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By Lucio CasariniNews
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  • Carolina Isorni: "Ya han matado a Franco, pido que al menos me den justicia"

    Denuncia que su hijo, estudiante universitario de 23 años, fue torturado y fusilado por policías el 25 de agosto de 2020 en Santiago del Estero. Su testimonio conmovió a los miembros de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados de la Nación. La acompañaron otros familiares de víctimas de la provincia: Sonia y Víctor, padres de Clara Bravo, y Juan, papá de Felipe Jaimes.

    "Cuando ve gente que sale a protestar a la calle, uno se asusta y dice qué hacen estas personas, tengo que ir a trabajar, no tengo idea de a qué se dedican, por qué se encuentran en la vía pública, deben estar pidiendo algo; eso es lo primero que uno dice, capaz que quieren planes o lo que sea; pero no; son ciudadanos que reclaman justicia; yo no lo sabía; con la muerte de mi hijo me he dado cuenta; en medio del dolor he tenido que salir, agarrar un micrófono y gritar; cuatro años caminando, exigiendo justicia ¿hasta cuando?"

    38 min
  • Sonia y Víctor, padres de Clara Bravo: "Que se investigue como corresponde"

    Denuncian que su hija, estudiante universitaria de 19 años embarazada, fue muerta de un balazo policial el 20 de noviembre de 2020 en Añatuya, Santiago del Estero. La Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados de la Nación los recibió junto a otros familiares de víctimas de la provincia: Carolina, mamá de Franco Isorni, y Juan, papá de Felipe Jaimes.

    "Como evidencia el caso de Clarita, esto es lo que hace la Justicia, borra las pruebas; quien sabe ver con nitidez, sin una venda en los ojos, entiende que fue asesinada por la Policía; vamos a pedir que estas causas de Santiago del Estero sean elevadas a una instancia superior; la Policía de la provincia no se puede investigar sola, por eso esto que pasa, de casos que terminan como accidentes; estamos aquí porque queremos que cambie la Argentina; para eso tenemos que ponernos la cruz al hombro; la cruz mas dolorosa es que nos arrebaten una hija y después enterarnos de que estaba embarazada".

    18 min
  • Gabriel Bermejo: "Hay que esperar la oportunidad y el momento justo"

    Como boxeador profesional, apodado Iron Boy, fue número uno argentino supermediano. Volvió al ring después de 18 años con una exhibición ante el debutante Martín Benetti en el Club Atlético Beccar, partido bonaerense de San Isidro. Estuvieron presentes dos grandes campeones y amigos: Juan Martín Coggi, el histórico Látigo, y Cristian Darío Leal, alias la Máscara.

    «Los últimos tres años de mi carrera deportiva, en los que obtuve los mejores resultados, fueron con Coggi parado en mi rincón; es el entrenador con el que más viajé y con el que mejor me entendí como boxeador; en el transcurso de ese tiempo hubo peleas ganadas y otras robadas; en mi historial fui derrotado pocas veces; de 55 duelos durante mi trayectoria, gané 52, perdí dos y empaté uno; mientras estuvo Látigo conmigo, la única derrota que sufrí fue ante Bruer, que en realidad fue trampa, por lo tanto ni siquiera se debería contar; estuve tres años sin perder; una vez empaté, que para mí fue otro afano».

    Ricardo Gabriel Bermejo, el célebre Iron Boy, se dio el gusto a los 52 años de volver a balancearse sobre la lona con la pasión y la desfachatez de siempre. Ocurrió el 12 de julio durante una exhibición contra el debutante Martín Benetti en el Club Atlético Beccar, partido bonaerense de San Isidro. Se hicieron presentes Juan Martín Coggi, el gran Látigo, y Cristian Darío Leal, alias la Máscara. Había corrido mucha agua debajo del puente. Pasaron 18 años desde aquella noche fatídica en que el entrevistado sintió que le arrebataban el campeonato, la carrera y la ilusión por la que había apostado hasta la vida.

    34 min
  • Natalia Cura: "Duermo con la ropita de Valentino, lo siento conmigo"

    Denuncia que su hijo es una víctima de mala praxis. El niño tenía cuatro meses cuando expiró el 20 de febrero en el Hospital de Niños de San Miguel de Tucumán tras una cirugía innecesaria por personal carente de habilitación. Además, el bebé padeció negligencia y abandono. La madre acusa a Luis Medina Ruiz, ministro de Salud provincial, de complicidad con el encubrimiento.

    «El Hospital tapa todo; la muerte de mi hijo no es la primera tragedia en manos de estas personas; cuando falleció Valentino me contactaron muchas mamás y muchos papás a los que les había pasado lo mismo; terminaron con la vida de sus niños de igual forma; [me dijeron que] lamentablemente no pueden pelear contra este sistema corrupto; ellos quedaron en el camino; abandonaron; no quieren seguir; hace unos días hablé con un hombre que me contó que Pablo Carreras, el residente [uno de los implicados], se comunicó de la misma manera; estaban a punto de operar a su hijo, también del corazón…».

