
Sign up to save your podcasts
Or


Vive en El Bolsón, Río Negro. Es alguien biológicamente masculino que se auto percibe femenino y acusa de violencia a una mujer. La denunciada es madre de uno de sus dos hijos. Además, la voz del testimonio señala al sistema judicial por revictimización. Por otra parte, es célebre como triple homicida vial que pidió disculpas y colabora en campañas prevención.
«Mi denuncia consta de 30 páginas A4; primero escribí 75 carillas chiquitas de cuaderno a mano con todas las acciones que ella realizaba para denostarme, denigrarme; cómo mentía, cómo se robaba la plata, todo tipo de cosas; ella realizó una contradenuncia en la que alega que sufrió atropellos psicológicos de mi parte; si ella hubiera sido la primera en hablar hubiera estado bien que le crean; si hubiera hablado segunda lo mismo; lo que no es correcto es que le crean para siempre; hice la presentación hace dos años y le siguen creyendo, a pesar de que no aportó pruebas del maltrato y yo en cambio sí lo hice».
Como delata su acento al hablar, nació hace 37 años en la ciudad de Córdoba. Desde los 18 vive en El Bolsón, provincia de Río Negro. Tiene un puesto en la feria regional, en la Plaza Pagano, donde vende cuchillos de elaboración propia. Es padre de una hija y un hijo. En 2022 acusó por violencia doméstica a Nadia Magalí Giordano, madre del niño y también artesana. La denuncia (descargar acá de Google Drive) describe ataques cotidianos durante nueve años de convivencia, algunos de los cuales continúan. La agresora vuelve a la carga cada dos por tres en el ámbito de trabajo y ha lanzado reiteradas amenazas.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas, realizado en Santa Rosa, La Pampa, entre el 24 y el 26 de abril, lo tuvo entre los oradores. Es abogado cordobés especialista en hechos viales. Preside la Fundación Visión Cero, que trabaja para reducir las víctimas vehiculares. Colabora con la entidad homónima del evento, que preside Silvia González, mamá de Sacha Viguera.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas revolucionó entre el 24 y el 26 de abril la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa. Fueron tres días apasionantes, intensos, controversiales y retadores que transcurrieron como un torbellino. El símbolo que expresa el título representa a las víctimas vehiculares en la Argentina, como los ciudadanos contemplan de forma cotidiana en los hitos donde ocurre una tragedia en las rutas y calles de todo el país. La Agencia Nacional de Seguridad Vial considera este emblema una señal de tránsito y lo incluye en el examen para obtener el registro de conducir.
Las actividades se repartieron en escenarios simultáneos que obligaron a los espectadores a caminar de acá para allá. La Universidad Nacional de La Pampa, el Ministerio de Salud provincial, el Hospital de Complejidad Creciente René Favaloro, un camión simulador (bautizado Rutas en rojo) puesto en la vía pública por Sancor Seguros, el Parque Vial Itinerante Sacha Viguera, situado junto a la Laguna Don Tomás, el Cine Milenium, la Dirección Provincial de Vialidad, el Superior Tribunal de Justicia y la playa de estacionamiento de la Fundación Estrellas Amarillas, que luce murales pictóricos alusivos.
El Congreso estuvo repleto de emociones, muchas vinculadas a los afectados, y coincidió con dos efemérides preclaras. Por una parte, el 29 cumpleaños de Sacha Viguera (celebrado el 24 de abril), el desaparecido hijo de Silvia González. El niño tenía siete cuando en 2003 fue víctima de un asesino al volante. Por otra, los 20 años del inicio de la Fundación Estrellas Amarillas, que ella preside. La brega de la adalid, acompañada por un nutrido grupo de pares, ciudadanos solidarios, especialistas y otros colaboradores, ha convertido gradualmente su distrito en una meca de la cuestión dentro y fuera de la República.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas, realizado en Santa Rosa, La Pampa, entre el 24 y el 26 de abril, le hizo un agasajo. Es una voz de Radio Nacional en el distrito. Es ferviente defensor del trabajo civil en campos cruciales como la prevención vial. Recibió un premio de la fundación homónima del evento, que preside Silvia González, mamá de Sacha Viguera.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas revolucionó entre el 24 y el 26 de abril la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa. Fueron tres días apasionantes, intensos, controversiales y retadores que transcurrieron como un torbellino. El símbolo que expresa el título representa a las víctimas vehiculares en la Argentina, como los ciudadanos contemplan de forma cotidiana en los hitos donde ocurre una tragedia en las rutas y calles de todo el país. La Agencia Nacional de Seguridad Vial considera este emblema una señal de tránsito y lo incluye en el examen para obtener el registro de conducir.
