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El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas, urdido en Santa Rosa, La Pampa, del 24 al 26 de abril, lo tuvo como orador. Es comisario de la Policía. Se especializa en siniestros viales dentro de la Agencia de Investigación Científica, de la Procuración General de la provincia. Colabora con la entidad homónima del evento, que preside Silvia González, mamá de Sacha Viguera.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas revolucionó entre el 24 y el 26 de abril la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa. Fueron tres días apasionantes, intensos, controversiales y retadores que transcurrieron como un torbellino. El símbolo que expresa el título representa a las víctimas vehiculares en la Argentina, como los ciudadanos contemplan de forma cotidiana en los hitos donde ocurre una tragedia en las rutas y calles de todo el país. La Agencia Nacional de Seguridad Vial considera este emblema una señal de tránsito y lo incluye en el examen para obtener el registro de conducir.
Las actividades se repartieron en escenarios simultáneos que obligaron a los espectadores a caminar de acá para allá. La Universidad Nacional de La Pampa, el Ministerio de Salud provincial, el Hospital de Complejidad Creciente René Favaloro, un camión simulador (bautizado Rutas en rojo) puesto en la vía pública por Sancor Seguros, el Parque Vial Itinerante Sacha Viguera, situado junto a la Laguna Don Tomás, el Cine Milenium, la Dirección Provincial de Vialidad, el Superior Tribunal de Justicia y la playa de estacionamiento de la Fundación Estrellas Amarillas, que luce murales pictóricos alusivos.
El Congreso estuvo repleto de emociones, muchas vinculadas a los afectados, y coincidió con dos efemérides preclaras. Por una parte, el 29 cumpleaños de Sacha Viguera (celebrado el 24 de abril), el desaparecido hijo de Silvia González. El niño tenía siete cuando en 2003 fue víctima de un asesino al volante. Por otra, los 20 años del inicio de la Fundación Estrellas Amarillas, que ella preside. La brega de la adalid, acompañada por un nutrido grupo de pares, ciudadanos solidarios, especialistas y otros colaboradores, ha convertido gradualmente su distrito en una meca de la cuestión dentro y fuera de la República.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas, urdido en Santa Rosa, La Pampa, del 24 al 26 de abril, lo tuvo entre los oradores. Es licenciado en Accidentología y Prevención Vial. Se desempeña como asesor jurídico del Ministerio Público Fiscal de la provincia. Colabora permanentemente con la entidad homónima del evento, que preside Silvia Beatriz González, mamá de Sacha Viguera.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas revolucionó entre el 24 y el 26 de abril la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa. Fueron tres días apasionantes, intensos, controversiales y retadores que transcurrieron como un torbellino. El símbolo que expresa el título representa a las víctimas vehiculares en la Argentina, como los ciudadanos contemplan de forma cotidiana en los hitos donde ocurre una tragedia en las rutas y calles de todo el país. La Agencia Nacional de Seguridad Vial considera este emblema una señal de tránsito y lo incluye en el examen para obtener el registro de conducir.
Las actividades se repartieron en escenarios simultáneos que obligaron a los espectadores a caminar de acá para allá. La Universidad Nacional de La Pampa, el Ministerio de Salud provincial, el Hospital de Complejidad Creciente René Favaloro, un camión simulador (bautizado Rutas en rojo) puesto en la vía pública por Sancor Seguros, el Parque Vial Itinerante Sacha Viguera, situado junto a la Laguna Don Tomás, el Cine Milenium, la Dirección Provincial de Vialidad, el Superior Tribunal de Justicia y la playa de estacionamiento de la Fundación Estrellas Amarillas, que luce murales pictóricos alusivos.
El Congreso estuvo repleto de emociones, muchas vinculadas a los afectados, y coincidió con dos efemérides preclaras. Por una parte, el 29 cumpleaños de Sacha Viguera (celebrado el 24 de abril), el desaparecido hijo de Silvia González. El niño tenía siete cuando en 2003 fue víctima de un asesino al volante. Por otra, los 20 años del inicio de la Fundación Estrellas Amarillas, que ella preside. La brega de la adalid, acompañada por un nutrido grupo de pares, ciudadanos solidarios, especialistas y otros colaboradores, ha convertido gradualmente su distrito en una meca de la cuestión dentro y fuera de la República.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas, realizado en Santa Rosa, La Pampa, entre el 24 y el 26 de abril, lo tuvo como orador. Es licenciado en Criminalística. Integra la Agencia de Investigación Científica, dependiente de la Procuración General de la provincia. Es colaborador de la entidad homónima del evento, que preside Silvia Beatriz González, mamá de Sacha Viguera.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas revolucionó entre el 24 y el 26 de abril la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa. Fueron tres días apasionantes, intensos, controversiales y retadores que transcurrieron como un torbellino. El símbolo que expresa el título representa a las víctimas vehiculares en la Argentina, como los ciudadanos contemplan de forma cotidiana en los hitos donde ocurre una tragedia en las rutas y calles de todo el país. La Agencia Nacional de Seguridad Vial considera este emblema una señal de tránsito y lo incluye en el examen para obtener el registro de conducir.