    Para Natalia Verónica Cura, la llegada de Giuliano Valentino al mundo había sido milagro. «Es lo mejor que me pasó en la vida», se emociona, «era un angelito, un regalo de Dios». Al principio la angustió que el pequeño padeciera algunas falencias de salud. Encima el papá de la criatura se borró del mapa. De manera que eran ella y su niño contra la adversidad. Pero los doctores de la clínica donde se realizó el parto la tranquilizaron. Al parecer, con amor y paciencia todo podría encaminarse.

    «Mi hijo nació con una cardiopatía congénita y síndrome de Down; estaba siendo tratado por una cardióloga y mi pediatra; estaba siendo medicado; me dijeron que no había necesidad de cirugía, ya que su problema en el corazón mejoraría; con el tiempo se cerraría el ducto que tenía abierto [que provocaba flujo excesivo de sangre]; lamentablemente, la cardióloga no pudo seguir atendiéndomelo; me derivaron al Hospital de Niños, donde empezó mi pesadilla; cuando llegué apareció una mujer que se presentó como Emilia Croigverg, cardióloga; ella le hizo una ecografía de corazón y un análisis de sangre».

    33 min
  • Claudia Véliz: "Casi todos los responsables del crimen de Diego están libres"

    Su hijo, un albañil de 20 años, expiró el 14 de marzo de 2012 tras ser detenido ilegalmente y torturado de manera homicida por efectivos de la Comisaría Séptima de la ciudad de Catamarca. Al cumplirse 33 del nacimiento de la víctima, la madre lideró un homenaje en la Plaza 25 de Mayo, la neurálgica de la capital provincial, y renovó el pedido de justicia.

    «Tenemos que cuidar principalmente de los jóvenes, que son los más vulnerables», se escucha la voz calmada de la mujer; a su alrededor, varias pancartas blancas colgadas con hilos de los árboles reproducen la sonrisa del vástago, denuncian la impunidad y renuevan el pedido de justicia; «esto es lo que no tenemos que permitir; chicos, padres, sociedad de Catamarca; se tiene que terminar, porque no solamente murió mi hijo Diego en manos de la Policía; diariamente siguen torturando, siguen matando».

    Es el mediodía del 8 de agosto. Claudia Liliana Véliz, de pie con un megáfono en la mano, lidera el homenaje en la Plaza 25 de Mayo por el 33 aniversario del nacimiento de su hijo Diego Iván Pachao. El albañil de 20 años murió el 14 de marzo de 2012 tras ser detenido de forma ilegal y torturado por policías de la Comisaría Séptima. La madre señala a 12 efectivos que por el tenor de lo sucedido merecerían cadena perpetua. Denuncia que el juicio realizado en 2022 confirmó la impunidad, pues ignoró el homicidio y condenó a cuatro uniformados por delitos leves. De estos, solo tres permanecen detenidos.

    21 min
  • Ailén Raimondo Randi y Cecilia Paviolo: "Urge escuchar a los que son marginados"

    Son porteñas y realizadoras audiovisuales. Fundaron Paisana Films, desde donde abordan realidades humanas cruciales. Tienen tres proyectos en marcha: Fragmentos, registro interactivo de voces de víctimas viales; Biólogas, serie con entrevistas e historias singulares; y un largometraje documental aún sin título que explora los conceptos de cocina e identidad.

    «Nos conocimos en la Universidad de Buenos Aires, en la carrera de Imagen y Sonido», hace memoria Ailén; «empezamos a cursar una materia, Diseño Audiovisual 1; en el año 2014, creo que fue; nos tocó juntas en la misma comisión; me acuerdo de que en la segunda o tercera clase había que llevar una foto que nos pareciera buena; Cecilia decidió llevar una de una ballena…», mira de pronto a la otra, con picardía; «¿por qué elegiste la foto de la ballena, te acordás?».

    «Era una ballena blanca y no hay ballenas blancas, era un caso muy raro», le contesta Cecilia de sobrepique; «era un fotón, un plano cenital increíble; pero a la profesora no le gustó», concluye entre risas que contagian a su interlocutora.

    «A la profesora no le pareció que fuera tan buena foto como Cecilia consideraba», cierra el relato Raimondo Randi, conteniendo la carcajada; «hubo un pequeño conflicto o crisis».

    «No voy a dar más detalles…», sigue tentada Paviolo.

    «Recuerdo que después nos hicimos amigas viajando en colectivo», continúa Ailén; «ella se tomaba uno que me tocó una vez; no me subía habitualmente; nos pusimos a charlar de un trabajo práctico que teníamos que hacer, de la cursada y eso…».