Las actividades se repartieron en escenarios simultáneos que obligaron a los espectadores a caminar de acá para allá. La Universidad Nacional de La Pampa, el Ministerio de Salud provincial, el Hospital de Complejidad Creciente René Favaloro, un camión simulador (bautizado Rutas en rojo) puesto en la vía pública por Sancor Seguros, el Parque Vial Itinerante Sacha Viguera, situado junto a la Laguna Don Tomás, el Cine Milenium, la Dirección Provincial de Vialidad, el Superior Tribunal de Justicia y la playa de estacionamiento de la Fundación Estrellas Amarillas, que luce murales pictóricos alusivos.
El Congreso estuvo repleto de emociones, muchas vinculadas a los afectados, y coincidió con dos efemérides preclaras. Por una parte, el 29 cumpleaños de Sacha Viguera (celebrado el 24 de abril), el desaparecido hijo de Silvia González. El niño tenía siete cuando en 2003 fue víctima de un asesino al volante. Por otra, los 20 años del inicio de la Fundación Estrellas Amarillas, que ella preside. La brega de la adalid, acompañada por un nutrido grupo de pares, ciudadanos solidarios, especialistas y otros colaboradores, ha convertido gradualmente su distrito en una meca de la cuestión dentro y fuera de la República.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas, realizado en Santa Rosa, La Pampa, entre el 24 y el 26 de abril, le hizo un agasajo. Es director del diario La Arena. Esta nota reproduce su columna del día del cierre de actividades en el programa radial El Aire de la Mañana. Recibió un premio de la fundación homónima del evento, que preside Silvia González, mamá de Sacha Viguera.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas revolucionó entre el 24 y el 26 de abril la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa. Fueron tres días apasionantes, intensos, controversiales y retadores que transcurrieron como un torbellino. El símbolo que expresa el título representa a las víctimas vehiculares en la Argentina, como los ciudadanos contemplan de forma cotidiana en los hitos donde ocurre una tragedia en las rutas y calles de todo el país. La Agencia Nacional de Seguridad Vial considera este emblema una señal de tránsito y lo incluye en el examen para obtener el registro de conducir.
Las actividades se repartieron en escenarios simultáneos que obligaron a los espectadores a caminar de acá para allá. La Universidad Nacional de La Pampa, el Ministerio de Salud provincial, el Hospital de Complejidad Creciente René Favaloro, un camión simulador (bautizado Rutas en rojo) puesto en la vía pública por Sancor Seguros, el Parque Vial Itinerante Sacha Viguera, situado junto a la Laguna Don Tomás, el Cine Milenium, la Dirección Provincial de Vialidad, el Superior Tribunal de Justicia y la playa de estacionamiento de la Fundación Estrellas Amarillas, que luce murales pictóricos alusivos.
El Congreso estuvo repleto de emociones, muchas vinculadas a los afectados, y coincidió con dos efemérides preclaras. Por una parte, el 29 cumpleaños de Sacha Viguera (celebrado el 24 de abril), el desaparecido hijo de Silvia González. El niño tenía siete cuando en 2003 fue víctima de un asesino al volante. Por otra, los 20 años del inicio de la Fundación Estrellas Amarillas, que ella preside. La brega de la adalid, acompañada por un nutrido grupo de pares, ciudadanos solidarios, especialistas y otros colaboradores, ha convertido gradualmente su distrito en una meca de la cuestión dentro y fuera de la República.
Su hermana Andrea tenía 25 años y estaba embarazada cuando en 2002 murió torturada por policías bonaerenses en Florencio Varela. La Universidad Nacional Arturo Jaureche, con sede en el distrito, albergó el aniversario. Gustavo Cardozo, pareja y papá de las víctimas fatales, también atormentado, padece secuelas. Jorge Galván Plaza, testigo clave, apareció con un balazo en la sien.
"Hoy a 22 años es la primera vez que se hace un acto fuera del lugar del hecho, o sea la Comisaría Primera de Florencio Varela; hoy mi hermana Andrea tendría 48 años, igual que el golpe genocida que enlutó a nuestro país dejando a 30 mil compañeras y compañeros desaparecidas y desaparecidos; a 40 años del regreso de la democracia, seguimos exigiendo justicia social, cultural, judicial; a 40 años del regreso de la democracia, seguimos exigiendo un nunca más en serio, por memoria, por verdad, por justicia".