Las actividades se repartieron en escenarios simultáneos que obligaron a los espectadores a caminar de acá para allá. La Universidad Nacional de La Pampa, el Ministerio de Salud provincial, el Hospital de Complejidad Creciente René Favaloro, un camión simulador (bautizado Rutas en rojo) puesto en la vía pública por Sancor Seguros, el Parque Vial Itinerante Sacha Viguera, situado junto a la Laguna Don Tomás, el Cine Milenium, la Dirección Provincial de Vialidad, el Superior Tribunal de Justicia y la playa de estacionamiento de la Fundación Estrellas Amarillas, que luce murales pictóricos alusivos.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas, realizado en Santa Rosa, La Pampa, entre el 24 y el 26 de abril, lo tuvo como orador. Es psicólogo y miembro del plantel neurocognitivo del Servicio de Rehabilitación del Hospital Regional Lucio Molas. Es colaborador permanente de la entidad homónima del evento, que preside Silvia Beatriz González, mamá de Sacha Viguera.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas revolucionó entre el 24 y el 26 de abril la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa. Fueron tres días apasionantes, intensos, controversiales y retadores que transcurrieron como un torbellino. El símbolo que expresa el título representa a las víctimas vehiculares en la Argentina, como los ciudadanos contemplan de forma cotidiana en los hitos donde ocurre una tragedia en las rutas y calles de todo el país. La Agencia Nacional de Seguridad Vial considera este emblema una señal de tránsito y lo incluye en el examen para obtener el registro de conducir.
Las actividades se repartieron en escenarios simultáneos que obligaron a los espectadores a caminar de acá para allá. La Universidad Nacional de La Pampa, el Ministerio de Salud provincial, el Hospital de Complejidad Creciente René Favaloro, un camión simulador (bautizado Rutas en rojo) puesto en la vía pública por Sancor Seguros, el Parque Vial Itinerante Sacha Viguera, situado junto a la Laguna Don Tomás, el Cine Milenium, la Dirección Provincial de Vialidad, el Superior Tribunal de Justicia y la playa de estacionamiento de la Fundación Estrellas Amarillas, que luce murales pictóricos alusivos.
El Congreso estuvo repleto de emociones, muchas vinculadas a los afectados, y coincidió con dos efemérides preclaras. Por una parte, el 29 cumpleaños de Sacha Viguera (celebrado el 24 de abril), el desaparecido hijo de Silvia González. El niño tenía siete cuando en 2003 fue víctima de un asesino al volante. Por otra, los 20 años del inicio de la Fundación Estrellas Amarillas, que ella preside. La brega de la adalid, acompañada por un nutrido grupo de pares, ciudadanos solidarios, especialistas y otros colaboradores, ha convertido gradualmente su distrito en una meca de la cuestión dentro y fuera de la República.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas, urdido en Santa Rosa, La Pampa, del 24 al 26 de abril, contó con ambas vía teleconferencia desde la Capital Federal. Son realizadoras audiovisuales. Crearon un documental interactivo (Fragmentos.com.ar) que recoge testimonios de víctimas. Colaboran con la entidad homónima del evento, que preside Silvia González, mamá de Sacha Viguera.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas revolucionó entre el 24 y el 26 de abril la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa. Fueron tres días apasionantes, intensos, controversiales y retadores que transcurrieron como un torbellino. El símbolo que expresa el título representa a las víctimas vehiculares en la Argentina, como los ciudadanos contemplan de forma cotidiana en los hitos donde ocurre una tragedia en las rutas y calles de todo el país. La Agencia Nacional de Seguridad Vial considera este emblema una señal de tránsito y lo incluye en el examen para obtener el registro de conducir.
Las actividades se repartieron en escenarios simultáneos que obligaron a los espectadores a caminar de acá para allá. La Universidad Nacional de La Pampa, el Ministerio de Salud provincial, el Hospital de Complejidad Creciente René Favaloro, un camión simulador (bautizado Rutas en rojo) puesto en la vía pública por Sancor Seguros, el Parque Vial Itinerante Sacha Viguera, situado junto a la Laguna Don Tomás, el Cine Milenium, la Dirección Provincial de Vialidad, el Superior Tribunal de Justicia y la playa de estacionamiento de la Fundación Estrellas Amarillas, que luce murales pictóricos alusivos.
