmen Ligiero predica el siguiente lema: «Basta de estrellas amarillas». Aunque los carteles con los astros de cinco puntas, que simbolizan a las víctimas viales argentinas, se multiplican de forma cotidiana en las calles y las rutas de la República. Por eso ella anda sin cesar de acá para allá difundiendo prevención, conciencia y esperanza. Lo hace en escuelas y otras instituciones de Gálvez, su ciudad, y diferentes sitios de la provincia de Santa Fe. Apoyada en el respaldo que le brindan ciudadanos y municipios. Dentro del movimiento de las Estrellas Amarillas, integrado por familiares de víctimas de todo el país.
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