    «Yo en ese momento vivía muy cerquita de acá, de la Facultad de Medicina, donde estamos», precisa Cecilia; «me tomaba el colectivo 37 para ir a la Universidad».

    «Yo vivía en Núñez, me tomaba el 107», replica la otra, «no es muy lejos de la Universidad».

    41 min
  • Juan Jaimes: "Que paguen con la cárcel las personas que mataron a Felipe"

    Su hijo tenía 17 años cuando en 2018 manejando una moto fue arrollado fatalmente desde atrás por una camioneta en Loreto, Santiago del Estero. El caso está impune. En el vehículo iban Fabián Mazzarelli, propietario, Emilio Leme y Agostina Asencio. La familia de la víctima denuncia hostigamiento institucional y que estos circulaban excedidos de velocidad y bajo los efectos de alcohol o drogas.

    "Si hubiese sido un accidente ¿por qué tantas persecuciones y agresiones? a la madre de Felipe la han detenido por supuesto incumplimiento de una orden judicial que no ha existido; la han tenido cinco días desaparecida, presa en una comisaría de la capital provincial; el fiscal Sebastián Robles, otro personaje que actuaba en las causas que nos hacían a nosotros y a todo el que nos acompañaba, es quien se la llevó; durante cinco días nos negaron a la familia saber en qué lugar, qué dependencia la tenían encerrada".

    A Juan Jaimes y su esposa Carina les cuesta creer que, después de seis años y de tantos padecimientos, el crimen de su hijo continúa en la nada. Piden que los ocupantes de la camioneta que el 7 de julio de 2018 atropelló de manera fatal al chango de 17 años en su pago de Loreto, Santiago del Estero, vayan a juicio por homicidio simple con dolo. Tal cual puede oírse en el audio de esta nota, que reproduce el diálogo sobrecogedor del papá con el periodista Aldo Santamaría, que conduce el programa Casos policiales los lunes a las 21 por Radio Sapukay (FM 93.1) desde la ciudad de Corrientes.

    "Felipe Adrián falleció como consecuencia de un siniestro vial ocurrido en la madrugada del 7 de julio de 2018; el 15 de julio [fecha del deceso] se van a cumplir seis años del homicidio; nuestro hijo estaba cursando el quinto año de la escuela secundaria; había participado del cumpleaños de una compañera; había llevado a su casa a alguien en la moto de un amigo; cuando regresaba al lugar del festejo, lo arrollaron desde atrás con una camioneta Amarok, en estado de ebriedad, drogados, a más velocidad de lo permitido; Felipe ha agonizado nueve días en el hospital regional de la ciudad capital".

    13 min
  • Raúl Morales: "Siento a Sofía al lado mío, dándome su calor y su impulso"

    Su hija, que hoy cumpliría 37 años, es una víctima fatal del boliche República de Cromañón. Con al menos 194 muertos y miles de heridos, el incendio del 30 de diciembre de 2004 es la peor masacre de la historia del rock en todo el mundo. La ley del Congreso de la República que crea un espacio de memoria podría caerse antes de las dos décadas del horror.

    «Soy Raúl Morales, un habitante de la ciudad de Buenos Aires que trata de vivir lo mejor que se pueda», se presenta bajo un sol potente cuyos rayos mitigan el frío del invierno porteño; un gorro azul de lana le cubre las orejas; a su espalda se yergue un edificio desvalido pero elegante de varias plantas pintarrajeado de grafitis y murales: el antiguo boliche República de Cromañón; «con el respeto y el cariño que hay que dar a la gente, empezando por la familia, siguiendo por los amigos y por todos en general; eso es lo que siempre con mi esposa Adriana inculcamos a los chicos, el respeto y pensar en ayudar al que lo necesita».

    Alrededor del entrevistado hay gente y bullicio. «Jornada por la memoria, Cromañón 20 años», dice en letras multicolores sobre fondo negro un afiche difundido en las redes sociales de internet durante los días previos; «arte, música, derechos humanos», agrega el convite; «domingo 7 de julio, 16 horas», precisa la publicidad; «santuario de Once; espacio para la memoria (Mitre y Ecuador)», completa; «invitan: Organización 30 de Diciembre y Movimiento Cromañón», menciona a los anfitriones; «rueda de prensa: Ademys, Hijos Buenos Aires, Organización 30 de Diciembre, Movimiento Cromañón, Serpaj».