El Congreso estuvo repleto de emociones, muchas vinculadas a los afectados, y coincidió con dos efemérides preclaras. Por una parte, el 29 cumpleaños de Sacha Viguera (celebrado el 24 de abril), el desaparecido hijo de Silvia González. El niño tenía siete cuando en 2003 fue víctima de un asesino al volante. Por otra, los 20 años del inicio de la Fundación Estrellas Amarillas, que ella preside. La brega de la adalid, acompañada por un nutrido grupo de pares, ciudadanos solidarios, especialistas y otros colaboradores, ha convertido gradualmente su distrito en una meca de la cuestión dentro y fuera de la República.
Vive en el barrio Libertad de la ciudad de Salta. Considera irrisorio el castigo para Enrique Vicente Flores, cuñado que agredió sexualmente a su nieta. El hecho sucedió en 2020, cuando la víctima tenía seis años. El hombre, condenado por abuso simple, permanece en libertad. La sentencia fue emitida luego de un juicio breve por Sandra Espeche, titular del Juzgado de Garantías 6.
"El 22 de abril se hizo un juicio abreviado tras un largo caminar de cuatro años golpeando puertas, viendo caras, sufriendo el maltrato del sistema judicial; el sumario es por abuso simple; mi cuñado tocaba a mi nieta; hice la denuncia; por ese motivo quedamos solas, yo era la loca y mi nieta la mentirosa en el núcleo familiar; para poder sanar nosotras, me alejé; ellos en ningún momento hicieron nada para acercarse, aún con la resolución judicial en la mano; a las más cercanas, las que dijeron que no denunciara, les envié la sentencia; una hermana me dijo que ella no se mete y que son cuestiones que debo resolver yo".
Alicia Raquel Domínguez es una mujer humilde y trabajadora que atesora un sueño. Prosperar con el emprendimiento de modista a domicilio que lleva en su casa del barrio Libertad, en la ciudad de Salta. Quizás en el futuro hereden el oficio las dos nietas que viven con ella, que son su vida y por las que sería capaz de matar, como siente al recordar el horror. Sucedió en marzo de 2020, durante la pandemia. La mayor de las niñas, hoy de 11 años, fue víctima de abuso sexual por parte de un hombre de la familia. El agresor, Enrique Vicente Flores, en la actualidad de 71 años, es marido de una hermana de la voz del testimonio.
"Mi nieta gracias a Dios está bien; cumplió 11 años hace poquito; cuando pasó esto tenía seis; vive conmigo y no tiene ningún trauma por el momento; el horror fue en marzo de 2020, las pericias comenzaron en julio, casi agosto; desde entonces me alejé del entorno, que no le creía; yo vi una situación y la denuncié; pudo ser probado por la Justicia que el la tocaba; ahora ella se encuentra fuera de peligro, no voy a dejar que el agresor ni ninguno de los parientes que lo apoyan le haga daño de nuevo; siempre y cuando Dios me lo permita".
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas, realizado en Santa Rosa, La Pampa, del 24 al 26 de abril, la tuvo entre los oradores de apertura. Es abogada y subsecretaria de Derechos Humanos de la provincia. Antes actuó como presidenta del Concejo Deliberante de Santa Rosa. Es colaboradora de la entidad homónima del evento, que preside Silvia González, mamá de Sacha Viguera.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas revolucionó entre el 24 y el 26 de abril la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa. Fueron tres días apasionantes, intensos, controversiales y retadores que transcurrieron como un torbellino. El símbolo que expresa el título representa a las víctimas vehiculares en la Argentina, como los ciudadanos contemplan de forma cotidiana en los hitos donde ocurre una tragedia en las rutas y calles de todo el país. La Agencia Nacional de Seguridad Vial considera este emblema una señal de tránsito y lo incluye en el examen para obtener el registro de conducir.
Las actividades se repartieron en escenarios simultáneos que obligaron a los espectadores a caminar de acá para allá. La Universidad Nacional de La Pampa, el Ministerio de Salud provincial, el Hospital de Complejidad Creciente René Favaloro, un camión simulador (bautizado Rutas en rojo) puesto en la vía pública por Sancor Seguros, el Parque Vial Itinerante Sacha Viguera, situado junto a la Laguna Don Tomás, el Cine Milenium, la Dirección Provincial de Vialidad, el Superior Tribunal de Justicia y la playa de estacionamiento de la Fundación Estrellas Amarillas, que luce murales pictóricos alusivos.
