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By Lucio CasariniNews
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  • Silvia Bignami: "Expropiar Cromañón llevará luz adonde hubo oscuridad"

    Es mamá de Julián Rozengardt, que tenía 18 años cuando falleció tras asistir al boliche del barrio porteño de Once. La ley nacional que crea un espacio de memoria puede caerse en pocos meses, justo antes de cumplirse 20 años de la masacre. Con al menos 194 extintos y miles de heridos, el incendio del 30 de diciembre de 2004 es la peor matanza de la historia del rock en el mundo.

    "La expropiación se votó el 22 de octubre de 2022; si no se hace nada se caerá antes de la misma fecha de 2024; es tremendo que ocurra a punto de cumplirse 20 años; nos parece una burla no tener el pie puesto en el lugar; no digo el espacio de memoria concretado; [Rafael] Levy puede rechazar el monto que se tase, pero el Estado puede depositarlo; sería judicializar el tema, pero eso no afecta la expropiación; es una decisión política; la tasación podría hacerse sin entrar, porque es un cálculo aproximado y el Estado obviamente intentará pagar lo menos posible; la decisión es política, no es técnica; hay tiempo, lo pueden resolver; depende de esta secretaría de Derechos Humanos; ese es el problema; ¿no?"

    Silvia Bignami pertenece al Movimiento Cromañón, una de las entidades más grandes en el amplio universo de gente unida para reclamar memoria, verdad y justicia. Es mamá de Julián Rozengardt, que tenía 18 años cuando falleció tras asistir al boliche de Once. Con al menos 194 extintos y miles de heridos, el incendio del 30 de diciembre de 2004 es la peor matanza de la historia mundial del rock. La polémica sobre estas cifras es uno de numerosos debates abiertos. Los muertos podrían ser más. Convertir en espacio de homenaje el inmueble donde ocurrió la barbarie es uno de los mayores desafíos pendientes.

    13 min
  • Nancy Catriel: "Mi nieta Lola ahora tiene siete años y es una nena hermosa"

    Vive en San Antonio Oeste, Río Negro. Integra la Fundación Estrellas Amarillas, que promueve esos símbolos en memoria de las víctimas viales. Perdió a cuatro seres queridos en dos tragedias vehiculares. Lucas, el menor de sus ocho hijos, de 14 años. Antonella, otra hija, de 28 (cuya beba, entonces de un año, se salvó de milagro). Miguel, pareja de la entrevistada, de 41. Y Miguel, un sobrino, de 26.

    "Las mamás que hemos perdido hijos sabemos que no es fácil salir, pero uno tiene que pensar en los que quedan y continuar adelante; aunque es duro, uno tiene que ser fuerte y dar lo mejor; cuando se siente triste, salir afuera; yo iba al patio de mi casa y pegaba unos gritos, a ver si me escuchaban los seres queridos que no tengo; levantaba las manos y les decía estoy acá con mis brazos abiertos esperándolos; aunque sabía que no iban a venir, porque uno tiene que aceptar la realidad; de todas maneras, dentro del corazón siempre van a seguir; hasta el fin de mi vida van a permanecer en mi corazón y en mi mente".

    Aída Nancy Catriel sonríe con sencillez y dignidad. Desciende de una dinastía que alguna vez dominó la llanura pampeana. Vive en San Antonio Oeste, provincia de Río Negro, donde crió ocho hijos trabajando como empleada doméstica. El 27 de julio de 2014 una tragedia vial se llevó a Lucas Félix, alias Papu, su retoño menor, de 14 años. Fue embestido fatalmente por un camión recolector de basura municipal. El 1° de julio de 2018 otro drama vehicular afectó a Antonella, una hija de 28, Miguel Chavical, pareja de la entrevistada, de 41, y Miguel Botana, un sobrino, 26. Los tres fallecieron calcinados en un auto que se incendió tras un choque. Lola, la beba de Antonella, de un año, sobrevivió de milagro.

    "El asesino de mi hijo [Daniel Cañupán] nunca estuvo preso, nunca le sacaron el carnet de conducir; lo único que pude lograr del juez es que no pase a recolectar la basura por la cuadra de mi casa; el hacía ese recorrido; desde que hablé con el juez cumplieron mi pedido y no tengo contacto con el sujeto, evito verle la cara, aunque igual uno se cruza, porque vivimos en la misma ciudad; desde la tragedia cambió mi vida; uno se levanta y falta alguien en la casa; en las fechas especiales, como el cumpleaños de Lucas; ha sido muy difícil todo; los primeros dos años iba todos los días dos horas al cementerio".

    "Conocí a Silvia González [mamá de Sacha Viguera y presidenta de la Fundación Estrellas Amarillas, con sede en Santa Rosa, provincia de La Pampa] hace cuatro años, cuando fue a pintar la estrella amarilla de mi hija, que murió en otro hecho vial; Antonella viajaba para acompañar al marido a un rally; también fue duro; ella andaba con la beba de un año y un mes; la tiró por la ventanilla y la chiquita se salvó; cuando me avisaron eran las ocho y media de la mañana; me llamó el hermano de mi pareja; me preguntó si Miguel estaba en el rally; le respondí que sí; me dijo hubo un accidente, se prendió fuego el auto".

    Nancy logró una condena civil en el caso de Lucas, pero la triple tragedia permanece impune. Ella pertenece a la Fundación Estrellas Amarillas, entidad civil nacional que promueve esos símbolos en memoria de las víctimas viales e impulsa proyectos pedagógicos, legislativos y humanitarios. Desde 2022, un cartel con el emblema de cinco puntas luce en el hito donde atropellaron a su hijo menor, la intersección de Falkner y Malvinas, San Antonio Oeste. Desde 2023, una señal idéntica se yergue en el sitio del otro siniestro, ubicado en el km 104 de la Ruta Nacional 251, en la vecina municipalidad de General Conesa.

    1 hr 20 min

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