Al cumplirse una nueva efeméride del horror, Eugenia de Jesús Vázquez recordó a su congénere menor Andrea Elizabeth Viera el 22 de mayo con una mesa de diálogo realizada en la Universidad Nacional Arturo Jaureche, situada en el distrito de la tragedia. La abrazaron Carmen Ramiro de Guede, alias Tota, Madre de Plaza de Mayo; María Caro, progenitora de Santiago Ledesma, víctima del gatillo fácil policial; y Guillermo Daniel Ñáñez, apodado Cuco, director de Derechos Humanos de la casa de estudios y miembro histórico de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos en el Conurbano Sur.
También dijeron presente Sandra Elena Furio, subsecretaria de Asistencia a las Víctimas, Ministerio de Justicia de la Nación; Pablo Martín Fasciotti, coordinador del Programa Nacional de Lucha contra la Impunidad; Walter Bosisio, que acompaña a Náñez en la UNAJ; Osvaldo Cáceres, referente local de la Central de Trabajadores de la Argentina; Clara Chevalier, secretaria general del sindicato docente ADEIUNAJ; y Lorena Giorgetti, secretaria de Derechos Humanos de la CTA bonaerense, por nombrar a algunos.
En el momento del drama, Andrea tenía 25 años y estaba en pareja con Gustavo David Cardozo, de 23. Ella exteriorizaba síntomas de embarazada cuando el 10 de mayo de 2002 caminaban juntos hacia una reunión familiar. Entonces, de forma intempestiva, irrumpió la pesadilla. Fueron detenidos por policías bonaerenses en la vía pública y torturados con salvajismo en la Comisaría Primera de Florencio Varela. Los habían agarrado al voleo como sospechosos de un incidente que los enamorados desconocían.
La hermana de la voz de este testimonio fue retirada en coma y expiró el 22 de mayo. Gustavo pudo sobreponerse, aunque son secuelas. Cinco juicios sucesivos dejaron como saldo dos condenas a cadena perpetua. Marta Jorgelina Oviedo Salazar, cabo primera, cumple prisión domiciliaria por supuestas dificultades de salud. Marcelo Miguel Aquino, ídem, se aloja en una cárcel común. Varios forajidos merecieron penas menores. Uno es Rafael Ominelli, exsubcomisario, con pedido de captura internacional.
La lucha de Eugenia por justicia se apoyó en socios cruciales como Luis Valenga, su primer abogado, y Carlos Zimmerman, representante jurídico actual. Otro impresdindible fue Leandro Jarsún, fallecido director del Programa Nacional de Lucha contra la Impunidad. Una cuenta pendiente es la muerte intrigante de dos testigos de cargo que estaban presos en la misma comisaría. Jorge Galván Plaza apareció con un balazo en la sien. Un señor de apellido Romero, alias el Manchado, supuestamente enfermó de manera fatal.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas, realizado en Santa Rosa, La Pampa, entre el 24 y el 26 de abril, le hizo un agasajo. Es docente y diputada provincial. Integra el partido Comunidad Organizada, peronista disidente, creado por su marido, Juan Carlos Tierno. Recibió un premio de la fundación homónima del evento, que preside Silvia González, mamá de Sacha Viguera.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas revolucionó entre el 24 y el 26 de abril la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa. Fueron tres días apasionantes, intensos, controversiales y retadores que transcurrieron como un torbellino. El símbolo que expresa el título representa a las víctimas vehiculares en la Argentina, como los ciudadanos contemplan de forma cotidiana en los hitos donde ocurre una tragedia en las rutas y calles de todo el país. La Agencia Nacional de Seguridad Vial considera este emblema una señal de tránsito y lo incluye en el examen para obtener el registro de conducir.
Las actividades se repartieron en escenarios simultáneos que obligaron a los espectadores a caminar de acá para allá. La Universidad Nacional de La Pampa, el Ministerio de Salud provincial, el Hospital de Complejidad Creciente René Favaloro, un camión simulador (bautizado Rutas en rojo) puesto en la vía pública por Sancor Seguros, el Parque Vial Itinerante Sacha Viguera, situado junto a la Laguna Don Tomás, el Cine Milenium, la Dirección Provincial de Vialidad, el Superior Tribunal de Justicia y la playa de estacionamiento de la Fundación Estrellas Amarillas, que luce murales pictóricos alusivos.