El Congreso estuvo repleto de emociones, muchas vinculadas a los afectados, y coincidió con dos efemérides preclaras. Por una parte, el 29 cumpleaños de Sacha Viguera (celebrado el 24 de abril), el desaparecido hijo de Silvia González. El niño tenía siete cuando en 2003 fue víctima de un asesino al volante. Por otra, los 20 años del inicio de la Fundación Estrellas Amarillas, que ella preside. La brega de la adalid, acompañada por un nutrido grupo de pares, ciudadanos solidarios, especialistas y otros colaboradores, ha convertido gradualmente su distrito en una meca de la cuestión dentro y fuera de la República.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas, realizado en Santa Rosa, La Pampa, entre el 24 y el 26 de abril, lo tuvo como orador inaugural. Es rector de la Universidad Nacional del distrito y vicepresidente del Consejo Interuniversitario Nacional. Es colaborador permanente de la entidad homónima del evento, que preside Silvia Beatriz González, mamá de Sacha Viguera.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas revolucionó entre el 24 y el 26 de abril la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa. Fueron tres días apasionantes, intensos, controversiales y retadores que transcurrieron como un torbellino. El símbolo que expresa el título representa a las víctimas vehiculares en la Argentina, como los ciudadanos contemplan de forma cotidiana en los hitos donde ocurre una tragedia en las rutas y calles de todo el país. La Agencia Nacional de Seguridad Vial considera este emblema una señal de tránsito y lo incluye en el examen para obtener el registro de conducir.
Las actividades se repartieron en escenarios simultáneos que obligaron a los espectadores a caminar de acá para allá. La Universidad Nacional de La Pampa, el Ministerio de Salud provincial, el Hospital de Complejidad Creciente René Favaloro, un camión simulador (bautizado Rutas en rojo) puesto en la vía pública por Sancor Seguros, el Parque Vial Itinerante Sacha Viguera, situado junto a la Laguna Don Tomás, el Cine Milenium, la Dirección Provincial de Vialidad, el Superior Tribunal de Justicia y la playa de estacionamiento de la Fundación Estrellas Amarillas, que luce murales pictóricos alusivos.
El Congreso estuvo repleto de emociones, muchas vinculadas a los afectados, y coincidió con dos efemérides preclaras. Por una parte, el 29 cumpleaños de Sacha Viguera (celebrado el 24 de abril), el desaparecido hijo de Silvia González. El niño tenía siete cuando en 2003 fue víctima de un asesino al volante. Por otra, los 20 años del inicio de la Fundación Estrellas Amarillas, que ella preside. La brega de la adalid, acompañada por un nutrido grupo de pares, ciudadanos solidarios, especialistas y otros colaboradores, ha convertido gradualmente su distrito en una meca de la cuestión dentro y fuera de la República.
(Foto: El comerciante, de Diego Rivera)
"Si se habla se alumbra y si se alumbra la oscuridad se espanta y si la oscuridad se espanta solo la paz queda y en la paz que queda vuela el alma, surge la poesía y se me curan los traumas y el estrés postraumático".
Cuando
por Francisca Chávez, de El Bolsón, Río Negro, Argentina
(Foto: La era, de Diego Rivera)
Ver blog de Francisca Chávez
Cuando todo sea incierto / y cierto temor en el viento sople; / que cual soplete del infierno / te queme hasta el nombre.
Y no me nombres en tu vida, / que no es la vida de un hombre, / porque el hombre se suicida; / y suicida se vuelve pobre.
Cuando ya nada sea cierto / y lo incierto sea tu nombre, / que se esconde en un misterio; / de ministerios que te esconden
en ese lúgubre momento / en el que al infierno reconoces; / y las luces se murieron / en cruces que ya conoces.
Cuando te des por vencido / y abatido desesperes; / agonizando adolorido / mientras sangras por las sienes.
Ahí tirado y deprimido, / alcoholizado de hastíos; / ahí renaces o mueres mi querido, / porque así siempre ha sido.
Cuando rueda lentamente / en el fango tu cabeza / y ves los ojos de la muerte / que te miran bien de cerca.
Cuando se acerca el final / y al final de la acera / la llama de la vela / titila y se va a apagar.
Justo ahí en ese limbo / diario purgatorio frío / renace la llama de Cristo / o te vuelves Lucifer mismo.
y te convertís en la serpiente / de la cola a la cabeza / y es tu fortaleza su veneno / si en tu cráneo no hay entereza.
Si sobrevivo a la pereza, / verás el reino de los cielos / y los ciegos de orejas / escucharan a Dios de nuevo.
Si no me mata la tristeza, / qué es la peor maleza que haya visto, / insisto que verás mi grandeza / en la fiereza de mis dichos.
A lo JesuCrista y Saiyajin, / con el sable de SkyWalker, / hoy la vine a partir, / cuando escuché el Walkie Talkie.
Sonó un código tres por ahí / y voy a acudir de inmediato, / ya de facto estoy aquí, / soy de la pólvora el nitrato.
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