    «Mi familia consta de mi señora Adriana y tres hijos», sigue Raúl su exposición, como entrando en el asunto, sin sacar las manos de los bolsillos de la campera; «Martín, el más grande, que a pesar de todo pudo salir adelante; terminó una carrera universitaria, ingeniero electrónico; Sofía, la del medio, la única nena; y Santiago, que es sociólogo y también pudo salir adelante, formar una familia; tengo cuatro hermosos nietos [dos son hijos de Martín y dos de Santiago]; Sofía lamentablemente esa noche del 30 de diciembre de 2004 estuvo presente junto a sus hermanos y no pudo salir; no supimos nada de ella; dejamos de verla en ese momento; obviamente falleció, la pude reconocer en el Hospital de Niños y doy fe de que no está más con nosotros».

    «No está más con nosotros físicamente, pero la tenemos tan en el recuerdo y en todo lo que nos dio nos regaló en esos 17 años de vida que no la podemos olvidar tan fácilmente; nos brindó mucho; quizás fue el regalo que Dios nos quiso obsequiar en la vida ¿por qué le tocó a ella y a otros no, por qué otros vinieron y no entraron, por qué muchos entraron y pudieron salir, por qué algunos no quisieron venir? el destino es indescifrable; la verdad es que a ellos les tocó; vinieron con amigos, eran como 20 y la única que falleció fue Sofía; la siento al lado mío; la siento darme su calor y su impulso para seguir adelante».

    Mayra Bottero, la esposa de Santiago, el hermano menor de Sofía, está decidida a romper esquemas. A la crianza de sus dos niños suma la pasión como realizadora audiovisual. Su ópera prima es un largometraje documental titulado La lluvia es también no verte (2015), dedicado a las víctimas de Cromañón, donde se atrevió a ponerse la 10 como directora y guionista. La acompañaron Liv Zaretzky (ayudante de dirección), Florencia Franco, Gabriela Cueto (producción), Rocío Milena Bottero, Loreta Neira Ocampo (música), Manuel De Andres (sonido), Fernando Lorenzale (fotografía) y Valeria Racioppi (montaje).

    1 hr 35 min
  • Analía Ojeda: "Hay una justicia en la tierra, pero la más importante es la divina"

    Su hijo Diego Emanuel Barreto tenía 25 años cuando murió en custodia policial el 13 de febrero de 2020 en Resistencia, provincia de Chaco. A pesar de que hay indicios de tortura seguida de muerte perpetrada por tres agentes, un jurado popular dictaminó homicidio culposo, o sea involuntario, y responsabilizó a un solo hombre, Gastón Iván Delfino.

    «Homicidio culposo es [el veredicto]; todavía el juez no determina la sentencia de cuántos años le van a dar; supuestamente, el [Gastón Iván Delfino] pide domiciliaria; no quiero domiciliaria yo; el viernes tengo otra audiencia; hay una justicia acá en la tierra, pero la más importante es la justicia divina; está al lado mío mi Ema; con el también vienen mi Diosito y mi mamá María, que siempre no me dejaron sola en todo el esfuerzo, estos cuatro años y cinco meses que van a ser ahora, el sábado, en toda la lucha».

    Para Leticia Analía Ojeda es un desafío colosal explicarles a sus otros dos hijos, de nueve y 11 años, y a su nieto, de ocho, dónde está Ema, su primogénito, que hoy sumaría 29 años y sería el papá del más pequeño. Diego Emanuel Barreto los dejó el 13 de febrero de 2020, cuando perdió la vida en manos de tres policías durante un episodio comparable al de George Floyd, el afroestadounidense que generó el movimiento Black Lives Matter. Floyd expiró luego de que Derek Chauvin, agente de Minneapolis, lo asfixiara en el suelo en la vía pública. Por ese crimen, el agresor pasará 22 años en prisión.

    El único condenado de los tres que hostigaron a Barreto en la vereda de su casa de la ciudad de Resistencia, provincia de Chaco, es Gastón Iván Delfino, exoficial ayudante. Fue declarado autor de homicidio culposo. El jurado popular que emitió el veredicto el 5 de julio consideró de esta manera que fue una tragedia involuntaria, sucedida por negligencia. Con una pena, aún pendiente de definición, que irá de uno a cinco años de cárcel. Los otros dos uniformados sentados en el banquillo durante el proceso, el subcomisario Armando Diego Barbona y el agente Esteban Campos, fueron declarados no culpables.

    En el caso Floyd, los tres agentes que acompañaban a Chauvin en el instante del asesinato fueron castigados y expulsados de la fuerza. Uno de ellos, Tou Thao, cumple una pena como cómplice del horror. Los otros dos, Thomas Lane y Alexander Kueng, fueron declarados responsables de violar los derechos civiles. Encima la situación de Chauvin se sigue complicando. Está acusado de cometer una agresión similar antes del homicidio. La denunciante es una mujer que pudo sobrevivir. El convicto debe responder al respecto mientras se recupera de recibir 22 puñaladas de otro preso.

    8 min

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