El Congreso estuvo repleto de emociones, muchas vinculadas a los afectados, y coincidió con dos efemérides preclaras. Por una parte, el 29 cumpleaños de Sacha Viguera (celebrado el 24 de abril), el desaparecido hijo de Silvia González. El niño tenía siete cuando en 2003 fue víctima de un asesino al volante. Por otra, los 20 años del inicio de la Fundación Estrellas Amarillas, que ella preside. La brega de la adalid, acompañada por un nutrido grupo de pares, ciudadanos solidarios, especialistas y otros colaboradores, ha convertido gradualmente su distrito en una meca de la cuestión dentro y fuera de la República.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas, realizado en la ciudad de Santa Rosa, La Pampa, entre el 24 y el 26 de abril, lo mostró como anfitrión. Es secretario de Salud provincial. En 1983 perdió a su papá y un hermano en una tragedia vial. Le dio un premio la fundación homónima del evento, que preside Silvia González, mamá de Sacha Viguera.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas revolucionó entre el 24 y el 26 de abril la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa. Fueron tres días apasionantes, intensos, controversiales y retadores que transcurrieron como un torbellino. El símbolo que expresa el título representa a las víctimas vehiculares en la Argentina, como los ciudadanos contemplan de forma cotidiana en los hitos donde ocurre una tragedia en las rutas y calles de todo el país. La Agencia Nacional de Seguridad Vial considera este emblema una señal de tránsito y lo incluye en el examen para obtener el registro de conducir.
Las actividades se repartieron en escenarios simultáneos que obligaron a los espectadores a caminar de acá para allá. La Universidad Nacional de La Pampa, el Ministerio de Salud provincial, el Hospital de Complejidad Creciente René Favaloro, un camión simulador (bautizado Rutas en rojo) puesto en la vía pública por Sancor Seguros, el Parque Vial Itinerante Sacha Viguera, situado junto a la Laguna Don Tomás, el Cine Milenium, la Dirección Provincial de Vialidad, el Superior Tribunal de Justicia y la playa de estacionamiento de la Fundación Estrellas Amarillas, que luce murales pictóricos alusivos.
El Congreso estuvo repleto de emociones, muchas vinculadas a los afectados, y coincidió con dos efemérides preclaras. Por una parte, el 29 cumpleaños de Sacha Viguera (celebrado el 24 de abril), el desaparecido hijo de Silvia González. El niño tenía siete cuando en 2003 fue víctima de un asesino al volante. Por otra, los 20 años del inicio de la Fundación Estrellas Amarillas, que ella preside. La brega de la adalid, acompañada por un nutrido grupo de pares, ciudadanos solidarios, especialistas y otros colaboradores, ha convertido gradualmente su distrito en una meca de la cuestión dentro y fuera de la República.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas, realizado en la ciudad de Santa Rosa, La Pampa, entre el 24 y el 26 de abril, lo tuvo como disertante. Es gerente de Prevención y Seguridad Vial de la compañía Seguros Rivadavia, con sede en La Plata. Es colaborador de la fundación homónima del evento, que preside Silvia González, mamá de Sacha Viguera.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas revolucionó entre el 24 y el 26 de abril la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa. Fueron tres días apasionantes, intensos, controversiales y retadores que transcurrieron como un torbellino. El símbolo que expresa el título representa a las víctimas vehiculares en la Argentina, como los ciudadanos contemplan de forma cotidiana en los hitos donde ocurre una tragedia en las rutas y calles de todo el país. La Agencia Nacional de Seguridad Vial considera este emblema una señal de tránsito y lo incluye en el examen para obtener el registro de conducir.
Las actividades se repartieron en escenarios simultáneos que obligaron a los espectadores a caminar de acá para allá. La Universidad Nacional de La Pampa, el Ministerio de Salud provincial, el Hospital de Complejidad Creciente René Favaloro, un camión simulador (bautizado Rutas en rojo) puesto en la vía pública por Sancor Seguros, el Parque Vial Itinerante Sacha Viguera, situado junto a la Laguna Don Tomás, el Cine Milenium, la Dirección Provincial de Vialidad, el Superior Tribunal de Justicia y la playa de estacionamiento de la Fundación Estrellas Amarillas, que luce murales pictóricos alusivos.
El Congreso estuvo repleto de emociones, muchas vinculadas a los afectados, y coincidió con dos efemérides preclaras. Por una parte, el 29 cumpleaños de Sacha Viguera (celebrado el 24 de abril), el desaparecido hijo de Silvia González. El niño tenía siete cuando en 2003 fue víctima de un asesino al volante. Por otra, los 20 años del inicio de la Fundación Estrellas Amarillas, que ella preside. La brega de la adalid, acompañada por un nutrido grupo de pares, ciudadanos solidarios, especialistas y otros colaboradores, ha convertido gradualmente su distrito en una meca de la cuestión dentro y fuera de la República.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas, realizado en la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa, del 24 al 26 de abril, la tuvo como disertante. Es senadora nacional por el distrito. Trabaja mano a mano con las organizaciones de familiares. Es autora de un borrador de ley que establece campañas permanentes de concientización y educación vial.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas revolucionó entre el 24 y el 26 de abril la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa. Fueron tres días apasionantes, intensos, controversiales y retadores que transcurrieron como un torbellino. El símbolo que expresa el título representa a las víctimas vehiculares en la Argentina, como los ciudadanos contemplan de forma cotidiana en los hitos donde ocurre una tragedia en las rutas y calles de todo el país. La Agencia Nacional de Seguridad Vial considera este emblema una señal de tránsito y lo incluye en el examen para obtener el registro de conducir.
Las actividades se repartieron en escenarios simultáneos que obligaron a los espectadores a caminar de acá para allá. La Universidad Nacional de La Pampa, el Ministerio de Salud provincial, el Hospital de Complejidad Creciente René Favaloro, un camión simulador (bautizado Rutas en rojo) puesto en la vía pública por Sancor Seguros, el Parque Vial Itinerante Sacha Viguera, situado junto a la Laguna Don Tomás, el Cine Milenium, la Dirección Provincial de Vialidad, el Superior Tribunal de Justicia y la playa de estacionamiento de la Fundación Estrellas Amarillas, que luce murales pictóricos alusivos.
El Congreso estuvo repleto de emociones, muchas vinculadas a los afectados, y coincidió con dos efemérides preclaras. Por una parte, el 29 cumpleaños de Sacha Viguera (celebrado el 24 de abril), el desaparecido hijo de Silvia González. El niño tenía siete cuando en 2003 fue víctima de un asesino al volante. Por otra, los 20 años del inicio de la Fundación Estrellas Amarillas, que ella preside. La brega de la adalid, acompañada por un nutrido grupo de pares, ciudadanos solidarios, especialistas y otros colaboradores, ha convertido gradualmente su distrito en una meca de la cuestión dentro y fuera de la República.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas, realizado en la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa, del 24 al 26 de abril, la tuvo entre las anfitrionas. Es secretaria administrativa de la entidad que preside Silvia González, mamá de Sacha Viguera. Mientras estudia la licenciatura en Enfermería, acompaña a damnificados de la violencia automotor y apuesta a la prevención.
El Tercer Congreso Nacional de Estrellas Amarillas revolucionó entre el 24 y el 26 de abril la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa. Fueron tres días apasionantes, intensos, controversiales y retadores que transcurrieron como un torbellino. El símbolo que expresa el título representa a las víctimas vehiculares en la Argentina, como los ciudadanos contemplan de forma cotidiana en los hitos donde ocurre una tragedia en las rutas y calles de todo el país. La Agencia Nacional de Seguridad Vial considera este emblema una señal de tránsito y lo incluye en el examen para obtener el registro de conducir.
Las actividades se repartieron en escenarios simultáneos que obligaron a los espectadores a caminar de acá para allá. La Universidad Nacional de La Pampa, el Ministerio de Salud provincial, el Hospital de Complejidad Creciente René Favaloro, un camión simulador (bautizado Rutas en rojo) puesto en la vía pública por Sancor Seguros, el Parque Vial Itinerante Sacha Viguera, situado junto a la Laguna Don Tomás, el Cine Milenium, la Dirección Provincial de Vialidad, el Superior Tribunal de Justicia y la playa de estacionamiento de la Fundación Estrellas Amarillas, que luce murales pictóricos alusivos.
El Congreso estuvo repleto de emociones, muchas vinculadas a los afectados, y coincidió con dos efemérides preclaras. Por una parte, el 29 cumpleaños de Sacha Viguera (celebrado el 24 de abril), el desaparecido hijo de Silvia González. El niño tenía siete cuando en 2003 fue víctima de un asesino al volante. Por otra, los 20 años del inicio de la Fundación Estrellas Amarillas, que ella preside. La brega de la adalid, acompañada por un nutrido grupo de pares, ciudadanos solidarios, especialistas y otros colaboradores, ha convertido gradualmente su distrito en una meca de la cuestión dentro y fuera de la República.
From the publisher's feed